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Date: Friday, 05 Sep 2014 11:13

Va a hacer 500 años, en el 2016, que Thomas More escribió el relato de Utopia, una isla ideal donde los seres humanos eran felices.

Necesitamos hoy una nueva Utopia.  Hemos agotado los recursos en los que hemos basado una sociedad de rapiña, y tenemos que cambiar de mente, de forma profunda de ver las cosas si queremos seguir viviendo en el planeta.

Para More todo lo que pasaba en el mundo era consecuencia de la acción de algún dios.  Esto coloreaba todo su pensamiento aunque el no era consciente de ello.

Miremos a nuestro alrededor hoy, y miremos hacia atrás: La historia y la actualidad son consecuencia de una matriz mental que deforma todo lo que vemos, oímos, leemos, sentimos en una cierta dirección: la tribu y la rapiña.

Los seres humanos empezamos como monos pequeños, e incluso cuando nos hicimos grandes carecíamos de garras y colmillos. Salimos de los bosques tropicales para tratar de explotar otros ambientes donde no tuviésemos que competir con nuestros parientes cercanos. Pero en la sabana, sin garras ni dientes solo podíamos sobrevivir mediante el robo, la rapiña y en tribus organizadas.

Miles de años (¿100.000?) tribales de supervivencia mediante el saqueo colorearon nuestras mentes: Creemos, sin saber que lo hacemos, sin explicitarlo, sin cuestionarlo, en los juegos de suma cero, hasta en las relaciones familiares. Para  prosperar se trata de quitar algo a los demás, aunque sea coger mas pipas de una bolsa que se ha comprado para dos.

Hay quien dice que puesto ”que somos así”, así debemos ser, sin darse cuenta que esto no es mas que la consecuencia de un cierto desarrollo, y que hoy esa postura mental ya no es necesaria, y de hecho, es tremendamente dañina: Palestinos contra israelitas estos contra los primeros, suníes contra chiitas y al revés, islámicos contra hindúes y a la inversa. Sin que llegue la sangre al río, catalanes contra el resto de los españoles. La cofradía del Perdón contra la cofradía del Rosario, el Real Madrid contra el Atlético de Madrid, etc. etc.

Nada de eso sirve de nada hoy, aunque quizás (es dudoso) pudo servir para la supervivencia en los milenios de vida en las sabanas.

Gana el Madrid, para que el año siguiente gane el Atlético para que gane el ….. Una repetición clónica esencialmente de aburrimiento mortal, salvo para los que nunca se han planteado por qué necesitan pertenecer a una cierta tribu.

Ganan los chiitas para que ganen los suníes para que ganen los chiitas para que ganen los suníes, y así, dilapidando la poca riqueza de aquellas tierras en un camino como el de las hormigas: Millones de años naciendo, pariendo, muriendo, sin cambiar jamás.

Desde los tiempos históricos que conocemos (los anteriores solo los sospechamos) la vida individual ha proporcionado avances, la tribal, destrucciones masivas.

Los logros, primero tecnológicos, luego científicos, son obra de seres humanos individuales, a pesar de la tribalización.  La agricultura, aunque no lo sabemos a ciencia cierta, así debió ser.  Pero en cuanto unos seres humanos conseguían un surplus de energía a base de labrar la tierra, plantar, cosechar, trillar y moler, llegaban las tribus marginales a desvalijar a los trabajadores.

Estamos en el siglo XXI. Hoy no se trata de sobrevivir en un mundo de predadores. Somos seres humanos. La riqueza no es un juego de suma cero, sino que es un juego de aumento constante si se quiere, claro está.

La única ventaja de las tribus está en la fuerza bruta. Un único ser humano no puede tumbar a un bisonte. Quizás diez lo pudieran conseguir. Si el ser humano no se forma como tal, sino que se deja llevar y se mantiene a nivel animal, es posible que la tribu sea una cierta solución limitada en el espacio y en el tiempo.

Estudiemos la historia: La primera invasión tribal sobre Europa (de la que tenemos noticia, debió haber más) fué la de los persas. Duró 200 años. Cuando terminó recibió la invasión tribal macedónica que terminó para ser substituida por la de los romanos que fueron eliminados por los godos que sufrieron bajo los hunos, y después bajo los bereberes. Los francos fueron invadidos por los noruegos, y cuando se estabilizó la situación se pelearon entre francos, galos, sajones germanos, etc. etc. Ninguna de las peleas de las diferentes tribus europeas tuvo resultados definitivos ni mejoró la situación ni aumentó la riqueza de los miembros de las mismas. Solo, a veces, la de los jefes a cambio vivían una vida de miedo constante a ser desplazados de sus puestos como ocurría en Francia desde Carlomagno hasta la Revolución.

En el momento en que se levantaron las barreras en Europa, y en vez de tribus encerradas en si mismas se abrieron los recursos para el uso de todos, se puso en marcha una agricultura de alta eficiencia, se desarrolló la industria y aumentó vertiginosamente la riqueza.

La historia de China es la misma: Reyes tribales que se hacen con el poder, a base de que sus tribus exploten a las demás, imperios que no duran mas de doscientos años, miseria para los ciudadanos durante miles de años, hasta hoy cuando si hay 400 millones de chinos (es una exageración pero vale como ejemplo) de clase “media”, hay 900 millones de pobres miserables.  En la India, tres cuartos de lo mismo,

¿Y en Oriente Medio?  Dejando las luchas intestinas de los diferentes califatos y sultanatos, lo que ocurre hoy es “Yo soy gris tirando a negro, tu eres gris tirando a blanco: No podemos vivir juntos solo porque nos consideramos de tribus distintas”.

Iraníes y saudíes tienen petróleo. Unos son muchos mas que otros, en número, pero los saudíes están creciendo en número muy deprisa.  Al fin y al cabo ambos tienen riqueza: Si comparten recursos, intercambian científicos e intelectuales, lo único que les diferenciaría sería la inmensa estupidez de dos interpretaciones distintas de unos dogmas que bien mirados no son mas que cuentos para niños.

En Israel mismo hay gentes de religión musulmana que se sientan a comer con gentes de religión judía y con cristianos. Y no pasa nada, nada en absoluto.

En la nueva isla de Utopia, que es todo el globo, cada ciudadano es igual que cualquier otro. No es distinto por ser de una tribu o ser de otra, es igual a los demás si es  de antepasados chinos, indios, japoneses o coreanos, africanos o europeos.

Cada persona es persona. Puede vivir gracias a lo que sabe, a lo que conoce, a lo que es capaz de hacer, de construir sin destruir, de cooperar con los demás.  No necesita quitar nada a nadie. Si hoy vivimos 7000 millones en la Tierra es que hay comida para 7000 millones. En principio podríamos crecer en número: Recursos hay para unos 50.000 millones, pero, ¿Para que? El número no es lo mismo que la calidad de vida.

Solo quieren aumentar los números los tribales convencidos: Piensan que la fuerza bruta del número les puede hacer capaces de eliminar a otros. Dejando aparte que eso sería crear una enorme pobreza intelectual y social, pues cada uno, los “míos” y los “otros” tiene  muchísimo que aportar al total, la realidad es que no se puede hacer, y el intento de hacerlo lo que crea es muerte, destrucción y miseria para “los míos” y  “los otros”.

En la Tierra no hay soluciones “finales”, como querían Hitler, Stalin y Mao, y bien que lo intentaron.  Vivimos unos con otros, y viviremos unos con otros mientras exista especie humana.  Podemos vivir en guerra, en la miseria, o vivir todos con todos, aumentando cada vez más la riqueza.

No hay “naturaleza” humana (la infantil doctrina de que en la concepción entra un “alma” humana en el cuerpo). Si la matriz mental tribal se mantiene en los cerebros, es porque culturalmente, desde hace miles de años, y aceptándola como “lo natural”, se enseña a los críos casi desde el momento, no de la concepción, sino desde el momento de nacer.

No es algo innato. Es una educación, inconsciente, pero educación al fin y al cabo. Como toda educación, se puede cambiar por otra, si se quiere.

Un ejemplo muy próximo en el espacio y en tiempo, en España: En vez de separar a los niños catalanes del resto de los españoles, lo razonable es educarlos en la igualdad de unos y otros: Que hablen ambas lenguas, e inglés y francés y si se tercia, alemán, o malayo y chino. No hay ningún problema, se pueden hablar muchas lenguas como se conocen las matemáticas, la historia, la biología, la física, la literatura, la química, la filosofía. Al revés de lo que se dice, como al revés de la loca idea de juegos de suma cero, cuanto mas se conoce, mas fácil es conocer otras cosas.  El cerebro no es finito, y aunque el número de neuronas es limitado, el numero de conexiones neuronales, que es lo que almacena el conocimiento, crece durante toda la vida, si se estimula ese crecimiento. No hay más límite que la muerte, y si se escribe, o se filma, las ideas de unos quedan para los demás incluso despues de esa desaparición..

Es una pura cuestión de educación: Es preciso, primero, reconocer la realidad de la matriz mental tribal y de rapiña. Necesitamos reconocer que nos hemos educado en ella, y  por ejemplo, a mí me educaron en el colegio diciéndome que la tribu católica debía rapiñar a la protestante y  a la musulmana, y tratar de conseguir que desaparecieran. O que ser español era mejor que ser francés. Y me ponían el ejemplo de Numancia: ¡Vaya ejemplo de estupidez humana! Muchas personas educadas así aceptan esa educación, que no lleva, se ha visto, absolutamente a nada. Una vez que reconocemos que nos hemos educado en ella y que la única consecuencia de la misma es la pobreza, intelectual y material, debemos anular esa matriz: Ya que las tribus, primero, no son unas mejores que otras y, segundo, no hay forma de que una de las tribus anule a las demás, podemos empezar a crear otra matriz: ¿Cómo podemos vivir con el resto de los seres humanos de manera que cada uno consigamos ser cada vez mas ricos mental y materialmente?

Si yo aprendo de los demás, si comercio con ellos en vez de robarles, si les doy, ellos aumentan lo que les he dado y me devuelven más de lo que yo les dí, en un proceso cuya evidencia la tenemos en Europa tras la segunda guerra mundial: Si los alemanes no son demonios para los franceses ni estos para los alemanes, si los italianos cooperan con los austriacos, y los españoles con los holandeses, entramos en una absolutamente desconocida etapa de riqueza, desconocida en una Europa que desde Carlomagno hasta 1945 solo vivió del ataque constante de unas tribus sobre otras, en una miseria inmensa comparada con la riqueza actual, actual a pesar de una crisis que no “ha caído” del cielo, sino que ha sido causada por un incremento de la tribalidad que creíamos haber erradicado.

 

 

Author: "Antonio Ruiz de Elvira" Tags: "General"
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Date: Friday, 09 May 2014 10:43

 

Cuando finalmente el desarrollo de la comunicación global  se ha abaratado tanto que podíamos pensar que la razón se iba a extender a todas las personas del mundo, la resistencia numantina ( y todos sabemos como terminó Numancia) de la sinrazón parece que va ganando poco a poco el debate.

Parte importante de la culpa la tienen algunos físicos que llegan a decir que la ciencia se puede hacer también dentro de la mente, rechazando de plano la validación experimental.  Si esto lo dicen personas que tienen doctorados en ciencias físicas, ¿cómo no van a decir otras personas que reciben mensajes del universo no. 321985678 paralelo al nuestro? Cuando a la mística se le da patente científica, la mística se toma la mano, y el codo también, con avaricia.

La ciencia es el ejercicio de la razón, pero el ser humano no es esencialmente racional, a pesar de las definiciones al uso en las enciclopedias, y en los textos de economía, por ejemplo. Somos animales, primero, comidos por el miedo, que actuamos por impulsos grabados en la memoria, y utilizamos la razón solo a veces, en último lugar y a regañadientes.

Mi experiencia es, para mi, significativa: Cuando trato de explicar algo de una manera sencilla, por ejemplo, la realidad de como vuelan las aves y los aviones, la respuesta es, en una mayoría de los casos la siguiente: ”Eso no lo veo, prefiero pensar que ese vuelo es magia”.  Cuando escribo que para explicar el movimiento anómalo de las estrellas que forman una galaxia es mejor volver a considerar las ecuaciones que manejamos, la respuesta es ”Prefiero pensar en algo oculto, algo que no puedo ver ni medir”.

Para ésto si hay explicación racional: es la pereza innata de una mayoría de personas, la misma pereza que les lleva a entregar su destino en manos de los embaucadores que solicitan sus votos (¿el Tea Party?) en vez de ponerse a trabajar. La ciencia es sencilla, pero exige esfuerzo, y sobre todo, exige asumir la responsabilidad de los propios actos.

Una inmensa mayoría de personas prefiere que esa responsabilidad recaiga sobre otros: Sobre las cartas del tarot, sobre los astros, las voces misteriosas, los ángeles y los dioses.

Richard Dawkins, Michael Shermer, y algunos otros se han esforzado en demostrar la falsedad de esas supercherías, pero el camino que han tomado es evidentemente erróneo, pues tras años de esfuerzos la superchería no hace más que crecer.

Un ejemplo es la autorización por el Tribunal Supremo de los EEUU a la corporación municipal de la ciudad de Greece en el estado de Nueva York para comenzar sus reuniones con una oración a su dios. ¿Por qué quieren hacer ésto las autoridades municipales de Greece? Dejando de lado los argumentos legales, que suelen ser casi siempre escapatorias por rincones ocultos de las normas que las sociedades se dan a sí mismas,  lo quieren hacer por el deseo de esa corporación municipal de sacudirse cualquier responsabilidad por sus fallos (conservándola por sus aciertos) achacando sus decisiones a la inspiración divina.

El argumento básico contra la superchería, y a favor de la razón es que aquella, al eliminar la responsabilidad individual, convierte a las personas en esclavos de las circunstancias (astros, cartas, el hígado de los animales sacrificados) y de los estafadores que de éstas se aprovechan.

La superchería copia de la doctrina de Calvino, eliminando la libertad del ser humano. Es muy posible que una cierta mayoría de los seres humanos tenga miedo a la libertad: ”No se que hacer, ¡dígame usted que hago!”. Pero al ponerse en manos de otra persona, uno se entrega a la esclavitud, a actuar siempre dirigido, y finalmente controlado hasta las últimas acciones y pensamientos por los controladores.

El problema se complica cuando nos hacemos la reflexión de que en la mayoría de los casos la otra persona en manos de quien se pone esa mayoría de seres humanos no es realmente una controladora óptima: No sabe lo que hacer mejor que la persona que le pide que la dirija, pues su campo de pericia es el convencer a otros, no el resolver problemas.

Tenemos así la peor combinación posible: La pérdida de libertad, de nuestra propia capacidad de acción substituida por las órdenes de otra persona cuya capacidad de acción es en la mayoría de los casos aproximadamente nula.  Muchos gobiernos, en España, por ejemplo, han sido capaces de convencer a los ciudadanos a que éstos se pongan en sus manos, para mostrar, una vez ganada su confianza, que carecen de cualquier habilidad para resolver los problemas de los mismos.

La solución, si la queremos aceptar, pasa, como con la economía, el clima, el medio ambiente y otros muchos problemas con los que nos enfrentamos,  esencialmente por reconocer la realidad y querer aceptarla. Se precisa un sistema de educación real mediante un esquema sencillo, que llegue a todos y que muestre que, a) la ciencia es fácil de asimilar, b) no es difícil, y c) lleva a la libertad.

En contra de esto está la tendencia gremial de los eruditos de la Salamanca medieval, hablando un lenguaje obscuro, y retirando el conocimiento del alcance de los ciudadanos para convertirse ellos en grandes popes ininteligibles, orgullosos en sus cátedras  y dedicados, evidentemente, a una mística similar a la de las supercuerdas de hoy.

Podemos volver al mundo claro y libre de una sociedad científica, o podemos retornar a los esquemas inquisitoriales de una sociedad acientífica cerrada y obscura, la sociedad del ”Vivan las caenas” de la España del siglo XIX. Somos nosotros los que decidimos. ¿Qué elegimos?

 

Author: "Antonio Ruiz de Elvira" Tags: "General"
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Date: Friday, 25 Apr 2014 12:51

La ciencia vuelve a estar de moda.  Y es la ciencia la que lo hace, no los ”gadgets” que la ciencia utiliza: Los positrones, genes, cohetes, satélites y los telescopios que llenan las llanuras americanas, por ejemplo.   En estas etapas de crisis económica se desarrolla como consecuencia una crisis política y social, y de aquí surgen las preguntas básicas que se hace el ser humano cuando, en vez de correr desaforadamente para sumar un piso mas a su patrimonio, o saltar de vacación en vacación, se para y piensa en lo que pueda ser él,  y lo que pueda ser lo que le rodea. Kant, una figura de la filosofía reconocida por muchos, no salió nunca de Koenisberg, en las heladas tierras de Prusia.  Quizás sea bueno pararse de vez en cuando y mirar  a nuestro alrededor.

 

Hoy se manejan conceptos como materia obscura, es decir, indetectable con los instrumentos de que disponemos, energía obscura, que es algo que no se sostiene, y multiversos, que es un palabro tan auto-contradictorio como la sentencia ”Es verdad que estoy mintiendo”.  Pegar sílabas siempre podemos hacerlo, pero que ese bodrio signifique algo es otra cuestión.

 

Los seres humanos, como sistemas complejos, tendemos a las realimentaciones positivas: A exagerar nuestros comportamientos habituales. El drogadicto cada vez quiere más estímulo, y el jugador financiero necesita jugarse en las bolsas, mediante los esquemas de troceo del riesgo, la vida de millones de personas.  En el pensamiento pasa lo mismo. Tras el esquema socrático, Platón complica las cosas hasta lo indecible. Tras Occam y Bacon, Galileo desarrolla la ciencia bajo el principio de que la realidad -es- sencilla ( y lo es, solo necesitamos dos derivadas para explicar los movimientos en el Universo) pero hoy estamos, como Platón, y por exageración, por realimentación positiva, buscando soluciones cada vez más complicadas para los problemas de la naturaleza. Si la explicación es más enrevesada que lo que quiere explicar, no sirve como explicación.

 

El movimiento de las estrellas en el Universo está controlado por la teoría de la relatividad general, que dice como se curva el espacio y consecuentemente, cuales son los caminos por donde pueden circular esas estrellas.  Y la teoría tiene un parámetro que no hemos sido capaces de determinar con fiabilidad. Tampoco tenemos para ella una garantía similar a la de la caída de los graves en la superficie de la Tierra, o a la de la relatividad especial. Y sin embargo, se asume que es correcta y se derivan de la misma toda clase de conclusiones.

 

El buen trabajo en ciencia sería hacer lo contrario: Asumir que es incorrecta y ver hacia donde nos lleva esa suposición. Galileo asumió que los cuerpos celestes podían ser imperfectos, y certificó el fracaso de la hipótesis contraria, el geocentrismo. Kepler resolvió todo el problema del sistema solar y abrió el  camino para Newton al rechazar la hipótesis de que las órbitas planetarias tenían obligatoriamente que ser circulares.  Planck rechazo la suposición de continuidad en los intercambios de energía y Einstein la hipótesis del éter.

 

No hay verdades eternas, ni válidas en todo tiempo y lugar. Las leyes de la física solo son válidas cada día si cada día las comprobamos en los laboratorios o mediante la observación una y otra vez.  Lo contrario son los dogmas acientíficos:  ”Esto es así, y si lo rechazas te quemo en la plaza pública”. ¿Por qué las leyes de 1900 y 1915 han de ser más válidas que las de 1800, por ejemplo?

Ante las dudas que nos asaltan sobre el movimiento de las estrellas, sobre las cuestiones de los valores de los parámetros (masas de protones y electrones, por ejemplo) podemos tomar dos caminos: Asumir como dogma las ecuaciones de que disponemos, y crear entelequias, o aceptar que, lo mismo que las hipótesis que Planck y Einstein destruyeron eran frágiles,  las suyas también pueden necesitar correcciones. ¿Por qué no?

 

Nunca descubrimos ”la verdad”. Siempre tenemos que ir corrigiendo lo que sabemos. Asumir lo contrario es una soberbia dogmática que se ha visto constantemente invalidada por lo que descubrimos en cada momento.  Incluso con el cambio climático pasa así. Es claro que estamos metidos en un cambio intenso y rápido, pero es posible que alguno de estos días aparezca una evidencia que corrija esta aseveración.  Puesto que existe la posibilidad de cambio, podemos utilizar el principio de precaución y tomar medidas preventivas, que adicionalmente son buenas, pero no hay ningún dogma sobre ello, sencillamente, como la diaria constatación de que la aceleración de la gravedad es 9.8/s2, es algo que verificamos también cada día.

 

La mecánica cuántica está hecha para sistemas simples. Tan simples cómo -el- átomo de hidrógeno alejado infinitamente de cualquier interacción con otros átomos de hidrógeno o de cualquier otro elemento, y recibiendo, solamente, energía en forma de radiación electromagnética, o choques con -otra- (una sola) partícula sobre la que ese átomo no actúa.  No hay interacción, sino intra-acción.  Otro sistema cuántico es -el- oscilador armónico. ¿Qué pasa si tratamos de estudiar tres o más de tres átomos de hidrógeno en interacción? ¿Qué pasa si tratamos de estudiar un oscilador armónico a nivel cuántico similar al péndulo doble? Las leyes de la mecánica cuántica se hacen tan ”complicadas” que hay que dejarlas de lado, dicen los libros de texto, y tratar de utilizar toda clase de aproximaciones, incluidas aproximaciones  ¡de la mecánica clásica!

 

Cuando hablan de la mecánica cuántica, físicos tan premiados como Gell-mann, el que asignó la palabra -quark- a los posibles componentes (que nadie ha visto nunca en ningún laboratorio) de los protones, y otros muchos científicos suelen mencionar la rareza de que una partícula material esté en dos lugares al mismo tiempo. Este experimento no se ha hecho jamás. Durante décadas fué un experimento imaginado. Hasta tal punto lo fué, que en el libro de texto de Feynman, de1963 (y nunca corregido en este aspecto)  se dice explícitamente que no se ha realizado el experimento, pero que si se realizase, sus resultados serían los predichos por la teoría. Esto es muy mala ciencia, esto es dogma, y quizás de aquí, dado el carisma de Feynman, deriva mucho del misticismo actual de la física.

 

El único experimento de interferencias realizado con electrones individuales es el del bi-prisma. Y en este experimento lo que está cuantizado son las posibles trayectorias de los electrones que atraviesan el aparato. Si yo fabrico pasillos para las personas que salen de un estadio de futbol, muchas acabarán al final del pasillo central, algunas menos al final de los dos pasillos contiguos al central, y así indefinidamente.  Ninguna persona habrá en las zonas entre esos tres (o  más) pasillos de salida.  Tendremos una imagen de interferencia.  ¿Interfieren los electrones como ondas o circulan por corredores discretos en el bi-prisma?  Es una pregunta que, -al menos-, podemos hacer.  Por otro lado, ¿cómo se convierten los electrones en ondas? ¿Cual es el procedimiento? La física tradicional no lo sabe decir. De la misma manera, una onda de la radio pesquera de muy baja intensidad, que cubre 1000 metros, ¿es un fotón de tamaño un kilómetro?  No lo sabemos.

 

En cuanto tenemos conjuntos de partículas moviéndose en interacción unas con otras las cosas dejan de ser deterministas. Los físicos llevamos 60 años tratando de entender como se mueve un plasma de protones dentro de un anillo magnético, para tratar de controlar la fusión nuclear. Los resultados de las ecuaciones que describen ese movimiento son lo menos sencillo que imaginarse pueda. Los movimientos individuales de las partículas son esencialmente aleatorios, y aleatorio es el movimiento del fluido como un todo.

 

Los sistemas sencillos, partículas, canicas, bolas de billar -individuales-, se comportan de manera predecible.  No tenemos ecuaciones suficientes ni siquiera para el movimiento de ¡tres! bolas de billar sobre una mesa, ni para ¡dos! bolas de billar en el espacio.  En cuanto hay varios sistemas sencillos en interacción los movimientos son ya impredecibles. La evolución en el tiempo de los sistemas se hace probabilística. Si ponemos un quadrillón de moléculas de oxígeno y nitrógeno en una botella de buzo, en una habitación donde hayamos hecho el vacío y abrimos la espita de la botella, las moléculas saldrán de ésta para no volver nunca de forma natural a estar todas ellas de nuevo dentro de la misma, dejando la habitación vacía. Podemos volver a meterlas casi todas en la botella pero solo mediante el gasto de una considerable cantidad de energía, y nunca conseguiremos que -todas- ellas vuelvan a la botella.

 

Los sistemas complejos evolucionan en el tiempo en una única dirección. Si en vez de las moléculas dentro de la bombona pensamos en una habitación con un tabique aislante, de manera que media habitación este a 40ºC y la otra media a 0ºC, y cambiamos el tabique quitando la lana de vidrio, y dejando solo una pared de cobre que conduce bien el calor, la temperatura de ambas partes de la habitación  pasará a ser 20ºC, y por más que esperemos, nunca volveremos a tener dos medias habitaciones con 0ºC y 40ºC.  Para aumentar la temperatura de la mitad fría, la mitad caliente ha cedido una cantidad X de energía, la misma que ha absorbido la mitad fría. Pero el cociente X/20 es mayor que el cociente X/40, y la suma de ambos, con sus signos de ceder y recibir, es mayor que cero. Siempre. Llamamos entropía a ese cociente, y en el universo, en las interacciones libres, la entropía crece siempre. Solo la podemos hacer decrecer mediante máquinas que hacen aumentar la entropía fuera de donde estamos más de lo que la reducimos en la habitación, por ejemplo. Cuando reducimos la entropía en nuestro cuarto en verano bajando la temperatura del recinto, aumentamos mucho más de eso la entropía de la calle. La suma de ambas, con sus signos, es siempre mayor que cero.

 

La entropía, que no es ”desorden”, sino una expresión matemática, crece siempre. Una imagen es la siguiente: Si tenemos un cubo de 4 x 4 x 4 bolas inmóviles, cada una en una posición determinada, si una de ellas empieza a moverse, se nota mucho.  La entropía crece mucho si una única bola se mueve de entre muchas inmóviles.

 

Ahora, si las 64 bolas se están ya moviendo, el que una de ellas se mueva un poco más deprisa es de muy difícil distinción: La entropía crece poco si una bola aumenta su movimiento entre otras que ya se están moviendo.

 

Los sistemas de muchas partículas ( dos en el caso de un péndulo doble, mas de tres en el caso de bolas de billar) en interacción, son sistemas complejos, impredecibles, caóticos, aleatorios: Son los sistemas de la naturaleza, y nosotros, los animales, y dentro de éstos, los humanos, así somos: Impredecibles, caóticos, aleatorios. Como las nubes en el cielo.

 

Los relojes, los péndulos simples, -el- átomo de hidrógeno, -el oscilador armónico, -un- electrón aislado, son entidades artificiales, construidas o seleccionadas por los seres humanos, que ansían regularidad, simetría, precisión, predecibilidad. Solo estos sistemas, tremendamente simples, tienen estas características. El resto, es decir, todos menos un conjunto de medida nula de los sistemas, somos entidades naturales, que no hemos sido seleccionadas por los humanos (al menos si no triunfa ”1984”), sin regularidad, asimétricos (incluso modelos de pasarela de elite, artistas de fama) , imprecisos, impredecibles.

¡ Y menos mal ! Lo contrario es la doctrina de Calvino y de Knox: Seres humanos destinados, desde toda la eternidad,  al infierno en vida y tras la muerte. No, la naturaleza es impredecible. Existe la libertad.

 

 

Author: "Antonio Ruiz de Elvira" Tags: "General"
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Date: Wednesday, 26 Mar 2014 18:49

Hoy he leído un párrafo de un libro de Kenneth Ford: ‘The world of elementary particles.´ :

La probabilidad en el mundo macroscópico (y en la física clásica) es una probabilidad de ignorancia; la probabilidad en el mundo microscópico en una probabilidad fundamental de la naturaleza.  La única razón por la cual el número en el que cae la bola de la ruleta no puede ser calculado de antemano es la ignorancia de lo que los físicos denominan ‘condiciones iniciales’. La diferencia con la ley de probabilidad de la mecánica cuántica es que uno no puede, ni en principio, ni de hecho, calcular el desarrollo exacto de un evento atómico, independientemente de con cual precisión puedan conocerse las condiciones iniciales

Kenneth Ford es un físico ya mayor, de 88 años, formado en la idea mística de que la mecánica cuántica es algo radicalmente diferente de la física de escala humana.

Ya no hay que decirle nada, pero, para quien lea esto, si alguien lo hace, si me gustaría plantear algunas preguntas.

A) Donde acaba la mecánica cuántica, con sus probabilidades intrínsecas y empieza la clásica, determinista ella?

B) ¿Cómo se produce el cambio de una a otra, cuales son las leyes de ese cambio?

C) Un átomo de Rydberg, ¿sabe que es un átomo y sigue probabilidades intrínsecas, o piensa que es una bola clásica y que su trayectoria probabilística es porque algún físico no ha fijado con exactitud infinita sus condiciones iniciales?

Esto es un problema mental de los físicos que se formaron en el siglo XX, y que adoraban como a un dogma las ideas de Bohr, que tampoco eran excepcionalmente finas.

¿Por qué las probabilidades de las escalas atómicas son intrínsecas? Si se hace referencia al ”Principio de Incertidumbre” de Heisenberg , ¿De donde sale este principio?  No sirve enunciarlo como un postulado, pues eso no explica nada.

El ejemplo de la ruleta, o el de una moneda tirada al aire no nos sirve, pues son máquinas o sistemas físicos inmensamente sencillos. Hoy es posible tirar una moneda al vacío de forma que caiga siempre del mismo  lado: Un profesor de California ha construido una máquina para ello. Ha eliminado la aleatorieidad eliminando la interacción de la moneda con el resto del mundo.

Pero en el mundo atómico no tenemos posibilidad de eliminar esas interacciones. De hecho, para manipular las partículas atómicas precisamos que interaccionen, y no tenemos energías de interacción mucho menores de las energías de las partículas que queremos manipular.  Y esas interacciones son muchas, del orden de al menos 10**20 (un 1 seguido de 20 ceros), y no son eliminables en ninguna situación.

En un sistema de escala humana, sometido a 10**20 interacciones de su misma energía, la aleatorieidad es exactamente igual de intrínseca que la cuántica, o si invertimos el razonamiento, si algún día pudiésemos (lo que es imposible) eliminar las interacciones de un sistema cuántico con otros 10**20 sistemas y que las pocas interacciones que queden tengan menos energía que el propio sistema, este sería tan determinista (poco) como un sistema de una moneda tirada al aire.

Se puede decir que ”las leyes de la física cuántica” no permitirían ésto, y es evidente, puesto que esas leyes se han derivado para la situación real de trillones de interacciones de energías comparables con la de los sistemas que se mueven, interacciones que esa mecánica cuántica no ha tenido en cuenta y como las interacciones clásicas no tenidas en cuenta, deviene en movimientos aleatorios e impredecibles.

La diferencia –real– del mundo atómico con el mundo de escala humana es que la naturaleza tiene límites, y que no hay energías menores de las de las partículas atómicas, de manera que cualquier interacción con ellas las mueve, algo que no pasa si mandamos fotones a la puerta de un coche para ver si está abierta o cerrada.

Reconozcamos la realidad, aceptemos el formalismo, pero no derivemos del formalismo ideas místicas de mundos separados y leyes mágicas y misteriosas.

Author: "Antonio Ruiz de Elvira" Tags: "General"
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Date: Thursday, 20 Mar 2014 15:26

Tras dos mil años de disputas estériles, incluyendo el sexo de los ángeles y cuantos de éstos caben en la punta de un alfiler, y lindezas por el estilo, Galileo descubrió, no la ley de caída de los cuerpos ni el principio de inercia, ni la relatividad galileana, con descubrirlas, sino lo que de verdad fue la única revolución de verdad en la corta (¿100.000 años) historia de la humanidad:  En vez de discutir, midamos, y midamos una y otra vez y rechacemos lo que los experimentos rechazan.

Esa forma de pensar, de ver el mundo, terminó con esos miles de años de debates tan absurdos como los que condujeron al Concilio de Nicea: Homoousios, u Homoiousios.  ?Desciende una flecha por su naturaleza o por otras causas?  etc. etc.  No ha habido otra revolución como esa, que además, condujo a la libertad de cada persona: Ya no era necesario -creer- lo que se decía desde el estrado o desde el púlpito, sino que cada persona podía, si así lo decidía, probarlo en su propia casa: ¿Caen o no caen dos bolas pulidas del mismo diámetro, una de acero y otra de madera, exactamente igual en la superficie de la Tierra? ¿Es su aceleración 9.8 metros/segundo al cuadrado con un error de una centésima de segundo?  Esto se puede probar, lo que no es posible hacer en las cuestiones sobre los ángeles o sobre la vida futura: Nada es capaz de hacernos ver ángeles ni cuantos caben en los alfileres, ni jamás nadie ha tenido experiencia alguna de lo que pudiese ocurrir tras la muerte.  Las discusiones se terminan en cuanto decimos: ”Vamos al laboratorio a medirlo unas cuantas veces, y luego pediremos que lo midan otros independientemente de nosotros”.

Pero parece ser, tremenda desgracia, tremendo error, que estamos olvidando esa revolución. La parte genética del ser humano quiere siempre mandar: Que otros crean algo porque -el- o -ella- lo dicen.  Esto empezó con las ideas del modelo estándar, siguió con las supercuerdas y hoy deriva en los multiversos. Estas tres cosas están diseñadas a la manera de lo que ocurrió hace miles de años en el Sinaí: ”Creed lo que os digo, porque lo digo yo”.  Los quarks, ingrediente básico del modelo estándar son inmedibles, por concepción, por definición, lo mismo que las supercuerdas o que los multiversos. El Higgs es inmedible, y solo tenemos de esa entidad efímera consecuencias de consecuencias de consecuencias, nunca podremos, por definición tener una medida directa de esa entelequia.  Y claro, no digamos los multiversos. De estos, menor ni mencionarlos.

Ahora aparece, en El Mundo del lunes 23/03/14, el análisis de unas minúsculas señales que pueden ser cualquier cosa, de algo que se supone pasó una única vez en el universo, y ocurrió, si lo hizo, de una forma radicalmente desconocida para nosotros, en unos intervalos de tiempo carentes de cualquier significación.

A las señales identificadas en el BICEP2 de la Antártida no se las puede someter a la prueba del laboratorio, como no podemos someter al evento que se sugiere las causó a una comprobación experimental, o al menos, como con el clima, a una observación de eventos repetidos una y otra vez.

Hoy día parece que un único análisis de unos datos que indican, en medio de un ruido fenomenal, unas posibles ondas, posiblemente procedentes de algo sobre lo que no hemos experimentado y que nadie mas que un grupo de científicos ha analizado son la ”detección de onda gravitatorias generadas instantes después del origen del universo”.  ¿Como se puede afirmar eso? Esto se parece demasiado a ”He detectado que en la punta de mi alfiler caben 6 ángeles”, y además han estado en esa punta un 0, coma seguido de 36 ceros  y un uno segundos”.  Hemos superado, menos mal, con la inversión que hemos hecho, ampliamente a las Salamanca, Bolonia y París del siglo XIII.

Tenemos una única imagen, formada con miles de millones de ondas electromagnéticas de tamaño centimétrico.  Y de esa única imagen sacamos toda la estructura del universo.  Como en la Salamanca del siglo XIII tenemos de nuevo el Génesis: Todo sale de una única palabra, que además duró una trillonésima de trillonésima de segundo (Por cierto, ¿cómo podemos asignar ese intervalo de tiempo a algo que se supone pasó hace 13600 millones de años millón mas o menos? En aquellos intervalos efímeros de tiempo no había relojes atómicos, ni nada para medir el tiempo.) Los procesos de aquella época -generan-, (hoy, no entonces,, en las palabras de un comentarista)  fluctuaciones estiradas.  Puede ser, pero me gustaría medirlo yo mismo. Si no es así, ¿Como aceptarlo? ¿Por la voz del Sinaí?

El fondo de ondas gravitacionales predicho y finalmente detectado por BICEP2, afianza la teoría inflacionaria y abre las puertas al conocimiento de la dinámica responsable de esa expansión acelerada que es la inflación. Yo pienso que lo haría si pudiésemos controlar la inflación, ver como se comporta en condiciones distintas, experimentar sobre ella,  repetir los experimentos.   Si no es así, ¿qué nos dicen esas ondas descubiertas entre una barbaridad de ruido aleatorio?

Este descubrimiento será seguido pronto por detecciones de otros experimentos.  Los científicos deberíamos ser maestros en el manejo del lenguaje. Esto que han filtrado los investigadores del BICEP2 no es un experimento.  Es la extracción de una señal observada y posible, oculta dentro de montañas de ruido. Pero no es un experimento.  Si yo veo morir un roble centenario, puedo deducir que hay una epidemia que ataca a los robles de más de 200 años.  Pero mientras no experimente, con robles en otras condiciones, con robles inmunizados, con otros tipos de árboles, no podré deducir nada concreto de esa única muerte.  Si una pastilla cura un cáncer, ¿Deduzco que esa pastilla cura todos los cánceres? Tendré que experimentar una y otra vez.

Los eventos únicos no son ciencia.  Y las observaciones no son experimentos.

No es que yo quiera limitar la ciencia a algo trasnochado. Es que podemos emitir cientos de teorías que expliquen un evento único, que mientras no se validen, y sobre todo, invaliden, mediante experimentos, son tan interesantes como las doctísimas y bien fundadas ideas sobre los ángeles de los sabios salmantinos del siglo XIII.

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Date: Tuesday, 04 Mar 2014 06:10

Las ideas preconcebidas o las visiones implícitas del mundo.

Entre 1900 y 1914 los dominios de los Habsburgo  deseaban liberarse del control de Viena. Unos hablaban magiar, otros, eslavo, cada uno tenía sus deseos particulares. Lo razonable hubiese sido llegar a acuerdos de cooperación entre todos.  No pudo ser, porque en Viena no entendían ésto. En las mentes de los administradores vieneses estos deseos no eran malintencionados. Eran, sencillamente, incomprensibles. Si a un matemático del Renacimiento le hubiésemos dicho que podíamos operar con las raíces cuadradas de -1, con los números imaginarios, no hubiese entendido nada, como no habrían entendido lo físicos de principios del siglo XIX la noción de un tiempo relativo, de átomos y del campo electromagnético.

Las ideas, para ser inteligibles en cualquier momento del tiempo, deben integrarse en el esquema general de pensamiento, en la matriz mental, en las visiones implícitas del mundo que los humanos llevamos en nuestras mentes.

Es evidente que una onda de radio la longitud de la radio pesquera, 300 metros, no puede entenderse como flujo de fotones: Serían fotones de 300 metros de ancho. Un día, mencioné esto delante de una muchacha de no mas de treinta años, recién salida del horno de una carrera de física, y me miró con absoluta incomprensión en su cara: Para ella, las radiaciones electromagnéticas son flujos de fotones.

Estamos metidos, en la sociedad actual, aquí, en América, en Asia, en Oceanía, en África incluso, en un buen lío. Tenemos poca energía de alto rendimiento, y sobre eso tenemos la capacidad de producir millones de bienes, y servicios, con muy poca necesidad de trabajadores.  Si solo pagamos, y poco, a las personas que trabajan, no podemos vender lo que producimos, pues hay pocos (relativamente) que tengan la riqueza necesaria para comprarlo.  Las fábricas las trabajan robots. Evidentemente hay que hacer los robots, pero como con los chips de ordenadores, para los cuales dos fábricas en todo el mundo sobran para producir todos los que se necesitan, para producir robots basta con Alemania. ¿Qué hacemos los demás países?

En el siglo XX la visión implícita del mundo resolvía este problema como lo quieren resolver las autoridades venezolanas: Regalando riqueza por no hacer nada. Pero esto, como también se ve en Venezuela, no funciona.

?Qué podemos hacer?

Durante 200 años los prusianos, y tras ellos todos los alemanes terminaron por tener una ”Visión del Mundo” tal que les hacía pensar que eran los mejores, los más preparados, los más disciplinados, los más listos.  Cuando lanzaron la primera guerra mundial lo único que hacían, dentro de esa ”Visión del Mundo”,  era coger sus ”derechos”. Cuando perdieron la guerra no lo podían entender, y lanzaron otra, con genocidio judío incluido, dentro de ese ”derecho natural” que les proporcionaba su ”Visión del Mundo”.  Solo una derrota absoluta, sin paliativos, una destrucción completa del país consiguió eliminar esa errónea ”Visión del Mundo”.  Tras la segunda guerra mundial, los alemanes ya no se consideran los mejores, aunque, evidentemente, se siguen considerando como muy capaces en términos tecnológicos e industriales.

La ”Visión del Mundo”  de economistas y gestores sociales actuales, en casi todo el planeta, pero también y especialmente en España, es una cierta creada como la prusiana a lo largo de 200 años, esta vez de 1800 a 2000 mientras que aquella se creo a lo largo de los años de 1700 a 1900.  Es la ”Visión del Mundo”  de un sistema social en compartimentos casi estancos, con países intercambiando bienes y servicios, en situaciones de equilibrio, con respuestas a la inversión que suponen la generación de trabajo.

Esta ”Visión del Mundo” la tienen tanto los economistas liberales, los ecológicos, los marxistas, los neoliberales, de cualquier denominación, pues la economía que aún se enseña y se practica se creó entre 1800 y 2000, y aunque el mundo ha cambiado, esa ”Visión del Mundo” no lo ha hecho, cómo no lo había hecho la austriaca en 1914.

Cuando yo trato de comunicar a estos economistas, a estos gestores sociales que hoy los países ya no existen como compartimentos estancos,  que los bienes y servicios fluyen como lo hace el chorro polar, alrededor del mundo, con rozamiento, pero sin paredes, que la situación es dinámica, fuera del equilibrio, con realimentaciones positivas y puntos críticos, y que hoy la inversión, el capital, no tiene mucha relación con el trabajo, me miran como me podía mirar Leonardo de Pisa si le decía que era posible multiplicar por la raíz cuadrada de -1, o sumar al numero 3 esa raíz cuadrada. O los berlineses en 1900 si les hubiese dicho que como país, Alemania era igual que cualquier otro, incluidos los africanos, y en esto tristemente participaban Inglaterra, Francia, Bélgica, España y otros muchos, que se consideraban, evidentemente, superiores a esos países de, digamos, el sur de África.

En España se nos dice todos los días, varias veces al día, que los  inversores (se suele decir que internacionales, pero eso implica, por ejemplo, al Banco de Santander, cuyo negocio esta en un 80% fuera de España) están poniendo capital en el país. En la ”Visión del Mundo” al uso eso querría decir: puestos de trabajo. Pero estamos viendo que no es así, y no puede serlo. ¿Que vamos a producir con ese capital a y a quien se lo vamos a vender?

Necesitamos, en Economía, y en Gestión de las Sociedades, una revolución en la ”Visión del Mundo” económica y gerencial, similar a las revoluciones de Einstein, cuando anuló el concepto de tiempo absoluto, y de Planck y el mismo Einstein cuando cambiaron de una visión continua a una discreta del mundo físico, una revolución como la de Galileo, un cambio radical a la hora de analizar el mundo en que vivimos.

Exactamente lo mismo me ocurre cuando hablo del cambio climático. La ”Visión del Mundo” de los lectores les impide ver la realidad, como esa ”Visión del Mundo” de 1500 impedía a Tycho Brahe ver que era la Tierra la que se movía y no el Sol.

Para frenar el cambio climático, y para volver a la riqueza necesitamos hacer una revolución mental y no la estamos haciendo. Mi propuesta es clara: Abandonar las ideas de equilibrio en la teoría económica y substituirlas por un desequilibrio constante y dinámico. Abandonar las matrices que suponen un mundo lineal, y utilizar ecuaciones diferenciales no lineales y con retardo. Desarrollar una teoría económica global, no encerrada entre fronteras, y abandonar el incomprensible esquema de subasta entre agentes y su racionalidad, y como consecuencia de esto, los esquemas de oferta y demanda, que no funcionaron nunca en los siglos XIX y XX y es claro que hoy no hay nada mas lejos de ellos que la economía real

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Date: Monday, 17 Feb 2014 19:10

En un artículo en el NYT, Edward Frenkel, un profesor de matemáticas en Berkeley, se plantea esta pregunta.

Es claro que este Sr. es profesor de matemáticas y no es físico, aunque cita a tres supuestamente físicos, que ignoran la realidad de la naturaleza (física quiere decir naturaleza en griego).

Habla el Dr. Frenkel del teorema de Pitágoras, que es cierto existan o no los seres humanos.  Pero el teorema de Pitágoras es la sencillez misma, casi se puede decir que define la sencillez, los sistemas sencillos, no complejos, define lo contrario de los sistemas reales.

Se pregunta el Dr. Frenkel sobre qué clase de realidades pueden ser los teoremas matemáticos, y si existen en algún punto del universo.  Esencialmente los teoremas son resúmenes y extrapolaciones de las realidades físicas que existen aquí, allí y en todo este universo. Podemos construir triángulos rectángulos con altísima precisión.  En ellos, midiendo, se cumple, con la precisión de la construcción, que la suma de los cuadrados de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa. No cuesta nada asumir que esto es así sea cual sea la precisión que podamos proporcionar. De esta manera el teorema de Pitágoras es una realidad construible.

El pasar de esta realidad construible a otras imaginaciones es como imaginar pegasos, centauros o dioses. Podemos hacerlo, pero es irrelevante preguntarse que en que parte del universo (el universo es todo, incluidos muchos mundos si de estos hubiese) están o si los podemos ver: Los vemos en las páginas de los libros, o en las pantallas de los cines, pero viendo imágenes bidimensionales  o esculturas de los mismos, no podemos verlos, tocarlos, sentirlos, olerlos, gustarlos.

¿Existen los centauros, las sirenas, los pegasos, los ángeles, los dioses?  Es decir, existen como existe una piedra?

La ciencia diseñó un método, el método galileano, para separar ángeles de los que caben zillones en la punta de un alfiler, de la realidad. Solo si podemos medir, de manera repetida, por personas independientes los sistemas, y solo si las medidas coinciden dentro de un margen de error, podemos decir que lo medido existe.

Todo lo demás son los cantos de las sirenas que atraían a Ulises.  O los centauros que educaron a Aquiles.

Sugiere este Dr. Frenkel que pudiéramos ser simulaciones de un extraterrestre del futuro. ¿Y?  Si podemos medir ahora, lo que medimos es real, el extraterrestre es un ángel, u otro centauro Quirón: Algo que no podemos medir, y por lo tanto que carece de existencia.

Sugiere este Dr. Frenkel que algunos matemáticos han simulado en los ordenadores sistemas minúsculos de rango nuclear. Estos sistemas son inmensamente sencillos, similares a construir con tres varillas de madera un triángulo aproximadamente rectángulo.

Las fuerzas de la naturaleza son no lineales, y amplifican cualquier fluctuación hasta escalas intergalácticas. Simular el universo es esencialmente imposible, pues exige proporcionar al simulador las condiciones iniciales correctas, pero estas varían constantemente, de manera que el programa de simulación no puede empezar nunca.

El problema de los matemáticos, y de los matemáticos metidos a físicos  es que han olvidado la realidad, que sabiendo lo que son las ecuaciones olvidan que esas no sirven de nada sin condiciones iniciales y de contorno, que están determinadas por otras ecuaciones que no sirven de nada  sin condiciones iniciales y de contorno que ……

Que han olvidado que el mundo real no son los sueños de la razón, que el mundo real es un sistema complejo, y que debido a la no linealidad de las interacciones naturales, los sistemas complejos no pueden estudiarse con las ecuaciones de los sistemas simples.

Los matemáticos puros, como los matemáticos que dicen hacer física, son similares a los teólogos, en tanto en cuanto olvidan o rechazan el método científico.

Estas elucubraciones deberían dejarse de lado, salvo si queremos volver a la Salamanca del siglo XV y las discusiones sobre el sexo y tamaño de los ángeles.

Ya sabemos el camino que recorrió España al mantener ese tipo de discusiones y cerrar, bajo el control de la Inquisición, el método galileano de la ciencia  a los desgraciados españoles. Un  cierre uno de cuyos efectos fue la miseria española que duró 300 años y que puede volver si reanudamos aquí o en los EEUU, la teología en vez de la ciencia.

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Date: Friday, 07 Feb 2014 12:06

Ayer venia una muy buena noticia en El Mundo:

Desde hace mucho tiempo, desde que los castellanos encontraron que un buen golpe a las haciendas al sur del sistema central, o los aragoneses/catalanes sobre el Ebro producía mucha más riqueza que la labor de labrar una tierra dura y áspera con pocas lluvias, desde aquel momento la cultura española es tratar de hacer dinero no mediante el trabajo o la inteligencia, sino mediante -la suerte-.

La suerte de encontrar una granja desprotegida, la suerte de encontrar un yacimiento, un placer, oro en unas islas, de acuchillar a una población para robar su riquezas, o de capturar a unas personas de piel negra para hacerlas morir en el interior de una mina.

Hay formas distintas de construir riqueza: Cultivar la tierra o trabajar la materia inanimada. La primera forma proporciona energía, la segunda permite distribuir esa energía entre muchos cuando la primera produce en exceso y hay mas personas de las necesarias para la captura energética.

Estas dos formas generan riqueza para todos, no estrictamente por igual, pero de una forma nivelada, con pequeños valles y colinas.

La otra es la buscada en una cultura del expolio.

El Algarrobico, el complejo Maria Isla de Valdecañas, lo que se quiere hacer en la Almoraima: Perlas encontradas en el camino, pepitas de oro que la tierra ha escupido y alguien encuentra, -la suerte-.

La captura de energía con el trabajo de todos, su reparto a todos, para que todos puedan crear y construir riqueza, eso esta fuera del substrato mental español (y de otros muchos sitios, quizás del substrato mental humano, tras milenios de robos descarados de unos sobre otros).

La cultura del expolio deriva (al menos en las tres religiones del Libro) de las ideas de un pueblo primitivo que maldijo el trabajo.  Trabajar, es, como dicen los Biblia de la cultura judía, una maldición divina. Ese texto que ha formado parte de la educación de media humanidad durante al menos 2000 años, es una de las horribles razones de esta inmensamente desagradable cultura del pelotazo. Si las primeras palabras que escucha un niño o una niña son los primeros versículos del Génesis, le queda desde entonces un horror al trabajo que se propaga, implícito, a lo largo de toda su vida.

Solo mediante una educación que hoy borre de raíz esa y otras muchas estupideces escritas por y para una cultura de hace 3000 años, y que desde la infancia muestre a los niños la realidad, la realidad de que trabajar es lo racional en el ser humano, solo así podremos pensar en acceder a otro sistema de vida, una vida en la cual esa realidad, que el trabajo es la verdadera dignidad de las personas, que en vez de ser un castigo es la posibilidad que tenemos cada uno de realizarnos como seres racionales, solo mediante ese cambio de educación podremos esperar otra vida algo mas digna de esta en la cual los pobres pagamos a los ricos, en un sistema de Robin Hood a la inversa.

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Date: Tuesday, 04 Feb 2014 14:15

En las películas de Matrix, el mundo es irreal: Uno puede morir y morir y morir y renacer y renacer y renacer sin límite. Las personas pueden volar sin mas que levantar los brazos, y un niño de teta puede levantar con una mano un elefante.

Y hay gente que piensa que esto es real.

En el siglo XVI, Teresa de Jesús, utilizando técnicas de concentración mental de los gnósticos de Oriente Medio, similares a las que utilizan los lamas budistas, decía que podía escapar de su cuerpo y hablar con dios.  Lo mismo contaba Mahoma. La conciencia es la conexión entre los sentidos, los mensajes de la musculatura humana y las corrientes nerviosas que circulan constantemente en el cerebro. Mediante ejercicios perfectamente sistematizados y conocidos es posible eliminar esas conexiones y dejar funcionar solo al cerebro: Los que las emplean describen esos esquemas mentales como si fueran la realidad. Se puede hacer de manera controlada, o se puede hacer mediante alucinógenos: El resultado es el mismo, la confusión de la realidad con las imágenes construidas por las corrientes  iónicas cerebrales.

La física, la ciencia, fué un esquema de análisis de la realidad siguiendo otro método distinto del de los místicos: Un método basado en el experimento repetido y la observación controlada, con resultados medidos e iguales para todas las personas que realicen las medidas, y  en las normas de William of  Ockham, Roger Bacon y Galileo Galilei.

Las locuras de los místicos, entre los cuales podemos incluir a Agustín de Hipona, una de las personas que mas daño han causado a los seres humanos, jamás han sido capaces de hacer avanzar a estos seres humanos por el camino del bienestar, ni a la sociedad en la vía hacia la riqueza social. La mística, de los frailes y monjas españoles, de los lamas tibetanos, de los iluminados newyorkinos, se queda en ellos mismos. Ellos vuelan por el universo, pero nadie ha sido capaz de volar en la Tierra utilizando las técnicas de la meditación, del aislamiento de los sentidos.  Millones de personas lo hacen todos los días utilizando algo tan prosaico como la ciencia, las teorías y experimentos de la física, la termodinámica que hace funcionar los motores y la mecánica de fluidos que describe como se mueven las turbinas y porque levantan las alas al avión.

Hoy hay una nueva corriente idealista, o mejor, mística, entre algunos que profesionalmente ocupan puestos supuestamente de científicos en ciertas universidades del mundo.  Estas personas describen en sus publicaciones que la realidad del universo se ve desde fuera del mismo, y que la ven ellos.

Teresa de Jesús y sus ”Moradas”.

¿Cual puede ser la razón de este nuevo despertar del idealismo, del misticismo, y sobre todo en donde debería reinar el realismo mas estricto, en la disciplina de la física?

El ser humano ha querido siempre ser el dios que imagina.  En vez de aceptar humildemente la limitación de sus capacidades, y de su mente, quiere volar por los espacios siderales.  Esto se puede llegar a hacer, y estamos en camino,  es una labor -social- de siglos y milenios. Pero hay quienes quieren volar ya.  Y volar solos.

La filosofía, y las matemáticas, permiten dar rienda suelta a la imaginación. Esto hacían también los teólogos de Salamanca, de Bolonia, de París. Eran la crema de la crema de la sociedad, y los ”mecánicos” como Galileo no les llegaban a la suela de los zapatos, según ellos mismos. Estos  teólogos eran capaces de emplear cien años en debatir el sexo, tamaño y apariencia de los ángeles, entidades reales para ellos, pero que jamás ha visto, sentido, o experimentado nadie.  Cuando se rechaza la realidad, se crean , como en la mente de Goya, los sueños, no de la razón, sino de la imaginación.

El misticismo da, a quienes lo siguen, la sensación de ser ángeles, casi dioses. Pocos pueden resistir buscar esa sensación y muchos han muerto buscándola en la heroína y otros alucinógenos.

La física fué, y aún hoy sigue siendo en la gran mayoría de sus practicantes, una disciplina basada en la realidad. Pero como todas las actividades humanas,  la física es una actividad no lineal, con realimentaciones positivas. Si empezamos buscando los electrones en el átomo, acabamos viendo partículas que supuestamente tienen vidas de 10-28 segundos. Terminamos viendo ángeles en nuestros aparatos: Esto da sensación de poder a los que los ven. ¡Han encontrado algo que otros no han visto nunca!  ¡Han conseguido el grial!

Por si alguien que lee esto no lo sabe, salvo el electrón, y el protón que es mucho mas grande, nadie ha visto nunca el resto de las partículas de las que están hechos los sueños de la física moderna, solo se ven rastros en placas fotográficas, rastros como los que dejan tras sí las olas que destruyen un barco en alta mar, cuadernas, trozos de velas, restos de mástiles.  En particular, del Bosón de Higgs solo se han visto rastros de rastros de rastros.  Pero encontrar el Bosón de Higgs lleva al Premio Nobel, por ejemplo.

Si se aceptan estas partículas, se pueden aceptar otras muchas, y la construcción de relaciones entre ellas:  Es posible diseñar un modelo estándar de la vida en las ciudades de los ángeles, cuantos hay, como se unen entre sí, si se llevan bien o no lo hacen, y además construir ángeles de ángeles, es decir, pensar en que los ángeles saben que existen otros universos donde hay otros ángeles que saben que existen otros universos . . .

Lo que nos sugirieron Ockham, Bacon, Galileo esencialmente, es dejar este camino, primero inútil, y segundo, animal, animal en el sentido de que rechaza la razón que es la única característica realmente humana.

La mística nunca ha conseguido avanzar en la explicación del mundo. Decir que la realidad son infinitos multiversos, de órdenes 1,2,3, … en número infinito dentro de cada uno de esos órdenes, es no decir nada. En particular nadie ha conseguido nunca definir el infinito. Por lo tanto esa afirmación de mas arriba carece de significado.

Puedo perfectamente decir: ”Digo la verdad cuando digo que miento”, o mas breve: ”Miento”.

La manipulación de los símbolos es como la manipulación de los trozos de madera en una carpintería: Puede hacerse, pero la mayoría de las veces no dice nada.

Tras la creación de la física por Galileo,  Fermat, en el siglo XVII enunció el principio de que la luz ”elige”, de todos los caminos posibles el de longitud mínima.  Esto es un resultado de otra cosa: Si una bola baja por una colina llena de curvas, de cambios de nivel, de obstáculos, la bola sigue en cada posición y en cada instante la dirección de máximo gradiente –LOCAL–. La bola no explora cien mil caminos para elegir el mas corto en el espacio o en el tiempo, sigue, bajo la fuerza de la gravedad, el máximo empujón en  cada punto.

Si sumamos todos los intervalos, obtenemos el camino que lleva a la bola a tardar el mínimo tiempo posible. Esto es un resultado a posteriori, y no debe nunca elevarse a causa de la trayectoria. Sin embargo científicos de la supuesta talla de Feynman contaron a sus alumnos que la luz ( y las partículas elementales) prueban una infinidad de caminos y eligen el que hace máxima o mínima globalmente una cierta función.  Es un error de lógica, pero que muy pocos científicos son capaces de detectar.

Es el mismo error que cuando una carreta está tirada por dos bueyes lleva a algunos, locos, a decir que la carreta empuja a los bueyes para que avancen en el camino.

La imaginación humana, que es la recombinación arbitraria, y aleatoria de circuitos eléctricos neuronales produce un numero considerablemente alto de imágenes, como minotauros, sirenas, pegasos, centauros, y las figuras que pueblan los cuadros de El Bosco.

Galileo nos dió una fórmula para separar esas imágenes mentales de la realidad del universo: Medir una y otra vez por personas absolutamente desconectadas entre sí. Si 7.000 millones de personas ven volar a los aviones, y cero personas han visto nuca volar a un pegaso, tenemos un argumento para aceptar a los aviones y rechazar la existencia de los pegasos.

Si 7000 millones de personas ven caer una bola de acero pulida desde lo alto de una escalera hasta el suelo, y ninguna ha visto nunca una bola dejada en el suelo subir hasta la ventana desde donde la observa, tenemos un buen argumento para aceptar la teoría de la gravitación universal.

Si solo dos equipos de personas, que no han podido comunicar lo que hacen durante tres años,  que pertenecen a un instituto que si no descubre nada se cierra y despide a ambos equipos, nos dicen que han visto una partícula que desaparece en un tiempo de 10-30 segundos y nosotros no podemos repetir el experimento, tenemos toda clase de argumentos para pensar en que ese experimento es el equivalente del pegaso o del minotauro que nunca vio nadie.

Si nos dicen que la realidad son infinitos multiversos, podemos poner delante del que eso afirma algunos o muchos de los maravillosos cuadros de El Bosco: Esos si son multiversos de verdad.

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Date: Tuesday, 04 Feb 2014 12:02

El robo es la adquisición casi instantánea de lo que ha costado años, décadas, siglos, o millones de años (carbón y petróleo) producir.  Es una cuestión de escalas de tiempo: Si el campesino necesita 20 años para tener el surplus suficiente para hacerse una casa y dejar la choza, y al cabo de 20 años llega el ladrón y se lleva ese surplus en una hora, la riqueza del ladrón son 20 años de trabajo del campesino.

Los modelos económicos al uso (todos) se basan en lo que se explicita como la teoría del equilibrio: El campesino invierte una cierta cantidad de energía , en forma de su trabajo, la energía almacenada en las semillas, la energía almacenada en los fertilizantes, la energía del sol, y obtiene energía nueva, ésta última mayor que la invertida en la cantidad exacta de la energía que las plantas de su campo, de su huerto, han asimilado de la energía solar recibida. Esa energía de sobra, el surplus, le serviría para añadir algo distinto a la mera supervivencia, para ir aumentando su riqueza, la energía almacenada (en granos, en animales, por ejemplo) e incorporada (en edificios, máquinas, infraestructuras). Esta sería una situación fuera del equilibrio, en la cual la energía capturada supera a la energía disipada.

En la situación contemplada en los modelos económicos al uso, el gasto, la disipación se equilibra con la captura de energía, y se alcanza una situación de equilibrio. En estos modelos no existe la posibilidad de amplificación de las ganancias, ni de estados críticos en los cuales se pierde en un instante todo el surplus acumulado a lo largo del tiempo.  De hecho, en los modelos de equilibrio el tiempo no existe, como no existe dentro de una bobina superconductora en la cual la corriente no varía a lo largo de los años.

Propongo aquí crear, dentro de la academia, dentro de los institutos de investigación, en los bancos centrales, en los bancos privados, en las empresas,  otro esquema de modelos económicos, un esquema dinámico, no estático, un esquema evolutivo, que incluye crecimiento, decrecimiento, amplificaciones y reducciones y puntos críticos, un esquema de realimentaciones positivas y negativas, un esquema, en suma que describa la realidad y no un mundo de Matrix, un mundo virtual.

El modelo deberá estar basado en la dinámica de fluidos, pues es una disciplina no lineal, evolutiva, que incluye realimentaciones positivas, amplificaciones y puntos críticos.  Solo basado en, pero evidentemente deberá ser un modelo económico, cuyos actores son los seres humanos que carecen de información,  que no son muy inteligentes, ni nunca buscan solo lo mejor, que nunca comparan precios y que no subastan oportunidades.

En un modelo tipo fluido se pueden identificar los lugares de estancamiento, es decir, las zonas de paro, y como cualquier persona que ha jugado con una corriente de agua, cambiar las fronteras del fluido, las orillas y el fondo para conseguir, de manera explícita, que el agua vuelva a circular convirtiendo las zonas de decaimiento en zonas de movimiento vibrante, de generación de empleo y por lo tanto, de riqueza social.

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Date: Monday, 03 Feb 2014 11:00

Desde hace unos 250 años los matemáticos han analizado las leyes físicas, pero muchas veces sin darse cuenta de lo que estas leyes decían o significaban. Para un matemático el signo ”=” identifica formalmente los dos miembros de una ecuación unidos por él.  Así

ax2+bx+c = 0

nos dice que, estrictamente la combinación de letras a la izquierda del signo = es realmente 0.

Sin embargo las ecuaciones de la física no identifican los dos miembros de las ecuaciones. En la física las ecuaciones son meras herramientas, no identidades sin cualificar. La segunda ley de Newton dice que

a=F/m

que la aceleración adquirida por un cuerpo de masa -m- bajo la acción de una fuerza -F-  es el cociente numérico del valor de la fuerza dividido por la masa del cuerpo -m-.

Las fuerzas producen aceleraciones. Pero la aceleración de un cuerpo de masa -m- en interacción con la masa de la Tierra no produce la fuerza gravitatoria que lo acelera:

F no está producida por -ma-.  La Tierra no está creada por la aceleración de un cuerpo que cae hacia su superficie.

En la ecuación, cada miembro es distinto del otro, aunque su valor numérico coincide (este es el significado de ”ecuación”).

Los matemáticos, o los físicos desconectados del laboratorio que hoy publican a mansalva en un escenario en el cual el numero de publicaciones es determinante para el ascenso en la profesión, son indiferentes a las medidas del laboratorio o las observaciones controladas en la naturaleza. Si una exposición es consistente, es publicable, indiferentemente de que represente o deje de representar la realidad.  Así podemos leer de universos de 1,2,3,4,5, . . . , n , . . .  dimensiones. En cada uno de ellos el numero de publicaciones es proporcional al factorial de la dimensión, y por tanto una maravilla para la creación de curricula.

Es en este escenario en el que se enmarcan ideas ”geniales” tales como las de el universo matemático, una resurrección del idealismo de Platón, que uno creería suficientemente degradado como para seguir sacando la cabeza del hoyo, pero que sigue a lo largo de la historia del pensamiento saliendo de vez en cuando a la superficie.  Según las diversas exposiciones del matemático Tegmark, la realidad es ilusión (¡que nuevo!) y no es más que una estructura matemática abstracta.  Otro idealista más a sumarse a la espantosa doctrina de Agustín de Hipona, que fué una de las causas de la falta de evolución intelectual en Europa durante 1000 años, y cuya sugerencia de un plan de vida para las personas era desesperante para el ser humano.

Las ideas del andamiaje matemático que algunos iluminados suponen -es- la realidad son, si se consideran con algún detenimiento, meras boutades destinadas a llamar la atención.  Una de las hipótesis de Tegmark es evidente, y no necesita discutirse, ni siquiera plantearse como tal. Es la realidad de que el universo existe independientemente de los seres humanos. Pero existencia no es lo mismo que descubrimiento: América existió desde hace millones de años, desde que el macro-continente Pangea se separó de África y Europa, y en ella vivían personas desde hace decenas de miles de años, pero no se ”descubrió” por los europeos hasta Colón, utilizando el concepto de descubrimiento como conocimiento de la existencia -y- comunicación a un conjunto muy amplio de la sociedad humana.

Tegmark introduce sus ideas citando a Galileo, cuya expresión: ”El universo es un libro grande escrito en el lenguaje de las matemáticas”  lo que quiere decir es que podemos utilizar ese lenguaje para avanzar en el conocimiento de la naturaleza, pero Galileo no confundió nunca -lenguaje- (la descripción) con -realidad- (lo descrito). Puedo perfectamente describir un león o un pitt-bull, pero esas descripciones no me muerden la pierna, por ejemplo.

Luego sigue exponiendo un árbol en el cual hay líneas que conectan entre sí distintos aspectos y escalas de la realidad, de la naturaleza, y establece el ”dictum” de que ”en principio” todo podría derivarse de una única teoría fundamental. Esto no es mas que un deseo de algunos místicos, la herencia del pensamiento de Akhenaton y de los judíos tras el exilio de Babilonia, pero un deseo que carece tanto de significado como de interés. No tiene significado pues en los sistemas complejos aparecen leyes nuevas y formas de comportamiento que no derivan de las de sus componentes. Los protones se comportan de forma radicalmente distinta cada uno de los tres quarks que se supone los forman y solo es -protón- cuando los tres quarks que supuestamente lo forman interaccionan entre sí. La nueva escala -protónica- deriva de la interacción , y no de las características de esos supuestos quarks. El comportamiento de los fluidos no es derivable de las leyes de las moléculas que los forman. Si en el mundo solo rigiese la matemática del movimiento de partículas ideales, no habría ni entropía, ni esta crecería a lo largo del tiempo.  El mundo real no deriva del mundo de las partículas ideales.

La razón es también evidente, pero se pierde en un mundo ideal en el cual hay esquemas de equilibrio, y comportamientos a partir de las variaciones de esos equilibrios, pero no interacciones entre sistemas, aunque son esas interacciones -nuevas- las que controlan el funcionamiento de aquellos. Las interacciones surgen en cada nueva escala, y aunque todas pueden escribirse en lenguaje matemático, no todas derivan unas de otras.

Pone Tegmark el ejemplo de la mitología nórdica, en la cual la Tierra esta soportada por un árbol: Yggdrasil. Sugiere que -un arbol- se reduce a describir el sistema -árbol- mediante una  distribución particular de átomos, y reducir éstos a un estado particular de ciertos campos cuánticos. Pero un -árbol- NO es UN conjunto de átomos, sino un sistema complejo en el que la interacción entre diversos conjuntos de átomos, o realmente de moléculas en las cuales las interacciones atómicas no intervienen en las interacciones intermoleculares, no describen la entidad. Entre otras cosas un árbol es un sistema histórico, y a nivel atómico los átomos carecen de memoria. Esta aparece solo en otras escalas y es algo radicalmente distinto de la dinámica atómica, algo que ésta no puede explicar.

Posteriormente, Tegmark se adentra en el caso de lo que -es- la realidad, volviéndonos a las discusiones medievales sobre la -esencia- de dios, algo que pensábamos la sociedad humana, el sistema complejo e histórico de seres humanos había superado en su interés en comprender el mundo.

Se pregunta Tegmark si sería posible dar una descripción de la realidad exclusivamente abstracta. Olvida añadir  ”para todas las escalas de esa realidad”.  Añade fantasías sobre multiversos, olvidando que si existen mundos paralelos todos ellos son el universo, puesto que esto es lo que significa esta última palabra.

La razón básica que lleva a Tegmark a asumir  que la realidad no es más que relaciones matemáticas es que la investigación en física descubre regularidades matemáticas en la naturaleza.  Según ésto, puesto que un péndulo matemático oscila (cuando oscila poco) según una función matemática sinusoidal, un péndulo acoplado a otro no existe pues su oscilación no sigue ninguna función matemática conocida o por conocer.

Aparte de otras muchas cosas que comentaré en posts posteriores, la propuesta de Tegmark es triste, muy triste, porque el mundo de las matemáticas es tan tremendamente limitado como el cielo de los teólogos medievales:  la descripción de ese cielo era, sencillamente , ”la felicidad”, sin añadir un solo detalle. Por el contrario, los detalles del infierno eran en número casi ilimitado. Un universo matemático, si realmente existiese, sería inmensamente aburrido. El mundo real no lo es, y las matemáticas que utilizamos para su descripción son solo uno más de los lenguajes que empleamos para ello.

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Date: Friday, 31 Jan 2014 15:55

La idea del expolio como parte esencial de la conquista de riqueza deriva de la evidencia tanto de la historia como de la evolución económica mundial a partir de 1800. En Egipto los Faraones se hicieron ricos concentrando en si mismos (y su aparato de control) el surplus de los campesinos del Nilo, y adicionalmente, en cuanto hubieron dedicado una parte de ese surplus a montar un ejército, mediante robo directo de sus fronteras sur (Nubia) y Este (Palestina, Libano, Siria).

En Sumer se puso en marcha la agricultura. En cuanto se hubo acumulado surplus suficiente, los que rodeaban Sumer empezaron a robar: Akkad, Babilonia, Asiria, los persas, Alejandro Magno, aunque este, cosa rara, y por eso es ‘Magno’, mas que robar, extendió la civilización, la democracia, al menos la de los ciudadanos como la de Atenas,  y la cultura.

Lo de los romanos fue, sin embargo, un expolio querido y buscado, un robo sistemático para tener al mundo como esclavo.

La misma idea de robo, conquista, expolio, esclavos, se extendió por el mundo a partir de Mahoma, que escribe en su libro que todos los que no sean islámicos pueden ser esclavizados, no son personas.  Las tribus de Siberia aceptaron el islamismo y se lanzaron al robo descarado de todo lo que les rodeaba.

En Europa, los castellanos y aragoneses hacían sus fortunas robando a los reinos bereberes de la Península, y fue la continuación de este esquema de latrocinio lo que marcó que cuando llegaron a América decidieran hacerse ricos robando a los pueblos amerindios. Los ingleses no les fueron a la zaga y decidieron robar a los españoles y a los indígenas del continente americano en lo que hoy son los EEUU, al mismo tiempo que robaban personas negras para que les cultivaran el azúcar, luego el tabaco y el algodón.

Llevamos imbuido en el cerebro, llevamos como background mental, como estructura ignota de nuestro pensamiento la idea del robo, la idea de que para hacerse rico la única posibilidad es robar. Y se sistematiza y se racionaliza, como entre los ”lobos” de Wall Street, que consideran ”comme il faut”, lo normal, ganar un millón de euros al mes por traspasar dinero de unos bancos a otros.  O por personas en España que consideran que ”trabajar” es cobrar decenas de miles de euros al mes por tirar de agenda telefónica.

Es preciso, es urgente sacar ese pensamiento, ese marco mental, de su estructura implícita, desconocida, a una visión explícita. Es preciso que los modelos matemáticos de la teoría económica se rehagan explicitando esta idea de robo como robo, y no que este robo quede diluido dentro de hipótesis y razonamientos especiosos que los disimulan hasta hacerlo desaparecer de la vista.

Si explicitamos el robo (por ejemplo, describiendo las ganancias del imperio inglés en la India como las de un sistema de narcotraficantes protegidos por la armada inglesa, las ganancias del imperio español en Perú y México como el expolio de millones de amerindios y esclavos negros para extraer la plata de las minas de Potosí y Zacatecas, y así uno por uno todos los sistemas organizados de latrocinio) podemos clarificar hasta hacerlos útiles los modelos económicos actuales.

Por ejemplo, cogiendo una página al azar en la Web, ”The Creation of Wealth”, de www.digitaleconomist.org/wth_4020.html, aparece que el crecimiento económico es la suma del ritmo de crecimiento de la tecnología sumado con un promedio del ritmo de crecimiento de la población y el ritmo al cual se acumula el capital. Adicionalmente se considera la creación de riqueza como producción de bienes, y quizás su reparto.

Sin embargo, si observamos cuidadosamente la historia de las naciones, y la acumulación de riqueza actual, vemos que esto del párrafo anterior se debe referir a Marte, o Alfa-Centauri, porque en la Tierra la riqueza no se ha conseguido produciendo, sino robando lo que otros han producido, o el suelo, o extrayendo hasta el agotamiento los minerales de las minas del planeta.  Incluso hoy, las mayores fortunas no tienen nada que ver con la producción, sino con la acumulación de capital, entrando el trabajo y los recursos materiales con coeficientes cero en las ecuaciones expuestas en los manuales.

Lo que se cuenta, por ejemplo en la referencia citada arriba, no es la creación de riqueza, sino la supervivencia de empresas y personas. Pero esto se cuenta explícitamente, mientras que la riqueza real que ven todos los ciudadanos es el esquema implícito del robo de recursos existentes independientemente de su producción.  Las ideas de equilibrio, ajuste de precios, oferta y demanda, competitividad, productividad, tecnología, etc. no tienen cabida en la economía del mundo real, aunque son lo único que se estudia y debate en el mundo académico y lo que configura los modelos matemáticos que se utilizan para regular la economía de los países, con un fracaso claro y evidente para todos salvo para los que los enseñan y utilizan.

Necesitamos hacer explícita en los manuales de economía, en los textos universitarios, esta forma real de absorción de riqueza y concentración de la misma en pocas manos.  La alternativa es una teoría económica ajena a la realidad del planeta Tierra.  Necesitamos modelos de la evolución natural de cualquier economía hacia el monopolio excluyente. Estos modelos no existen en la actualidad, y al no existir, ni se enseñan, ni se manejan por la clase política. Puesto que oficialmente no existen, no pueden deshacerse, y las demanadas de los ciudadanos se oyen por los gestores sociales como  locuras de aquellos que desconocen la realidad, aunque es claro que quienes  dicen conocer la realidad son los que esgrimen los modelos matemáticos erróneos que controlan nuestras vidas.

 

 

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Date: Friday, 31 Jan 2014 13:32

Hoy se publica en El Mundo un articulo sobre las olas de frío que una tras otra están sufriendo los Estados Unidos, y las compara con el invierno muy suave de los países del norte de Europa. Y aunque cita las opiniones de Holdren, también cita las de algunos funcionarios  e investigadores españoles, que siguiendo el dogma de nuestro país,  rechazan la realidad, apoyándose en efemérides y en los resultados de los modelos.

El que la ola frío del día de Reyes en los EEUU no era un ‘vórtice polar’ sino la llegada de un meandro del chorro que arrastraba aire de las tundras siberiana y canadiense sobre el Medio Oeste americano lo publique yo en El Mundo dos días antes de que la explicación de Holdren se hiciese pública, como llevo publicando desde hace diez años la realidad de que es el chorro polar lo que controla el tiempo en las zonas templadas del Hemisferio Norte.

Ante la realidad, las efemérides no tienen significado alguno. Si la curva de probabilidad, que es lo que es realmente el clima, cambia de forma, de una gaussiana de colas cortas a una función de Weibull de colas largas y su mediana o centroide se desplaza hacia temperaturas más altas, como así ha sucedido ya, y esto es el cambio climático, lo que digan los modelos es indiferente, pues los modelos matemáticos no son mas que la integración de las ecuaciones de la mecánica de fluidos. Las ecuaciones son correctas, pero las soluciones dependen fundamentalmente de las condiciones iniciales y de contorno que se les impongan y estas tienen incertidumbres de hasta el 20%.

Hay un problema en la comunidad física y matemática, que llega hasta las alturas enrarecidas de la física de supercuerdas, y es que se hace la física mediante ecuaciones diferenciales, y se olvida en el esquema el hecho básico de que las ecuaciones diferenciales no tienen significado alguno sin sus condiciones iniciales y de contorno, y para éstas ni la física ni las matemáticas proporcionan ecuaciones, ni esquemas sistemáticos de determinación.

El cambio climático es una realidad, medida hasta el aburrimiento, y su efecto más claro es la ralentización de la intensidad del chorro polar, lo que produce meandros mas profundos, y su desplazamiento hacia el norte en unos 5 grados de latitud.

Esto es una vinculación directa de las olas de frío con el calentamiento del Polo Norte, a pesar de que los modelos matemáticos del clima, como dice unas de las fuentes del artículo de El Mundo, no lo marquen. Si no lo hacen, habrá que corregir los modelos. La física no son los modelos, como la economía real no son los modelos económicos.  Es una perversión metodológica asimilar la realidad con las ecuaciones diferenciales, olvidando las condiciones de contorno, y otra perversión, en el otro campo de los sistemas complejos, la economía, asimilar la realidad a los modelos de ecuaciones lineales algebraicas.

La física, y la economía, deben volver a considerar las ecuaciones como lo que son, meras herramientas descriptivas al servicio de la mente humana.  En una parte de la física, la mecánica cuántica, se han elevado las ecuaciones, que no son más que una aproximación instrumental a la realidad, al rango de realidad de la Naturaleza, como en el caso, propuesto irónicamente por Schroedinger, de su gato, que está vivo o muerto en la realidad, pero esta vivo y muerto en las ecuaciones de esa mecánica cuántica.

Tenemos que volver a la racionalidad, en el clima, en la economía, en la física.

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Date: Sunday, 26 Jan 2014 17:55

China ya no crece como hace tres años (la curva logística es una realidad). Brasil se tambalea. De Rusia sabemos poco, pues vive en la opacidad. Kazakhastan gasta miles de millones, mientras le dure el petróleo.  Los salarios de los trabajadores en los EEUU rondan los 30.000 dólares/año, a lo que hay que quitar los seguros médicos.  Europa no sabe como salir de algo que se marca como ‘crisis’.

La economía despuntó en 1700 en Inglaterra, cuando algunos ingleses importaron las técnicas agrícolas de Holanda y empezaron a generar superávits económicos que almacenaban en bancos y en la ‘Deuda’ estatal.  Lo que realmente almacenaban era el sobrante energético capturado del sol por medio de las plantas y de una tecnología puntera. Con ese ‘capital’ se construían barcos, que vendían seres humanos como máquinas para cultivar caña de azúcar, tabaco y algodón, es decir, energía solar de nuevo. Esa energía solar producía superávits energéticos (económicos) que se podían volver a reinvertir, por ejemplo, en las minas de carbón.

En 1776 Adam Smith publicó el libro que se considera, como el de Newton para la física, fundacional para la teoría económica, pero en el mismo yerra de bulto, pues no descubre las causas ni la naturaleza de la

‘riqueza de las naciones”,

que era lo que se proponía hacer, pues centra su análisis en el trabajo, la división del trabajo,  el mercado, el dinero, los dividendos y las rentas de la tierra y de las fincas urbanas, comercio, importaciones y exportaciones, y demás elementos secundarios de la riqueza.

Así como Newton dio en la diana, Smith se salió del marco, pero perturbó durante casi dos siglos y medio la teoría real de la riqueza.

Antes de que una persona pueda trabajar tiene que haber generado carne y músculo, y desarrollado el cerebro, y eso exige una considerable cantidad de energía.  Se precisa vivir en edificios, transportar recursos, eliminar desechos, y todo esto exige energía.

Cuando se tiene energía de sobra, se puede mantener una parte de la sociedad improductiva, como ocurrió en Inglaterra en el siglo XIX. Esta parte de la sociedad recibía dinero (con el que compraban energía, directa, para calentarse y comer, o almacenada e incorporada, como edificios, fincas, viajes, etc. ) sin más que aportar otra cierta cantidad de energía (dinero almacenado, equivalente a energía almacenada). La puesta en explotación de la energía solar fósil (carbón, petróleo y gas metano) fué posible por el superávit anterior de la energía solar directa, y se consiguió con rendimientos (EREI: Energía Recuperada dividida por la Energía  Invertida en recuperarla) entre 50 y 100.

Esta captura de energía ya disponible de muy alto EREI era el equivalente del robo de tesoros acumulados, o de personas utilizadas como esclavos: Energía ya disponible lograda con una inversión pequeña.  Este robo generó acumulación de riqueza en ciertas capas sociales, o finalmente en alrededor de 3000 millones de personas (en la actualidad) pero teniendo como consecuencia el desastre de otras sociedades o capas sociales y hoy el agotamiento de las fuentes fósiles de energía.

El ser humano es un poco ‘lobo’, de ahí el éxito de películas como ‘El Lobo de Wall Street’, ‘Wall Street’, ‘El Capital’, y similares.  De ahí la elevación a rango de héroes españoles de personas como Hernán Cortés y Pizarro, y otros de estos últimos  20 años.

Estos esquemas económicos de robar recursos previamente almacenados (por otras sociedades humanas, o en el interior de la Tierra) no funcionan a plazos medios y largos, y no funcionan para toda la sociedad, pues si hay un ladrón hay siempre una víctima.

Necesitamos un cambio de paradigma:  Buscar la ”riqueza de las naciones” no mediante el robo o el expolio, sino mediante la captura de energía en dosis mayores de las necesarias para la mera supervivencia, pero garantizando que esa captura se mantiene a corto, medio y largo plazo y llega a todas las capas sociales y a todas las personas del planeta las cuales, una vez recibida la energía, pueden distribuirla de unas formas u otras, pero al menos que cada persona del planeta reciba la energía suficiente para una vida no solo digna sino estimulante y agradable.

Se trata de eliminar la característica de ciencia lúgubre de una economía que lo que quiere es repartir la escasez, y cambiar a una ciencia que genere abundancia energética, -para todos-.

Lo primero es reconocer que la riqueza no es dinero. Por ejemplo, según Oxfam, 85 personas en el mundo tienen tanto -dinero- como el que tiene la mitad, 3500 millones de personas de la población humana actual en el planeta.

Pero ese dinero no es -riqueza-, porque no sirve para nada.  Riqueza es la disponibilidad en el tiempo y en espacio de energía, para alimentarse, crecer, mantenerse sano, construir, y crear.  Si la energía no fluye (si esta en los pozos de petróleo sin salir de ellos, si no se captura constantemente la que llega en exceso del sol) la energía no se convierte en riqueza.

De nada sirve la división del trabajo (siglo XVIII) o los derivados y fondos cercados (‘hedge funds’, siglo XXI) si ese trabajo no genera energía para otros, o esos fondos no son capaces de producir bienes, recursos y servicios para toda la humanidad.  Y esto no es caridad, ni sentimentalismo: La riqueza solo es riqueza si es flujo, si esa riqueza genera otra cada vez más extendida.  Un sistema estático, de acumulación sin flujos es, sencillamente, el espejismo que llevo a los imperios romano y español, por citar dos de ellos, al colapso.

Los dividendos de las ‘acciones’, los intereses de las ‘deudas’, los alquileres recibidos como ganancias de la incorporación de energía en forma de pisos, y todos los demás esquemas financieros, no son riqueza si no se invierten en producir bienes, recursos y servicios para todos los seres humanos y para mantener la vida en el planeta.

Necesitamos una teoría económica dinámica, de flujos, y no de almacenes, fuera del equilibrio y no en el equilibrio, que reconozca el carácter no lineal, la acumulación de dinero en unos y la acumulación de miseria en otros, y no una economía lineal en la cual esas amplificaciones del dinero y la miseria no tienen jamás explicación y por lo tanto, no pueden corregirse (porque oficiealmente no existen en los modelos económicos) dentro de su esquema teórico.

Necesitamos cambiar radicalmente el paradigma que fundó Adam Smith, y que desarrollaron Ricardo y Marx, Marshall y Walras, Keynes, Samuelson, Solow, Hayek y Friedmann y los locos neoliberales de Chicago.

Necesitamos, ya, otra teoría económica, tan distinta de la que sufrimos desde hace 238 años como radicalmente distinta es la teoría heliocéntrica de la geocéntrica, como radicalmente distinta es la física galileana y de Newton de las ideas de Aristóteles y Tomas de Aquino.

La “Riqueza de las Naciones” de Smith comienza con una definición defectuosa:

El trabajo anual de cada nación es el fondo que le proporciona la satisfacción de todas las necesidades y conveniencias de la vida….”

Hoy, en Arabia Saudita, o en Kazakhstan el fondo que proporciona la satisfacción de las necesidades no es el trabajo de su población, sino el petróleo almacenado en sus subsuelos.  Y en la época de Smith, no era el trabajo lo que proporcionaba esa satisfacción, sino la captura de energía mediante la fotosíntesis y la extracción del carbón.

Debemos empezar cualquier teoría económica moderna con

“La disponibilidad de energía es el fondo que proporciona la satisfacción de las necesidades de la vida, y un superávit de aquella es lo que proporciona las conveniencias de la misma que denominamos -riqueza-”.

La disponibilidad de energía puede ser la mínima para garantizar la supervivencia (miseria) o suficiente para conseguir toda clase de bienes y servicios (riqueza extrema). Una persona como Bill Gates, Carlos Slim, o Amancio Ortega ha ido acumulando mes a mes, año a año energía sobrante, en forma de edificios, fábricas, estructuras, indexadas por un índice arbitrario que denominamos -dinero-, en cantidad tal que en un cierto momento puede conseguir los servicios (o adquirir los bienes) que desee, con escaso límite.

Si esa energía no fluye hacia todos los puntos, si esa energía solo se utiliza para, estáticamente, adquirir cuatro diamantes y los servicios de 10 personas, o un cuadro sobrevalorado, o una única o diez, pero no  más, villas de lujo, entonces no sale de los esquemas de incorporación o de almacenamiento. Si no fluye en torrente y no se invierte en obtener energía adicional (como al emplear energía para construir celdas solares o espejos parabólicos que permitan conseguir diez veces la invertida (EREI=10) , si la energía que estos sistemas capturan procedente del sol no se invierte en hacerla fluir hacia todas las personas para que puedan adquirir bienes y servicios, esa energía es inútil, ese esquema de equilibrio es falso y por mucho que se mantenga la energía o su representación, el dinero, a buen recaudo y buen guardado, esa energía estática no representa realmente riqueza.

Necesitamos pues una teoría económica que fuerce a la energía a fluir constantemente a todas las personas de la Tierra, en un esquema muy alejado del equilibrio.  Y este flujo, como todos, es no lineal, por lo que necesitamos esquemas de control de las amplificaciones positivas y negativas del mismo.

Esta teoría dinámica de una economía lejos del equilibrio, de una ‘plutonomía’ de flujos, se esta construyendo, pero es imprescindible que se acepte su necesidad, que no se insista en los conceptos obsoletos, y que se abran las puertas de la mente y de la enseñanza a esa nueva teoría del flujo de energía como teoría de la riqueza.

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Date: Wednesday, 22 Jan 2014 14:09

En los sistemas de la naturaleza (la evolución biológica, y por ejemplo, el sistema climático) se producen oscilaciones que a veces son cíclicas (línea azul), pero que otras veces son catastróficas (línea roja):  Son las llamadas oscilaciones de relajación, y modelan cambios de estado de los sistemas.

 

Figura 1: Oscilaciones de relajación propias de los sistemas no lineales (azul), o de sistemas de cambio de régimen. A partir de un punto se invierte el sentido de la oscilación y el sistema se coloca en otro régimen:

Figura 2: El sistema puede oscilar en una cuenca (alrededor de un cierto estado de equilibrio (mínimo de la izquierda) o pasar a otro estado distinto (mínimo de la derecha). Un ejemplo sencillo es el estado de riqueza social antes de 1800 y después de esa fecha.

En los últimos 120.000 años hemos tenido 2 etapas de temperaturas ”relativamente” altas (periodos interglaciares) y una etapa de temperaturas frías:

Figura 3: Oscilaciones climáticas de tipo de relajación en los últimos 600.000 años.

Si nos fijamos bien, las etapas ‘cálidas’ han durado muy poco e inmediatamente han bajado, con oscilaciones de tipo Dansgaard-Oescher:

Figura 4: Oscilaciones de menor amplitud dentro de cada periodo glacial.

Fijémonos en las escalas de 100.000 años de la figura 3, y de 5.000 años de esta última figura 4.  Estas oscilaciones, pequeñas en amplitud comparadas con las de los periodos glaciales-interglaciales, son las que eligen los escépticos del cambio climático para rechazar éste.

Fijémonos también que un sistema oscilante similar al del clima parece ser el que representa la evolución económica de los últimos 100 años:

Figura 5: Oscilaciones y catástrofe del sistema económica actual (al menos de los países ”occidentales”)

donde de nuevo podemos volver a poner el cambio de sistema de equilibrio posible:

  Un estado a la izquierda de alta riqueza social relativa, un estado de empobrecimiento social a la derecha.

En la naturaleza se dan estos fenómenos, como digo, y los saltos suelen ocurrir mediante fenómenos que se denominan de resonancia estocástica, bien estudiados.

Con respecto a la economía, el tiempo dirá si hemos pasado de la cuenca de la izquierda a la de la derecha, como, al menos en Europa y en los EEUU, parece ser, pues por mucho que mejoran los parámetros ”macroeconómicos” no lo hace la riqueza social, ni parece que lo hará salvo si no cambiamos radicalmente la idea de las empresas europeas, de empresas de maquila, de montaje de diseños realzados en otros países (Intel, Apple, etc.) a empresas que diseñan y montan ellas sus propios diseños: Empresas productivas en el sentido correcto de la palabra, no empresas que producen bienes copiados con salarios de miseria, sino empresas que producen bienes y servicios que el resto del mundo se disputa.

En el sistema económico parece evidente el esquema oscilaciones de relajación (vean esta noticia:

http://www.elmundo.es/economia/2014/01/19/52dae83a22601d4a6e8b456f.html),

y la posibilidad de cambio de estado, de régimen.

En el sistema climático, también. Basta con repasar las últimas noticias de los medios de comunicación:

http://www.elmundo.es/ciencia/2014/01/19/52d98aa4ca4741e2798b4586.html

http://www.elmundo.es/ciencia/2014/01/17/52d911c2268e3e8b5b8b4570.html

http://www.nytimes.com/2014/01/19/opinion/sunday/kristof-neglected-topic-winner-climate-change.html?hp&rref=opinion

http://www.nytimes.com/2014/01/18/us/as-californias-drought-deepens-a-sense-of-dread-grows.html

http://www.whitehouse.gov/photos-and-video/video/2014/01/08/polar-vortex-explained-2-minutes

etc.

Lo iremos viendo.

Pero si empobrecemos, empobrecemos la mayoría de nosotros, y si cambia el clima, los efectos que sufriremos todos serán enormemente serios.

Al tiempo.

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Date: Monday, 13 Jan 2014 07:28

Estamos registrando una subida considerable de extremos meteorológicos en las últimas décadas.  La gráfica de la NOAA nos dice que los extremos aumentan sin parar desde 1980.

Hay científicos que se curan en salud, y políticamente correctos, son blancos y negros, son ni si, ni no, no sea que se les vaya a reprochar algo.

El debate climático es una tontería. Es como debatir si las aves pueden volar o si los peces pueden vivir en el agua.  Los detalles individuales lo único que hacen es certificar la existencia de cambio climático, siempre que se entienda que cambio climático quiere decir lo que quiere decir: El cambio en las propiedades estadísticas del sistema meteorológico, que es lo que es el clima. El paso de una curva gaussiana  de colas cortas (extremos de la curva que tienden a cero muy deprisa) a una curva de Gumbel o de Weibull cuyas colas tienden a cero de manera parsimoniosa.  Esta es la realidad.

El por qué de este cambio del clima (de la distribución estadística de los fenómenos meteorológicos) ha de buscarse en algún cambio de los parámetros que controlan el tiempo atmosférico y la circulación oceánica. En los dos siglos alrededor del año 1000, el ‘óptimo medieval’, un cambio pequeño en la trayectoria de la corriente del Golfo, debido probablemente a un cambio en el talud entre Groenlandia e Islandia (una zona volcánica) que permite el desagüe del Ártico, produjo el calentamiento del norte de Europa, con las expediciones explosivas de vikingos (‘salir a piratear’, en danés antiguo) y la colonización, extremadamente reducida en el espacio y en el tiempo de las costas de Groenlandia.  En 1650 se produjo una ‘pequeña edad de hielo’ (denominación engañosa donde las haya, pues hizo frío durante 40 años, pero no avanzaron los glaciares como en las verdaderas ”Edades de Hielo”) debida a una disminución ligera de la radiación solar.

Hoy estamos en una situación de radiación solar esencialmente constante desde hace 100 años. Pero la temperatura media global (TMG) se mantiene unos 0.8ºC por encima de su valor medio estimado entre el año cero y 1800.

¿Estamos ante un cambio ‘natural’? Podría ser.  La concentración de CO2 en la atmósfera está en niveles de hace millones de años, mucho más alta de lo que ha estado a lo largo del último millón doscientos mil años, la etapa de las oscilaciones glacial-interglacial.

Un pequeño experimento realizado por el grupo de clima de la UAH en una de las ferias de la ciencia, y fácilmente repetible en cada instituto de enseñanza media, permite comprobar que una atmósfera de alto contenido en CO2 se calienta más, bajo la inyección de radiación infrarroja, que otra de bajo contenido en CO2.

A falta de algún argumento coherente como los del cambio de la corriente del Golfo, o la disminución de la actividad solar,  la única explicación racional de la subida de la TMG  es el aumento de concentración de CO2 en la atmósfera.

De la misma manera que la actual crisis económica no es uno más de los ”ciclos” de los modelos económicos basados en el equilibrio, sino que es una crisis estructural, o del paradigma económico al uso desde hace 200 años  (no hay más que ver que en ningún país que utiliza modelos cíclicos se ha conseguido superar la crisis,  la real, la de la riqueza de las personas, no la del dinero de los bancos), de la misma manera el sistema climático no sigue las curvas gaussianas de los años anteriores a 1870.

Estamos en regímenes estadísticos distintos, en la economía y en el clima. Es imposible negarlo.  El debate es infantil en un esquema científico.

 

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Date: Sunday, 22 Dec 2013 08:22

En 1977, en su libro ”Caníbales y Reyes”, Marvin Harris profetizaba que en algún momento de su futuro próximo, las empresas perforarían mucho mas hondo y profundo en busca de una energía cada vez más difícil de conseguir.   En 1990 se lanzó masivamente la fractura hidráulica en pizarras embebecidas en petróleo, a grandes profundidades de la Tierra. Los pozos más tradicionales se están perforando hoy a un par de kilómetros bajo 3000 metros de agua en las costas de los continentes.

Fué una buena profecía.

¿Cómo pudo hacerla?

Marvin Harris denominaba ”intensificación” al proceso social que no es más que la evolución no lineal de las civilizaciones y culturas.  En los sistemas con realimentación positiva, los extremos se amplifican hasta que los rompen.  Marvin Harris señalaba la intensificación en los regadíos de Mesopotamia, Egipto, el Indo y el Ganges, China, Yucatán, el valle de México, y finalmente del sistema capitalista, privado, como lo está hoy, de tierras donde expansionarse.  Cualquier esfuerzo para incrementar la producción exige aumentar la energía -barata-, la energía que usa poca de ella misma para ser extraída, y de esa energía queda poca. El agua de los canales permite capturar la energía del sol mediante las plantas, pero cuando los canales se han llenado de barro, la energía de las plantas no es suficiente para liberarlos de él.

Esto mismo está pasando en la cultura capitalista moderna: La energía que exige mucha energía para ser extraída (el fracking, o el refino de las arenas asfálticas de Alberta en Canadá) está paralizando el sistema redistributivo de los grandes bwanas: El sistema del paro y las pensiones de jubilación, que son hoy el equivalente de los grandes festines para el pueblo de los brahmanes en la India.

En el pasado la intensificación de las formas de captura de energía llevó al colapso de las culturas.

Hoy conocemos la teoría. El primer paso para resolver un problema es reconocer que existe, y plantearlo adecuadamente. La negación de la existencia del problema es el método más seguro para conseguir que se convierta en irresoluble.

En la India pre-budista, los pobres se hacían cada vez más miserables, puesto que la tierra estaba dando el máximo de rendimiento para una población que había crecido en número hasta el nivel de subsistencia: Las doctrinas de Buda, y el jainismo  se desarrollaron predicando la aceptación de la miseria y el premio en una vida tras la muerte: Realmente en la aceptación social de la miseria.

Hoy se está predicando, en muchas partes, pero también en España, la doctrina de la aceptación de la pobreza, en forma de ”aumento de productividad’ (producir lo mismo cobrando la mitad), trabajos temporales o por horas, y reducción de las prestaciones en educación, sanidad, en infraestructuras  (las calles de las ciudades están hoy llenas de baches).  Lo que esta ocurriendo hoy son los primeros síntomas de la enfermedad, la primera palidez en la piel que señala la lepra.

La sociedad, y los gestores de esa sociedad que responden a los deseos de la misma, no se quieren dar cuenta de los síntomas, y probablemente, por falta de competencia, desconocen la existencia de la enfermedad, la existencia de las leyes de realimentación no lineales que rigen a las culturas humanas.

Hay solución, pero es preciso aceptar el problema y ponerse a resolverlo.  Mientras se mantenga que la crisis actual es una de las bajadas cíclicas seguidas de subidas, el problema se intensificará sin control.

Author: "Antonio Ruiz de Elvira" Tags: "General"
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Date: Wednesday, 18 Dec 2013 14:54

Hoy he tenido examen de física en la Escuela de Arquitectura. Mis alumnos se han levantado en masa y han entregado el ejercicio en blanco, salvo quizás un 10%. Están agotados. Llevan días sin dormir, para las ”entregas”: Dibujos infinitos que no enseñan mas que a pasar las noches en blanco, sin capacidad para pensar. Mi examen, con una forma algo distinta, estaba resuelto en clase. Pedía yo a mis alumnos que mostraran su capacidad de ver lo que ya habiamos hecho vestido de una forma nueva: Buscaba su dominio de los conceptos, su habilidad para reflexionar.  Al dedicar dias y noches a labores estrictamente mecánicas, como dibujar, los alumnos se convierten en máquinas, en robots programados y se ven obligados a dejar la de lado la primera, la única característica universitaria: El desarrollo de la razón, del pensamiento, de la capacidad creativa. Esta capacidad, lo único que debemos enseñar en la universidad, solo es posible alcanzarla con tiempo para su ejercicio. Sin tiempo todo se convierte en una carrera hacia la nada.

Pero los alumnos no se quejan, y como borregos acpetan lo que les dicen, sin rebelarse ante el absurdo.

De la misma manera, hace unos dias murieron 3 personas de hambre, en 2013, en España. Y el puebo andaluz, el pueblo español, en vez de acercarse, 6 millones de personas, en masa a sus gobernos respectivos, y además de otras cosas, de entrada asestar un par de hs…. a quienes, cobrando sueldos de lujo permiten este horror, se queda en casa a esperar que el hambre y la muerte llege a cada uno de nosotros.

Las cosas van mal. Pero van peor porque la apatía de las personas, o de los grupos alcanza ya niveles vergonzosos. Yo, al menos, escribo, denuncio, exijo cambio. Por lo menos trato de dar la cara. Escribo con mi nombre.   Sin respuesta, sin apoyo alguno. Ante lo que escribo, ante lo que enseño en clase, solo encuentro apatía y pereza, solo encuentro la aceptación de una realidad desastrosa que se puede, pero no se quiere,  cambiar.

El estafador solo estafa si el que le compra el décimo falso quiere ser estafado. Votamos cada 4 años.

 

 

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Date: Tuesday, 17 Dec 2013 17:49

Lean este articulo de El Confidencial: La luz va a subir radicalmente los próximos 15 años, si no cambiamos.  La alternativa al deficit de tarifa es que lo asuma el usuario, los impuestos (el mismo usuario) o que se mejore el sistema. Y las eléctricas no quieren ni oir de mejorar el sistema, de aumentar su eficiencia.

El drama eléctrico enlaza con el frente gasista, que amenaza con abrirse para convertir el problema en un desaguisado estructural. No en vano el déficit en el sector del gas alcanza ya los 1.200 millones y, a la espera de la enésima reforma, amenaza con crear un cóctel explosivo. “Estamos ante una crisis eléctrica total. Si suben la luz, la demanda va a seguir bajando. Y con menos ingresos para el sistema, el déficit va a seguir subiendo. Así de claro. El problema es que en 20 años no se ha tocado el sector, está obsoleto. La formación de precios en el pool, la subasta… Si el problema fueran las renovables, ¿no se habría solventado? Y si fuera el consumidor, ¿no se han pagado ya suficientes subidas?”, expone el exdirector del IDAE. Según el propio Soria, el 71% en la última década. Para reflexionar.”

Necesitamos cambio: Cambio en las estructuras energéticas, en las estructuras políticas.

Sobre todo, por encima de todo, necesitamos un cambio mental, un cambio de perspectiva, un cambio como el del sistema geocéntrico al del heliocéntrico, del mundo cerrado al mundo nuevo de Colón.

Necesitamos ver el mundo de otra manera.

Pero no lo hacemos. La resistencia numantina (¿Como acabo Numancia?) no es de las eléctricas, no es de los políticos. Numancia son la inmensa mayoría de los españoles.

Y, sin embargo, la solución ¡¡¡ es tan fácil !!! ¿Que dificultad había para quitar el centro del universo del centro de la Tierra? Solo el orgullo humano. No pasó nada malo, más que mejoramos increiblemente en cuanto cambiamos el centro del sistema solar: La mente, la sociedad se abrió a la ciencia.

Es muy fácil cambiar.

Pero la resistencia a ese cambio tan fácil, es …. numantina.

 

 

 

 

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Date: Tuesday, 17 Dec 2013 12:41

He estado asistiendo a una reunión de presentación del plan de financiación de proyectos de innovación europeos y me he dado cuenta de por qué nos estamos quedando completamente atrás respecto a chinos, indios y hasta bolivianos.

Lo que se ha presentado es un gasto de dinero muy escaso, 77000 millones de euros en 7 años, 11000 millones por año para 27 países, digamos 400 millones de personas: unos 27 euros por persona/año. Recordemos que el PIB anual de España es de un millón de millones de euros: La innovación europea para 7 años es un 1.1% del PIB anual español.

Pero peor que eso es la absoluta falta de ambición del programa de innovación. No hay apoyo para cambiar los enfoques mentales. Es dar dinero para seguir haciendo lo mismo. Es como pintar de verde lo que estaba pintado de rojo, nada mas. No se rehace lo que hay debajo de la pintura: Es solo un sistema de trampantojos.

Ante desafíos radicalmente nuevos la respuesta es insistir en lo mismo que se ha hecho para situaciones ya superadas.

¿De qué sirve ésto? Imaginemos una nueva invasión de la peste bubónica como la de 1348. Podemos utilizar antibióticos, o podemos utilizar hierbas. En aquella época no se sabía de los beneficios del cambio, hoy lo sabemos de maravilla y ……, y sin embargo insistimos en no cambiar. Insistimos en utilizar hierbas cuando podemos usar antibióticos.

Vamos a seguir utilizando la energía del petróleo de Arabia y Persia, y del gas de Argelia y Kazajhastan. Las energías nuestras, al cajón. Seguiremos con las ciudades embebecidas en polución y con atascos diarios kilométricos. En economía seguiremos con los modelos de equilibrio, en vez de desarrollar modelos de flujo, y en ciencia seguiremos con las ideas de hace 60 y 90 años, sin cambiarlas. Los ciudadanos nos iremos empobreciendo según los financieros se vayan enriqueciendo. Y los trabajadores (los que tengan trabajo) irán viendo reducidos sus sueldos para pagar las pensiones de sus abuelos que seran los que les mantengan.

Europa y claro, España, viven felices en el mejor de los mundos posibles.

Y sin embargo sabemos como cambiar. Y cambiar es lo mejor que podemos hacer. Pero a una sociedad reblandecida, que se asusta de ‘el esfuerzo‘, le da un miedo pánico cambiar.

Podemos cambiar. ¿Queremos hacerlo?

 

 

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