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Date: Sunday, 15 Jun 2008 23:03
NUEVA DIRECCIÓN:

http://www.lorem-ipsum.es/blogs/equilibriosocial/

Primer/último post

Hace tres años y medio y más de cien entradas que empecé a escribir este blog, por dos motivos principales: en primer lugar, ya entonces se me acumulaban notas y temas sobre los que escribir (aunque ahora tengo muchos más), y me faltaba un incentivo para hacerlo. La gratificación inmediata de publicar lo que se escribe me pareció la única forma de autodisciplina a mi alcance. También me gustaba la idea de que en mi habitación anónima de un barrio anónimo de Madrid pudiese tener una audiencia global. Ese público anónimo, del que ni siquiera conozco su número, pero que me consta que incluye (por ejemplo) españoles, latinoamericanos e israelíes no ha parado de fascinarme cada vez más (¿quienes son? ¿por qué me leen?). Por otro lado, en una sociedad progresivamente más asfixiada por la ideología de la democracia corporativista, por el debate de intereses frente al debate de ideas, y sobre todo, por una radical insinceridad sobre los intereses, la oportunidad de protestar (principalmente contra las falacias) me parecía una necesaria terapia de desintoxicación.

Hoy este blog se muda. Este es el último post que se publicará en “Kantor”, y es el primer post de “Equilibrio Social”, incluido en Lorem Ipsum . Las razones de este cambio son sencillas: la versión en inglés de Kantor (“Social Equilibrium”) me exige unos cuidados que no puedo darle, y que en Lorem Ipsum puede recibir. La versión en castellano, por su parte, se incluye en lo que es su lugar natural en la blog-esfera: Lorem Ipsum, una red dedicada a la excelencia sin considerar ideologías y que aspira a ser una referencia en el mundo para-académico en lengua española, y un puente con el debate global, que naturalmente, se hace en inglés.

Kantor (ahora “Equilibrio Social”) seguirá incluido en sus agregadores tradicionales: Red Liberal y Siracusa 2.0, y los artículos seguirán re-publicándose en Debate 21. Como siempre toda re-publicación o cita que enlace o referencie la fuente es más que bienvenida.

Equilibrio Social

En su libro de texto clásico, Samuelson definía la economía como “la ciencia social que estudia la producción distribución y consumo de bienes y servicios”. Definido de esta forma, su campo de estudio parece útil e importante, pero también estrecho y aburrido. Afortunadamente, esta definición esta superada.

Fue Ludwig Von Mises en su libro clásico “Acción Humana” (1949) el primer científico social que defendió el individualismo metodológico como una teoría de unificación de la ciencia social. La “praxeologia” como la definió Von Mises era la teoría de la acción de un ser volitivo y racional sometido a escasez. Lo que tradicionalmente se había llamado “economía” era por tanto un sub-campo de esa ciencia de la acción racional y de sus consecuencias, aplicada al campo de la producción y el intercambio (“cataláctica”). Su aproximación personal a la praxeología era fieramente anti-matemática, pero para los matemáticos, la definición sonaba como una sub-disciplina de la teoría de la optimización.

Poco después, en los años cincuenta, John Nash y John Von Newman crearon la Teoría de la Decisión y la Teoría de Juegos. El “Equilibrio de Nash” era una construcción matemática que describía la acción de un conjunto de individuos racionales que maximizaban sus objetivos de forma no-cooperativa. El marco conceptual de Nash demostró ser capaz de incluir todos los modelos de la economía neoclásica. Los modelos de competencia oligopolística de Stackelberg y Carnot, el modelo de consumo óptimo inter-temporal de Ramsey, y por supuesto, la joya de la corona-el modelo Walrasiano de Equilibrio General- eran, todos ellos, “equilibrios de Nash”. El individualismo metodológico podía ser descrito con precisión y universalidad y no estaba restringido al comercio y la producción; todo el campo de la elección racional era permeable al marginalismo y al individualismo.

Después de Nash y Von Mises tenía que proponerse una nueva definición de “Economía”. Dejaremos la más técnica a los técnicos. Para los filósofos, os voy a proponer una:
Desde el Gran Cisma de la Modernidad, que asociamos a Descartes y Newton, dividimos la realidad en dos partes: el sujeto pensante (“res cogitans” en Latin) y la realidad física (“res extensa”). Tenemos algunas ciencias para describir la “res cogitans”: Lógica, Matemáticas, Teoría de la Decisión, Semántica y la filosofía de Descartes & Wittgenstein .También la Psicología y el Arte contribuyen a esa exploración del “yo”.

La existencia de la realidad externa no se puede “probar”, pero en general la aceptamos. Las ciencias naturales (la Física y sus hijas) la describen.

Pero el hecho de no ser los únicos seres pensantes crea un plano de realidad adicional: la intersubjetividad: el lugar donde ocurre la interacción social y la moralidad. Vamos pues a nuestra definición: La Teoría de la Decisión es el Álgebra que describe como la razón y el deseo se convierten en la acción. La Economía es la geometría de la inter-subjetividad.

Equilibrio Social Aplicado

La Teoría de Juegos fue el comienzo de una revolución silenciosa. James Buchanan aplicó el individualismo metodológico a la ciencia política, creando la Teoría de la Elección Pública; Gary Becker extendió la economía hacia campos clásicos de la sociología (género, crimen, raza, y clase social) demostraron ser permeables al análisis económico, es decir a la Teoría de Juegos aplicada. En su libro “Nonzero”, Robert Wrigth intenta describir la Historia Universal como una sucesión Pareto creciente de tecnologías sociales. En mi opinión el empeño falló parcialmente, pero abre el camino de los futuros “historiadores teóricos”. El uso del individualismo metodológico en otras ciencias sociales recibe el nombre de “imperialismo económico” y el imperio parece ser el conjunto de la ciencia social.

Este blog se dedica principalmente a la ciencia social: quiero decir ciencia social positiva. Pero desde luego, también tengo un punto de vista normativo: la acción política es el producto de combinar razón positiva y deseo normativo.

Me resulta más difícil dar cuenta de mis puntos de vista normativos. En principio son un convencido consecuencialista, y marginalista ético, y utilizo las herramientas normativas construidas alrededor del utilitarismo. Pero buena parte de lo que pasa por utilitarismo, es simple cortoplacismo. Utilitarismo corregido por consistencia temporal y meta racionalidad hayekiana es quizá la mejor descripción de mi normatividad política. A nivel más ¿emocional? supongo que soy un liberal hobbesiano: puedo aceptar el poder con resignación, pero nunca con entusiasmo.

Finalmente, para todos aquellos que no me conozcais, en la Gran Lucha de nuestro tiempo estoy de parte de la Globalización, la Hegemonía Americana e Israel contra el nacionalismo, la anarquía internacional y el fascismo islamista.
Author: "noreply@blogger.com (Kantor)"
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Date: Friday, 23 May 2008 20:03
En general soy una persona ocupada; el escaso número de mis posts se debe a que detesto escribir, o dicho en términos praxeológicos, a que prefiero hacer otras cosas; también a que la explosiva mezcla de aburrimiento y laboriosidad que exige mi trabajo se come mi tiempo, y más aún mis energías. Por eso suelo huir de las polémicas, de los memes y en general de toda la masturbación blogesférica.

Pero al final hay que hablar de estas cosas: del liberalismo, de Red Liberal y de esta primavera liberal que lleva casi cuatro años marcando todavía no la política, pero si el discurso intelectual en España. Hay que hacerlo porque parece que muchos se han alzado en armas contra ella, de donde deduzco (otra vez la preferencia revelada) que es más importante de lo que creía.

Hace ya más de tres años que empecé a escribir Kantor, justo después de volver a España y tras un par de años en el extranjero. Durante mi último año fuera conocí Red Liberal, básicamente a través de los debates sobre la economía austríaca. A pesar de tener una formación económica de élite, aquellos debates especialmente con Juan Ramón Rallo se encuentran entre las experiencias formativas más importantes de mi vida. Fue en RL donde empecé a entender plenamente los límites de la economía neoclásica; añadí sustancia filosófica y epistemológica a los modelos económicos que había deglutido sin casi entenderlos durante mi educación formal. Cuatro años después no solo soy un economista ortodoxo (más ortodoxo que entonces), sino que además lo soy por las razones correctas. Por tanto, gracias Dani, y gracias Rallo.

Empecé mi blog sin apenas lectores, y teniendo en cuenta mi ritmo de actualización seguiría sin tenerlos si no hubiese existido Red Liberal. Gracias a RL mis escasos posts suelen tener entre diez y veinte comentarios, una cifra muy notable para un blog español. Y Kantor es un blog leido no solo por mis posts, sino también porque el grupo de comentaristas que me han acompañado estos cuatro años es simplemente espléndido; y si lo que he escrito hasta ahora os parece interesante, debo deciros que es solo una fracción de lo que he aprendido escribiendo.

Esta es la parte del iceberg que se ve. La parte que no se ve es la que está en el futuro. Hace seis años cuando tuve que escribir mi tesina de fin de Master, no tenia ni una sola idea para hacerla. El resultado final fue impecablemente correcto, e incluso superficialmente interesante, pero fijaos si me pareció irrelevante que decidí no hacer un doctorado. Mientras escribo estas líneas tengo una carpeta llena de proyectos de papers, y una pila de programas de Matlab. Algunas de las ideas que contiene este blog son relativamente originales, pero las mas originales son las que no escribo; el año que viene espero empezar mi doctorado, y buena parte de lo que tengo pensado ha empezado en este humilde espacio. Creo que nunca le he dado las gracias a Dani, pero sin RL yo seria un economista mediocre más, machacando escépticamente modelos de regresión y leyendo libros de Física popular para matar mi frustración. Así estoy igualmente frustrado, pero es porque tengo demasiado que decir y poco tiempo para hacerlo.

El movimiento liberal no ha sido ningún gran éxito político y no va a serlo. Von Mises y Hayek vieron a Austria devorada por el nazismo, y no veo razones para creer que nosotros seamos mejores que ellos. Pero las ideas tienen consecuencias. Mises y Hayek son (lo sepan o no los economistas ortodoxos) dos de los filosofos más influyentes de la Historia; uno no puede entender la fundamentación moderna de la ciencia económica sin Acción Humana, ya que Von Mises expresó con palabras lo que Nash acabó formalizando. Estas ideas fueron el combustible que usaron Friedman, Reagan y Thacher para salvar nuestro estilo de vida.

Desde luego la mayor parte de las ideas que han salido del liberalismo español no son originales ni interesantes. Pero medimos la fertilidad intelectual no por las ideas que no son interesantes, sino por las que lo son. Al menos Rallo, la Ilustración Evolucionista y el blog de Snipfer son de esas cosas de internet que hay que leer. Más en el dia a dia, Huber, Politeia y los bloggers de “Desde el Exilio” son puntos de referencia bastante mejores que los periódicos españoles.

En las semanas siguientes del 11-S recuerdo que me pregunté ¿a que tendremos que renunciar después de esto? Estaba claro que no podríamos seguir como antes. Estaba claro que ibamos a tener más escuchas, más operaciones militares y que algunas cosas, como las leyes de guerra nunca iban a volver a ser iguales. Bien, sin embargo había una libertad y solo una que creía entonces y ahora que no debía tocarse ni poco ni mucho: la de expresión.

Necesitamos los errores para mejorar los aciertos. En el “Ensayo sobre la Libertad”, J.S. Mill argumentaba que cada vez que una idea correcta es atacada, eso nos ofrece una nueva oportunidad de defenderla. Que una idea solo puede ser plenamente entendida y plenamente creída en oposición a sus adversarias. La evolución no sería lo mismo sin Creacionismo y Diseño Inteligente, la economía cuantitativa sin sus opuestos anti-cuantitativos (austríacos y marxistas) o la teoría política sin el anarquismo.

Siracusa 2.0 o Lorem Ipsum se dedican a la excelencia, pero el precio de esa excelencia es la ortodoxia. Se que cuando leo a Eduardo a Snipfer, o a Citoyen, no me voy a llevar ninguna sorpresa desagradable, y voy a aprender mucho, pero también se que no me van a obligar a repensar lo que daba por supuesto; solo a extenderlo.

Los anarquistas de mercado me han hecho reconsiderar lo que es un bien público, que es un mercado competitivo y a comprender lo que es un orden social policéntrico; también a preguntarme si la Justicia o el Ejercito deben ser en buena parte privados, y a reconsidera si la tenencia de armas era un error social o la garantía de la libertad. En general yo, como socialdemócrata utilitarista debo reconocer que mi visión del Estado no se parece en nada a la de hace cuatro años. Gracias a David Friedman, a Juan Ramón Rallo o Jesús Huerta de Soto. O sea gracias (directa o indirectamente) a RL.

Cuando Daniel decidió expulsar a Iracundo de Red Liberal estaba defendiendo lo que esta comunidad ha significado. Durante meses Iracundo, muchas veces con argumentos de peso, pero siempre a hostia limpia ha querido repartir carnets de liberal, es decir eliminar de RL la cizaña; pero en el mundo de las ideas, matar la cizaña es perder con ella mucho trigo. Llevábamos meses de peleas constantes, de réplicas inacabables y de hostilidad general. RL solo hablaba sobre RL, y en una medida incómoda, pero legítima Dani ha decidido evitar esa dinámica. Yo quizá lo hubiese hecho de otro modo, pero las razones de Daniel (aparte de la legitimidad que confiere ser el propietario) eran sólidas.

Red Liberal es un escáner que agrega un amplísimo espectro de ideas liberales y conservadoras. Funciona según un principio de no intervención que genera errores individuales fácilmente reconocibles (1), pero en conjunto crea un ambiente de libertad y es en esa efervescencia donde se forman las ideas. La libertad siempre parece descuidada, y fácilmente mejorable con un hacha en la mano, pero las hachas, cuando se usan tienen la manía de generar consecuencias imprevistas.

Si tan detestable era compartir espacio con Batiburrillo, o con Rallo, y sin tan antiliberal era Daniel Rodríguez ¿para que quedarse? ¿Para sabotear el invento? Si estaba “desenmascarando” a “los falsos liberales”, ¿por qué deberían ellos dejarse quitar la “máscara”? ¿Acaso se permitiría en Siracusa 2.0 un blog teocon? Lógicamente en RL, una red dedicada a ser un punto de reunión de los liberales españoles ¿qué sentido tiene que hubiese un liberal que no creía que hubiese esos puntos de reunión y que dedicaba la mitad de su actividad a procurar que no los hubiese?

El modelo RL, como demuestra el último incidente, es claramente atacable, del mismo modo que es más fácil el terrorismo en Israel o Estados Unidos que en la URSS o China. Pero la URSS es cosa del pasado y China poco a poco va siéndolo (como país comunista), mientras Estados Unidos e Israel siguen prevaleciendo.

Red Liberal es un proyecto necesariamente incompleto, y si fuese la única pagina web política de la derecha, debería estar organizada de otra forma. Pero es simplemente un excelente agregador, que ocupa muy bien su lugar en el mercado. Al menos desde el punto de vista de quienes seguimos día a día revelando nuestra preferencia por él, a la vez que por otros.

(1) Pues yo reconozco que a mi el liberalismo heavy-metal del Manchego me ponía.
Author: "noreply@blogger.com (Kantor)"
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Date: Thursday, 17 Apr 2008 09:21
Como la electrodinámica cuántica, la astronomía tolemaica y la relatividad general [1], la ciencia económica tiene sus propios términos de ajuste, para "explicar" lo inexplicable.

Y lo inexplicable, querido lector, es el crecimiento y la innovación. A pesar de la fama de optimismo que acompaña a la ciencia melancólica, el modelo de crecimiento neoclásico tiende a un estado estacionario (I , II), donde el producto deja de aumentar y el volumen de la inversión es igual a la depreciación del capital. Por su parte el modelo neoclásico del agotamiento de los recursos naturales, debido a Hotelling, predice un alza sistemática del precio de las materias primas, conforme el agotamiento obliga a la economía a explotar yacimientos cada vez más marginales.

Sin embargo, la tierra gira, la economía crece y los precios de las materias primas llevan dos siglos reduciéndose. Así que para no hacer el ridículo, los economistas nos hemos tenido que rendir a la evidencia, e incluir términos exógenos que den cuenta del crecimiento. En general suponemos que esos términos se deben a la presión que el mercado ejerce para la mejora permanente de los procesos productivos. El producto crece de dos formas: por movilización de los factores (incluyendo en la función de producción más trabajo, explotando más recursos naturales o dedicando una fracción superior del producto a la acumulación de capital) y por la mejora de los métodos productivos (aprendiendo a usar el mismo volumen de factores para producir más bienes valorados por el consumidor).

La primera forma de crecimiento es sencilla de expresar en forma de una función de producción/consumo/ahorro (veánse los modelos de Ramsey y Solow). La segunda parte está muy afectada de los problemas de predicción que Popper considera en la "La miseria del historicismo". Es difícil predecir la innovación, porque, bueno… es nueva.

En los años 60, la CIA, sinceramente asustada por las cifras de crecimiento de la URSS, y por la promesa de Khruchev de "enterrar el capitalismo", encargó a un grupo de economistas dirigidos por Solow que analizasen las tendencias a largo plazo de la economía soviética.

Solow utilizó una estimación econométrica de la función de producción de los Estados Unidos y la URSS basada en la función de producción Cobb-Douglas. Dividió el crecimiento (numéricamente) en tres factores: el debido a la variación de la fuerza laboral, el debido a la variación de la tasa de ahorro, y un residuo llamado "residuo de Solow", que definió de una forma magistral como "la medida de nuestra ignorancia".

A esa medida de nuestra ignorancia se la llama "productividad".

La conclusión de Solow fue tranquilizadora para sus jefes de la CIA: el crecimiento en los Estados Unidos correspondía principalmente a las ganancias de productividad. En la URSS era el resultado de una masiva movilización de los factores productivos; en consecuencia, dado que la fuerza laboral esta limitada por el total de la población de un país, y la tasa de ahorro en una economía cerrada no puede superar el 100%, el modelo de crecimiento en la URSS era intrínsecamente limitado. Los Estados Unidos seguirían creciendo, mientras la URSS estaba condenada a cambiar su modelo o estancarse. Ocurrió con la exactitud de un reloj suizo en la década siguiente. Una década después el experimento comunista fue liquidado.

España lleva creciendo por movilización de factores durante alrededor de los últimos 7 años. Ahora la fiesta de la construcción se ha acabado. Y por tanto el modelo "debe cambiar". El discurso oficial es claro: "debemos cambiar un crecimiento basado en la construcción por un crecimiento basado en la productividad". Pero querido lector, tú y yo ya sabemos que la productividad es la medida de nuestra ignorancia.

Por tanto quienes proponen ese cambio de modelo, quieren decir (literalmente) que "debemos cambiar un crecimiento basado en la construcción por no sabemos qué".

Si lo dijesen así, todos tendríamos más clara la situación.

[1] Renormalización, epiciclos y constante cosmológica.
Author: "noreply@blogger.com (Kantor)"
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Date: Tuesday, 08 Apr 2008 06:56
A petición de los editores de Loren Ipsum, he escrito esta pequeña nota sobre política exterior americana, Hegemonía, Imperio y Globalización. No dice nada que mis lectores no sepan, pero ordena lo anterior, y es relativamente breve.

En unos días la incluiré en esta entrada, pero por ahora, aquí está:

http://www.lorem-ipsum.es/publicaciones/articulo.php?art=102

Además, aquí podeis comentarla.
Author: "noreply@blogger.com (Kantor)"
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Date: Wednesday, 02 Apr 2008 21:45
“El molino de viento produce al señor feudal, la máquina de vapor al capitalista industrial”.

Karl Marx, “La miseria de la filosofía”. 1847

1.-Marx y el motor de la historia

Leí la frase que encabeza este post muy pronto: tal vez a los 16 años; y aún recuerdo la sensación de júbilo que me produjo. Supongo que más que ninguna otra halagaba al incipiente materialista histórico que yo era entonces. Pero incluso en aquel momento me pareció sorprendente la elección del molino de viento como término de comparación, porque el lector ya sabe que lo que produjo al señor feudal fue la armadura, la caballería y los castillos; y lo que acabó con él fue la pólvora.

¿Por qué Marx se centraba en el régimen de producción general en lugar de considerar la tecnología de producción en el sector más específicamente político, es decir, en la guerra?

Supongo que porque los economistas abstractos (y los ricardianos somos los más abstractos de todos) tenemos sesgos: el más importante es suponer que todo es fungible. El modelo marxista de competencia geopolítica era economicista: partía de la noción de excedente de producción y suponía que una sociedad con un régimen de producción superior podía generar un excedente mayor, que se podía utilizar militarmente, de forma que la aparente competencia entre tecnologías militares era ilusoria: lo que realmente competían eran los regímenes de producción, que generaban el excedente que acababa determinando la superioridad militar.

Solo que no es así.

2.-Nomadas y sedentarios

En el s.XVII el mundo llevaba unos 8.000 años conociendo la agricultura. La agricultura genera un excedente de producción por hectárea muy superior (unas 50 veces) a la ganadería extensiva. Este excedente es la base sobre la que se forma una sociedad civilizada, y crea las condiciones para la urbanización.

Comparado con la ganadería extensiva, ciertamente el excedente de una sociedad agraria avanzada es entre uno y dos órdenes de magnitud superior por unidad de terreno. Menor, pero muy apreciable, es ese excedente cuando se mide per capita; y en él se basa la existencia de una sociedad articulada.

No obstante, tan tarde como en 1.681 los manchúes, una tribu nómada, eran capaces de invadir con éxito China. Aunque probablemente sea la última gran invasión nómada de la historia, no era en absoluto la primera: en siglos anteriores diversos pueblos de las estepas de Asia habían invadido las regiones civilizadas y urbanizadas de Asia y Europa: los mongoles en el s.XI habían derrotado a los Imperios árabe, chino, y habían llegado a amenazar Europa.

¿Cómo era posible para un pueblo de las estepas invadir sin dificultad a pueblos mucho más grandes en población y riqueza? Bien, la cuestión es ¿qué riqueza?

En el s.XI, en la era dorada de la caballería, cuando un infante no valía casi nada en el campo de batalla, el factor militar esencial era el número de hombres a caballo y su destreza con ellos. Las inmensas estepas de Mongolia estaban casi despobladas, pero en ellas habitaban más hombres que caballos. Los mongoles no eran muy ricos en oro, y quizá tampoco en espadas, y desde luego eran pocos, pero en aquel momento, como nómadas esteparios tenían una fracción importante del total mundial de caballos y su vida diaria era un permanente entrenamiento militar, precisamente en caballería.

Para los árabes o los chinos, cada jinete y cada caballo era un coste que se tenía que sufragar con el excedente de producción. Para los mongoles, los caballos y el montarlos eran parte de sus actividades productivas como ganaderos esteparios. Las sociedades urbanas que se enfrentaron a los nómadas en el s.XI, o los chinos del s.XVII necesitaban acumular riqueza para defenderse, mientras que para los pueblos esteparios las armas eran a la vez su riqueza.

Esto nos indica una regla general: desde el punto de vista de la competencia geopolítica el elemento económico fundamental no es la riqueza, sino la fracción de esta que se puede desviar fácilmente hacia usos militares.

3. Talasocracias

Otra regularidad interesante, y relacionada con la anterior se refiere a la historia de los poderes marítimos. Si algo los ha caracterizado y sigue haciéndolo (porque vivimos en una Era Talasocrática) es que además de gobernar los mares, suelen ser sociedades mercantiles, científicamente adelantadas y las rutas comerciales que protegen pronto acaban enriqueciendo también a los rivales que acabarán sustituyéndoles: los fenicios pronto fueron sustituidos por los griegos, y la caída de Atenas no se puede entender sin el poder creciente de los griegos de Sicilia, la prosperidad de la Liga de Delos, y la rebelión de sus socios mercantiles, que culminó en el desastre de Siracusa.

En rápida sucesión los genoveses fueron sustituidos por los holandeses, y estos por los ingleses, y finalmente Inglaterra por Estados Unidos. En todo caso, el poder talasocrático se obtiene mediante una sociedad libre, mercantil, y científica. Mientras la guerra terrestre es intensiva en mano de obra, y depende de la capacidad del Estado para efectuar grandes conscripciones, la guerra en el mar es intensiva en capital. Hoy China puede alzar un Ejército de centenares de millones de hombres, pero es impotente no solo para recuperar Taiwan, sino incluso para ser una amenaza seria a solo unos cientos de kilómetros de sus costas. La naturaleza benigna de las talasocracias en la Historia es inevitable: el poder sobre el mar depende no del número de hombres o de los dominios de un Estado, sino de la calidad y abundancia de sus barcos, y los barcos son la herramienta del comercio, es decir, de la prosperidad y la fraternidad internacional.

4.-¿El final de la barbarie?

Con excesivo y posiblemente injustificado optimismo, Gibbon anunciaba el Fin de la Barbarie, asociado al aumento de complejidad de la guerra:

“Las matemáticas, la química, la mecánica o la arquitectura han sido aplicadas al servicio de la guerra, y los contendientes se enfrentan elaborando modos cada vez más complejos de ataque y defensa (…) . El cañón y las fortificaciones forman una barrera infranqueable para el jinete Tártaro. Europa está segura de cualquier futura irrupción de bárbaros, porque antes de conquistar deberían cesar de ser bárbaros. Los avances graduales en el arte de la guerra están siempre acompañados (…) de un aumento proporcional en las artes de la paz y la política civil”.


Edward Gibbon, “Historia de la Decadencia y Caída del Imperio Romano”, Observaciones finales sobre la Caida del Imperio Romano de Occidente

No obstante los Turcos fueron una amenaza para Europa hasta el s.XVII, y en buena parte lo fueron con armas Europeas. Y aunque la barbarie universal es impensable, dado el valor militar de la industria y la ciencia, el lector debe considerar un hecho: hoy como ayer somos rehenes de la función de producción militar. Si nuevas técnicas vuelven a desacoplar la eficacia militar del aumento del nivel de vida y complejidad social, la barbarie podría volver a triunfar.

La visión progresista de la sustitución de los regímenes de producción obsoletos por otros superiores, y de la inevitabilidad del avance social es atractiva, pero a pesar de todo, en un mundo materialista la evolución (la dirección positiva de la Historia) y el progreso (la dirección normativa y subjetiva de mejora del bienestar y las posibilidades humanas), no tienen porque estar alineadas.

Una de las cosas que nos ofrece la tecnología es la posibilidad de ampliar la variedad y extensión de nuestros juegos de suma negativa.
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Date: Sunday, 09 Mar 2008 22:48
Bueno, hay que empezar reconociendo que el PSOE ha ganado las elecciones con contundencia. No ha habido mi prevista mayoría absoluta, pero la ecuación atentado=> alta participación=> contundente victoria socialista se ha cumplido. Ni el 75% de participación, ni la amplia victoria del PSOE eran de esperar (un 70% de participación y una victoria por los pelos, si).

Desde luego si yo fuese un periodista importante, probablemente no escribiría lo que pienso, sino lo que fuese mejor para España, y supongo que lo mejor para España es suponer que la repeticion amortiguada de los acontecimientos de Marzo de 2004, y la masiva propaganda institucionalista de "todos a votar" no han influido en estas elecciones.

Pero Elorriaga, Zapatero, Gabilondo, ETA, yo y los acontecimientos de esta noche estamos de acuerdo: la tensión política y la dinámica de la abstención de izquierdas regulan las elecciones en España. El espectacular hundimiento de IU, por otro lado, tampoco puede entenderse sin lo ocurrido en Mondragón, donde su flanco más detestable se ha puesto a la vista de la opinión pública en el peor momento.

Mi previsión numérica del jueves fue indiscutiblemente precipitada, y yo antes que ningún otro debería tener claro que las previsiones cuantitativas deben resultar de analisis cuantitativos: pero en lo cualitativo era una apuesta segura.

En cuanto a la presunta "teoria de la conspiración", invito al lector a echarle un ojo al post en cuestión, porque lo que decia entonces, y sigo diciendo ahora, es que los idiotas de las bombas y los Zutabes no han pensado esta carambola. Por tanto dentro de ETA, del nacionalismo o de la izquierda radical internacional hay alguien que si sabe hacer ingeniería demoscópica, y que me lo imagino más en una catedra de una universidad vasca, o americana que escondiendose de la Policia española en Bayona.
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Date: Friday, 07 Mar 2008 15:34
Es inevitable. Zapatero ha tenido su dosis de tensión, y va a ganar las elecciones con mayoría absoluta.

El atentado va a movilizar el abstencionismo de izquierdas, ese millon de votantes basicamente antisistema que en el fondo están infrarepresentados politicamente . Ahora votar en un deber cívico, y para ser antisistema, el abstencionista de izquierdas es muy disciplinado (y bastante españolista).

Que el asesinato haya ocurrido en Mondragón, donde IU gobierna en coalición con ANV es
el colmo de la sutileza política, porque esos votantes adicionales podrian haber ido a parar a IU.

Con la Ley D´Hont, el PSOE ha ganado las elecciones con mayoría absoluta. Yo solo puedo hacer un inutil llamamiento al unionismo vengativo, ya sea de derechas (PP) o de izquierdas (UPD).

Los listillos de PP (y de la COPE/El Mundo) que han boicoteado a Rosa Diez acaban de suicidarse políticamente. Ella podria haber recibido esos votos, pero es muy tarde: nadie la conoce.

No es posible que un operación tan exageradamente bien diseñada venga de parte de los analfabetos políticos de ETA: estan bien aconsejados, y yo me pregunto por quién. El mundo del terrorismo es turbio, pero la unica verdad es que ya van dos veces que en este pais las elecciones se deciden por un asesinato político, resultado de un milimétrico análisis demóscopico. El PSOE iba a ganar de todas formas, pero no con mayoría absoluta.

Dicho esto, el peor error posible, pero a la vez inevitable seria volver a la carga con las conspiraciones. Porque no las hay. Lo que hay es sofisticación política y armas de fuego.

So Bye, Bye Miss American Pie.
Author: "noreply@blogger.com (Kantor)"
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Date: Sunday, 24 Feb 2008 21:47
1.-Economia cuantitativa y extremismo político

Una de las correlaciones más estables en el campo de la ciencia económica es la que asocia las posiciones extremistas y el rechazo (pretendidamente epistemológico) a la economía cuantitativa y empírica. En este punto, Murray Rothbarh y Ludwig von Mises son indistinguibles de Karl Marx y Antonio Negri. La bestia negra de los radicales de todos los partidos es el economista cuantitativo.

La razón es sencilla: los números nos permiten representar de forma precisa los dilemas económicos. Pero una vez que estos dilemas se expresan con precisión, las soluciones que resultan son intermedias. Si hay un trade-off entre eficiencia y equidad, el proceso de maximización sometida a este dilema nos da invariablemente resultados mixtos, que dejan igualmente insatisfechos a quienes proponen el desmantelamiento del Estado o la dictadura del proletariado.

Los adictos a las emociones políticas están obligados a desacreditar la frialdad de la estadísticas y la melancolía a la que nos condena constatar que la materia (y más aún la naturaleza humana) se oponen a nuestras construcciones utópicas.

Tomemos el caso del tamaño óptimo del Estado como porcentaje de la economía nacional. Una vez planteas el problema con precisión, por ejemplo en el contexto de la Teoría de la Hacienda Pública, resulta que es casi imposible que el nivel socialmente óptimo de tasación sea 0 o 100%. Por tanto aquellos que defienden estos dos números arbitrarios (anarquistas y comunistas), están obligados a desacreditar no solo la propia teoría de la Hacienda Pública, sino incluso el propio concepto de “tasación óptima”. Sus argumentos pueden parecer fuertes (¿Quién es ese sujeto social que optimiza?), pero en última instancia el 0% y el 100% son dos números como cualesquiera otros del intervalo [0,100%], y quienes los proponen no hacen sino ofrecernos su propia estimación de un óptimo. Dado que su estimación no es el resultado de ningún proceso de optimización, tienen que intentar convencernos de que el problema de escoger un nivel impositivo no tiene nada que ver con los números.

Desgraciadamente para ellos, la pregunta es numérica, y por tanto solo admite respuestas numéricas, que deben ser planteadas en un marco numérico.

2.-Marginalismo económico y ética anarco-liberal

En el nivel más abstracto de la teoría política, la situación parece más cómoda para los iusnaturalistas de todas las clases. La ética libertaria de la no-agresión parece una respuesta natural a los problemas normativos en política. Por ejemplo, el Estado, vía impuestos nos expropia lo que no ha producido a cambio de una protección que no le hemos demandado. Es un robo, ¿no?

Desde mi punto de vista, si tengo que elegir entre que una persona muera de hambre, o que se cometa un robo para evitar una muerte, yo me quedo con el robo. Es decir, no comparto la ética de la no-agresión: en mi función de elección normativa no solo está representada la agresión como mal político. Pero dicho esto, la ética de la no agresión en su variedad anarquista no solo falla por su fijación con la agresión. Falla a nivel más profundo cuando la situación a la que se enfrenta el sujeto le exige elegir entre agresiones.

El teórico anarquista denuncia todas las agresiones y se muestra enemigo de todos los agresores. Por ejemplo, no es que los teóricos anarco-liberales piensen que la Alemania nazi y el Gobierno Federal Estadounidense son igual de malos: lo que creen es que son ambos son malos y que dentro del mal no tiene sentido preguntarse por grados. Aunque creyesen que hay grados no tienen una teoría de la graduación de males. La agresión es agresión y el Estado es Estado porque agrede (institucionalmente).

En el mundo real, claro, lo único que cuenta es cual es marginalmente peor, porque la acción ocurre el margen. La vuelta de tuerca es asombrosa: los marginalistas económicos más militantes tienen una ética totalmente no marginalista. La ética no marginalista acaba siendo puramente nihilista, porque le falta la propiedad esencial para que sea útil en el campo de la acción (y la política es siempre acción): que nos ofrezca respuestas donde ocurre la acción: en el margen. El libertarismo radical falla en el peor de los lugares: en sus propiedades topológicas.

Desde luego se puede desarrollar una moral de la no agresión con buenas propiedades de continuidad. Es decir, la construcción de una ética liberal compatible con el marginalismo exigiría describir una métrica completa de la agresión que nos permita responder si está justificado cobrar impuestos para luchar contra el nazismo, o si es mejor dejar que el nazismo prevalezca, y luego cobre impuestos. El libertario se intenta zafar de esta pregunta diciendo que en el mundo positivo este tipo de trade-offs no existen, lo que es directamente absurdo, o que son culpa del estatismo. Pero el estatismo existe y un sistema normativo completo debe dar respuestas coherentes sobre cómo actuar en todo marco posible.

En todo caso, incluso en un mundo anarquista será necesario elegir entre agresiones: los problemas asociados a la agresión preventiva y el free-riderismo exigen elegir entre la agresión "ilegitima" y la derrota. El uso de rehenes y escudos humanos exige elegir entre agresiones ilegitimas (a no agresores). En ambos casos, en la acción implícitamente describiremos que agresiones son más ilegitimas, y ese “más” es precisamente lo que los libertarios radicales se niegan a considerar.

3.- Las escuelas no cuantitativas en el mercado

El mercado tiene preguntas cuantitativas. Y por tanto exige respuestas cuantitativas. Los intermediarios financieros tienen que decidir a qué precio comprar o vender un activo, y pretenden utilizar estrategias de trading con el mejor ratio riesgo/beneficio posible. Las empresas tienen que tomar decisiones de inversión sobre el ciclo macroeconómico: cuando y cuanto invertir. Las agencias de calificación tienen que adscribir cada activo de renta fija a un segmento con riesgo de impago homogéneo.

Las escuelas no cuantitativas no admiten preguntas cuantitativas, y en general, aparte de culpar a sus sospechosos habituales de todos los males, no tienen más que ofrecer. Un economista austriaco nos puede decir que nuestra prosperidad es un espejismo resultado del intervencionismo monetario, pero cuanto durará el espejismo, si estamos ya en el punto en que no merece la pena meterse en negocios, o si estamos o no en un sector expuesto a las turbulencias macroeconómicas son cuestiones que su propia teoría considera esencialmente no abordables. Por tanto, para que te digan que no saben, ya te compras el libro y lo lees tú mismo.

No hace mucho se acusó a las agencias de rating de ignorar la teoría austríaca. Pero si la hubiesen conocido, en todo caso, ¿Cómo aplicarla a decidir si una emisión concreta es AAA o AA? Para hacerlo hubiesen necesitado traducir la teoría austríaca del ciclo a un modelo numérico, y el austriaco que hubiese hecho el apaño hubiese sido inmediatamente excomulgado. Si no hay austriacos en los mercados es por definición: nada más entrar en los mercados dejarían de ser austríacos.

El mercado rechaza las escuelas no-cuantitativas de economía porque no responden a lo que el mercado pregunta.
Author: "noreply@blogger.com (Kantor)"
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Date: Monday, 07 Jan 2008 16:46
1.-The Kantor Demo-tool

The Kantor Demo-tool is an Excel spreadsheet designed to produce transparent and easy population projections for non-professional users. The vegetative dynamics of a population is strongly dependent on its age structure, because both birth and death rates are strongly age-dependent. A population pyramid is a graph showing the population in a given geographical area (vg. a country) in a given year. The Kantor Demo-tool is designed to project future population pyramids (stocks-by-age), using two flow (by age) curves: the mortality and fertility curves. For demographically open countries, a migration curve should be provided in addition.

The Demo-tool includes an Excel book (it is very big, and it should be saved, not opened) and a “Readme” word file explaining both elementary demographics and its implementation in Excel. The idea is to put on the hands of any Excel user an easy tool to build demographic projections. It can be used also for educational propourses. I suggest the reader to have a look into the 4-page readme of the demo-tool now, putting special attention in the treatment of fertility.

The Kantor demo-tool is an open-source piece of software, and can be modified and used as it pleases the reader. Quotation of the source, anyway, is encouraged.

2.-Exercice: Muslim Europe?

After 9/11 a ghost has been haunting Europe: the ghost of Islamic takeover. Mark Steyn, Daniel Pipes, Guillaume Faye, Oriana Fallaci and Bat Ye’or have been the highest profile intellectuals pointing out the sharp demographic decline and likely population replacement that Europe is about to suffer. The Internet has produced an additional pool of anti-islamists fearing the coming of an Islamic Europe (Eurabia): vg, Brussels Journal, Fjordman, Gates of Vienna and the Pajamas Media bloggers.

Natural population growth depending on fertility and mortality curves can be easily projected under different fertility scenarios. Migration flows under two scenarios are also projected.

The following hypotheses are done in all the scenarios:
1) Muslim and non-muslim populations are supposed totally separated, ignoring conversion and inter-marriage. In fact, this paper proves (for the Austrian case) the high level of separation between the two populations.
2) Fertility structure is given by the convex model (see Demo-tool readme)
3) The age structure of the European population in 2005 is extrapolated from the Netherlands. Also its mortality curve.
4) The European Muslim population in 2005 is supposed to be 8% of total; its age structure and fertility is extrapolated from the Algerian population (UN stats), whose fertility (of 2.38 children/woman) is taken as Muslim fertility in 2005.
5) The European non-muslim population is the 92% of total EU population of 463 millions (425 million aproxx); its fertility in 2005 was 1.52 children/woman (European Comission).
6) For migration flows, the Eurostat statistical Yearbook (pag.53) quantifies total net immigration in the EU-15 in 1.5 million/year (2002). We suppose that 400.000 immigrants are from the New EU countries (EU-10), leaving a net inflow into the EU of 1.1 million. Our hypothesis is that 60% of those immigrants are Muslim.

The three scenarios differ are about the fertility paths of both populations and the migration flows received.

1) Business as usual (with migration): fertility is locked in its 2005 levels (Muslim 2.38, non Muslim 1.52) for the whole century. Europe receives 1.5 million immigrants a year, 60% Muslims, for the rest of the century.
2) Business as usual (without migration): fertility is locked in its 2005 levels (Muslim 2.38, non Muslim 1.52) for the whole century. Migration is halted in 2005.
3) Linear convergence 2030 (with migration): Fertility moves linearly for both populations, converging to 2 children per woman in 2030. Europe receives 1.5 million immigrants a year, 60% Muslims, for the rest of the century.
4) Linear convergence 2030 (without migration): Fertility moves linearly for both populations, converging to 2 children per woman in 2030. Migration is halted in 2005.

The first graph displays the Muslim population as a percentage of total EU population. It shows that Muslim population would be around 15% in mid-century if migration flows were halted. If the present level of immigration continues, the Muslim population will be around 20%.





The following graph shows the path of the total EU population (Muslim and non-Muslim); the natural growth of European population will be very negative under all paths, and specially under the “business as usual-no migration” scenario. Still, even under this worst-case scenario the population in the 18-65 bracket would stabilize around the 60%.



For the European case [1], we can safely say that if migration is halted, the EU will not be Muslim by 2050. On the other hand, if fertility gaps are sustained over the century, we will see a substantial or catastrosphic population replacement. A strong anti-migrationist policy will guarantee a non-Muslim Europe in mid century, providing time for fertility and social adjustment to the feminist experiment. We are in our own hands.

PS. Meme. Many bloggers have shown a deep interest for the population/migrations dynamics in general and population replacement in Europe in particular . With the demo-tool all of them, providing fertility and migration can build their own population projections. Improvements in the Excel spreadsheets are also welcome. Consequently I will encourage the following bloggers to try their own demographic scenarios using the Demo-tool:

The Lorem-Ipsum Club, Wonka , Huber, Daniel Rodríguez Herrera, Reflexiones Iracundas, La Ilustración Evolucionista, Barcepundit, Debate 21, Holocausto Demográfico, and the anti-jihadist bloggers: in particular Lady Vorzheva, Noticias de Eurabia, La jihad en Eurabia, and Nueva Europa.

[1] The reader should remember the high concentration of Muslim population in a few countries and in some urban areas: in order to make national projections, the reader is encouraged to do national estimates with the relevant national data.


[2] Percentage of Muslim population in the 20-50 bracket (military age) was also estimated, but the difference with the full population composition was not relevant.

Author: "noreply@blogger.com (Kantor)"
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Date: Thursday, 04 Oct 2007 19:17
1.- Yates o cañones

Hay que leer a Marx, no solo porque fue un formidable escritor, sino porque se trata de uno de los más grandes científicos sociales de la Historia, siempre que le juzguemos por la magnitud de sus aciertos, e ignoremos la de sus errores. Fue Marx a quien debemos los conceptos de infra-estructura económica y super-estructura ideológica; y quien identificó el progreso tecnológico como el motor de la Historia; también describió la radical diferencia entre propiedad feudal y capitalista (que la propiedad feudal es inalienable y solo existe en ella el valor de uso, y la propiedad privada es alienable, y por tanto tiene valor de intercambio). Y en sus estudios históricos, que superan de largo su obra teórica esta la mejor descripción del proceso que convierte la propiedad feudal en propiedad capitalista, que él llamó “acumulación primitiva”, y que asociaba a fuertes convulsiones sociales e ideológicas.

La propiedad feudal no ha desaparecido: por ejemplo, los propios discípulos de Marx la restauraron en Rusia cuando ya estaba en decadencia, y los sucesores de Mahoma nunca la han abolido. En la mayor parte del mundo, el proceso de transformación de la propiedad feudal en propiedad capitalista está en marcha, porque el feudalismo, el tribalismo y todos sus primos sangrientos y absurdos no han desaparecido, y porque sufren la irresistible presión del capitalismo.

En general, desde la Inglaterra del s.XIX a la Rusia de 1989, todos los procesos de transformación de la propiedad feudal en propiedad capitalista han sido dirigidos por las clases feudales. La sensación de corrupción que genera la transición al capitalismo es, en palabras de Marx, el resultado de sustituir “un régimen de explotación, velado por los cendales de las ilusiones políticas y religiosas, por un régimen franco, descarado, directo, escueto, de explotación”[1]. En definitiva, incluso para un marxista, la transición al capitalismo no añade nada a la explotación previa, salvo claridad. Para aquellos que sabemos que el capitalismo, explotador o no, mejora enormemente la vida de las masas, la transformación de la propiedad feudal en propiedad capitalista es siempre una buena noticia.

En nuestro tiempo, el proceso se da a toda velocidad y es escandalosamente visible: las clases dirigentes de la España de Franco, la Rusia socialista o el comunismo chino han abandonado su hostilidad contra la Babel global, y han convertido los cañones que defendían sus privilegios en yates para sus fiestas. El lector quizá se sienta ultrajado al pensar que el capitalismo acepta entre sus filas sin mayor remordimiento a quienes fueron sus enemigos y los opresores de sus pueblos, pero la aristocracia de la globalización es una aristocracia de mercado, y la Ley del Precio Único erosiona sin piedad las rentas de privilegio, y genera una movilidad hacia arriba y hacia abajo que garantiza que las antiguas clases feudales tienen que aceptar el servicio del consumidor y la meritocracia o perecer ante quienes lo hacen. El mercado es la forma superior de la lucha de clases.

2.-Magreb y LATAM

El capitalismo actual es global, y la velocidad a la que se produce el crecimiento económico a nivel mundial solo puede ser el resultado de las inversiones cruzadas. Por ejemplo, las cifras macroeconómicas, que indican que China es un prestamista para los Estados Unidos, ignoran que son las empresas americanas las que instalan capital en China, mientras los flujos de capital hacia los Estados Unidos son en bonos y obligaciones, para financiar el consumo. En conjunto, las multinacionales occidentales están jugando un enorme papel en la economía del mundo no-desarrollado, y todo país rico, en esta etapa de la Globalización debe tener una clara estrategia respecto de los países de renta baja donde se van a instalar las fábricas y back-offices que deben alimentar su propia economía de los inputs de menor nivel añadido.

La Globalización es un proceso financiero en el que el capital busca su máxima rentabilidad, pero también un proceso real donde la estructura de la producción se distribuye de forma económicamente óptima entre países.

A nivel global, China se esta convirtiendo en la fábrica mundial, mientras la India es un proveedor mundial de back-office, es decir de labores administrativas y trabajo experto (la parte de menor nivel añadido en la economía del conocimiento). España es un jugador internacional modesto, pero tiene dos claras ventajas comparativas: está geográficamente cerca del Magreb, donde existe una enorme reserva de mano de obra barata, y en principio es posible externalizar hacia el sur del Estrecho muchas actividades industriales y agrarias. Por otro lado, en la economía del conocimiento las distancias no son geográficas, sino lingüístico-culturales, y la Hispano-Esfera contiene más de 400 millones de habitantes, con las enormes posibilidades que eso implica: un enorme mercado y los recursos intelectuales de millones de latinoamericanos que están a un paso lingüístico (y quizá cultural) de nosotros [2]. Los españoles que miran hacia India y China, siguen irreflexivamente las modas globales: el Magreb es nuestra China, y LATAM nuestra India.

3.-Casos prácticos: Cuba y Marruecos

Llegados a este punto, es el momento añadir a la lógica de la Economía, los datos de la Historia. Para ellos vamos a centrarnos en los que considero que son nuestras dos contrapartes económicas más naturales: en el Magreb, Marruecos, en LATAM, Cuba.

La frontera hispano-marroquí es un de los puntos del mundo con mayor gradiente de bienestar (lógicamente, también con un mayor flujo migratorio). La renta per capita (PPP) de Marruecos es de 4.956$ al año, mientras la de España es de 27.522$, es decir, un salto de un 555%, mientras que el abismo de Río Grande, que separa las dos Américas es tan solo de un 387% (México 11.249$, US 43.574$).

Al igual que Cuba, está regido por una aristocracia feudal, con su correspondiente ideología supersticiosa, aunque por desgracia, la superstición islámica cuenta con más creyentes que la comunista, dificultando la transición ideológica, y económica. No obstante, entre las élites, tanto el capitalismo como el racionalismo están bastante aceptados, y el entorno del Rey, y la clase burocrática persiguen sin demasiado recato un programa modernizador, con el apoyo, más tibio, de la mayoría de la población, y la sangrienta oposición de la minoría integrista. La correlación de fuerzas, más que en ningún otro país árabe se inclina (comentario arriesgado) a favor del Régimen. Y el Régimen, más que en ningún otro país árabe, se inclina hacia los yates.

Desgraciadamente la corrupción marroquí no solo es rampante, sino también desorganizada. El empresario acepta el coste de la corrupción como un impuesto más, siempre que sepa a cuanto asciende. Los funcionarios marroquíes, y los tribunales exigen un flujo permanente de sobornos, contingente en el éxito económico de las empresas, lo que se convierte en una especie de impuesto de sociedades fuertemente progresivo. Es una forma absurda de tasación, y si Marruecos quiere seguir el camino del desarrollo, organizar la corrupción de una forma racional y transparente es una necesidad urgente, aunque exija algunas medidas de fuerza por parte del Rey. Esto no significa que los receptores de las “mordidas” deban renunciar a su parte del pastel, sino que ese saqueo sea en la medida de lo posible limitado y centralizado. Por ejemplo una subida del impuesto de sociedades, un aumento de los salarios de los funcionarios altos y medios, y una campaña anti-corrupción dura, implicarían una mejora a la Pareto (todos saldrían ganando, sobre todo en claridad).

A nivel geoestratégico el régimen marroquí no es una amenaza para España (el contencioso sobre Ceuta y Melilla es un asunto relativamente menor, y básicamente instrumental), pero la inmigración marroquí hacia la Península es la mayor amenaza existencial que pende sobre el país. No se si a largo plazo la tendencia de una sociedad musulmana moderna es la del fascismo saudí (es una posibilidad quizá pequeña pero inquietante), pero aunque los países musulmanes converjan hacia un sincero aprecio de la libertad individual, el proceso modernizador va a ser (está siendo) traumático. En todo caso el shock cultural y el riesgo político asociado convierten a los musulmanes en los peores inmigrantes posibles. Esto es una razón más, no menos, para procurar crear puestos de trabajo en Marruecos para los marroquíes, en lugar de crearlos en España y acabar importando marroquíes para cubrirlos, a más precio que en su casa, y comiéndonos sus catastróficas externalidades culturales. Por ello, la España que apuesta por Marruecos, debe incluir en el “Grand Bargain” una sola forma de reciprocidad importante: no más inmigración, sin preguntas sobre el como. Pero eso quiere decir que cada vez que una empresa española decida trasladar su producción a Marruecos, debe verse como una bendición divina.

Mucho más en el caso de la agricultura, donde las ventajas comparativas de Marruecos son aún mayores. Por supuesto, legalizar el cannabis (una droga no más peligrosa, y más agradable que el alcohol) es una medida intrínsecamente positiva; también un favor para nuestros vecinos del Sur, que sufren el coste económico e institucional de una prohibición absurda y desacreditada (el lector no debe inferir de esto una opinión sobre otras drogas, un tema en el que soy más agnóstico). Si no puede ser, al menos el apoyo frente a los abusos de la PAC es cuestión de justicia, y de conveniencia.

La influencia española sobre los acontecimientos en Cuba es claramente menor que en el caso de Marruecos. Pero la apertura económica del país es una magnifica oportunidad para Miami y para Madrid. Bajo el actual régimen, el país se dedica a las industrias del turismo y la prostitución, dos negocios inestables, y sometidos a fuerte competencia internacional. Con esas industrias, y teniendo que invertir en cañones, no hay para yates. Hasta la muerte de Castro, la situación seguirá en su impasse sub-óptimo, pero después la realidad se tendrá que imponer. Una transición rápida a la rusa solo puede traer desgracias, frustraciones y sufrimiento. La aplicación del modelo chino, por otra parte, es una ruta segura hacia la prosperidad de todos. Pero exige el fin del embargo, lo que con Fidel, y sin concesiones de la Habana es imposible ya que mientras Cuba siga empeñada en su programa anticapitalista y su apuesta por la desestabilización geopolítica, los Estados Unidos no deben levantar el embargo. Adam Smith nos advertía a propósito del “Acta de Navegación”, que merecía la pena perder ventajas económicas a cambio de seguridades geopolíticas. Del mismo modo, una Cuba bloqueada, que tiene que gastar sus recursos en sobrevivir, no tiene margen para el aventurerismo. Dicho esto, si Cuba se compromete (creiblmente) a un “Grand Bargain” donde abandone sus sabotajes “anti-imperialistas”, el país tiene un claro futuro como back-office de las empresas españolas, y en cierto modo de las del resto de LATAM.

Contra todos los mitos, el nivel educativo en la isla es muy bajo [3], pero “muy bajo” quiere decir que los licenciados tienen un nivel educativo de un bachiller español, y una minoría significativa de ellos si tienen un nivel educativo de licenciado. En conjunto, Cuba tiene una mano de obra útil para el sector del outsourcing, y a un precio asequible. Ahora bien, una Cuba que se abre a la economía de mercado no puede ser una Cuba que solo se abre al capital extranjero, mientras reprime la formación de una burguesía local. El capital no se fiará jamás de un país donde no haya una burguesía homóloga (que es una garantía contra la involución y la expropiación), y que siga atado al marxismo real. Además, un país comunista no puede ofrecer inputs de calidad al capital extranjero: sus monopolios públicos, y su falta de tejido industrial le hacen caro y poco productivo. Por tanto, la vía cubana al capitalismo tiene que producirse mediante una apertura por fases hacia la libertad económica: limitaciones como la de no permitir más de un número de trabajadores por empresa, o un máximo de mesas en cada restaurante son absurdas en todo caso: además son incompatibles con el desarrollo, y con abandonar el nicho de “Sol y sexo” que ocupa la Isla en la economía global.

A la muerte del imbécil, y probablemente del hermano, la oligarquía tenderá a donde tienden las oligarquías: a limitar el poder del mandatario y extraer el máximo de la población. Entonces será el momento de algún político ambicioso, que para ganarse a sus pares necesitará recursos. En ese punto, Miami, Washington y Madrid deben estar preparados para ofrecer a Cuba una salida natural y provechosa para todos. Para los de los yates (inevitablemente) primero: luego para los demás.

[1] Manifiesto Comunista, Capítulo 1.
[2] La combinación de proximidad cultural y distancia geográfica ha generado una situación poco habitual en el comercio internacional: flujos enormes de factores (capital de España a LATAM y trabajo en sentido opuesto), y mínimos flujos de productos (el comercio España-LATAM es relativamente pequeño).
[3] No pongo referencias, ya que lo sé de segunda mano, y me fío tanto de las estadísticas cubanas como de las Corea del Norte
Author: "noreply@blogger.com (Kantor)"
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Date: Monday, 24 Sep 2007 18:32
El dinero y el sexo son dos temas misteriosos y dados a las especulaciones, a las mitologías y a la desconfianza. Por eso cada vez que el sistema financiero es protagonista de la actualidad se producen las más extravagantes especulaciones, las más extrañas teorias y las más desacreditadas supersticiones. Hagase pues la luz.

En primer lugar, es importante entender algo: la economía ortodoxa (neoclásica) no tiene una teoría sobre el dinero. El formidable edificio del equilibrio general describe una economía de trueque, donde todas las transacciones se efectúan a través de un subastador central, que mediante un mecanismo no explicitado genera unos precios relativos (ratios de intercambio) tales que la cantidad demandada de cualquier producto iguala a la cantidad producida. El proceso de subasta, incluso para una economía dinámica, ocurre de forma estrictamente estática (fuera del tiempo): el estudiante de economía ve unas ecuaciones, donde los precios son únicos y las relaciones marginales de sustitución son iguales para todo par de bienes, pero jamás se le muestra al arbitrista que crea esos precios únicos. Es una hipótesis hundida del modelo, y la radical incapacidad de la mayor parte de los economistas para detectar hipótesis hundidas es el mejor argumento contra la economía matemática.

No tenemos, pues, una teoría ortodoxa del cambio indirecto, y con sus insuficiencias e imprecisiones, el mejor trabajo sobre el dinero, sigue siendo la teoría mengeriana de la liquidez, y los trabajos de Von Mises y Hayek. Siguen siendo insuficientes, imprecisos y moralistas, pero al menos no crean la falsa sensación de seguridad que el monetarismo y otras groseras aproximaciones han extendido. Los austro-economistas, en el mundo del cambio indirecto al menos saben lo que no saben.

Pero mi adhesión a la teoría mengeriana de la liquidez, no implica que apoye las recetas lunáticamente socialistas de Von Mises o las peligrosas sugerencias ultraliberales de Hayek.

Soy básicamente un agnóstico monetario: por ejemplo, se ha acusado a los bancos de cometer fraude al tomar prestamos al descubierto (depósitos) y prestar a plazo. Quienes critican esta práctica, olvidan que el plazo de los créditos no es el que aparece en el contrato: un depósito a un día repetido durante un año es una forma de financiar un proyecto de inversión a un año de plazo. Obligar a los bancos a tomar depósitos y conceder préstamos a un plazo igual en el activo y en el pasivo, no evita que los bancos ofrezcan a depositantes y prestatarios depósitos a un día, y que renueven ese depósito a los prestatarios mientras el depositante se lo renueve a ellos: si un día los depositantes quisieran sacar el dinero a la vez, los bancos se lo exigirían a las empresas, y estas, lógicamente no lo tendrían (ya que confiarían en la extensión del crédito), arrastrando al banco a la quiebra.

En conjunto, si el sistema bancario no crease iliquidez directamente, lo harían las empresas mediante el recurso a los créditos sucesivos. En un sistema financiero es casi imposible prohibir un contrato en particular, ya que los contratos se pueden sintetizar unos a través de otros. Por ejemplo, el Corán prohibe el préstamo a interés, pero muchos jurisconsultos musulmanes han admitido conjuntos de contratos estructurados, que no siendo ninguno de ellos un préstamo, equivalen a uno. Se puede construir un contrato de préstamo (haram) mediante la yuxtaposición de contratos halal. No auguro más éxito a la Sharia austro-liberal que a la musulmana.

Al final la liquidez no es la medida de un agregado, sino un producto de la acción de los agentes: los analistas que hace unos meses hablaban sobre el “exceso de liquidez” en los mercados, hablan hoy de una “crisis de liquidez”: los agregados monetarios apenas han cambiado: la percepción de los agentes si. Hay razones profundas en la Teoría de Juegos para ellos: el equilibrio social no siempre es único: así, el mercado puede pasar de un equilibrio a otro.

Por ello, quienes os prometen un sistema financiero a prueba de desastres, no os prometen un verdadero sistema financiero; los equilibrios perversos son posibles y la acción bajo incertidumbre puede dar lugar a descoordinación social. Todo sistema económico complejo es susceptible de descoordinación, porque la división del trabajo implica que la acción de unos depende de la de otros: solo la autarquía nos da seguridades: nos asegura la miseria. En particular, el sistema financiero acumula la coordinación de los activos y pasivos de toda la economía; es el eslabón más débil, la yugular de todo el sistema: cuando falla, los ingenieros acaban buscando en los cubos de basura, que a esas alturas suelen estar vacíos.

Como os decía antes, soy un agnóstico monetario: no se que es lo que da lugar a las crisis financieras; lo que si se es que los bancos no deben quebrar. Los accionistas pueden perder su inversión, pero el depositante no. Por tanto, como los bancos no pueden quebrar, tampoco pueden ser libres. Yo, que tengo serias dudas sobre la moneda fiat, no la tengo sobre la regulación bancaria: ésta es totalmente necesaria. Regulación bancaria y prestamista de último recurso no implican irresponsabilidad: si un banco no puede afrontar sus obligaciones, los accionistas pierden su dinero. Es decir, la propiedad y la dirección tienen los incentivos correctos y los depositantes las seguridades necesarias.

La lección sagrada, los bancos no deben quebrar, se aprendió con sangre sudor y lagrimas durante la Gran Depresión. Porque la Bolsa no tuvo nada que ver con aquello: fue un enorme pánico bancario. Los depositantes corrieron a los bancos, y los bancos corrieron a por el prestatario. Al final las empresas no sobrevivían por su eficacia productiva, sino por haber elegido el banco mas solvente; las crisis bancarias sin prestamista de último recurso tienen una consecuencia inmediata: la liquidación de inversiones fallidas es desordenada. El sistema financiero es un sistema de capilares para los flujos monetarios: está entre el prestamista y el prestatario; cuando se destruye, muchos prestatarios con proyectos viables, no encuentran un prestamista: se regala el dinero y no hay quien lo quiera.La información tácita contenida en el sistema financiero es la más valiosa de la economía: es un tejido orgánico que no se puede construir: solo puede crecer. Por eso no se debe dejar que sufra daños traumáticos: solo cambios suaves. El sistema financiero es el nodo más privilegiado de la economía: merece la pena perder eficacia a cambio de fiabilidad. Por eso lo regulamos. ¡Recordad la Depresión!

La lección se aprendió. La buena y la mala lección. La buena lección fue (repetimos) los Bancos no deben quebrar. La mala lección fue que las manipulaciones monetarias pueden tener consecuencias económicas. Así apareció uno de los peores venenos del s.XX: el abaratamiento político del dinero. Y la gran resaca de los 70: la estanflación.

Keynes y Philips habían demostrado que la creación artificial de crédito podía estimular la economía y llevarla al pleno empleo. Los datos avalaban esta hipótesis: durante el siglo XIX las etapas de alta inflación lo eran de máxima ocupación. Otra vez, no se supieron entender las hipótesis hundidas: los sesenta y setenta fueron una época de estímulos inflacionistas, que cada vez ofrecían rendimientos más decrecientes; la mentira inflacionista solo podía funcionar si era creída, pero no podía ser creída si funcionaba. Aprendimos que el Banco Central debe abandonar sus pretensiones macroeconómicas. Utilizar la oferta monetaria para luchar contra el desempleo es una receta para la inflación, y para más desempleo. No aprendimos esto en una conferencia de Friedman, sino de la observación directa de la realidad, que tanto se parecía a las conferencias de Friedman.

En conjunto aquí están las dos leyes de la Banca Central:

1) La estabilidad financiera es más importante que la estabilidad monetaria
2) La estabilidad monetaria es mas importante que la estabilidad económica

O dicho de otra forma:

1) La estabilidad financiera es más importante que la lucha contra la inflación
2) La lucha contra la inflación es más importante que la lucha contra el desempleo

Son en última instancia dos objetivos distintos y parcialmente contradictorios: el Banco Central endurece el crédito para evitar que la abundancia de dinero genere inflación. Pero al hacer eso, algunos bancos pueden encontrarse sin liquidez. La visión contenida en nuestras dos reglas exige un trade-off. Porque aunque el Banco Central puede acomodar una inyección de liquidez en un momento dado, esa inyección se tiene que retirar posteriormente, o el paciente pedirá más: el Banco Central no está para evitar quiebras empresariales, que responden a la realidad productiva, sino para que sean ordenadas, es decir para evitar que la empresa que quiebre sea la que presta a las demás.

Al convertir crisis catastróficas e inmediatas en suaves recesiones con liquidación paulatina de los activos, el Banco Central ejerce una labor indispensable.


Q&A.-Bancos Centrales

P.-¿Cómo “crean dinero” los Bancos Centrales?

R.- Lo primero que hay que preguntarse es ¿que es el dinero? Por hoy, digamos que son los (depósitos bancarios + instrumentos del mercado monetario).

Lo que hace el BCE es crear depósitos al tipo de interés oficial, que presta a los Bancos comerciales. Estos depósitos son meras anotaciones en la cuenta del BCE que dicen:

“El banco X nos debe tantos euros, que nos devolverá a final de mes, con el tipo de interés correspondiente.”

Y eso es todo. Luego el banco comercial presta ese dinero a alguien o devuelve su dinero a un depositante.

P.-¿Que tiene que ver todo esto con el efectivo y con la famosa máquina de los billetes?

R.-. La demanda de efectivo físico es generada por los Bancos comerciales según este principio:

“Según mis cuentas tengo Z euros en mi balance contra el BCE. Por tanto cuando quiero deshago esa posición en euros de mi cuenta y el BCE me da los papeles correspondientes”.

Las fluctuaciones de las monedas y billetes en circulación, no tienen siempre que ver con la masa monetaria: por ejemplo, si la gente pagase solo con tarjeta y transferencia, seguiría habiendo "dinero" pero no habría billetes.

P.-¿Crean dinero los bancos comerciales?

R.- No, pese a la desafortunada expresión que aparece en todos los manuales, los bancos comerciales no crean dinero. El dinero lo crea el Banco Central. Un banco comercial usa un tecología de almacenamiento sintético (la reserva fraccionaria) que multiplica por 10 la DISPONIBILIDAD de una cantidad dada de dinero depositada; en conjunto cada préstamo que da el Banco genera una deuda contra el Banco, y a la vez una cantidad positiva de efectivo en la cuenta del prestatario; los individuos toman créditos y luego los repagan. En cada momento hay gente tomando deudas y cancelándolas. En un sistema de patrón oro con reserva fraccionaria, hay mas o menos los mismos haciendo una cosa y la otra; con dinero fiat, el aumento permanente de la base monetaria genera una inflacción, y un aumento simultaneo del total de deudas y del dinero para pagarlas.

Pero basicamente es algo irrelevante. Si la base monetaria permaneciese constante, un crecimento real del X% en vez de manifestarse en un aumento de la renta nacional nominal de X puntos más dos por ciento, con una inflacción de dos, se manifestaría en una deflacción del X por ciento. Como la Inglaterra del s.XIX: sin impuesto inflaccionario pero con más "bank runs", por la ausencia de un prestamista de último recurso.

La teoria de que el sistema de reserva fraccionaria “multiplica la cantidad de dinero” ignora que en el s.XIX funcionaba con una base monetaria fija.

P.- ¿Inyectar dinero ahora y subir los tipos de interés en septiembre no son medidas opuestas que se cancelan mutuamente?

R.-Precisamente porque con este tipo de interés están inyectando demasiado dinero, es por lo que lo suben, hasta que la demanda de fondos se parezca a la que consideran óptima. El Banco Central responde con altos tipos al problema de la estabilidad de precios y con subastas de fondos al problema de iliquidez. En definitiva, las "inyecciones de liquidez" no son dinero regalado: es una simple subasta extraordinaria de fondos, que no contradice el endurecimiento monetario, ya que el tipo al que tendrán que pagar los bancos comerciales es el 4%.
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Date: Wednesday, 01 Aug 2007 22:10
No hace mucho, escribiendo sobre el problema de la vivienda en España, decía que no quedaba mucho para que algún político propusiese la dictadura del proletariado como solución a los problemas que ha creado el socialismo inmobiliario. Pues ya está: la presidenta de la Comunidad de Madrid nos ha salido bolchevique, y en su segundo Plan Quinquenal prohibe edificar mas de tres ¡TRES! alturas.

Los crecimientos desorbitados del precio de la vivienda en España están asociados principalmente a la ausencia de protección de los arrendadores, y la consiguiente destrucción del mercado del alquiler. Cualquiera con un mínimo de intuición económica sabe que son los mercados al contado (spot) los que disciplinan a los mercados a plazo, y en ausencia de un mercado spot profundo, el mercado a plazo es vulnerable a toda clase de espirales especulativas y profecías auto-cumplidas. El mercado spot de servicios de la vivienda es el del alquiler, y su destrucción impacta catastróficamente sobre el de la propiedad.

Por tanto, aunque es una obsesión liberal, no culpo a la Ley del Suelo de nuestros males inmobiliarios; quiero decir, que tiene parte de culpa, pero en última instancia, si la escasez de suelo fuese la razón principal de los problemas de la vivienda, siempre se podría construir en altura, y aliviar parte de la presión de esa forma (la otra parte la alivian los concejales corruptos, que paradójicamente son los que más hacen por el bienestar del público, liberando recursos artificialmente escasos, y contribuyendo a rebajar el precio de la vivienda [1]).

Ahora, gracias a Espe, estamos jodidos en tres dimensiones.

Analicemos las consecuencias económicas; en corto: menos pisos en el mismo espacio. Más escasez de vivienda. ¿Quién pierde? Todos los que estén cortos en vivienda; aproximadamente el que ya tiene una casa, no pierde, y el que tiene más de una, gana, ya que como rentista la escasez artificial del bien le conviene: los demás, se pueden ir a vivir a Toledo. En conjunto, todo aumento de la escasez real es subóptimo (a la Pareto). Pero esta medida no solo daña la eficiencia económica; además, a nivel de distribución daña a los pobres. Mal por el lado de la eficiencia, mal por el lado de la equidad: por tanto MAL con independencia de tu aversión a la desigualdad; mal si eres de derechas, y mal si eres de izquierdas.

El argumento giliprogre para “justificar” el engendro es este: “Lo que queremos es un urbanismo más humano donde las familias madrileñas puedan vivir entrándoles el sol por las ventanas, teniendo garantía de zonas verdes, de parques y jardines en vez de vivir en torres en medio de los páramos como al parecer los urbanistas socialistas autorizan”. Es decir, como Maria Antonieta, Doña Esperanza nos recomienda paliar la escasez de pan con el consumo de pasteles. Supongo que los pondrá ella.

La esencia del socialismo aristocrático consiste en que los ricos califican de indigno aquello que para los pobres es necesario. Evidentemente, la mayor parte de los habitantes de Madrid quieren vivir en una casa unifamiliar, con una piscina y un BMW rojo. Pero si queremos vivir a menos de 40 minutos del centro, donde está buena parte de la actividad económica, debemos vivir en el interior de un círculo de unos 50 kms de radio. Y eso exige apilarnos. Mucho, porque la ciudad crece.

Desde luego, una forma de desarrollo más policéntrico sería seguramente mejor, y reduciría la escasez de vivienda; por tanto si la Comunidad favoreciera la implantación de las empresas lejos de la ciudad, mediante el desarrollo de infraestructuras, o la entrega gratuita de suelo para proyectos de edificación de centros de producción (oficinas o polígonos industriales) en las vías de salida, eso podría ser positivo; incentivaría que la gente viviese en casas unifamiliares por su propia iniciativa.

Es posible que Madrid este demasiado concentrado, pero eso no se arregla creando escasez artificial de vivienda, sino con intervenciones para modificar la distribución espacial de la estructura productiva. La edificación en altura es una respuesta de mercado a la realidad de la concentración de actividad económica en ciertos núcleos; y mientras esa realidad económica exista, prohibirla solo agrava los problemas.

Desde luego, es posible que los motivos de la presidenta sean aviesos. Por ejemplo, es un hecho que las leyes de urbanismo están extremadamente politizadas. Los municipios gobernados por la derecha tienden a ser contrarios a la construcción en altura para mantener un censo electoral de clase media, favorable a sus intereses. Los gobernados por la izquierda, incentivan la construcción de pisos pequeños y apilados, por razones opuestas. Pero si bien es posible utilizar las leyes urbanísticas para modificar la distribución de rentas de una ciudad (y de hecho la política urbanística municipal es un motor principal de la modificación del hábitat urbano), a nivel regional es del todo imposible alterar la distribución de renta con leyes urbanísticas. Incluso si consiguiera echar a los relativamente pobres de la Comunidad con altos precios de la vivienda, eso desaceleraría la economía, reduciendo el nivel de actividad económica, y al final aparecerían otros pobres: Madrid se quedaría con menos población y la misma estructura de rentas. Si están haciendo esto con fines de asentar la composición política de la región, no están haciendo más que caer en una falacia de la composición especialmente trivial. Para que Madrid siga siendo firmemente de derechas, lo mejor es continuar una política de incentivación productiva, construyendo infraestructuras, liberalizando y atrayendo riqueza.

La gravedad de este error borra los aciertos del pasado; para un liberal, y para quien no lo sea, pero sepa economía, Doña Esperanza solo tiene una redención: rectificar.

[1] Supongamos una isla, donde no hay mas suelo, y un empresario que construye plataformas en el mar, y las vende a los consumidores, con beneficios. Es obvio que contribuye a rebajar el precio de la vivienda. Los concejales de urbanismo corruptos, al liberar tierra, rebajan el precio de los pisos. Por tanto, lo óptimo es la liberalización del suelo, pero si eso no es posible, el concejal corrupto NO encarece el precio de la vivienda, sino que se adueña de parte del valor presente de la renta de la tierra que libera. Genera valor sobre el solar, que se reparte con el propietario y el comprador de casa, con beneficios para todos.
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Date: Saturday, 16 Jun 2007 09:35
“Nosce te Ipsum” (Conócete a ti mismo)
Sócrates

1.-Nuestro bando

Empecé a escribir sobre la II Guerra Fría con la recomendación de Sun Tzu siempre en mente: “Si conoces bien al enemigo y te conoces bien a ti mismo no tienes que temer el resultado de cien batallas”.

Ya hemos dedicado un tiempo importante a conocer, al menos estilizadamente al enemigo. Hemos descrito el nacimiento del Islam, su naturaleza revolucionaria, su programa expansionista y su degradación reaccionaria. También nos hemos referido a la creciente desintegración del Estado nacional y al ascenso del para-estatalismo. Deberemos volver más tarde al análisis del integrismo moderno, y la formación de una identidad islámica universalista, y política.

Ahora vamos a considerar la evolución material e ideológica en Occidente desde la II Guerra Mundial, centrándonos en los tres elementos que más condicionan nuestra debilidad y división a la hora de enfrentar el totalitarismo de nuestro tiempo: la transformación del escepticismo científico en nihilismo postmoderno, del anti-imperialismo universalista en relativismo multicultural, y la degradación reaccionaria del feminismo.

En conjunto, voy a describir como la izquierda occidental ha cambiado su programa de la Clase Media Universal por la consciente explotación de la política de la identidad, y como la derecha económica sirve fielmente a los intereses mercantilistas de las burguesias nacionales a las que representa, a costa de agudizar los problemas sociales asociados a la globalización con la inmigración masiva.

2.-La sociedad corporativa

Desde su inicio hasta mediados del s.XX, la ciencia social (es decir, basicamente la economía) tuvo que tomar como dado el marco institucional, derivando sus consecuencias lógicas pero sin ser capaz de explicarlo.

Pero desde la revolución de la Teoria de Juegos en Economía, esto ha cambiado. El marco institucional que antes era un a priori que ordenaba la conducta de los agentes, entra dentro del dominio del individualismo metodológico; es decir de la ciencia social. Desde finales del s.XIX se entendian las reglas de un mercado donde hay unos derechos de propiedad exógenos, pero desde Nash y Buchanan, podemos preguntarnos sobre las condiciones que crean y sostienen los distintos marcos intitucionales; la política deja de ser exógena y se endogeniza en el campo de la ciencia social.

En esas condiciones, los argumentos clásicos de Hayek sobre la sociedad corporativa cobran una total solidez científica.

Estilizadamente en el modelo base de una sociedad corporativa (en el campo económico) los agentes son maximizadotes racionales y saben que el libre comercio es un optimo social, PERO también saben que su interés individual consiste en defender sus privilegios. Así pues cada agente hace lobby para defender su protección, porque la ganancia que produce gastar 1 dólar en hacer lobby para su interés individual es mucho mayor que la ganancia de hacer lobby para la liberalización (interés colectivo). Como resultado todos los agentes hacen lobby por el proteccionismo y la sociedad sigue siendo corporativa, y TODOS pierden. Esto es muy intuitivo, porque para todo agente la mejor situación es vivir en una sociedad donde todos los mercados estén liberalizados menos aquel en el que uno es productor. Pero al obrar así, acaba en una sociedad donde ningún mercado está liberalizado. Los agentes se roban unos a otros, con el Gobierno como intermediario. No querido lector: no es un juego de suma cero, sino de suma vastamente negativa.

Un análisis de la evolución de una democracia absolutista (como la que prevalece en Occidente) nos convence de una tendencia permanente hacia la degradación corporativa. La existencia de una acumulación de poder irresistible crea las condiciones para una industria de la captura política, y el interés de grupo tiende a ahondar el corporativismo. Este equilibrio social no solo es perverso, sino también firme.

Hay dos problemas de acción colectiva en la democracia que se anidan entre si: la ausencia de incentivos marginales del votante y la gestión de la identidad.

En un estado moderno relativamente liberal, un tercio de la renta la gasta el Gobierno: es decir, una cantidad semejante al coste de la vivienda. Pensemos en el cuidado y el realismo con que un individuo afronta la decisión de comprar una casa y financiarla: las vueltas que da para elegir la mejor hipoteca, el mejor barrio y la mejor casa. Ahora comparemos ese cuidado con la irresponsabilidad típica del votante, que suele tomar sus decisiones llevado de fobias y filias irracionales. Comparemos a un agente inmobiliario, que ofrece con realismo a su cliente la casa que mejor se ajusta a sus necesidades, con la actitud del político que trata de excitar en él sus peores instintos facciosos. ¿Cómo es posible que las dos decisiones que afectan a una fracción semejante de la renta se tomen de forma tan distinta? La respuesta, como diría el loro economista [1], es incentivos.

¡Incentivos! El voto de un individuo nunca determina el resultado de la elección; por tanto el votante, aunque está expuesto a la irresponsabilidad de la mayoría, no está en ningún sentido expuesto a su propia irresponsabilidad. Dios hace salir el Sol para justos e injustos, y la democracia es igualmente poco selectiva. En esas condiciones, donde el votante responsable y el irresponsable reciben el mismo pago, la política se convierte en una rama de la industria del espectáculo. El votante infantil y el político payaso son el producto natural de estos incentivos perversos.

Los incentivos individuales no existen; las interacciones no son marginales. Pero queda el interés grupal.

¿Pero de qué grupo? En que un sistema democrático, según Friedman, el Estado no redistribuye de ricos a pobres, sino de mayorías desorganizadas a minorías organizadas. Y por tanto existen incentivos a organizarse como minoría. El votante altruista racional elige la mejor opción tras el velo de ignorancia rawlsiana, pero las minorías egoístas, que se reconocen como tales acaban teniendo un poder desproporcionado. El nacionalismo, el etnicismo, o el interés mercantilista siempre tendrán ventaja en democracia; mas o menos dependiendo del sistema electoral, pero mucho en todo caso; desde luego, no es fácil organizarse como minoría, pero dentro del sistema de la sociedad corporativa pequeñas fallas en la homogeneidad identitaria tienden a exacerbarse. El votante altruista rawlsiano, que es la hipótesis central de la democracia no puede sobrevivir al proceso democrático.

Nuestra democracia totalitaria (es decir, donde el poder soberano de las mayorías no tiene freno) es afortunadamente un totalitarismo inconsistente. El poder absoluto nunca llega a consolidarse, y el juego de suma negativa de la sociedad corporativa no desemboca en el GULAG. Es su única ventaja, pero no es pequeña.

Ahora bien, las consecuencias siguen siendo graves; más de lo que aparentan. El coste económico de la sociedad corporativa es alto; la democracia oscila entre dos polos: exprimir a la vaca capitalista hasta matarla o aprovecharse de ella con un mínimo de interferencia. Se observa un permanente ciclo político entre ambas opciones: en los años 70 la lustrosa vaca inglesa se ordeñó sin piedad, pero cuando el resultado fue evidente, las fuerzas del sentido común prevalecieron en el thacherismo. En conjunto, el votante (en una sociedad educada y con amplias clases medias) reacciona con cierta elasticidad a los desastres macroeconómicos.

Pero los efectos de largo plazo funcionan según el principio de la cocción de la rana: si se hace lentamente, la rana no salta del cazo. Por eso las fallas económicas estructurales pueden persistir indefinidamente; España se acostumbró en los ochenta a tres millones de parados, y sigue sin protestar ante unas leyes del alquiler que han destruido el mercado de la vivienda y han contribuido a dañar casi irreversiblemente su futuro demográfico. Inglaterra toleró durante más de un siglo el arancel del trigo. La escandalosa PAC no ha provocado una justa oleada de violencia política. Sesenta años de colectivismo educativo han dañado casi irreversiblemente el capital humano y la autoconfianza cultural en Occidente.

En conjunto, la sociedad corporativa permite la acumulación de daños sociales estructurales: como el cuerpo humano, la democracia se defiende bien de las infecciones agudas, pero acumula metales pesados. Cuando la enfermedad pasa de aguda a crónica la democracia se limita a acomodarla. Surgen a su alrededor los intereses correspondientes.

Llegados a este punto el lector quizá espera soluciones; quizá, como Hans-Herman Hoppe, una propuesta antidemocrática; quizá como Hayek una propuesta de reforma constitucional. En lo que se refiere a las alternativas a la democracia,todas son peores que la enfermedad: la autocracia romana, nacida con las mejores intenciones y bajo los auspicios de la Constitución, degeneró primero en una feroz dictadura militar, y después en una lista interminable de guerras civiles. Las oligarquías, ya sean del privilegio o del mérito, pueden ser mortalmente competentes, pero son también mortalmente explotadoras. El problema del poder es esencialmente irresoluble: la elección colectiva implica ciclos de degradación social; si el lector juguetea con fantasías anarquistas, el fantasma hobbesiano le despertará de su sueño.

Por el lado de la reforma institucional, las perspectivas son más seductoras: también más decepcionantes: es fácil diseñar sistemas institucionales para proteger a la democracia de sí misma; no obstante la sostenibilidad de estos sistemas difícilmente es compatible con los incentivos reales.

Las ideas tienen consecuencias; las consecuencias de las ideas tienen consecuencias ideológicas. Llegados a este punto el lector sospecha un nuevo punto fijo; otro equilibrio social. En efecto: la infraestructura material, construida de intereses y la superestructura ideológica acaban convergiendo. No de la forma causalista que sospechó Marx; probablemente la ideología cambia más la estructura de intereses de lo que los intereses alteran la ideología.

La sociedad corporativa tiene su ideología: la ideología de la corrección política. Una sociedad dividida en grupos de presión en un permanente juego de combate y alianza no se puede permitir ni la uniformidad totalitaria ni la libertad de expresión. La expresión en la sociedad corporativa no es expresión de ideas, sino expresión de intereses. Bueno, esto también es una idea; probablemente un mala idea.

La esencia de la ideología de la corrección política es que el consenso sustituye a la verdad. Desde el punto de vista positivo la ideologia de la corrección política consiste en la sustitución en el campo de la ideas del método científico y del principio de verdad objetiva por el nihilismo epistemológico y la teoría de la doble verdad. En el campo político la academia cultiva una ideologia del odio a las clases medias desorganizadas en nombre de las minorías organizadas.

¿Por qué las minorías académicas han roto con dos siglos de Ilustración para entregarse de nuevo a la Escolástica (y precisamente a la Escolástica primitiva)? En corto: porque pueden. El intervencionismo y el colectivismo han sido mucho más intensos en el plano cultural que en ninguna otra área de la vida social. Y no solo porque la educación sea gratuita, sino sobre todo porque se presta en régimen de puro socialismo, sin apenas competencia. Las advertencias de Friedman y Hayek, que parecían exageradas en los años 60 se quedaron cortas. Y la propuesta del cheque escolar parece hoy más importante que nunca.

Liberados de toda responsabilidad con el público y con los mecenas privados (al menos en el campo de las humanidades) queda la responsabilidad con los políticos y con sus pares académicos. El campo para los derridianos, el feminismo académico y el racismo anti-blanco institucionalizado estaba abierto.

En general, la censura de los grupos de presión no ha parado de empeorar: Steve Pinker describe en “La Tabla Rasa” la persecución contra los realistas psicológicos en Estados Unidos. En Europa la negación del Holocausto es delito, y pronto veremos a algunos ir a la cárcel por defender a Israel. En el campo de la ciencia económica la fortaleza del paradigma neoclásico ha dificultado mucho más la aparición de poli-logismos. Pero salirse del guión en el debate académico sobre la inmigración y sobre el tratamiento de la delincuencia (y mucho más sobre la combinación de ambos) es un billete seguro hacia el ostracismo académico y profesional: no digamos ya la intrínsecamente controvertida cuestión del Islam, o las diferencias cognitivas entre razas o sexos. Las instituciones públicas infringen permanentemente la Constitución para amordazar a los altos funcionarios; los altos directivos están igualmente atados de pies manos por sus jefes y en la academia la divergencia es perseguida colegiadamente.

El flujo de información e incentivos es la savia de la sociedad. Por eso cuando en una sociedad los individuos dejan de decir lo que ellos piensan para decir lo que sus oyentes quieren oir, el camino de la decadencia está muy andado.

Bien, cuando el Islam moderno llega a Europa se encuentra con una sociedad facciosa, corporativa y estatalista hasta niveles bizantinos y con una clase intelectual dedicada al bizantinismo.

En buena lógica, esperan confiados la Caída de Constantinopla.

[1] El loro economista respondía a todas las preguntas “oferta y demanda”

PD.-Democracia islámica: un hombre, un voto, una vez.
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Date: Sunday, 08 Apr 2007 17:29
No hace mucho escribía acerca de la diferencia entre interacciones marginales e interacciones estratégicas. Es quizá el momento de dar una mirada a las consecuencias de ambas, en un ámbito sencillo y relativamente bien estudiado: las consecuencias del sindicalismo, el gremialismo y la colusión empresarial.

En una sociedad las relaciones entre los agentes son de dos clases: relaciones colectivas y estratégicas o relaciones individualistas y marginales. El sistema de libre empresa, donde los empresarios pujan individualmente por los servicios de los trabajadores es individualista y marginalista: todos los agentes se relacionan atomísticamente y el salario de un agente es su aportación marginal para aumentar el producto: es decir, su productividad marginal. Si el empresario intenta rebajar el salario por debajo de la productividad del trabajador, otro empresario pujará por dicho trabajador, con beneficio para él mismo y para el trabajador. Por otro lado, ningún empresario contratará a un trabajador que aporte menos de lo que cobra. En conjunto las rentas salariales en una economía de mercado están rígidamente restringidas por la productividad marginal y la ley del precio único.

Una de las consecuencias de un sistema salarial basado en la libre empresa es que dos trabajadores que desempeñan trabajos semejantes deben recibir salarios similares. Por ejemplo, un conductor de autocar privado y un maquinista del Metro tienen trabajos semejantes, y deberían recibir sueldos parecidos. En Madrid probablemente el maquinista recibe un salario un 50% superior al del conductor. ¿Por qué? El lector sospecha (fundadamente) que no porque se lo merezcan.

El sistema de determinación salarial en las grandes empresas no está basado en el individualismo contractualista, sino en los arreglos colectivos entre empresarios y trabajadores. El salario en estas condiciones no es un precio, sino el resultado de un pulso negociador entre sindicatos y empresa. Desde luego, el mercado interviene en ese pulso, ya que si la empresa cede demasiado, sus beneficios y su solvencia se ven afectadas. Pero existe un espacio para la negociación y el regateo, que dependen no de la capacidad de cada trabajador para aportar a la producción, sino de la capacidad de los sindicatos para dañar a la empresa o para generar problemas políticos que obliguen a la Administración a arbitrar en las disputas laborales.

¿Como funciona una sociedad altamente sindicalizada? El nivel salarial de los trabajadores no depende, como ya hemos sugerido, de su productividad marginal, sino muy al contrario, de la destructividad marginal del grupo gremial al que pertenecen. El trabajador ve depender sus ingresos de la capacidad que tiene para provocar fuertes disrupciones en el proceso productivo, tanto de su propia empresa como del conjunto de la sociedad.

Para fijar ideas, volvamos al conductor de autocares y comparémoslo con el maquinista: el conductor trabaja con un capital igual al valor del autocar (alrededor de 500.000 euros), mientras que el otro pilota un convoy que vale varios millones, por una infraestructura que vale miles de millones. Uno de ellos es capaz de llevar a unos 80 viajeros en cada momento, mientras que el otro lleva casi mil. Ambos aportan un trabajo similar, de similar cualificación, pero debido a que el trabajador del Metro usa mucho mas capital, con la misma aportación laboral, el trabajador del Metro tiene mucha más capacidad para provocar una disrupción del servicio. En un mundo con interacciones individualistas la ley del precio único haría que ambos ganasen lo mismo, ya que aportan lo mismo (su diferente capacidad de producción es un resultado de las diferentes cantidades de capital per capita que manejan). En un mundo altamente sindicalizado, el trabajador del Metro puede secuestrar mucho más capital, y tiene más poder de negociación. Secuestrar capital, no es más que secuestrar el trabajo de aquellos que construyeron la vía y el convoy: en realidad de los ahorradores que poseen la vía y el convoy y pagaron a otros trabajadores por ellos.

En términos estilizados, el sindicalismo permite que los trabajadores de industrias altamente capitalizadas expropien unas rentas de privilegio, a costa de los consumidores y de los ahorradores. Es decir, los trabajadores de industrias altamente capitalizadas ganan y los trabajadores de empresas de baja capitalización pagan el pato como consumidores. Desde luego, el sindicalismo y los movimientos de izquierdas han contribuido a lograr algunos derechos universales, cuyas consecuencias, a veces buenas y otras malas, no voy a analizar ahora. Pero cada vez que el trabajador de la empresa de al lado consigue una subida de sueldo o un día extra de vacaciones en su convenio colectivo, piensa que va a salir del bolsillo de los consumidores y los ahorradores: tú mismo, por ejemplo.

El sindicalismo es un cartel laboral, y debería ser visto con el mismo desprecio que merecen los cárteles empresariales. Sus consecuencias son equivalentes, y además ambas clases de cárteles coluden entre si, en eso que llamamos “negociación colectiva”, es decir, un pacto entre empresarios y sindicatos para fijar precios laborales a costa del resto de la sociedad: parados, consumidores y trabajadores de sectores menos capitalizados.

En conjunto, el auge del sindicalismo estuvo vinculado al sistema de producción taylorista y con altas economías de escala, donde las rentas de oligopolio resultaban relativamente inevitables (especialmente con la contribución del Estado) y los sindicatos pretendían participar en ese pastel. Nuestra sociedad con una economía de servicios, industria ligera y mercados liberalizados en casi todos los sectores no tiene márgenes para el sindicalismo, salvo en algunos sectores industriales, como el transporte, donde los abusos sindicales continúan dañando a la sociedad.

En un sistema capitalista la cuestión esencial es “¿qué limita los beneficios?”. El sindicalismo pretende que sea la presión de los trabajadores, mientras que el economista afirma que debe ser la competencia de otros empresarios.
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Date: Thursday, 01 Mar 2007 20:20
"Quien es misericordioso con los crueles, es cruel con los misericordiosos"
Del Talmud

Aunque el Estado Español sigue existiendo, porque existen los intereses políticos y el orden social que lo sostienen, en el terreno de la legitimidad, hoy ha sufrido un revés duro, quizá irreversible.

En 1997, el Estado dejó morir a Miguel Angel Blanco para defender su política de dispersión, una política tan discrecional y de excepción como la que ha mantenido a De Juana en la carcel: el Estado podría haber negociado, sin saltarse la Ley para salvar la vida de Miguel Angel. No se hizo así, porque Aznar sabía lo que es un pulso político a muerte y sabía que no se negocia en desventaja.

Hoy, para salvar la vida de De Juana Chaos, que solo él mismo amenazaba, el Estado ha cedido. En consecuencia, hoy el Estado español ha puesto un precio a la vida de un asesino múltiple que supera el precio que pone a la vida de aquellos que le sirven.

Mañana no va a pasar nada: no es el fin del mundo, ni es un Apocalipsis, pero un hecho es indiscutible: España trata peor a quienes la sirven que a quienes la agraden. En la escala establecida por este Gobierno, la vida de De Juana vale más que la de Miguel Angel Blanco. El Estado se negó a perder un pulso por Miguel Angel, y lo ha perdido por De Juana.

Pero se equivocan quienes quieren adjudicar este estado de cosas a la mala fe o el interés espurio de este Gobierno o de su Presidente. La inversión de la escala de valores y el desprecio por todo criterio racional de justicia es un proceso lento, que lleva años gestándose, y los que hoy se llevan las manos a la cabeza son tan participes de lo ocurrido como los autores materiales de la infamia.

Las leyes laxistas que han dejado en libertad a De Juana son el fruto podrido de la Constitución de 1977, donde la presunta derecha española aceptó un texto que consagraba la irrelevancia de la víctima en la justicia penal, poniendo en la rehabilitación el objetivo de la Ley.

Esta es la Constitución que votaron los españoles, un pueblo singularmente bovino que reforma leyes fundamentales con una participación por debajo de 40%, como ya hemos visto en Andalucía. El repugnante criterio de la rehabilitación del criminal no era, por mucho que ahora todos quieran distanciarse de ello, una aberración impuesta por la izquierda, sino una visión transversal y multipartidista. El establishment judicial, académico y político, entregado al empirismo y el positivismo jurídico han abandonado el concepto de justicia y de bien y mal (conceptos operativos que admiten una formulación racional) para sustituirlo por diversas masturbaciones intelectuales, solo sostenibles mediante esa ferrea censura que se llama corrección política. Solo nos queda el consuelo amargo de que de vez en cuanto les toca alguna bala perdida.

Después, en la misma línea de total desprecio por las clases medias y perfecta fascinación por sus enemigos, se promulgó la Ley de Responsabilidad Penal del Menor, que convierte a los menores de 18 años en pequeños señores feudales con derecho a matar impunemente a quienes les plazca, incluidos otros menores. La AVT no salio a manifestarse, porque sus muertos deben ser mejores que los de los demás. Al fin y al cabo, la izquierda rosseouana del Buen Salvaje compartía sus supersticiones penales con la derecha religiosa de la "otra mejilla" y juntas y felices echaron a los inocentes a los leones.

Conforme la realidad se va imponiendo a hostias, que es como se impone la realidad, la gente se va horrorizando. La inmigración esta trayendo una criminalidad sin precedentes, tanto en volumen como en crueldad y el sistema judicial sufre las lacras gemelas del burocratismo (que implica lentitud) y el un positivismo miope que genera oportunidades de arbitraje legal. Es un error presentar hitos como la excarcelación de De Juana como si fuesen cambios sin precedentes: la rana de la Justicia en España lleva mucho tiempo cociéndose a fuego lento.

Las manifestaciones de la AVT y las jeremiadas del PP son inefectivas porque no tienen una base ideológica: están todos infectados de la basura moral que esparcen las facultades de Derecho; ese positivismo legalista donde no cabe hablar de justicia, solo de legislación. Esa falta de teoría moral que conduce al irracionalismo o al nihilismo. O sea al mismo sitio.

Y por tanto, a los bienpensantes (incluidos los gallardoncitos y los piqués) solo les quedan los lloriqueos. Nadie se ha manifestado, por ejemplo, por las víctimas no políticas, ni en defensa del derecho a portar armas de fuego, o del deber de saber hacerlo, que se extinguió con el servicio militar.

La sociedad española sabe que algo huele a podrido, pero los presuntos líderes de opinión, no solo no saben a quien apuntar las culpas, sino que cuando lo sepan se tendrán que ir todos a su casa.

Asi que la cosa está clara: ¿Quién ha soltado al hijo de puta? Fuenteovejuna.

PD.-Dice "El Pais", cayendo en el ridiculo más espantoso: "El PP excarceló por enfermedad a 10 presos etarras con graves penas" ¿Y cual era exactamente la enfermedad de De Juana?
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Date: Monday, 19 Feb 2007 21:38
Ya me referí en un post anterior al concepto de renta exógena. Una fuente de renta es exógena si no depende del trabajo humano. Históricamente la renta del factor tierra, en el sentido ricardiano del término se ha considerado dada y su posesión era una apropiación de algo no producido.

Esta renta consiste en "la porción del producto que se le paga al terrateniente por el uso de la tierra, sin contar rentas del capital". Añade Ricardo que "debido a que la tierra no es ilimitada en cantidad ni uniforme en calidad, cuando la población aumenta, la tierra de calidad inferior es cultivada, y en ese momento la tierra de mayor calidad empieza a ofrecer renta, que es igual a la diferencia en productividad de los dos tipos de tierra"

Por eso, el economista Leon Walras propuso en el s.XIX la nacionalización total de las rentas de la tierra (convirtiendo al Estado en el único terrateniente, que alquilaría la tierra a los agricultores o empresas mineras por un periodo dado, o por una fracción del producto) y la supresión del resto de los impuestos. Consideraba Walras que la actividad humana creativa debía recompensarse e incentivarse, y por tanto era inmoral y anti-económico tasar el trabajo y los beneficios, pero que las rentas parásitas debidas a una mera apropiación de la naturaleza debían servir a la colectividad. La idea se siguió en el caso de las rentas mineras, pero jamás se aplicó a la agricultura. El problema es que es muy difícil decidir cual sería el alquiler fuera del proceso de mercado: es decir, en el output agrícola es muy complicado distinguir la renta ricardiana de la tierra del rendimiento del capital invertido (en forma de acequias, vallas, pozos y otras mejoras).

Sin embargo en el caso de la minería, a lo largo de la segunda mitad del s.XX, el Estado se ha ido apropiando de los productos del subsuelo. En el momento presente, el petróleo, que es el recurso natural más valioso a nivel global, esta básicamente nacionalizado en todos los países exportadores importantes.

En Arabia Saudi, la compañía ARAMCO, en Venezuela PDVSA, en México PEMEX, y en Rusia una serie de holdings en manos de la oligarquía post-soviética (con el gigante Gazprom a la cabeza), tienen en sus manos más de dos tercios de las reservas probadas. Una situación probablemente peor se da en el caso del gas natural.

En los buenos-viejos tiempos en que la extracción de petróleo se realizaba por el expeditivo método de hacer un agujero en la tierra y meter lo que salía en cubos, los beneficios del petróleo eran básicamente renta exógena y su tasación total tenía sentido económico. Desde luego, el lector familiarizado con la maldición de los recursos y la Teoría de la Elección Pública ya sabe que las consecuencias de esa tasación han sido devastadoras, pero al menos la ortodoxia fiscal estaba de parte de los expropiadores [1].

Sin embargo conforme nos movemos hacia yacimientos más marginales, la extracción de petróleo exige cantidades crecientes de capital y tecnología; es decir, el producto de la tierra es cada vez menos "renta ricardiana de la tierra" y es cada vez más "renta del capital". Y los recursos energéticos son cada vez menos renta exógena, y cada vez más renta generada; por tanto su tasación total es crecientemente contraproducente.

Con la escasa ética del trabajo y las tecnologías anticuadas de extracción de las grandes empresas públicas, el declive de los yacimientos va a ser rápido. La extracción petrolífera ha pasado de ser pura apropiación de renta a ser una industria de alta capitalización. Pero en la última década, ya estamos hablando de empresas de teconología punta, intensivas en cálculo y simulación informática. En el "Workshop on oil depletion" , encontramos dos presentaciones (en MP3), que nos indican la realidad del creciente nivel de intensidad tecnológica en la industria extractiva y de que solo puede ir a peor (véase I y II).

Desde luego no propongo una privatización sin más de esos recursos naturales; el componente de renta exógena sigue siendo una parte muy importante en los beneficios de la industria del petróleo, y en todo caso tasar un recurso no renovable sigue siendo óptimo por razones fiscales, y si no óptimo, al menos mejor que cualquier otra opción: o sea, óptimo.

Pero la tasación total del beneficio en nombre de la retórica gilipollas de la soberanía nacional y la extracción por parte del Estado, que siempre fueron ineficientes, están a punto de dejar de serlo, para volverse imposibles. Antes de que los países productores sufran una caída monumental de sus ingresos, y las empresas internacionales comiencen a instalar capacidad en tecnologías más caras y marginales para evitar los riesgos políticos (básicamente plantas de liquefacción de carbón), lo mejor desde el punto de vista económico sería que las empresas nacionalizadas se privatizasen y se las tasase con un impuesto sobre las exportaciones. Diseñado con cierto cuidado, y comprometiéndose a un nivel impositivo bien conocido de antemano, esto mejoraría el bienestar de todos.

No creo que me hagan caso, y así con un poco de suerte, de aquí a veinte años las plantas de liquefacción de carbón habrán convertido Siberia en un vergel, y los Saudíes se tendrán que comer la arena del desierto, a cuatro o cinco grados de temperatura más que ahora [2].

PD.- ¿No conocéis Epepeh? Pues a mi me parece uno de los mejores blogs en español. No solo por sus ideas, también por su prosa.

[1] Obviamente a Noruega le ha ido muy bien.

[2] Muy probablemente el IPCC ha exagerado los efectos de dióxido de carbono sobre el clima, pero también ha infravalorado las emisiones de dióxido de carbono por unidad de PIB conforme nos movemos hacia tecnologías más marginales y más sucias.
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Date: Tuesday, 13 Feb 2007 20:56
Aunque la teoría económica de la burocracia se remonta al paper de 1937 de Ronald Coase sobre la estructura de la empresa, y al paper de 1920 de L.von Mises sobre la imposibilidad del cálculo económico socialista, los economistas ortodoxos nunca han llegado a interiorizarla.

No obstante, es esencial. Y lo es mucho más en una época de enorme cambio en las teconologías de la información y del control. Por eso, cuando encontré esta referencia (vía MR) a un libro de Barry Eichengreen, no pude menos que felicitarme. Eichengreen analiza el bajo crecimiento de Europa en los últimos treinta años (la llamada euro-esclerosis) desde una perspectiva socialdemócrata, y sin embargo crítica con el modelo europeo. Su tesis es esta: el modelo europeo de post-guerra, basado en grandes bancos (en lugar de mercados de capital), fuerte sindicación de la mano de obra, y un amplio sector público, que fue un éxito a la hora de reconstruir el continente y continuó siéndolo hasta la década de los setenta, se ha vuelto obsoleto en un mundo donde el crecimiento económico se produce en sectores de alta tecnología, en los cuales la inversión no se dirige a la mera replicación del capital con tecnologías conocidas, sino a la innovación tecnológica. La explicación de Eichengreen apunta a las causas reales de la euroesclerosis, pero en mi opinión se queda corto, al centrarse en algunos sectores de alto valor añadido y en el caso europeo: sus argumentos explican mucho de lo ocurrido en todos los sectores y en todos los lugares del mundo desde 1970.

Hacia mediados de la década de los 60 Jhon Galbraith y (parcialmente) Paul Samuelson crearon una teoría de la convergencia de los sistemas económicos: la sensación general era que conforme el tamaño de las actividades industriales se ampliaba y las técnicas de gestión racional se extendían, el comunismo y el capitalismo acabarían siendo equivalentes. Dado que las economías de escala industriales parecían siempre crecientes, la idea era que los países capitalistas irían desarrollando estructuras económicas cada vez mas centralizadas, que suavemente se parecerían a las del socialismo. La relajación de la represión y el avance industrial soviético, a su vez generarían a su vez presiones políticas que conducirían a la economía comunista hacia un régimen de consumo. La Guerra Fría, por tanto no era más que un malentendido entre dos sociedades cuya adicción a la gestión racional no podía menos que conducir el gran conflicto ideológico del s.XX a una solución dialéctica [1].

Sin embargo a partir de 1980, el ascenso de Ronald Reagan y la reactivación de la Guerra Fría acabo con estas fantasías. El estancamiento político y económico de la Era Breznev parecía indicar que de repente había un ganador en la carrera ideológica.

Los parecidos entre la economía americana y soviética a mediados de los 60 eran algo más que cosméticos: con un régimen Taylorista de producción y unas economías de escala siempre crecientes, el tamaño medio de la firma no paró de crecer hasta los años mediados de los 70, pero luego en Estados Unidos empezó a decrecer.

El tamaño de la firma en una economía capitalista es el resultado de dos fuerzas contrapuestas: por un lado las economías de escala hacen que operaciones industriales cada vez más extensas e integradas sean más rentables. Pero a su vez, dentro de la firma las relaciones son verticales y burocráticas, y por tanto los problemas de la burocracia en forma de falta de incentivos e información imperfecta hacen que las grandes compañías suelan replicar a escala los defectos que la más grande de todas las firmas (el Estado) tiene hasta niveles grotescos.

Bajo un régimen Taylorista de producción la ineficiencia del socialismo es mucho menor. De todas formas la estructura de producción es burocrática, y jerárquica en razón a la tecnología, con lo cual el socialismo solo añadía una capa más a la ineficacia burocrática que sufrían las propias empresas, y especialmente las más punteras, que eran las más grandes y las más verticales . Además, mientras que con objetos complejos o en el sector servicios la medida de la calidad de los productos y de la productividad de los trabajadores es esencialmente imposible fuera del mercado, en una economía industrial Taylorista, la calidad y la productividad se pueden aproximar más fácilmente por métodos estadísticos.

La epidemia de OPAs de los años 80 implicó un claro aumento de la disciplina de mercado, y a continuación la plena introducción del ordenador en la estructura productiva empezó a cambiar el modelo Taylorista. La economía era cada vez más intensiva en servicios, y el abaratamiento de los costes de transporte internacional (resultado de la introducción del contenedor multiusos y de nuevas técnicas de inventario) empezó a hacer cada vez más rentable la des-localización de muchas actividades. Las empresas dejaron de intentar crecer a toda costa, y cada vez buscaban y siguen buscando centrarse en nichos de mercado de alto valor añadido, comprando sus inputs en los mercados. Las firmas textiles, por ejemplo, subcontratan su producción en talleres de terceros países, encargándose solo del diseño, la distribución y el control de calidad. Las industrias automovilísticas se juegan su competitividad en una localización inteligente de sus plantas industriales y en una elección cuidadosa de proveedores externos. Los mercados regulan cada vez más el tamaño de las empresas y sus políticas de dividendos.

Las empresas no tienen margen de maniobra para aventuras poco rentables o para juegos ególatras. Retener beneficios sin ofrecer rentabilidad es exponerse a una OPA o a una suave, pero letal descapitalización.

Los consumidores por su parte están cada vez más segmentados y conforme las nuevas tecnologías entran en acción, el efecto de las "colas largas" hace cada vez más difícil a las empresas disfrutar de la uniformidad de las preferencias.

En conjunto el régimen productivo y las preferencias de una sociedad informatizada y post-industrial son cada vez más incompatibles con el intervencionismo y con el socialismo. Quienes desean intervenir la economía y redistribuir la renta pueden hacerlo mediante transferencias redistributivas o seguros obligatorios. Pero hagan lo que hagan con la distribución secundaria de la renta, bajo este régimen post-taylorista una recomendación es segura para todos los políticos: que mantengan sus manazas lejos de la producción (y regulen lo menos posible). La economía siempre ha sido demasiado complicada, y ahora lo es más que nunca.

[1] Esta idea anima el maravilloso relato de Isaac Asimov, "El conflicto evitable", en el cual los gobiernos del mundo han sido sustituidos por cuatro grandes super-ordenadores. Una fantasía Walrasiana, de dudosa viabilidad.
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Date: Sunday, 28 Jan 2007 02:06
"Forjarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra"
Isaias 2,4

1.- Introducción

En los últimos cincuenta años los científicos sociales hemos protagonizado una formidable y silenciosa revolución, al establecer a través del concepto de equilibrio de Nash, una teoría de gran unificación del comportamiento social. La ciencia económica, cuyas pretensiones empezaron abarcando el estrecho campo de las cuestiones relativas a la producción y comercio de bienes, ha sido capaz de crear una metodología universal para entender la acción racional humana.

Desde la perspectiva del científico social, la lectura de los manuales y las publicaciones en el campo de la diplomacia genera una definitiva sensación de desmoralización, ante el primitivismo de los conceptos utilizados: todas las escuelas de política internacional están en su infancia pre-praxeológica; unas pocas además habitan el universo mítico de la ética pre-maquivélica.

2.-Escuelas pre-maquivélicas: derecho internacional, activismo wilsoniano y aislacionismo

En primer lugar voy a referirme a los teóricos del derecho positivo internacional; es decir a quienes pretenden regular las relaciones internacionales según una serie de instituciones burocráticas y tribunales que apliquen una legalidad positiva a la relación entre Estados soberanos.

El derecho positivo (en oposición a las reglas consuetudinarias y al consenso implícito) aunque facilita y normaliza la práctica jurídica, también esta sometido a los riesgos de todo dirigismo burocrático: arbitrariedad y una industria del arbitraje jurídico que utiliza os resquicios de la ley positiva para violar los principios del derecho. En todo caso, si bien la legalidad positiva tiene sus defectos y sus ventajas en el universo de los Estados monopolistas de la violencia, en el mundo hobbesiano de la política internacional el derecho positivo simplemente no puede existir, puesto que falta la soberanía, que es su condición necesaria. No creo que haga falta más refutación.

Peor aun: en la medida en que el mundo esta dividido entre dictaduras y regimenes de opinión pública, la legalidad internacional es papel mojado para aquellos países que no responden ante su población, mientras que pone en inferioridad de condiciones a los regimenes de más liberales, obligados a hacer concesiones políticas reales para comprar una imaginaria legitimidad internacional, que necesitan para consumo interno.

En segundo lugar, por orden de irrealismo, están los activistas democráticos, donde hay que incluir a los troskistas de derechas que forman el movimiento neocon y a la izquierda wilsoniana de la ayuda internacional: los que pretenden "salvar el mundo para la democracia", ya sea por la violencia o el soborno.

La idea fundamental que subyace a esta teoria folk es insidiosamente atractiva para todos los cosmopolitas como yo mismo: todos los pueblos del mundo desean lo mismo, y ese "lo mismo" es prosperidad material, libertad personal, democracia y mesticismo homogenizador. En cierto sentido es verdad que la gente que cree que en estos ideales son probablemente mayoría en todos los países del mundo, pero son una mayoría apática y desorganizada. Por el contrario, quienes desprecian el individualismo y el welfarismo son minorías militantes y organizadas, perfectamente capaces de ahogar a esas mayorías a base de sangre.

El ala derecha del intervencionismo democrático, que pretende exportar democracia a tiros acaba descubriendo que a tiros se puede exportar todo menos democracia. La invasión de Iraq se hizo en nombre de la seguridad nuclear y de la estabilidad geopolítica: por la fuerza se puede desarmar a un dictador, y por la fuerza de puede sustituir a un dictador díscolo por otro mas conveniente.

Pero en lugares como Iraq hay que ceñirse a la frase de Shalomo ben Ami: "dictadura secular o democracia islámica". Evidentemente nuestro enemigo es mucho más el Islam actual que la dictadura y por eso el proyecto iraquí se ha empantanado. La izquierda wilsoniana, por su parte pretende arreglar los problemas con la ayuda y la cooperación internacional: sus esfuerzos solo han generado un amplio flujo de subvenciones para toda clase de regímenes parasitarios. Esa renta exógena no solo no ha traído la democracia ni el desarrollo: además financia los conflictos y la represión en los países receptores.

La alternativa al activismo es la pasividad, que tiene sus propios defensores: los aislacionistas. En general los aislacionistas creen en dos principios: defensa fuerte y mínima actividad internacional. La historia indica claramente que en el caso de los Estados Unidos, en el s.XX, todos los intentos de aprovechar su insularidad para aislarse de la política mundial ha provocado un rosario de conflictos internacionales que aparte de sangrientos, han acabado exigiendo la intervención americana. Si la ingenuidad wilsoniana era inoperante, el aislacionismo que la siguió condujo al mundo a la II Guerra Mundial. Si América no hubiese intervenido entonces, este conflicto hubiese acabado persiguiendo a los americanos a su propia casa, o al menos hubiese desembocado en un orden internacional en el cual América hubiese sido no solo periférica, sino probablemente pobre. En términos morales, el individualismo libertario defiende implicitamente que el principio de no agresión internacional es equivalente al principio de no agresión individual: no obstante, (por ejemplo) inhibirse de socorrer a una minoría al borde del genocidio no es "no-agresión", sino limitar el derecho legítimo de defender a un tercero.

En conjunto simpatizo con un cierto nivel de aislacionismo, ya que los costes y las dificultades de la acción exterior son en general prohibitivos, y en todo caso exigen niveles de violencia que me temo que nuestras sociedades no son capaces de asumir. Pero todo aislacionismo moral o jurídico me parece poco más que una falacia de la composición, que considera que los entes soberanos y no los individuos son los verdaderos sujetos morales.

El pensamiento pre-maquivélico es equivalente en el campo social al pensamiento pre-newtoniano en Física: los defensores de estas tres doctrinas de política exterior confunden permanentemente lo normativo con lo positivo, distorsionan los datos para adecuarlos a sus prejuicios morales y, bajo un disfraz de racionalidad, pretenden que la acción se adecue a reglas arbitrarias, en lugar de evaluar las políticas según sus consecuencias esperables. Ante la inmensidad de las apuestas en este campo de la acción política, pretenden lavarse las manos mediante la lealtad a ciertos principios cuya rigidez es totalmente incompatible con el éxito efectivo.

3.-Realismo geopolítico

Más allá del pensamiento mítico, pero más acá de la ciencia social moderna se mueven los realistas geopoliticos, entre los cuales hay que destacar a Henry Kissinger, aunque en el momento presente quizá los mejores análisis realistas vienen de George Friedman y su empresa Stratfor.

El realismo geopolítico postula la existencia de intereses relativamente permanentes por parte de los estados nacionales con independencia de su sistema social, y considera que el margen ideológico en política internacional es pequeño. Los realistas geopolíticos suelen tener una actitud libre de prejuicios y amoralmente egoísta.

El balance del realismo kissingeriano es espectacular: el pacto sino-americano (que contribuyó decisivamente a asilar a la URSS), la erradicación del comunismo en el cono Sur (brutal en Argentina y Uruguay; mucho más eficiente y menos sangrienta en Chile) y una salida de Vietnam, que aunque deshonrosa, no arrastró a Tailandia. En conjunto los manejos de Kissinger pusieron el escenario de la Caída del Bloque socialista, que remató Reagan con su (aparente) idealismo wilsoniano.

Aunque el realismo geopolítico es post-maquiavélico, es no obstante pre-praxeológico. A nivel positivo, la aproximación de caja negra invierte la causalidad de los fenómenos sociales: la política exterior no es el resultado de intereses nacionales permanentes, sino de los intereses particulares de quienes manejan la maquinaria del Estado. Es la política interior la que determina la política exterior. El realismo geopolítico sería una buena descripción de la realidad si los países estuviesen regidos por un autócrata consolidado cuyos intereses se identificasen con los de la maquinaria del Estado, o por patriotas entregados al "engrandecimiento" nacional. Obviamente esto no es así, y el sesgo estatista de los diplomáticos les impide entender en muchos casos la situación sobre el terreno: suelen ser sorprendidos por revoluciones, y se alienan relaciones beneficiosas con aliados fiables en nombre de ganancias cortoplacistas.

Del mismo modo que adherirse a reglas de conducta contraproducentes por razones presuntamente morales es superstición social, es habitual que se confunda el realismo político con el cortoplacismo: muchas veces los diplomáticos de carrera proponen acomodaciones ante hechos consumados, o intentan aplacar a Estados ideológicamente hostiles rindiendo ventajas permanentes a cambio de ganancias transitorias. El verdadero realista se compromete a reglas de conducta inter-temporalemente consistentes, y evita perder su reputación al caer en sendas de acomodación a un adversario (real o fingidamente) irracional.

Además el realismo geopolítico solo logra éxitos geopolíticos: es decir, no rebaja la tensión internacional y no mueve el mundo hacia unas relaciones internacionales no-hobbesianas. Es puramente táctico y nos condena a una hostilidad permanente. Es un juego moralmente vacío, de suma nula, que solo se justifica si sirve a una causa ideológicamente significativa.
Que una doctrina tan claramente insuficiente haya logrado tantos éxitos da cuenta de que incluso con hipótesis muy sesgadas, las doctrinas post-maquiavélicas ofrecen pautas de acción muy superiores a las que resultan del moralismo. No obstante en un mundo donde los estados nacionales son cada vez menos homogeneos y las amenazas más globales, necesitamos poner las relaciones internacionales dentro de un marco teórico consistente con el resto de la ciencia social. Es decir, es necesario que las cuestiones de política exterior sean abordadas desde la perspectiva de la Teoría de la Elección Pública.

4.- Praxeología de la política exterior: la Teoría de la Elección Pública

La Teoría de la Elección Pública utiliza la metodología del individualismo metodológico y la Teoría de Juegos para entender el funcionamiento de las burocracias y los sistemas políticos. Es decir, se trata de abrir la caja negra del proceso de decisión política y hacer un análisis detallado de las interacciones estratégicas y de las preferencias de los agentes.

Con la herramienta de la Elección Pública la política exterior se enfoca de forma diferente a la del realismo; la identidad de los Estados se vuelve más difusa, y donde antes imaginabamos un bloque rígido de intereses homogeneos y propiedades fijas, ahora vemos un interior lleno de grupos de presión, e intereses potencialmente alineados con los de otros grupos de presión complementarios en otros paises. La idea de "intereses permanentes" que tienen los distintos paises debido a su posición geográfica y su composición étnica dentro de un esquema hobbesiano de equilibrio de poderes se puede sustitur cuando se encuentran formas de coludir y alinear posiciones con otros paises. El aspecto mecánico del realismo geopolítico cobra vida y se vuelve orgánico.

Uno de los hechos estilizados del realismo geopolítico es que en lo esencial en la competición geopolítica de suma nula, donde solo cuentan los intereses, las correlaciones de fuerza no dependen de la ideología o el sistema social de los distintos participantes. Obviamente la visión de la Teoría de la Elección Pública es radicalmente opuesta: el proceso de decisión política de los distintos participantes en la política internacional permite crear alianzas más o menos creibles: por ejemplo, cuando dos paises tienen fuertes relaciones financieras y una sociedad civil capaz de afectar el proceso político, esto genera una alineación de intereses entre las clases dominantes de los dos Estados que conducen a relaciones pacíficas. Las democracias, siendo regimenes de opinión pública tienen menos incentivos a ir a la guerra. El mercantililsmo y la plutocracia se combinan belicosamente; por su parte el capitalismo financiero conduce a la colaboración internacional y la paz bajo el imperio del proceso de mercado.

Abrir la caja negra nos ofrece una visión muy distinta de las relaciones internacionales: por un lado podemos dejar a un lado los discursos moralistas que pretenden que la colabaoración entre democracias es resultado de "unos valores comunes" o alguna otra mitología. Pero a la vez entendemos mejor los condicionantes sociales políticos e ideológicos que hacen que los regimenes sociales mas evolucionados y productivos sean a su vez capaces de colaborar con suavidad; retenemos el rigor individualista y el maquiavelismo pero encontramos estructuras más complejas que las que revela la mera geopolítica.

3.-Interacción geopolítica e interacción de mercado

La visión de la Teoría de la Elección Publica esta tan basada en el individualismo y el egosimo como la del realismo geopolítico, pero mientras el realismo geopolítico no tiene ninguna contraparte normativa, más allá del puro egoismo nacional, la aproximación de la Teoría de la Elección Pública sugiere un programa de pacificación global; las interacciones internacionales ocurren en términos estratégicos, es decir bilaterales y necesariamente basadas en relaciones de poder, o a nivel marginal, es decir entre agentes pequeños que no tienen poder de mercado, y por tanto no hay lugar al conflicto.

El ejemplo más clásico es el del acceso a los recursos naturales. Si el comercio internacional de estas mercancias se hace a través de bloques nacionales, segun cuotas, el chantaje internacional y la desconfianza hacia la continuidad del suministro se generalizan y la colocación económica de los recursos se vuelve ineficiente. La lucha por los recursos se hace mediante las herramientas de la política interncional y eso puede conducir a la guerra. Si por otra parte la poduccion y venta de recursos naturales se hace segun el mercado, los Estados no temen por el suministro.

El caso de los mercados de gas y petróleo es paradigmático: el petróleo es muy facil de tranportar, por ejemplo en barco. Por tanto si un pais determinado declara un embargo contra otro, los compradores pueden recibir el producto de un tercero. El resultado es que los embargos selectivos de petróleo son imposibles (ningun embargo de petróleo puede evitar que un pais compre el producto: solo aumenta el precio para todos). El caso del gas es igual si este se transporta en metaneros, pero dado que este es un método caro para transportar el producto, muchos paises son muy dependientes de un productor y de un gaseoducto. Esto les hace vulnerables a un chantaje energético selectivo, convirtiendo la política energética en una cuestión política y una fuente de tensión.

En el mercado altamente internacional del petróleo las interacciones tienden a ser "marginales", mientras que en el caso del comercio de gas existe un fuerte elemento geopolítico. Obviamente cuando los paises implicados son estados de derecho, hay fuertes relaciones financieras entre ellos, y la estructura de mercado no es monopolista la cuestión de la compra-venta de recursos naturales se dirime según la ley y el marcado.

Una sociedad libre con una economía de mercado para servir a sus intereses internacionales no solo debe buscar una posición de seguridad geopolítica: debe intentar sustituir las relaciones estratégicas por relaciones marginales. En el campo internacional, como en el resto de las relaciones sociales la despolitización de las relaciones humanas conduce a la armonia social.
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Date: Saturday, 30 Dec 2006 14:39
1.-Están para quedarse

El circulo se ha cerrado. Ya aposté que la tregua de ETA no tenía mucho futuro, y que un proceso de Paz en el País Vasco fue posible en la ventana de oportunidad 1989-2001, pero mucho más improbable en medio del actual contraataque anti-capitalista y anti-americano. ETA era un residuo en la Década Dorada de Clinton, pero después del fin del proceso de Oslo y del 11-S, el patético independetismo vasco tiene un cierto sentido histórico, dentro de una Unión Europea crecientemente dividida, eurabizada y donde la lealtad a los estados nacionales esta en caida libre.

Total, aquí estamos, con ETA y con más ETA que nunca. Con una ETA que probablemente estuvo implicada (el 11-M) en la operación de desestabilización política que puso al Regimen de la II Restauración al borde del colapso. Y que ha dejado unas heridas duraderas de división nacional miserablemente mal gestionadas por el gobierno socialista (que habiendo alcanzado su mandato en una situación de excepción, ha aplicado un programa de máximos). El atentado del aeropuerto contiene una amenaza velada de Al-Quedización y ETA se vuelve a declarar el árbitro del la política española. En definitiva, el panorama político vuelve a la convulsión, y la relativa normalidad de los últimos seis meses (que sin embargo ocultaba las semillas del desastre) se ha roto abruptamente.

2.- No sobreactuar

La tentación política de la derecha española es volcarse en el "ya te lo dije". En la reunión de Perpignan, por ejemplo, el PP sobreactuó, y creó la sensación de que estaban capitalizando el terrorismo de ETA con fines políticos. Ahora, una campaña agresiva contra el Gobierno produciría la misma sensación. Por el contrario lo óptimo para el PP es aplicarle al PSOE la retórica del hijo prodigo, mucho más efectiva y mucho más humillante. Esa retórica se divide en dos mensajes sencillos y fáciles de transmitir:

1) EL PSOE se equivocó, demostró inmadurez política y por una mezcla de orgullo e ingenuidad olvidó las lecciones políticas sobre la imposibilidad del dialogo con ETA

2) El PP tiene los brazos abiertos a un PSOE arrepentido que se reafirme en el pacto anti-terrorista y la alianza constitucionalista en el Pais Vasco.

Esta es la oportunidad de Rajoy de actuar de presidente de facto, de jugar la carta institucionalista y de demostrar sentido de Estado. Y sobre todo de identificar al PP con la garantia de la Constitución y de la unidad nacional, frente al aventurerismo político de la izquierda. El apocalipsis prometido ha llegado y ahora el PP debe dejar el manto de la profecia y ponerse la chaqueta de la gestión.

3.-Navarra

El corazón del conflicto sigue siendo Navarra. Con Navarra, el PSOE puede volver a la mesa de negociación con ETA: un pacto entre Nafarroa-Bai y el PSN-PSOE que les diese mayoría en la camara regional podría abrir dentro de la Constitución (Disposición Transitoria IV) un proceso anexionista, y la anexión de Navarra es el verdadero corazón del conflicto. ETA esta está mas interesada en Navarra que en la independencia.

Si el PP pierde las próximas elecciones autonómicas en la Comunidad Foral, el proceso de Paz se reactivará y lo hará de la peor forma posible: con la anexión de Navarra y el consiguiente conflicto político. Las próximas elecciones autonómicas no debn estar centradas en la batalla de Madrid (que está ganada, y si no, tampoco es para tanto), sino en Navarra, cuya posición de bloqueo del independentismo vasco es la verdera linea de defensa de la unidad del pais. En Navarra, en las próximas elecciones, las apuestas son existenciales y el PP debe esperar operaciones comparables al 11-M: terrorismo, calumnia o pucherazo son perfectamente posibles. Las fuerzas que pretenden la voladura traumática del Estado español son enormes y el PP debe plantearse los peores escenarios [1] . Todos ellos pasan por Navarra.

En todo caso las últimas encuestas que ponen en entredicho la mayoría absoluta de Miguel Sanz son preocupantes: el mesaje debe ser claro en la Comunidad Foral: estamos ante un plebiscito sobre la anexión y la gente debe votar con esa idea muy clara. Si a pesar de todo eligen Nafarroa-Bai-PSOE, será su decisión informada.

Epilogo: España

No soy especialmente patriota, y mi identificación sentimental con España es muy limitada. No obstante la ruptura del Estado español tendría consecuencias muy negativas a nivel europeo y de geopolítica global. Un País Vasco independiente (de facto o de jure) contribuiría a reactivar los procesos secesionistas en toda Europa (Escocia, Bretaña, y bastantes partes de Europa del Este). La ruptura del Estado Español sería un espaldarazo a las fuerzas centrífugas e irracionalistas que emergen por toda la Europa postmoderna. Si al declive demográfico, a la política de extrema derecha y al conflicto eurábico se le une una oleada de secesionismo, toda esperanza de discurso político racional y liberal en Europa se desvanecerá. España es la primera linea de defensa contra estos procesos de descomposición y tribalización.

[1] Existen de empresas de seguridad y consultaria estrtégica en el mundo que pueden ayudar al PP a monitorizar lo que sea que se está preparando en Navarra.
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Date: Tuesday, 12 Dec 2006 23:41
1.-Chile, al borde del abismo

El 11 de Septiembre de 1973 la Republica Chilena llevaba unos meses muerta y solo faltaba enterrarla. Salvador Allende había llegado al poder con el viejo principio leninista de “un hombre, un voto, una vez”, que emparenta a todos los totalitarismos políticos y religiosos. Nada más alcanzar la presidencia de la Republica inició un proceso masivo de nacionalizaciones, que no se limitó al cobre, como se nos quiere hacer creer: la banca, las empresas de telecomunicaciones, el textil y finalmente cualquier industria ocupada a la fuerza por los trabajadores (que quedaba en manos del Estado). Según Wikipedia (recomiendo leer el artículo entero):

“La estatización de las empresas se llevó a cabo con el uso de ciertos resquicios legales (el Decreto Ley N° 520, de 1932), que databan de la República Socialista, que cayeron en el olvido pero que no por eso dejaban de tener valor legal. El resquicio consistía en que cuando alguna empresa considerada clave de la economía detenía la producción, el Estado la podía intervenir para que vuelva a producir. El sistema utilizado era paralizar las empresas con trabajadores pro Unidad Popular, que pedían la intervención del gobierno, el cual requisaba la industria. El sistema fue juzgado ilegal por la derecha, pero fue sancionado como legal por la Contraloría de la República.”

Y el proceso iba más allá, en la línea de la des-kulakización staliniana:

“A finales del año 1971 se llevó a cabo la expropiación de más de dos millones de hectáreas. Estas tomas empezaron a adquirir ribetes más y más violentos, por los enfrentamientos entre terratenientes y campesinos. El primer muerto fue Rolando Matus, pequeño agricultor muerto a tiros cuando defendía una propiedad mínima en el sur de Chile contra quienes intentaban ocuparla por la fuerza”

Esa era la “gran industria” y la “oligarquía” contra la que luchaba Allende. La lectura del relato de los hechos tal como aparece en Wikipedia es el de un clásico golpe de Estado gubernamental, y solo el sectarismo o la ignorancia puede negar que el Partido Socialista (marxista, no lo olvidemos) llevaba al país hacia una guerra civil.

En los tres años de Salvador Allende, ademas de un desastre político se había producido un desastre económico: la inflación llegó a los tres dígitos (en un país atípicamente estable en la región), la producción nacional se llego a desplomar un 12% en un año y finalmente con la moneda por los suelos y sin créditos internacionales, llegaron el paro, el desabastecimiento y las cartillas de racionamiento.

Mientras tanto el Estado alentaba con una mano y permitía con la otra una fuerte oleada de violencia de extrema izquierda, y el desembarco de observadores cubanos que preparaban el país la conflagración que deseaba la izquierda filo-soviética. También se preparaba el estado para controlar las emisoras de radio y el sector papelero, es decir, la prensa. Por si queda alguna duda de las intenciones revolucionarias de la izquierda chilena, aquí esta la prueba de fuego: el paramilitarismo.

“Había visto actuar a extremistas en el asesinato de Pérez Zujovic, y ahora comenzaron a armar a grupos de trabajadores y pobladores afines con sus ideas, creándose los llamados «cordones industriales» […] El mismo Gobierno se vio envuelto en un caso de importación ilegal de armas desde Cuba, al llegar un avión de esa nacionalidad que no fue registrado y que se trasladó de inmediato a la casa presidencial de Tomás Moro, con armas enviadas para el GAP (Grupo de Amigos del Presidente) En ocasiones, el Gobierno se negó a usar la fuerza policial para controlar estas acciones (en casos de tomas de fábricas y radios opositoras), siendo, en general, tibio en su reacción. La razón de ello es que los que realizan estas acciones son gente de la Unidad Popular, que luchan por el socialismo”.

El propio Congreso, ante la escalada suicida que estaban tomando los acontecimientos, pidió al Ejército (¡!) un pronunciamiento. El lector haría bien en leer el documento siguiente antes de que la Policía del Pensamiento o la BBC lo borren de la Red.

2.- Dictadura y Represión

Aún cuando la inflación de tres dígitos y el desabastecimiento autoinfligido ya habían puesto al país de rodillas, la cúpula del Ejército se negaba a atentar contra más de un siglo de legalidad republicana. Pero finalmente toda la paciencia se volvió inútil, el Partido Socialista se negó sistemáticamente a realizar un plebiscito en medio de la crisis nacional que el mismo había provocado [1], y los oficiales exigieron a la Junta de Estado Mayor que tomase las mediadas necesarias para restaurar, sino la legalidad, al menos el orden. El 11 de Septiembre de 1973, después de uno de un formidable discurso, que ha pasado a la Historia no solo por el patetismo de las circunstancias, sino por su triste belleza, murió en combate Salvador Allende.

Aunque la valoración política de su obra no puede ser menos que catastrófica, su actitud de valentía personal y su lealtad a los principios en los que creía tienen que merecer la mayor estima de un observador imparcial. Pero el lector no debe olvidar que esos principios a los que servía devotamente Allende eran los del marxismo, es decir, los de una ideología sangrienta y fallida. Los siguientes párrafos, por tanto, los voy a dedicar a la melancólica tarea de describir las trágicas consecuencias del idealismo equivocado. Y en la larga historia del idealismo equivocado, nunca más idealismo y nunca más error que en los movimientos comunistas que ensangrentaron el s.XX.

El Golpe de Estado de Pinochet fue recibido por los movimientos revolucionarios que lo habían provocado con el más absoluto pavor. Todavía no estaban preparados. Los Estados Unidos habían entrenado al Ejército chileno en técnicas de contrainsurgencia, dentro del marco de la Escuela de las Américas. El Ejército organizó un golpe de descabezamiento, y a porcedió a implementar una estrategia de Terror, cuyas dimensiones NO se ocultaron para provocar una reacción de pánico. El modelo fue el de la noche de los “cuchillos largos” nazi. Detenciones masivas, no esperadas, una utilización profusa de la tortura y en el caso de las presas femeninas, formas de violación cuya crueldad dejo a la imaginación del lector. Los testimonios sobre los crímenes están contenidos aquí, y el lector haría bien no solo en tomarlos en serio, sino en considerar que probablemente quienes pasaron por ello no lo han contado todo.

A la crueldad de la represión hay que sumar la naturaleza idealista de quienes la sufrieron. La mayor parte de los cuadros izquierdistas estaban formados por jóvenes universitarios, y algunos trabajadores ganados a la causa marxista, y los inadaptados sociales que formaban el Ejército disfrutaron a fondo la oportunidad de dar rienda suelta a su resentimiento. Dejo de nuevo a la imaginación del lector los resultados.

Pero si el régimen demostró un sadismo difícil de superar, el lector no debe olvidar que la represión no fue masiva. El número de muertos provocados por la dictadura chilena fue según el informe Rettig de 3.195. Esto quiere decir que en un siglo caracterizado por asesinatos millonarios, la represión pinochetista merece el adjetivo de quirúrgica, tanto por su extrema crueldad como por su precisión. En esta Web de la Universidad de Hawai aparecen los mayores crímenes contra la Humanidad registrados. El lector puede buscar las cifras de Pinochet para descubrir que con los muy estrictos criterios de la Universidad de Hawai (incluye varias formas de asesinato indirecto que no se suelen considerar “genocidio”), el régimen cubano ha provocado diez veces más bajas que el chileno, y además dos millones de exiliados.

Dentro del siglo XX, la represión pinochetista hay que mirarla con lupa. El régimen gemelo de la Junta Militar Argentina asesinó a más de 35.000 personas (varias veces más que en Chile, corregido por población), dentro de un esquema de total descontrol, que los mandos chilenos jamás permitieron. Los excesos de la represión chilena servían a una causa política, mientras en Argentina, la política se convirtió en una excusa para ejercer los excesos de la represión.

3.-El milagro chileno

Básicamente la represión militar chilena tuvo una fase aguda de dos años, y después, cuando el control militar del país estuvo firmemente en manos de la Junta, la virulencia represiva fue disminuyendo, entre otras cosas porque a muchos de los detenidos se les ofreció el exilio y porque ante el régimen del terror instalado el desaliento cundió rápidamente. Los primeros años de la dictadura militar fueron un desastre económico. Aunque anti-marxistas obsesivos, los militares tenían las manías dirigistas que habían caracterizado las últimas décadas en América Latina. La Junta se jugaba en el campo económico su credibilidad política, y por pura casualidad acertaron con el caballo ganador del liberalismo económico.

En 1975 con la persuasión de los discípulos chilenos de Milton Friedman (que contaron con la ayuda del Maestro), se aplicaron una serie de políticas liberales, que sanearon las finanzas públicas, contuvieron la inflación y pusieron al país en el camino de un crecimiento que caracterizó la década de los ochenta. Esas políticas las han respetado por todos los gobiernos posteriores y convierten a Chile en el país más próspero de América del Sur. Y con su sistema privado de Seguridad Social y su insignificante deuda pública, Chile tiene el Estado más saneado y fiscalmente responsable del mundo.

En los primeros años de la dictadura se registró un aumento significativo del paro y de la desigualdad, pero un país herido económicamente debe empezar por acumular capital y por generar crecimiento antes de pensar en repartir una renta que no tiene.

4.-La obra

No ha habido en el s.XX un régimen autoritario más necesario, menos sangriento y con más éxito en el plano social y económico que la dictadura chilena. Y es precisamente su éxito, no su brutalidad, lo que lo ha convertido en una grotesca obsesión para la izquierda. En el propio Hemisferio Occidental encontramos dos regimenes sangrientos y fallidos de izquierdas (Nicaragua y Cuba) y un régimen genocida de derechas en Guatemala (más de 200.000 bajas).
Las dictaduras argentina, uruguaya y brasileña mataron más y dejaron peor a sus países. El mismo PRI mejicano tiene mucha más sangre y mucha más miseria en su pasivo político.

Roma no paga aliados, y parece que sus mentores americanos y la derecha internacional, que le deben una sonora victoria en la I Guerra Fría, han decidido repudiar a Pinochet por motivos de comodidad o de pura ignorancia política. Para poder desembarazarse de este éxito incomodo (¡!) la derecha actual emplea un montón de falacias, algunas más, y otras menos absurdas. Unos, directamente en el campo de la oligofrenia nos dicen que “toda dictadura es rechazable”, como si la democracia hubiese sido una opción en el Chile de 1973. La derecha kerenskista que parece haber pasado por este siglo sin que este siglo pasase por ella, se aferra a nociones de legalidad que el propio Pinochet consideró probablemente con más cuidado y con más congoja que sus críticos actuales (comodamente instalados en Londres o Madrid).

La República no existía y el kerenskismo de Pinochet hubiese conducido al mismo lugar que el kerenskismo de Kerensky: primero la revolución, luego la matanza, después el totalitarismo y finalmente el trauma de la transición al capitalismo. Cada apartado de esta lista melancólica, suma su propia pila de cadáveres. Y las vidas destrozadas por la miseria.

Más sutiles, están los de la dictadura romana. ¿Por que no dejó el poder antes? Cuando se cayó el puente de Tacoma, el Gobernador del Estado prometió: “reconstruir el mismo puente sobre el mismo río”. Un famoso ingeniero le advirtió que “se caería de la misma forma”. Devolver el poder en medio de la crisis y de la ofensiva marxista era entregar el país a los lobos. Una vez derramada la leche de la ruptura constitucional y de la represión, Pinochet estaba obligado a devolver un país viable y saneado. En 1990, con una economía boyante y el bloque socialista desaparecido, retornó el poder al pueblo. ¿Pudo ser antes? Quizá. ¿Como le hubiésemos juzgado si hubiese sido demasiado pronto?

Luego están, como no, la señorita Peppys y sus discípulos, que le acusan de corrupción. La acusación no estaría mal en nuestro querido Luxemburgo, donde los políticos (seguramente) son probos funcionarios germano-parlantes. Pero en Latino-América, Pinochet ha robado menos que cualquier dictador, y también menos que casi cualquier gobernante democrático. Él, que tenía que enfrentar el riesgo de un exilio incierto guardó para vivir y garantizar su seguridad unas decenas de millones de dólares. Es decir, una cifra insignificante y a todas luces necesaria para afrontar los riesgos que la dictadura siempre acarrea.

Desde luego el tipo no era simpático, y tuvo la desgracia de que sus enemigos si lo eran. Pero sus simpáticos enemigos eran extremistas y si podemos juzgar por la experiencia histórica (y si no, ¿como juzgamos?) hubiesen conducido a Chile por el camino de Cuba. Hoy Chile esta en el camino de Corea del Sur.

5.-El hombre

Pero si bien la Historia será benévola con la obra de Pinochet, el hombre no saldrá bien parado. Y no lo será porque buena parte de la crueldad de la represión militar fue innecesaria. Y cuando corre la sangre, toda negligencia es demasiada. Comparado con la alternativa revolucionaria (tal como la hemos visto donde triunfó) la Junta Militar fue cuidadosa en concentrar la represión en sus enemigos políticos. Y acometió una reforma social formidable.

No le culpo, por tanto, de derramar sangre para alcanzar sus fines, porque esos fines justificaban el derramamiento de sangre (la evidencia de Cuba apuntala esta obviedad con la evidencia). Pero la violación nunca es necesaria. El recurso sistemático a la tortura tampoco. Y Pinochet tenía poder para limitar ambas cosas. Se cometieron abusos horribles y perfectamente innecesarios, que él conocía, y que permitió por puro revanchismo ideológico. Dado que la izquierda chilena no había tenido la oportunidad de comenzar su represión, ni siquiera la venganza justifica los actos de Pinochet. Fue innecesario y la violencia innecesaria es imperdonable. A nivel personal, es aún más imperdonable la hipocresía llamarse cristiano y odiar tanto.

El estudio de la obra de Pinochet no solo queda para los historiadores. Los próximos años nos depararán conflictos terribles. Las técnicas de contrainsurgencia y la represión militar van a estar en el arsenal que necesitaremos para contener al fascismo islámico. En ese sentido dos lecciones quedan para el futuro: en primer lugar, que golpear con anticipación y dureza a un movimiento revolucionario funciona. En segundo lugar, que la Historia perdona cualquier atrocidad necesaria, pero no las atrocidades innecesarias. Distinguir unas de las otras es una de las tareas principales de un estadista. Pinochet fracasó (porque quiso) en esta prueba de fuego.

No puedo hacer un balance negativo de los 17 años de la dictadura militar; pero si Pinochet hubiese cuidado a sus enemigos solo un poco mas, si hubiese evitado las violaciones sistemáticas y si hubiese limitado las torturas a lo que las necesidades de inteligencia exigían, yo hubiese titulado este post “Augusto el Grande”. Pero la grandeza exige no solo el éxito, sino también la magnanimidad personal. Decenas de miles de personas innecesaria (y horriblemente) torturadas le separan para siempre la Gloria, que de otro modo le correspondería.

En todo caso, por los servicios prestados a su país y a la lucha anti-comunista mundial, Descanse en Paz.

[1] El propio 10 Septiembre, cuando la familia de Allende había dejado el país en previsión del golpe, el Partido Socialista se avino al plebiscito: en mi opinión fue una táctica dilatoria. En todo caso era tarde, demasiado tarde…

PD.- Para todos los que reparten carnets de liberal, leamos a Hayek:
What opinion, in your view, should we have of dictatorships? Well, I would say that, as long-term institutions, I am totally against dictatorships. But a dictatorship may be a necessary system for a transitional period. At times it is necessary for a country to have, for a time, some form or other of dictatorial power. As you will understand, it is possible for a dictator to govern in a liberal way. And it is also possible for a democracy to govern with a total lack of liberalism. Personally I prefer a liberal dictator to democratic government lacking liberalism. My personal impression — and this is valid for South America - is that in Chile, for example, we will witness a transition from a dictatorial government to a liberal government. And during this transition it may be necessary to maintain certain dictatorial powers, not as something permanent, but as a temporary arrangement”

F.A Hayek, Entrevista para el Mercurio de Chile (1981)
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