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Los espacios, "laboratorios", de innovación abierta están emergiendo como una infraestructura clave en los nuevos modelos donde el ciudadano participa activamente, proponiendo y produciendo, en la construcción de la sociedad. Entre estos laboratorios podemos identificar los que se focalizan en los ciudadanos y la cultura (entendida en un sentido muy amplio), como Medialab Prado, y otros que se centran en procesos de creación y aceleración de empresas. Casos especial de estos últimos, y con una importancia creciente, son los espacios de innovación social, como The Hub, o de co-working, como Utopicus. Sus diferencias se basan más en sus objetivos finales y en su gobernanza que en sus procesos y modelos organizativos. Pero, ¿cuál es su papel en la educación y el desarrollo económico?, los dos grandes elementos de los que depende nuestro futuro y que a su vez son parte esencial de la crisis en que vivimos. Para responder debemos ampliar el foco y entender el contexto en que suceden los procesos de innovación social y como generan oportunidades para la educación y el desarrollo. Del mismo modo, a su vez, los procesos educativos y las acciones empresariales pueden convertirse en oportunidades para la innovación social.
La clave está en cierto sentido en pensar en términos de ecosistema de innovación visualizándolo como una estructura multiescalar, donde colaboran activamente y de modo abierto diversos agentes. Los laboratorios de innovación se insertan en un contexto al que afectan pero que también les condiciona. Así, las prácticas de un laboratorio serían susceptibles (y ya lo son en muchos casos) de estar conectadas con procesos de emprendizaje, aceleración de startups o incluso con los procesos de innovación de empresas ya consolidadas. Los laboratorios concentran talento e ideas y en sus procesos los usuarios desarrollan sus competencias y las ideas se convierten en prototipos. Un entorno empresarial conectado con estos laboratorios permitiría desarrollar estas oportunidades. A este modelo de ecosistema deberíamos añadir la educación, dado que tanto los laboratorios de innovación como aquellos dedicados a proyectos empresariales son en realidad dispositivos para el aprendizaje continuo basado en el hacer. Además están emergiendo nuevos modelos educativos formales que también aplican ese enfoque y que necesitan situarse en un entorno de innovación social y empresarial.
Contamos con algunos referentes interesantes sobre ecosistemas de aprendizaje, emprendizaje e innovación que nos llevan a un modelo de tres capas que identifican los tres tipos de organizaciones, objetivos y procesos que deben ensamblarse de modo que colaboren activamente. En concreto, se necesita una "capa educativa", unidades de aprendizaje donde los estudiantes aprendan desarrollando proyectos que tienen su principal área de acción en su entorno inmediato donde encuentran los recursos, lasoportunidades y los aliados. En segundo lugar situamos una "capa de innovación abierta" que se puede materializar en los laboratorios de innovación que describíamos antes. Y en relación con estos dos elementos básicos, donde se organizan los ciudadanos bien como actitud cívica bien como agentes culturales o económicos, necesitamos una "capa empresarial" donde empresas de todo tipo pero con una vocación por la innovación continua y abierta desarrollen proyectos en colaboración con las otras dos capas.
En el último año he tenido la oportunidad de conocer varias versiones de este modelo de ecosistema de 3 capas, especialmente por mi trabajao en Barrabés Next y mi relación con Team Academy Finlandia y la Universidad de Mondragón, y especialmente la unidad de emprendizaje de la Facultad de Empresariales (Mondragón Team Academy) que desarrollan diferentes programas educativos (y en particular el grado en Liderazgo Emprededor e Innovación, LEINN) que generan procesos de aprendizaje a partir de este modelo. En Finlandia, es frecuente encontrar este modelo de tres capas, en ocasiones (como en Tampere) insertado dentro de un edificio (la abundancia de instalaciones industriales en el centro de la ciudad y el clima explican que el ecosistema se concentre en una única infraestructura). En el caso de de Mondragón, la unidad MTA y el conjunto de la universidad se conecta con diferentes espacios de innovación abierta que se están iniciando ahora (living labs o el propio Hub Donostia) y especialmente con un entorno empresarial extraordinariamente potente, la Corporación Mondragón.
Una de las motivaciones principales de poner en marcha el intinerario Madrid del grado LEINN y de la creación de Teamlabs como plataforma para hacer viable este proyecto ha sido ayudar a desarrollar este modelo de ecosistema en el centro de Madrid, lo que denominamos campus urbano. Por razones diversas este espacio urbano se ha convertido en un área de intensa actividad empresarial, en particular en el ámbito de la tecnología y las industrias creativas, donde trabajan numerosas startups y emprendedores. Además muchas grandes empresas mantienen actividad en el centro de la ciudad o incluso han recuperado ese espacio urbano para sus acciones más relacionadas con la comunicación y la innovación, señal de que empiezan a comprender de que no es posible mantener procesos verdaderamente innovadores en entornos endogámicos y aislados como los de sus "campus" o "ciudades" corporativos suburbanos. Por otra parte, en este mismo ámbito, y no por causalidad, se concentran laboratorios de innovación muy diversos y complementarios entre ellos, como los ya citados Medialab Prado, Hub y Utopcius entre otros. A diferencia del caso finlandés este modelo se encuentra disperso sobre el territorio urbano. Con respecto a Mondragón no existe una estructura empresarial formalizada de soporte. Por tanto estamos ante un modelo distribuido e informal que por esa misma razón posiblemente tenga mayor capacidad de innovación aunque mayores dificultades de impulso y coordinación. Sorprendentemente (aunque existe una razón inmobiliaria y financiera que siempre se ha tratado de ocular), las universidades han abandonado (o nunca llegaron) al centro de Madrid y por lo tanto han abandonado la posibilidad de contacto cotidiano con esa realidad económica y social y con su enorme diversidad que podrían ser la base de procesos de aprendizaje y dotarlas de una mayor relevancia social. Por esta razón, el itinerario Madrid se basa en Hub Madrid, pretende colaborar activamente con otros espacios de innovación y con el resto de agentes sociales y económicos, y lo entendemos como la capa educativa que necesita el ecosistema del centro de Madrid para alcanzar toda su potencia creativa y capacidad de transformación de nuestra realidad. El reto en Madrid es construir un ecosistema totalmente abierto e informal que en cierta medida se auto-organiza a partir de las oportunidades que generan las sinergías entre los agentes.
Hasta el momento hemos tenido una visión un tanto distorsionada del papel de las políticas públicas en la construcción de los espacios públicos urbanos y de este tipo de ecosistemas. Se ha pensado que nacen impulsados desde lo público y casi siempre lo público ha pensado que puede gestionarlo y dirigirlo. El caso de Madrid demuestra claramente que estos ecosistemas surgen de la interacción de ciudadanos, organizaciones cívicas y empresas, incluso en ocasiones en contra de las reglas de juego definidas desde la administración pública. Entonces, ¿cuál es el papel que pueden jugar las políticas públicas en este modelo? Para generar laboratorios y ecosistemas como los descritos aquí la administración debe centrarse en la creación y acceso a infraestructuras (Medialab Prado podría entenderse en si mismo como una infraestructura para la innovación ciudadana) y en generar una gobernanza del sistema que potencie la autonomía, libertad creativa y responsabilidad de los agentes que participan.
Llevamos un tiempo pensando y prototipando los modelos de laboratorios de innovación, tanto como parte de las estrategias empresariales, como para la incubación o aceleración de nuevas empresas o aquellos pensados para la acción ciudadana. Por una parte, los modelos de innovación abierta necesitan de este tipo de espacios y procesos. Por otra parte, el empoderamiento ciudadano y la participación pro-activa se facilitan cuando existe un espacio público real y efectivo, y un laboratorio ciudadano es una forma de materializar esa idea de espacio público.
Medialab Prado constituye un caso paradigmático de laboratorio en el que además se mezclan procesos relacionados con la cultura, la tecnología y el diseño, con el activismo cívico y diferentes formas de emprendimiento social. He utilizado muchas veces a Medialab como ejemplo de laboratorio basado en la cultura del prototipado pero nunca había tratado de organizar mis ideas para identificar el "código" o el ADN de su funcionamiento (y por tanto las bases de su éxito como modelo de innovación). Gracias a una entrevista con Adolfo Estrella y Diego Herranz, que como parte de su proyecto IDENTER se encuentran realizando una investigación sobre Medialab, pudimos debatir sobre esta cuestión y avanzar en algunas ideas sobre el código de Medialab que creo son de aplicación directa a otros espacios de innovación, ya sean laboratorios empresariales, de emprendedores o cívicos.
Desde mi punto de vista, Medialab se conforma por 4 capas de herramientas, cultura y procesos. Cada una de ellas es esencial pero a su vez son interindependientes de forma que cada capa es funcional solo si existen las otras tres. Además son las sinergías del conjunto las que realmente provocan la capacidad generativa (en términos de creatividad y producción) de un espacio de este tipo. Estas serían las 4 capas:
1. Programación y metodología para las líneas / grupos de trabajo. Medialab (sus responsables en diálogo continuo con las comunidades de práctica que acoge) define una serie de ámbitos estratégicos de actuación (como por ejemplo la visualización de datos a el procomún) que forman la base de su programación. Dentro de cada programa los talleres de producción son un elemento fundamental dado que son la parte del proceso en que los usuarios "hacen" (prototipan) y ese hacer permite generar debate y reflexión. Estos talleres están soportados por una metodología que logra generar ideas de proyectos y reclutar equipos interdisciplinares de usuarios amateurs y profesionales dispuestos a desarrollar esos prototipos en periodos intensivos de trabajo. Estos talleres constituyen el núcleo central de la actividad del espacio y a su alrededor y en conexión con ellos se desarrollan actividades más breves (desde talleres de aprendizaje a conferencias o mesas redondas).
2. Entorno para la generación de proyectos y grupos de trabajo autónomos por parte de los usuarios. Medialab despliega acciones y espacios para que los usuarios se encuentren, interaccionen entre ellos y generen ideas de temas de interés (los "open labs" de los viernes son un buen ejemplo). Estos temas pueden acabar formando parte de la programación central del laboratorio, dado que se da un proceso de diálogo continuo entre usuarios y con el equipo de Medialab y estas conversaciones acaban influyendo en las decisiones sobre líneas de trabajo. Pero en su mayoría estos proyectos y grupos de trabajo continúan activos de manera informal utilizando en mayor o menor medida el entorno de Medialab. De este modo Medialab se convierte, como proponía José Luis de Vicente, en una "incubadora de comunidades" de práctica con un potencial de producción mucho mayor que el que permite desarrollar sus recursos propios y sus programas "oficiales".
3. Cultura de hospitalidad. En este espacio se desarrollan múltiples relaciones humanas y los usuarios tienden a generar una empatía por el espacio y sus comunidades muy superior a la que es habitual en este tipo de proyectos. Estas relaciones son un intangible de enorme importancia y que corre el riesgo de pasar desapercibido por su propia subjetividad; por eso es muy relevante que esta "capa de código" basada en los afectos haya sido visibilizada en los últimos tiempos en los debates sobre Medialab y posiblemente la mejor definición la ha dado Antonio Lafuente cuando la denomina hospitalidad:
... esa capacidad para la empatía y para dar acogida a las ideas de los demás o para transformarse en una plataforma ciudadana en la que la gestión se concibe como un servicio público: Me gusta que sus paredes se conviertan en una pizarra de trabajo y que en la sala se realicen varios proyectos/encuentros simultáneamente, como también que su mobiliario se mueva cada día en la búsqueda de nuevas configuraciones más amables. Lo fácil es hablar de sinergias, cooperación o escasez de recursos, pero a mi me gusta imaginar esta congestión como causa y efecto de la generosidad, la libertad y las buenas maneras. Me encanta la idea de convertir el espacio público en el ámbito de la hospitalidad.
4. infraestructuras del día a día, Cuando se evoca el nombre de "medialab" se tiende a pensar en equipos y tecnologías sofisticadas, costosas y de difícil acceso. Puede que en un espacio de innovación existan infraestructuras de este tipo, pero no son las que provocan la cultura de producción abierta que es la clave del éxito de Medialab Prado y de otros lugares similares. Por eso esta asimilación entre medialab y tecnologías avanzadas es peligrosa al desenfocar el verdadero código. En todo caso, un espacio de este tipo si necesita de una serie de infraestructuras que faciliten la actividad de sus usuarios. Desde el propio espacio físico o su mobiliario reconfigurable rápidamente hasta las redes wifi, el servicio de streaming o la propia plataforma web. Son estas infraestructuras cotidianas las que son realmente claves para posibilitar la actividad del laboratorio.
Un medialab, o cualquier tipo de laboratorio de innovación abierta, es en conjunto un dispositivo de mediación entre los diferentes usuarios (personas y colectivos), las infraestructuras y las tecnologías. La mediación es el eje central del equipo de trabajo de Medialab y esa mediación se facilita, y al tiempo fortalece, la cultura de hospitalidad que está en la base de la apropiación del proyecto por parte de las comunidades de usuarios. De nuevo, las 4 capas de código se necesitan mútuamente y solo adquieren sentido cuando se activan coordinadamente.
fracaso: 1. m. Malogro, resultado adverso de una empresa o negocio.
error: 2. m. Acción desacertada o equivocada. 5. m. Fís. y Mat. Diferencia entre el valor medido o calculado y el real.
[Hace unos días hablé sobre educación en las Jornadas de formación para estudiantes de arquitectura organizadas en Barcelona por la asociación de estudiantes de arquitectura CREARQ. Allí tuve la oportunidad de iniciar una conversación sobre la gestión del fracaso en la educación con Félix Arranz que me ha llevado a esta reflexión]
El sistema educativo convencional se basa en eludir el fracaso construyendo un itinerario pensado para que gradualmente el estudiante vaya superando hitos hasta alcanzar un objetivo final. En este proceso el error se considera un problema, se elude y, por tanto, no genera aprendizaje. En los modelos de aprendizaje alternativos, por el contrario, el error y el fracaso son elementos centrales. Entre estos modelos me interesan especialmente uno que se sitúa en el ámbito de la educación y otro que siendo una práctica y marco conceptual no asociado necesariamente a la educación constituye una potente herramienta de aprendizaje individual y organizacional. El primero es la metodología desarrollada por Team Academy / Tiimi Akatemia, nacida en la Universidad de Jyväskylä, y que aplicamos en el grado LEINN (Liderazgo Emprendedor e Innovación) en la Universidad de Mondragón y por Teamlabs en el intinerario de Madrid. El segundo es el prototipado como estrategia y metodología para abordar retos de forma creativa, experimental y rápida. En estos dos enfoques los errores no solo se aceptan, sino que además son el resultado de un proceso deliberado que hace que que surjan y generen oportunidades de aprendizaje. Podríamos decir que en estos casos los errores son diseñados.
En el prototipado la esencia es la experimentación, implementar un dispositivo mínimo que permita evaluar nuestras hipótesis (preguntas) y obtener información (respuestas). Se aprende tanto de las hipótesis que resultan falsas (errores) como de las que se validan. De hecho el prototipado se conecta directamente con el método científico que genera conocimiento a partír de un proceso continuo de falsificación de hipótesis que por lo tanto siempre son, como el conocimiento, provisionales. En Team Academy el diseño de los procesos de aprendizaje (el desarrollo de proyectos por los emprendedores, las metodología de trabajo en equipo y las de facilitación que utilizan los team coaches) provoca la generación de errores que se utiliza como material para el aprendizaje. En ambos casos cada error se identifica y se visibiliza, se analiza, y las conclusiones que se obtienen permiten adquirir consciencia crítica de las equivocaciones y modificar el comportamiento y estrategia futuros. Este aprendizaje es significativo al basarse en la experiencia real y propia, y más profundo que el basado en los éxitos. Además fortalece las capacidades emocionales del que aprende al tener que aceptar el fracaso como parte inevitable del proceso. Cuando alguien pasa de un sistema convencional a otro que gestiona el fracaso de modo activo la mayor dificultad es el cambio de marco mental que nos permite entender los errores como un aprendizaje efectivo y no como un fracaso del propio aprendizaje. Gestionar la angustia y ansiedad que se experimenta en esta transición es quizás el mayor reto.
I participated recently in the event Imagining Europe organized by the European Cultural Foundation in Amsterdam. Specifically I was part of the roundtable and debate Reclaiming Public Space – Democratic Practices Reinvented? where we tried to put "[d]emocracy in Europe under the microscope" (here a resume of the activities of the day).
Farid Tabarki (founder and director of Studio Zeitgeist in Amsterdam) was the moderator of the debate involving Peter Vermeersch (lecturer, poet, G1000 Belgium), Tiffany Jenkins (sociologist and cultural commentator, UK) and myself to explore alternative models for democratic practice in Europe. My intervention was focused in "Innovation and institutional change" trying to present ideas about these two questions:
- How do the alternative models [organizations and processes based in bottom-up and networked dynamics] connect and / or collide with traditional political and cultural expression?
- How can new initiatives develop sustainable and long-term ways of participation without losing their innovating character?
The following images (the set in Flickr; see credits below) and notes is a mostly visual resume of my ideas, that I prepared after a conversation with Farid Tabarki (that inspired and provided me with clever ideas):
The new models of organizations and processes based in bottom-up and networked dynamics should be considered experimental. The only way to innovate and learn how to make effective the new practices and structures is to make them real and explore their possibilities. This means also that we need to allow failures as the only way to get real innovation. From my point of view, we should look especially to experiments occurring in two fields. Traditional education is suffering a long-lasting crisis but many alternative models based in learning by doing and collaboration are emerging. Also, education is overpassing its traditional limits to be part of the agenda of culture, science or business; the lab is the new concept of space for experimentation, prototyping and learning.
Political activism is other area of intense experimentation. Citizens are using technology and public spaces to organize themselves to discuss and make politics, sometimes in conflict with the traditional politics (represented by institutions and political parties), sometimes opening new opportunities for dialogue. The novelty here is the large scale and diversity of the citizen-driven actions taking place from 2010 worldwide (from Arab revolutions to #15M or the Occupy movements or to activism occurring in Israel or Chile to put only a few examples). These civic movements need spaces for communication, deliberation and collaboration and in this sense are reclaiming the re-appropiation of the public space by citizens.
Alternative models could be not understood without the role of the Internet. They are not only digital phenomena; most of them are eminently analogical processes. However the Internet is a key element at least from 3 points of view. First as an infrastructure that allows the new network organizations and processes to be effective at a large scale.
Second, the Internet has been the driver of the re-emergence of new practices and values, a new digital culture based in ideas as openness, peers, commons or collaboration and the rethinking of intellectual property.
However the Internet is also a risk for these emerging phenomena because it is also a powerful tool for the power to try to control citizens, especially, but not only, in non-democratic countries. This is the other side of the impact of the digital; the balance between the pros and cons is not decided and will depend of the active roles of the different stakeholders.
The new scenario changes the roles and outcomes of the different social collectives. In one side, probably a new class of excluded is emerging that it is very different from the traditional ones. The mid-class professionals usually working for big corporations and institutions are in many cases unable to understand and participate in the new models and as a consequence act as "stoppers" trying to keep their world as usual.
Networked organizations are open and flexible but leadership continues to be necessary. A new kind of leaders emerge with skills different to the leaders of the past. They need to communicate using new media and empowering social networks. They have to develop empathy with the different stakeholders. Finally most of their work is behind the scenes making things happen and, in this sense, promoting collaboration and team work. New leaders are obviously women and men but in many aspects their skills and values are much more close to those that traditionally were assigned to women.
New models are working well at the small scale in the sense that we are getting many learnings and insights from these political experiences. However they attained large scale only during short periods as reactions to extreme situations (as dictatorships in the Arab revolutions) or as sophisticated demonstrations in democracies; but they have no transformed the political system. In contrast in the last decades digital processes have been able to attain large scales (i.e. Wikipedia or the free software communities) transforming for example the production and distribution of knowledge. The main question for the future is how to scale up political processes and organizations. We need dialogue between the traditional representative democracy and the new deliberative and participatory politics. Now in most cases they are operating in different channels and the conflicts continue to be manageable because of the scale, but with increasing complexity new consensus, organizations and institutions are needed and they could only emerge as hybrids of the remix of the old and new ones.
An agenda for transformation needs to identify why, how and what is changing for the better, and to look for a common ground where the new and old processes and institutions could collaborate.
Credits of the images:
- Science Gallery (Dublin), workshop in collaboration with Medialab Prado (June 2012)
- http://nosoloilustracion.wordpress.com/2011/10/16/cronica-de-un-cambio-anunciado-15m-15o-spanishrevolution/
- http://www.cheswick.com/ches/map/gallery/index.html
- http://www.psfk.com/2008/12/digital-culture-snub.html
- http://censorshipinamerica.com/2011/10/20/china-defends-internet-censorship-against-us-trade-query/
- http://vlb.typepad.com/commentary/2006/03/realtime_produc_1.html
- http://cryptome.org/info/ows-19/ows-19.htm
- http://flowerwatch.net/2010/02/08/how-natures-complexity-is-simple-and-natures-simplicity-is-complex/
- http://www.masshumanists.org/changing-for-the-better.htm
El emprendimiento es la nueva moda social, la nueva obsesión política y parte esencial de la nueva realidad y necesidad económica. La complejidad del escenario hace aún más difícil enfrentarse a la necesidad obviando modas y simplificaciones. En los últimos tiempos hemos intentado abordar este reto desde Barrabés Next mediante diversos proyectos dirigidos al entrenamiento y desarrollo de competencias de emprendedores y startups. En particular en el Master Strategic Desgin Labs dirigido por Carlos Barrabés y que forma parte de los Masters of Design and Innovation del Instituto Europeo de Design (IED) de Madrid o desde la propia plataforma theMill de Stepone (de la que ya escribí aquí). Por otra parte con Teamlabs acabamos de iniciar el itinerario Madrid del Grado LEINN (Liderazgo Emprendedor e Innovación) en colaboración con la unidad de emprendizaje (Mondragon Team Academy) de la Facultad de Empresariales de la Universidad de Mondragón.
Estas y otras experiencias he tratado de traducirlas en un breve texto que acaba de aparecer en el número 21 de la revista MUniversitas editada por la Universidad de Mondragón (pdf del artículo; la revista completa estará accesible en pocos días en su web). Este es el texto completo del artículo:
Aprender y emprender, dos caras de la misma monedaLlevamos ya unos años escuchando insistentemente como se anima a la gente a emprender. Parece algo obvio en un contexto de crisis radical, pero los discursos no van más allá. Nada cambia: las mismas instituciones, las mismas políticas, la misma educación ... todo igual pero con menor presupuesto.
Animar al emprendimiento de esta forma es lanzar a la gente a un abismo del que solo obtendrán melancolía. Nuestros líderes piensan que emprendizaje es autoempleo, una forma precaria de conservar una actividad profesional. Una política inteligente de promoción del emprendizaje y la creación de empresas debería partir de la comprensión de las necesidades de los emprendedores, los actuales y los futuros. Y esto tiene que ver mucho más con el diseño de un servicio que con una declaración de intenciones.
La aproximación convencional, que hasta ahora en España ha tenido un impacto prácticamente nulo, ha estado basada en la formación, el desarrollo de competencias personales, la definición de un plan de negocio teórico y la búsqueda de financiación. Pero los emprendedores y las start-ups rara vez necesitan esto y menos aún de una forma empaquetada y estandarizada. Cada uno necesita un menú propio adaptado a sus circunstancias y tiempos. Y para conocer las necesidades reales solo tenemos que observarlos y relacionarnos con ellos y analizar las acciones de los programas de apoyo que realmente están teniendo éxito.
Frente a la formación, precisan obtener conocimiento muy específico de forma rápida y dedicar la mayor parte de su educación a lo que podríamos denominar entrenamiento, aprender mientras desarrollan proyectos. Frente al enfoque individual, una empresa es siempre algo colectivo y lo que precisan es aprender a trabajar y gestionar en equipo. Frente a los planes de negocio, se necesita prototipar; una start-up no es una empresa, es un experimento con los elementos mínimos de una empresa que nos permite confrontar nuestros modelos con la realidad. La financiación es siempre una barrera pero pocos proyectos necesitan realmente grandes inversiones iniciales. El “modelo Silicon Valley” basado en vender muy cara una idea es solo válido para una pequeña parte de los emprendedores y sin embargo suele ser el referente que se les presenta a la personas que quieren crear empresa.
Ante este panorama observemos, copiemos y mejoremos las iniciativas que realmente afrontan el cambio de modelo. Existen proyectos que ofrecen micro-formación flexible, presencial y digital, con gran diversidad y que se puede configurar a la carta abordando los temas que rara vez se encuentran en los programas educativos convencionales. Contamos ya con algunos programas de entrenamiento de emprendedores y empresas basados en el marco conceptual del pensamiento de diseño que se centran en la generación de procesos innovadores y el prototipado continuo. De modo complementario surgen espacios de incubación y aceleración de empresas basados en la generación de comunidades y la colaboración. Se están experimentando nuevos modelos de financiación, desde las alianzas entre grandes y pequeños al crowdfounding. Y cuando regresamos a la universidad, merece ser señalada la Mondragón Team Academy y el grado LEINN que suponen una apuesta radical que combina la incubación, el entrenamiento, el desarrollo de competencias de equipo y la transferencia de conocimiento flexible y contextualizada.
La revista Telos de Fundación Telefónica prepara para su número 94 que publicarán en el invierno de 2013 un dossier central dedicado a "Open government". Como parte del Comité Científico de la revista me han encargado que coordine este dossier y acabamos de publicar el "call for papers". Telos cuenta con una larga historia dedicada al análisis del impacto social de la tecnología y la cultura digital y en su nueva fase (con el sistema editorial propio de una revista científica) se define como "cuadernos de comunicación e innovación". El dossier contará con artículos ("papers") sometidos a un sistema de revisión por pares y de puntos de vista más breves por invitación.
Para la coordinación de este número me está apoyando de manera informal Alvaro Ramírez-Alujas (@redmatriz; Grupo de Investigación en Gobierno, Administración y Políticas Públicas; en la actualidad en el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset de la Universidad Complutense de Madrid) al que quiero agradecer aquí su inestimable colaboración.
Desde aquí quería animar a todos aquellos investigadores y personas que están desarrollando experiencias prácticas sobre gobierno abierto a participar en este dossier. El planteamiento es amplio dado que se parte de un concepto con múltiples matices y significados y por tanto deseamos ser inclusivos y tratar de incluir en la publicación las diferentes perspectivas de modo que, en conjunto, podamos acercarnos a una definición de lo que entendemos por gobierno abierto. La convocatoria de papers se basa en la presentación del dossier y las líneas prioritarias que ya hemos publicado y que reproduzco a continuación.
TELOS - Dossier Open Government
El concepto de gobierno abierto (open government) se ha popularizado recientemente tanto por las propias iniciativas gubernamentales como especialmente por los movimientos ciudadanos y la reflexión y análisis intelectual y académico que reclaman su implantación. Pero su popularización también ha incrementado la diversidad de definiciones y la ambigüedad del propio término que en ocasiones se solapa con otros conceptos como gobierno electrónico, gobierno eficiente, transparencia... confundiendo los fines con los canales, los medios o las prácticas.
El papel de Internet y la cultura digital ha sido clave en el desarrollo de la idea de gobierno abierto por dos razones. Primero, porque la tecnología digital constituye la infraestructura básica que posibilita el acceso a la información que es imprescindible, aunque no suficiente, para practicar un gobierno abierto. Y al tiempo, la cultura digital se ha construido a partir de diversas prácticas de "código abierto" desde su comienzo asociado al desarrollo de software. Este modelo se basa en primar el acceso sobre la protección de la propiedad y la restricción de usos de la información para que la colaboración y la transparencia sean las bases del desarrollo de proyectos, utilizando Internet como una plataforma que posibilita la creación y gestión del conocimiento y la coordinación colectiva.
Sin embargo, lo digital es solo uno de los componentes imprescindibles para generar un gobierno abierto. Además se precisan bases legales y regulatorias, sistemas de gestión y finalmente una nueva cultura de las instituciones públicas, sus gestores, responsables políticos y funcionarios que hagan operativo el concepto de gobierno abierto. Estos componentes deben posibilitar la emergencia de los pilares básicos del gobierno abierto que se pueden sintetizar en la transparencia, la responsabilidad (accountability) y la participación ciudadana. La hipótesis de los defensores del gobierno abierto señalan que estos elementos posibilitan tanto la eficacia del gobierno como la reducción de la corrupción que son las dos vertientes que habitualmente se invocan como objetivos de la apertura de las políticas y gestión públicas.
LÍNEAS PREFERENTES
- Concepto de gobierno abierto y sus necesidades, condiciones y consecuencias para la gestión y políticas públicas
- Identificar estándares tanto en las prácticas como en la información y las infraestructuras que favorecen los modelos abiertos de gobernanza
- Movimiento de datos abiertos (open data) que ha cobrado gran relevancia, dado que se encuentra en la base de muchos de los procesos de participación activa de la ciudadanía y es esencial para generar transparencia y responsabilidad.
La educación se está revolucionando, nunca se ha hablado más de su crisis y a la vez nunca se ha diversificado tanto en sus modelos, procesos y objetivos. Por una parte la tecnología fuerza parte de estos cambios pero por otra son las propias transformaciones sociales las causas últimas, y en este proceso la educación se coloca como elemento central dentro de los factores que conformarán el futuro de nuestra sociedad. Como parte de esta evolución surgen proyectos de nicho, enfocados a las necesidades específicas de aprendizaje y la disponibilidad de tiempo y recursos de diferentes colectivos. Con esta filosofía desde StepOne, y con la colaboración de Barrabés Next, se lanza theMill (@theMill_StepOne), un proyecto de microformación o "educación en la nube" dirigido a emprendedores y profesionales que quieran configurar una formación rápida y a medida ("¿qué quieres aprender hoy?") en cuatro áreas que consideramos esenciales en el mundo actual: globalización, tecnología, diseño y emprendimiento.
Lanzamos el proyecto en una primera fase con 16 cursos del 17 de septiembre al 22 de octubre en Madrid. Los cursos son de corta duración (normalmente una única sesión) y todos los profesores son profesionales de diferentes industrias relacionadas con las cuatro áreas clave. El futuro pasa por configurar una oferta muy amplia y flexible que permita a una persona encontrar propuestas adecuadas a sus necesidades en cada momento.
La filosofía del proyecto se explica en ¿Qué es The Mill?:
¿POR QUÉ SURGE?
La educación es la clave del futuro de nuestra sociedad. Sin embargo, necesitamos nuevas formas de educar y aprender adaptadas a las necesidades e intereses de las personas y la sociedad contemporánea. El tiempo es el bien más escaso del emprendedor y del profesional de hoy en día. Conocen bien sus necesidades y precisan de una oferta educativa just-in-time, contenidos y profesores de gran calidad y adaptados a sus necesidades específicas en el momento oportuno. Necesitan micro-formación, invertir su escaso tiempo disponible en aprender lo que suponga un cambio significativo en su vida profesional.
¿QUÉ ES?
StepOne: theMill responde a esa necesidad. Somos un entorno en continua evolución de profesionales de distintas industrias dispuestos a ayudar a aprender sobre temáticas y contenidos relacionados con la globalización, el diseño, la tecnología y el emprendimiento que se adaptan a las necesidades de aquellos que saben lo que necesitan aprender en nuestros días.
¿CÓMO FUNCIONA?
En theMill se trabajan contenidos prácticos para perfiles diversos, y gracias a los distintos niveles, cada persona podrá encontrar una dosis de formación adaptada a sus necesidades, así como crear kits de formación con contenido diverso que podrán poner en práctica nada más salir de theMill.
Entre los cursos iniciales yo participo con "Como innovar de forma rápida y efectiva: design thinking". Esta es la presentación del curso y los objetivos de aprendizaje que pretendemos cubrir en una sesión de 3 horas:
Cualquier empresa, desde las start-ups a las más grandes, necesita innovar de forma continua creando equipos de trabajo que deben resolver retos en plazos cortos. Los resultados deben ser tangibles, dado que más que planes se necesitan prototipos que permitan experimentar los conceptos en situaciones reales. El design thinking es un marco conceptual y una caja de herramientas, basada en la forma de pensar y los métodos que utilizan los diseñadores, que se basa en el trabajo en equipo, la interdisciplinariedad, se centra en el usuario y utiliza el prototipado rápido e iterativo. Estos métodos permiten abordar los retos de innovación de una organización y lograr resultados efectivos en plazos cortos.
> Que van a aprender:
- cómo piensa y trabaja un diseñador y cómo se trasladan estos métodos a todo tipo de retos
- cómo organizar un equipo de trabajo de alto rendimiento y que genere elevados niveles de creatividad e innovación
- métodos para definición de un reto o problema, para su investigación y para conocer de forma profunda a tus usuarios
- métodos para generar y filtrar ideas
- que es el prototipado y como aplicarlo para aprender mientras se resuelven problemas reales
Adolfo Estalella y Jara Rocha están desarrollando una serie de entrevistas con colaboradores de Medialab-Prado para documentar los proyectos en marcha y las opiniones sobre el papel de esta institución y su futuro, en especial por el cambio de escala que implica el traslado a la Serrería Belga. Hace unos días conversaron conmigo y este es el video de la entrevista.
Hace unos meses se publicó el libro Montaña Isla Glaciar resultado del proyecto Correspondencia desde Eyjafjallajökull en que se aborda desde diferentes puntos de vista la idea de Europa. Ahora que se cumple un año del movimiento #15M en España y que el futuro de Europa parece tambalearse cada día quizás sea más oportuno que nunca recordar este proyecto y los textos que aparecen en el libro:
... tuvo su punto de partida en la erupción del ahora conocido volcán de Islandia. La irrupción de la nube de cenizas que paralizó el tráfico aéreo expulsada desde este punto instalado recientemente en el imaginario común geográfico nos sirvió para comenzar un proceso abierto en el cual hemos trabajado desde diferentes ópticas una reflexión sobre el malestar inscrito en la idea de Europa.
La publicación Montaña Isla Glaciar no pretende ser un estudio generalista de la actual situación europea. Se trata de un libro en el cual se congregan junto a los miembros del proyecto una serie de colaboradores creando un discurso polifónico. A pesar de que cada una de las propuestas se articulan en registros diferentes y desde perspectivas múltiples, todos comparten la intención de cuestionar el actual paradigma de la europeidad tal como nos la presentan.
El equipo coordinador del proyecto (Regina de Miguel, Antonio R. Montesinos, Carlos Ferández-Pello, Javier Fresneda, Lorenzo Sandoval y Eduardo Hurtado) trabajó con diferentes autores como John Holten, Markus Miessen, Urzula Wozniak, Alan Pauls, N. Malevé, L. Rasell, Emanuele Guidi, María Ptqk, Santiago Eraso y yo mismo. En mi caso mi texto pretende reflexionar sobre las posibilidades de reconstrucción de la idea, y la realidad, de Europa, a partir de fenómenos emergentes como son la cultura digital y las tecnologías sociales, el urbanismo basado en la participación ciudadana, la recuperación de los espacios públicos y, especialmente los nuevos movimientos ciudadanos.
El libro Montaña Isla Glaciar, editado por Broken Dimanche Press. está disponible en Scribd tanto en su versión en español como en inglés. Este es el texto completo de mi capítulo (que en partes reutiliza textos publicados ya previamente aquí):
¿Reconstruir Europa desde las periferias? Una nueva ciudadanía agita las viejas estructuras políticas
La actual crisis global que comenzó en 2008 se inició como un agudo problema financiero y económico pero lleva camino de convertirse en un proceso de transformación radical socioeconómica y geopolítica. Sin embargo los cambios que se están observando en esta crisis no son más que el momento de emergencia de procesos que llevaban tiempo gestándose fuera del foco de atención de medios y políticos.
En el caso particular de Europa y en especial la Unión Europea, la crisis supone el acto final de un proceso de pérdida de relevancia geopolítica debido al poder creciente de potencias emergentes, como la cuenca del Indo-Pacífico o los BRICs, y su caída en un ensimismamiento que le impide conectarse con la nueva realidad. En las últimas décadas Europa ha estado más preocupada por sus propios problemas institucionales y por conservar sus hechos diferenciales, tanto internos como hacia el resto del mundo. A la vez ha continuado con una actitud ciertamente paternalista hacia otros territorios que se consideraban subdesarrollados bien por el estado de sus economías bien por la ausencia de regímenes democráticos.
Además, la construcción europea se ha realizado a modo de sucesivas capas de instituciones y administraciones que han incrementado la complejidad de la gobernanza al tiempo que ha alejado a la ciudadanía de los ámbitos de toma de decisiones. En estos momentos, los ciudadanos tienen escasa influencia directa sobre las decisiones que se toman en la Unión Europea y sigue sin existir una identidad europea clara y mucho menos una estrategia geopolítica, social o cultural con cierto nivel de coordinación y de visión común entre los diferentes países. Este déficit contrasta con la concentración de esfuerzos, en gran medida infructuosos, que se produce en 2010 y 2011 por dotarse de un gobierno financiero común.
Y mientras Europa se desconecta del resto del mundo y la Unión Europea hace lo propio con su ciudadanía, ciertas transformaciones ponen en cuestión aún más el modelo político actual a la vez que generan nuevas oportunidades para la participación ciudadana y una nueva gobernanza. Entre esos procesos destacaremos aquí el papel de la cultura digital y los movimientos ciudadanos que han surgido de forma global en los últimos tiempos (norte de Africa, Islandia, España, Chile, Israel ...). Estos factores de cambio no deberían entenderse solo como amenazas para el estatus quo del sistema; es mucho más relevante lo que significan de oportunidades para la actualización de unas estructuras políticas en crisis. Mi hipótesis es que ambos procesos están íntimamente relacionados y representan nuevas formas de organización y participación ciudadana que a su vez inspiran una recuperación del espacio público y reclaman nuevos modelos de gobernanza.
¿Qué significa la cultura digital para el urbanismo y la participación ciudadana?
La tecnología digital en general e Internet en especial se han hibridado de forma íntima con nuestros comportamientos configurando un tipo de ensamblajes que denominaremos aquí tecnologías sociales. Estas podríamos definirlas como todo tipo de tecnologías (infraestructuras, hardware, software, servicios web) susceptibles de ser utilizadas para el empoderamiento y coordinación ciudadano, y especialmente para el desarrollo autónomo de proyectos colaborativos. Estas tecnologías son diseñadas de un modo abierto para maximizar las probabilidades de apropiación ciudadana que permita su reconfiguración y remezcla con usos diferentes a los ideados inicialmente por sus creadores. Por tanto una tecnología se convierte en social cuando existen comunidades de usuarios que las incorporan a sus prácticas cotidianas y les dan usos innovadores. Las tecnologías sociales son los vehículos que están haciendo posible una nueva forma de urbanismo que podríamos denominar emergente o P2P, por analogía con las redes de intercambio de archivos entre pares. Esta aproximación representa una forma alternativa de construir la ciudad, de abajo arriba y utilizando el conocimiento y la acción ciudadana (Freire, 2009). Se diferencia del urbanismo convencional o “top down” basado en el conocimiento experto y en procesos jerárquicos controlados por políticos, gestores y técnicos en los que la ciudadanía juega un papel pasivo.
Sin embargo, la tecnología digital ha posibilitado también la irrupción de un modelo urbano conocido como “smart cities” o ciudades inteligentes que en gran medida se contrapone al representado por las tecnologías sociales. Las ciudades inteligentes serían aquellas en que el despliegue de sensores de todo tipo, controlados por las administraciones públicas y grandes proveedores de servicios, permitiría monitorizar en tiempo real la vida urbana (clima, tráfico, flujos de personas, contaminación ...), lo que posibilitaría una gestión mejor adaptada a las necesidades de la ciudadanía. Pero este concepto de ciudades inteligentes lleva implícito el modelo convencional (top-down, burocrático) de gestión urbana basada en la planificación en manos de expertos y políticos. Además esconde una nueva oportunidad de negocio para grandes corporaciones dedicadas a las infraestructuras y las telecomunicaciones, que son las que están alentando muchos de estos proyectos que suelen ser poco convincentes sobre los servicios de valor añadido que aportará a los ciudadanos la incorporación de la tecnología "smart" a las ciudades. Por último, en una “smart city” se acabaría por ampliar la capacidad de control de la ciudadanía y disminuir el potencial de participación ciudadana al incrementar la aparente complejidad y el automatismo en la toma de decisiones.
En estos momentos el problema del urbanismo no es la tecnología sino el modelo de ciudad, de gestión urbana y de gobernanza que se plantea. En este sentido, el modelo "smart cities" incorpora sutilmente un argumento conservador y perverso: la complejidad de las ciudades y de su gestión hace imprescindible la existencia de una planificación centralizada que controle todos los procesos. En realidad este argumento busca mantener e incluso fortalecer el status quo de políticos, gestores y proveedores de servicios e infraestructuras. Sin embargo, esta línea argumental olvida que la planificación centralizada también presenta limitaciones evidentes y ha fracasado en muchos ámbitos generando disfunciones en la vida urbana (desde burbujas inmobiliarias a la congestión por predominio del automóvil particular en el transporte pasando por la eliminación de la diversidad por la zonificación de usos).
Por otra parte, el enfoque emergente o P2P al urbanismo ha demostrado en los últimos años su capacidad de acción, desarrollo de proyectos autónomos y negociación con el poder por parte de la ciudadanía. Entre los referentes que demuestran la viabilidad y capacidad transformadora de este enfoque nos encontramos con proyectos y acciones en el ámbito de la tecnología e información: el movimiento de datos abiertos (“open data”) y el desarrollo de aplicaciones cívicas; el despliegue de redes de sensores distribuidos y la creación de plataformas de gestión de sensores y bases de datos (como Pachube); desarrollos tecnológicos de sensores para abaratar su coste y ampliar su espectro de variables registradas (con todas las posibilidades que abre el hardware abierto como Arduino); el desarrollo de infraestructuras ciudadanas (como la red wifi de guifi.net); y de info-estructuras ciudadanas (desde wikipedia hasta FixMyStreet u OpenStreetMap). En el ámbito de la participación ciudadana nos encontramos con un número creciente de colectivos practicando urbanismo local (comunidades donde se reúnen profesionales, amateurs y usuarios) con el objetivo de recuperar o crear espacios públicos y dotarlos de actividad, como los que han sido catalogados recientemente para el caso español en la monografía Deseo de Ciudad (García-Rosales, 2010).
Movimientos ciudadanos: La crisis en Europa y las “primaveras árabes”
Mientras el corazón de Europa languidece, sus periferias geográficas y sociales se convulsionan y generan movimientos de reacción que acaban construyendo un programa de cambios para lograr nuevas formas de gobernanza. Podemos identificar algunos eventos que simbolizan este proceso. Quizás el primer evento debamos situarlo en Islandia donde ya al inicio de la crisis, que en ese pequeño país ha sido especialmente virulenta, la población toma partido activamente para rechazar el pago de las pérdidas que la quiebra de los bancos nacionales generó a bancos y ahorradores principalmente británicos y holandeses. De esa negativa se desencadenaron cambios políticos que acabaron en gran parte con las estructuras políticas tradicionales y una serie de iniciativas legislativas innovadoras destinadas por ejemplo a proteger la neutralidad de la red o la libertad de expresión en internet. Quizás el último símbolo de este cambio profundo en este país ultra-periférico es el proyecto colaborativo para la nueva constitución, lo que ha venido denominándose una “wikiconstitución”.
Sin embargo quizás el movimiento más sorprendente ha surgido en la periferia externa situada en la frontera sur de Europa. Se trata de las conocidas como “primaveras árabes” que son revoluciones ciudadanas, que han desembocado casi siempre en conflictos violentos y guerras y que han provocado la caída de varios gobiernos dictatoriales en el norte de Africa (como Túnez, Egipto o Libia) y mantienen activos conflictos en otros países, y especialmente en Siria. En todos estos casos, las tecnologías sociales (soportadas muchas veces sobre redes sociales comerciales) han sido instrumentales e imprescindibles para permitir la organización de las acciones de los activistas. Estos conflictos han aportado luz de algún modo el debate que personificaron Evgeny Morozov y Clay Shirky (Morozov, 2011; Shirky, 2011). En las sociedades no democráticas se produce una tensión entre el uso de la red para el activismo y para el control gubernamental. Morozov defiende que en los regímenes dictatoriales la tecnología digital otorga más ventajas al poder que a los activistas, mientras que Clay Shirky ha defendido una postura opuesta. Tras una fase en que las denominadas revoluciones animadas desde Internet (Ucrania, Moldavia, Birmania ...) acabaron sofocadas por los gobiernos dictatoriales y en que la sofisticación e intensidad de los sistemas de censura digital han crecido enormemente en países como China, lo sucedido en el Norte de Africa nos indica la posibilidad real de que la tecnología empodere más a la ciudadanía que a los regímenes opresores.
En España el movimiento #15M o #spanishrevolution (descrito por Corsin Jiménez & Estalella, 2011) es de algún modo heredero de lo sucedido antes en Islandia y el norte de Africa y se inspira en estos conflictos en cuanto a su organización y estrategias de comunicación. Este movimiento es el resultado inevitable de la desconexión entre la realidad ciudadana y la política convencional. Esto es algo que, por otra parte, siempre ha sucedido en mayor o menor medida. Las élites siempre han intentando monopolizar las agendas, mantener las distancias y controlar los canales de comunicación, o sea su relación con los ciudadanos y la capacidad organizativa de estos. El resultado es un sistema unidireccional (unos pocos hablan, la masa escucha), una población con muy escasa autonomía (que solo usa para reaccionar, nunca se sale de la agenda definida desde el poder) y unas élites autoritarias y paternalistas. Quizás este estado de las cosas está empezando a desmoronarse.
En estos movimientos, la tecnología ha jugado un papel esencial como faciltador. Ahora la ciudadanía cuenta con herramientas para organizarse sin los intermediarios convencionales (desde los políticos a los medios de comunicación) y empieza a entender que puede salirse del estatus quo. La cuestión, que siginifica un reto para los políticos, es que el uso de la tecnología está pasando de ser instrumental a ser el síntoma exterior de un profundo cambio cultural. Las "redes sociales" han sido instrumentales y al tiempo han sido el símbolo de las redes de personas capaces de generar narrativas propias (al margen de los medios) y de movilizarlas (hacer márketing) para provocar un movimiento ciudadano. Estas narrativas son transmediáticas, nacen en Internet y ocupan el espacio y el debate público de forma viral. Mientras las narraciones de los políticos siguen siendo sospechosamente parecidas a las que podrían salir de un plató de una televisión o de una agencia de publicidad.
Estos movimientos no son más que un síntoma (y no es el primero) de un malestar y de una nueva forma de acción ciudadana. En el caso del movimiento #15M ha durado unos pocos meses pero resurge en muchos otros que abordan una enorme diversidad de problemas con una actitud más propositiva y no solo reactiva como en la fase inicial. Los políticos se enfrentan a ciudadanos (muy bien) organizados en redes informales (difíciles de "ver" con los ojos convencionales) con creatividad y capacidad para desarrollar proyectos autónomos.
Estos movimientos ciudadanos que surgen por las periferias europeas representan un nuevo paradigma de organización y acción caracterizado por: los ciudadanos auto-organizados se enfrentan a los poderes políticos y sus lobbies económicos (y mediáticos) asociados; son movimientos reactivos pero con propuestas básicas; se reclama un cambio en el poder político, pero sobre todo nuevos espacios para el debate democrático; se organizan como redes: descentralizadas, sin liderazgos claros, organizadas en Internet jugando un papel muy relevante las redes sociales; utilizan las nuevas narrativas transmediáticas; y significan la re-apropiación ciudadana del espacio público en un movimiento de los espacios digitales a las plazas.
Retos presentes y futuros
La confluencia y sinergias de las transformaciones propias de la cultura digital y de los movimientos de activismo ciudadano chocan con las formas tradicionales de entender el urbanismo y la política. Este conflicto podría ser la semilla de innovaciones sociales y políticas si se resuelven una serie de retos entre los que nos detendremos aquí en la cuestión de la recuperación del espacio público y la construcción de una nueva gobernanza que combine las aproximaciones “top down” y bottom-up”.
Algunas ideas para la recuperación del espacio público
La necesidad de espacios realmente públicos como lugares de encuentro y debate ciudadano y las posibilidades de ampliación de esos espacios mediante tecnologías digitales nos llevan a identificar una serie de acciones que permitirían acelerar este proceso, entre los que destacaría:
- Recuperar la densidad y diversidad en las ciudades; recuperar el modelo de ciudades compactas con mezcla de usos en todas las escalas espaciales. Los espacios públicos necesitan una masa crítica de uso y diversidad para resultar atractivos para la ciudadanía y que sean capaces de generar procesos creativos.
- Facilitar la movilidad ciudadana dado que aumenta la densidad y diversidad efectivas al incrementar las probabilidades de encuentro, además de mejorar la calidad de vida de las personas.
- Rediseñar los espacios públicos para el encuentro y la convivencia y no para el flujo. Por tanto las mejoras en movilidad no deben hacerse en detrimento de los usos verdaderamente comunes de los espacios públicos.
- Desarrollar tecnologías sociales (tanto infraestructuras como plataformas para la producción de conocimiento y organizaciones ciudadanas autónomas capaces de acción colectiva), que permitan a los ciudadanos apropiarse de modo efectivo de los espacios públicos (entendidos un sentido amplio, como espacios híbridos resultado de la interacción del espacio físico y digital)
- Desplegar redes de laboratorios ciudadanos, donde se facilite el desarrollo de proyectos colaborativos que aborden los problemas y oportunidades locales y que funcionen como plataformas que facilitan la innovación social. Estos laboratorios serían, y ya lo son en muchos casos, pequeños espacios distribuidos por el territorio; centros hiperlocales en el sentido de permitir el trabajo a pequeña escala pero dentro de redes globales gracias a la tecnología digital. Estos laboratorios desarrollan un programa abierto adaptado a los intereses y necesidades locales para los que aportan recursos materiales, intelectuales y organizativos. Por tanto podríamos definirlos como espacios de colaboración entre ciudadanía, agentes culturales, científicos y tecnólogos, y entre profesionales y amateurs. Y al tiempo serían mediatecas vivas donde se documenta en continuo toda su actividad y creaciones y que trabajan en red para crear bases de conocimiento abierto.
- Impulsar iniciativas de datos abiertos, al menos utilizando todos aquellos generados con financiación pública, sobre todo tipo de cuestiones que afectan a las ciudades. Promover la reutilización de estos datos por todo tipo de agentes (colectivos sociales, investigadores, empresas …) para generar aplicaciones útiles en el control democrático de las instituciones, políticos y gestores, para la mejora de la gestión pública y para desarrollar innovación social, producción cultural y actividad económica.
Gobernanza “top down” vs. “bottom-up”. Sobe los límites de la tecnología social
La recuperación del espacio público y la resolución de la desconexión entre la ciudadanía y las élites gobernantes hacen preciso reinventar la gobernanza urbana, en el sentido de promover procesos "de abajo a arriba" hasta descubrir sus límites; para posteriormente establecer procesos de negociación de la ciudadanía con el poder político y los técnicos y gestores para definir los modelos de gobierno a las escalas de mayor complejidad.
Los diferentes proyectos de tecnología social [1] demuestran la capacidad de coordinación ciudadana que permite la tecnología y que facilita el desarrollo de proyectos que pasan de la crítica a la acción constructiva. Las tecnologías sociales permiten crear y gestionar recursos e infraestructuras, producir y difundir conocimiento de todo tipo, y coordinar agentes diversos para generar nuevas economías más inclusivas y sostenibles. En Las “revoluciones árabes” o el movimiento #15M en España los colectivos organizados en y desde Internet realizan de modo muy efectivo activismo en contra de los poderes políticos y mediáticos con resultados inimaginables hasta hace poco tiempo.
La agenda pasa ahora por dos cuestiones básicas. Primero, identificar las razones y factores que permiten maximizar la eficacia y capacidad de coordinación de la tecnología social. Y en segundo lugar, una vez aprendamos de un modo colectivo y experimental como diseñar proyectos basados en tecnologías sociales, cabe preguntarse por los límites: ¿qué grado de complejidad pueden alcanzar los proyectos ciudadanos soportados y empoderados por tecnología social?, ¿hasta dónde pueden llegar estos proyectos?, ¿qué cambios sociales, políticos y económicos son capaces de provocar?
Los poderes políticos acostumbran a señalar las limitaciones de los proyectos basados en tecnologías sociales para justificar modelos basados en el control centralizado y en el conocimiento experto. En lo referente al urbanismo se hace preciso la integración de los modelos emergente (basado en tecnologías sociales) y planificado (que genera “smart cities”). Para lograr este objetivo es precio son primer lugar generar una infraestructura y organización ciudadana que sea capaz de "construir ciudad" y llegar tan lejos como sea posible (en escalas espaciales y de complejidad), para a continuación incorporar a los proveedores de infraestructuras y servicios en este marco (al contrario de lo que sucede en el modelo "smart cities" en que son los proveedores los que crean el marco de referencia). Solo una vez alcanzados estos posibles límites sería necesario explorar en que escalas espaciales y de complejidad es necesario discutir, negociar y, en último término, diseñar sistemas de gobernanza que incorporen a la ciudadanía y sus organizaciones por una parte y a los políticos, gestores e instituciones públicas por otra.
Posiblemente estamos entrando en una fase en que se revitalice la política pero está se haga desde modelos muy diferentes a los convencionales. Seguirán existiendo partidos que seguirán manejando una parte del poder, pero tendrán que enfrentarse y/o negociar y colaborar con movimientos cívicos que harán política activa y propositiva desde los espacios públicos (urbanos y digitales). Para entender esta nueva gobernanza quizás deberíamos empezar a mirar más hacia Islandia o el norte de Africa y menos a Bruselas o Washington.
Bibliografía
Corsin Jiménez, Alberto & Adolfo Estalella (2011). #spanishrevolution. Anthropology Today 27:19-23.
Freire, Juan (2009). Urbanismo emergente: ciudad, tecnología e innovación social - Emerging urban planning: city, technology and social innovation. En: Paisajes Domésticos / Domestic Landascapes, Vol. 4 Redes de Borde / Edge Networks, pp. 18-27. Ed. SEPES Entidad Estatal de Suelo, España.
García-Rosales, Cristina (ed.) (2010). Deseo de ciudad: Arquitecturas revolucionarias. Mandala Ediciones.
Morozov, Evgeny (2011). The net delusion: The dark side of Internet freedom. PublicAffairs
Shirky, Clay (2011). The politicla power of social media. Technology, the public sphera and social change. Foreign Policy, January / February 2011.
[1] documentados en http://tecnologiasocial.tumblr.com/

Aunque aún no lo he explicado aquí, mi vida profesional ha cambiado radicalmente en los últimas semanas. Desde el 1 de Marzo ya no trabajo en la Universidad de A Coruña y participo como co-fundador en Barrabés Next, una nueva empresa que nace dentro del grupo Barrabés dedicada a la transformación de organizaciones utilizando como herramientas la innovación y el diseño. Espero poder pronto explicar con más calma lo que hacemos y las herramientas y conceptos en que nos basamos. Pero además de esta nueva aventura mantengo mis intereses educativos que se van concretando en nuevos proyectos y experiencias, y uno de ellos es la razón principal de este post.
Este sábado 5 de Mayo se presenta en HUB Madrid del Grado internacional “Liderazgo Emprendedor e Innovación” (LEINN) y de su nuevo itinerario que tendrá como una de sus bases Madrid (lo que hemos denominado la "Madrid Experience"). El grado oficial LEINN lo imparte la Universidad de Mondragón desde su unidad Mondragón Team Academy (MTA) y en el caso de Madrid contará como socio local con Teamlabs.
Teamlabs (@teamlabs, facebook, linkedin) es un nuevo proyecto en el que participo junto con Berta Lázaro, Max Oliva y Félix Lozano que pretende experimentar nuevos modelos educativos centrados en el aprender haciendo y el emprendizaje en equipo. Crea laboratorios de proyectos en un entorno creativo con "teampreneurs" que dan respuestas innovadoras a los retos más interesantes de nuestros días. Éstos labs son en sí mismos instrumentos educativos para el desarrollo personal y profesional de las habilidades que se precisan en la nueva sociedad. EL grado LEINN será uno de sus proyectos centrales pero queremos explorar estas nuevas prácticas en diferentes entornos, tanto dentro de instituciones educativas como con otras organizaciones y ecosistemas empresariales y de emprendedores. Tanto la Universidad de Mondragón como MTA han sido cruciales en el lanzamiento de esta plataforma dado que nos han permitido reflexionar y aprender sobre nuevos modelos educativos y han decidido afrontar con nosotros el reto de expandir su grado LEINN para generar una red de equipos y organizaciones que cooperen en este cambio educativo.
El sábado en Hub Madrid (C. Gobernador 26) de 11 a 14 h presentaremos el grado, la experiencia de MTA y a Teamlabs y al propio Hub (el esapcio donde nuestros estudiantes desarrollarán en gran medida sus proyectos. Como ejemplo de las actitudes, valores y proyectos en que trabajan los estudiantes de LEINN os dejo este ejemplo en forma de un video que han preparado los jóvenes de tercer curso y fundadores de las empresas taZEBAez y aKKua como narración de lo que ha supuesto su viaje de aprendizaje en China e India, donde han pasado los últimos 4 meses. Ellos prepararon este video para la presentacion de LEINN en Madrid (mil gracias!!!!).
Esta es información más detallada del evento del próximo sábado 5 de Mayo, del grado LEINN y de la "Madrid Experience":
EL SÁBADO 5 de mayo de 2012, a las 11 hs. la Universidad de Mondragón y la universidad finlandesa Team Academy lanzan en Madrid Grado oficial en Liderazgo Emprendedor e Innovación (LEINN) que representa la primera titulación universitaria sobre Emprendizaje existente en España. Este evento de Puertas Abiertas tendrá lugar en el HUB Madrid. Se presentará la nueva base para el desarrollo de proyectos dentro del grado internacional y bilingüe que funcionará en el mismo HUB Madrid.
El evento de “puertas abiertas” está dirigido a jóvenes emprendedores de 16 a 25 años que quieran experimentar una formación universitaria radical. Está dirigido a padres que apuesten por un desarrollo del espíritu emprendedor de sus hijos. De la mano de las metodologías finlandesas Team Academy los alumnos de LEINN viajarán a Finlandia, San Francisco, China,India y Brasil a lo largo de los 4 años de aprendizaje. La intención principal de la carrera es formar a los jóvenes para emprender en equipo, aprender haciendo, trabajando en proyectos reales y con la perspectiva de ser ciudadanos globales.
GRADO LEINN
El Grado internacional oficial "Liderazgo Emprendedor e Innovación" (LEINN) afronta uno de los mayores retos de la sociedad actual: educar para las necesidades de las personas, las empresas y la sociedad del siglo 21. Para lograrlo basa su estrategia en un cambio radical en la metodología de estudios universitarios. Ésta se basa en tres pilares básicos: aprender haciendo (de modo que las empresas creadas por los estudiantes sean su herramienta de aprendizaje desarrollando proyectos reales); emprender en equipo (desarrollando competencias esenciales para …); y a través de viajes de aprendizaje internacionales (la relación y el trabajo en entornos culturales diversos). LEINN aplica las metodologías que Team Academy en Finlandia ha desarrollado con éxito durante las dos últimas décadas y que se han convertido por lo tanto en un referente internacional en educación superior. LEINN es un título oficial de grado de la Universidad de Mondragón reconocido por el Ministerio de Educación y Cultura y Deporte en el marco de Espacio Europeo de Educación Superior. Se imparte a través de su unidad Mondragón Team Academy de la Facultad de Empresariales.
EXPANSION
A partir del curso 2012-13 LEINN inicia una nueva fase de expansión en la que los proyectos y experiencias que complementan el aprendizaje académico, se configuran en diversos entornos. Siendo Mondragón (Oñate e Irún) el nodo central de LEINN, desde el curso 12-13 parte importante del programa se desarrollará también en Madrid. Y durante los siguientes cursos la expasión internacional de LEINN seguirá en nuevos entornos. Todos comparten la misma metodología pero incorporan ofertas diferenciadas en cuanto a las experiencias y lugares en que trabajarán y desarrollarán sus empresas los estudiantes.
MADRID EXPERIENCE
En este nuevo escenario, el itinerario de Madrid propone la "Madrid Experience", un ecosistema emprendedor único a nivel internacional. En esta localización se encuentran diversos espacios donde desarrollan sus proyectos comunidades de emprendedores, además de numerosas empresas de base tecnológica y altamente innovadoras.
Esta experiencia tendrá su base de proyectos en pleno centro de Madrid, en el HUB Madrid, red internacional de emprendedores e innovadores sociales presente en más de 30 países en los 5 continentes; y será complementada con proyectos emprendedores reales en viajes de aprendizaje en el País Vasco, Finlandia, Silicon Valley así como en países emergentes como China, India y Brasil.
El itinerario en Madrid cuenta como valores añadidos la participación activa de HUB Madrid, un ecosistema de emprendedores, un espacio donde se asienta una comunidad de emprendedores e innovadores sociales asociada a una red internacional que están generando un impacto en la economía y la sociedad de los lugares donde actúan. Por otra parte trabajamos con el concepto de campus urbano dado que el centro de Madrid es un claro exponente de ecosistema empresarial del siglo 21. Un espacio urbano con elevada densidad y diversidad donde se establecen redes y comunidades de todo tipo que facilita el desarrollo de proyectos empresariales innovadores. La presencia es un mismo espacio de la comunidad HUB, espacios de producción cultural e innovación tecnológica como Medialab-Prado, las numerosas start-ups que se concentran en el centro de Madrid son una gran oportunidad para el aprendizaje desde la práctica. La inserción del grado LEINN en este entorno busca maximizar estas oportunidades.
En verano de 2010 tuve la oportunidad de recorrer la provincia de Málaga acompañado por Susana García Bujalance, profesora de la Escuela de Arquitectura de Málaga, y Karla Brunet. La razón de este viaje es un proyecto coordinado por Suana García que pretendía reflexionar sobre la naturaleza territorial de la provincia, que incorpora la Costa del Sol como una realidad urbana metropolitana que desborda escalas y límites políticos y una zona interior eminentemente rural y desconectada de la costa. Como resultado de ese proyecto se publicó una monografía (Málaga como Laboratorio Urbanístico. Esbozos para el entendimiento de una habitabilidad difusa, editada por la Fundación Málaga Desarrollo y Calidad) en la que escribí un capítulo (Una nueva visión del territorio: Ciudad expandida y ecologías en red, versión completa en pdf) en el que pretendía aportar una visión del territorio malagueño desde la óptica de los conceptos de ciudad expandida y ecología en red. Ese texto se basa e incorpora algunas reflexiones previas sobre los nuevos modelos urbanos (principalmente los posts Territorio = geología x infraestructuras x política, La evolución de las ciudades: arquitectura y control, Ciudad expandida: Modelos urbanos en el paradigma de las ecologías en red, Cultura postdigital y ciudad expandida y Un futuro para la arquitectura y el urbanismo; así como una síntesis del artículo sobre urbanismo emergente). Porotra el texto es fruto de las observaciones y conversaciones que mantuvimos durante ese viaje.
A continuación reproduzco las partes del capítulo que se refieren específicamente al caso de la provincia de Málaga como ejemplo de la complejidad territorial de un territorio que se ha desarrollado siguiendo las lógicas de ciudad expandida y ecologías en red y una reflexión sobre los retos para su gobernanza teniendo en cuenta que la realidad política está desacoplada de la realidad geográfica y socioeconómica.
Ciudad expandida: zona Metropolitana de la Costa del Sol
En el final del siglo20 y comienzo del 21 irrumpe de un nuevo modelo urbano y de ocupación y uso del territorio que está empezando a suceder a la ciudadpost-moderna. La interacción de nuevas prácticas ciudadanas traducidas en nuevos usos del espacio y de unas infraestructuras ambientales y construidas que funcionan bajo el paradigma de las “ecologías en red” genera un nuevo modelo urbano y territorial que podríamos definir como “ciudad expandida”. Un modelo que se ha desarrollado a pesar de la planificación pero que a la vez es el resultado, parcial, de las fuerzas de la geología y de la política aunque con resultados inesperados. Esta modelo urbano es expandido en un doble sentido:
2) el espacio público se reinventa en un doble sentido: se configuran nuevos lugares de relación física y se expande con la tecnología. Las redes de comunicación generan espacios digitales que interaccionan con los espacios físicos y producen nuevas formas de relación de las personas con consecuencias espaciales.
El territoriode la provincia de Málaga es un excelente ejemplo de este nuevo modelo territorial. En realidad la provincia de Málaga se estructura en dos territorios bien diferenciados por sus estrategias de ocupación del espacio y las dinámicas de sus ocupantes. La mayor parte de la zona costera conforma una zona metropolitana, la Costa del Sol, que hace ya tiempo que ha dejado de ser, al menos únicamente, un área turística en el sentido más convencional. El interior es un mosaico de diferentes estrategias socioeconómicas que en gran parte se conectan más con otras provincias que con la zona costera de Málaga; un ejemplo caro de desconexión entre la política oficial y las realidades territoriales.
La zona metropolitana podría ser conceptualizada como una “ciudad expandida” tal como la definíamos antes si atendemos a estos elementos:
- El espacio urbano se extiende más allá de los límites políticos, por ejemplo entre municipios, y las zonas periféricas originales dejan de ser en muchos casos espacios suburbanos. Pero lo relevante no es esta expansión sino los cambios en el comportamiento de los ciudadanos que usan cotidianamente el territorio de formas no contempladas en la planificación oficial. Así, es habitual que las rutinas diarias de los habitantes incluyan su presencia de diferentes centros de actividad (muchas veces localizados en varios municipios). Además estos patrones de uso ya no son únicos sino que responden a múltiples tipologías que representan la diversidad de modos de vida. Por tanto, no es posible ya definir un centro y una periferia; nos encontramos ante una ciudad multicéntrica, con múltiples nodos de actividad.
- La población presenta una elevada diversidad en sus orígenes y motivaciones para habitar este territorio. En concreto en las últimas décadas ha crecido un grupo de “inmigrantes” de alto poder adquisitivo que pueden aparentemente pasar por turistas con una segunda residencia. En realidad son personas, en especial de otros países europeos, que deciden vivir permanentemente en la Costa del Sol pero mantienen su actividad profesional original desplegando una doble estrategia: utilizar las tecnologías de comunicación de modo intensivo y realizar viajes frecuentes (muchas veces semanales) para visitar sus “lugares de trabajo” en otras ciudades y países. En paralelo han crecido otras comunidades de inmigrantes, procedentes de Africa y Latinoamérica, que han ocupado los trabajos menos atractivos. Ambos colectivos, por decisión o necesidad, ocupan nuevos espacios urbanos o suburbanos generando nuevos centros de actividad. Ninguno de estos colectivos es bien conocido en sus prácticas espaciales y necesidades. Como tampoco son objetivos electorales (dado que no suelen contar con derecho de voto), son olvidados en la planificación urbanística. Como resultado la planificación suele obviar tanto una parte del territorio y de la población efectiva.
- En esta ciudad surgen nuevos espacios públicos distribuidos a lo largo del territorio. Más allá de los centros de las ciudades, adquieren especial relevancia las zonas y centros comerciales como lugares de relación. Pero también los inmigrantes de bajo poder adquisitivo aprovechan zonas marginales (en el sentido de ser espacios para los que no se ha definido una función o han sido abandonados por los gestores) en la periferia para sus actividades de ocio y comunitarias.
- Los nuevos y tradicionales habitantes, en parte gracias a su uso de las tecnologías digitales, se organizan en múltiples redes. Cada persona suele participar en diferentes redes formales y, sobre todo, informales y muchas de ellas se estructuran también sobre el territorio de la Costa del Sol. El resultado final es una complejidad social muy elevada.
- En esta transformación los criterios estéticos tradicionales son modificados o simplemente abandonados. La nueva ciudad expandida presenta nuevas formas y estéticas que habitualmente provocan el rechazo de los técnicos y especialistas. Estas nuevas estéticas nacen de decisiones individuales (de agentes privados, ya sean personas u organizaciones), muchas veces discordantes entre ellas, y de su yuxtaposición aparentemente caótica en un mismo territorio. A este proceso ayuda el hecho de que normalmente el desarrollo residencial y comercial se adelanta al de los espacios comunes.
- Una visión superficial de este nuevo territorio puede generar una apariencia de sprawl y de ciudad difusa. Es cierto que en esta zona metropolitana se incorporan áreas de sprawl y zonas difusas pero el conjunto no puede catalogarse así. La zonificación propia del sprawl se ha perdido en gran medida y existen numerosos núcleos con elevadas densidades de ocupación.
En realidad la Costa del Sol es un ejemplo de un modelo urbano que crece y surge en lugares insospechados, aunque sigue pasando desapercibido. Mientras la reflexión y acción política sobre las ciudades sigue pensando en tipologías convencionales, las zonas urbanas más dinámicas se están convirtiendo en modelos expandidos. Por ejemplo, la zona costera de Galicia y el norte de Portugal configura otro área metropolitana, que discurre desde Ferrol hasta Porto, con características similares a las de la Costa del Sol, aunque en contextos socioculturales y económicos radicalmente diferentes. Incluso, si nos centramos en las grandes ciudades españolas, Barcelona y Madrid representan los dos tipos de evolución urbana. Barcelona sigue hasta su máxima expresión el modelo de ciudad post-moderna convertida en un centro “acondicionado” para uso turístico y para la atracción de la clase creativa. Madrid, por el contrario, partiendo de un modelo centro-periferia, se está transformando hacia otra estructura multicéntrica con nodos de actividad distribuidos por un territorio mucho mayor que el que ocupa la ciudad oficial.
Por supuesto, clasificar los diferentes territorios en una u otra tipología es un ejercicio de simplificación que elimina buena parte de la diversidad y complejidad. Por ejemplo, en Barcelona existen numerosas fuerzas que se oponen a la acción planificadora oficial. En el caso de Madrid, su transformación a un modelo expandido se realiza a pesar de los intentos políticos de crear una ciudad post-moderna.
Territorios “desconectados”: el interior de la provincia de Málaga y las otras costas
Mientras la mayor parte de la zona costera de la provincia de Málaga conforma una estructura urbana muy interconectada, el interior de la provincia y la costa oriental funcionan de forma muy diferente. En ambos casos la geología y la historia han marcado un desarrollo de cada comarca poco relacionado con sus vecinos geográficos situados dentro de la provincia y, por el contrario, ha generado conexiones fuertes con otros territorios próximos (en especial Antequera-Granada). En el caso de la costa oriental, que forma parte de la Axarquía, existe una escasa vinculación con la Costa del Sol. El interior de la provincia se articula alrededor del vector de Antequera, que aunque se asienta sobre un sistema montañoso abrupto, permite la conectividad física dado que cuenta con accesos fáciles. Este sistema organiza una serie de comarcas con escasa vinculación con la costa malagueña como son las sierras de Ronda y las Nieves y la Axarquía, además de la zona norte de altiplanicie donde se localiza Campillos.
Estas comarcas están organizadas en general a partir de núcleos de actividad centrados en unos pocos pueblos (salvo en el caso de la Axarquía en que surge una estructura de asentamientos dispersos muy característica). Suelen presentar, incluso en estos momentos, características rurales clásicas con una elevada dependencia del sector primario. La geología, a través del sistema de sierras que dibuja un territorio abrupto y poco accesible, y las infraestructuras viarias han delimitado las conexiones de cada una de estas comarcas con sus vecinos. Por estas razones en todos los casos las relaciones históricas más fuertes se han establecido con Antequera-Granada más que con la zona costera malagueña de las que la separan barreras físicas importantes y unas infraestructuras deficientes hasta tiempos recientes. En los últimos tiempos, aunque en pequeña escala, estos lugares han empezado a convertirse en segundas residencias de habitantes urbanos o en primeras residencias de nuevos ocupantes de tipologías muy similares a las descritas para la Costa del Sol.
Es especialmente relevante el caso de la Axarquía, situada en la parte oriental de la provincia y que incluye tanto la zona costera como el interior. La costa tiene escala vinculación con la Costa del Sol y se despuebla en invierno; por tanto sigue una dinámica turística convencional. El interior presenta una parcelación muy fragmentada que dificulta el desarrollo de grandes proyectos y conforma una estructura es de asentamientos dispersos que en estos momentos combinan viviendas de "locales" y de extranjeros que empezaron a llegar hacia 2002.
Si analizamos la vinculación entre la "ciudad expandida" de la Costa del Sol y las comarcas del interior (así como la Costa del Sol Oriental) comprobamos que desde un punto de vista ambiental forman parte de un sistema común. En este sentido podríamos decir que comparten unas infraestructuras ambientales (por ejemplo cuencas hidrográficas) y por tanto la gestión de su territorio debería en buena medida ser común. Por el contrario, las infraestructuras viarias de conexión han sido muy escasas y han generado una desconexión entre los diferentes territorios de la provincia. Esta desconexión no se resuelve, solo ni de modo inmediato, con nuevas infraestructuras, dado que la historia ha dado lugar a culturas relacionales diferenciadas. En todo caso, la reconexión física es una de las bases para generar una nueva cultura territorial que permitiera de algún modo "unificar" el territorio provincial y favoreciera la eficacia de las políticas comunes. Sin embargo, en estos momentos parece esencial reforzar y ampliar las infraestructuras de conectividad con redes de telecomunicaciones. En este sentido un buen ejemplo sería el caso de la sierra de las Nieves y de Ronda. La red Guadalinfo ha permitido la conexión de los pueblos de esta sierra y ha facilitado la creación de estructuras económicas comunes, fundamentalmente basadas en el turismo rural de interior. A pesar de que estos pueblos cuentan con una deficiente conexión física con la costa, la capital e incluso entre ellos, la infraestructura digital les ha permitido establecer estrategias territoriales comunes.
¿Nuevas políticas para la provincia de Málaga?
La naturaleza artificial, por la existencia de dos territorios afectados por lógicas diferentes, y el modelo urbano expandido de la provincia de Málaga obligan a una revisión en profundidad de las políticas públicas territoriales. En primer lugar parece necesario un reconocimiento de que la dinámica del territorio solo obedece en parte, y a veces de forma imprevista, a las políticas de planificación. Por otra parte parece urgente comprender la realidad social y espacial de la provincia integrando en la observación a todos los grupos sociales (en especial a aquellos que hasta ahora han resultado invisibles) y situando el foco en las prácticas individuales y no en unidades agregadas o definidas con criterio burocrático.
La desconexión de la zona metropolitana costera con el interior de la provincia parece una preocupación principal de las instituciones provinciales. La historia y la “geología” (las infraestructuras ambientales y construidas) han marcado el desarrollo territorial y las conexiones espaciales entre los núcleos de población. En estos momentos, el interior parece la nueva área de expansión de la ciudad costera y esto puede significar una oportunidad para la integración de ambos territorios. Pero esta oportunidad puede convertirse en un problema si la ocupación pone en peligro las infraestructuras ambientales o colapsa las construidas. Una planificación que trate de reconvertir el interior en un espacio turístico convencional representa otro peligro. Por tanto las soluciones vendrían de un diseño de infraestructuras que permita la conexión de zonas y potencie un uso del territorio propio de la “ciudad expandida”.
Este texto tiene su origen en una serie de conversaciones que tuvieron lugar en el workshop que el International Executive Master Program in Intrapreneurship and Open Innovation (MINN) de la Mondragón Team Academy (Universidad de Mondragón) celebró en Madrid hace unos días, y en concreto en una sesión de diálogo con Carlos Barrabés, y en el taller que como preparación del libro Manifiesto Crowd desarrollé con Antoni Gutiérrez-Rubí y Ricard Espelt en ESADECreápolis.
1. Incremento de la complejidad
El efecto combinado de globalización y tecnología generan un aumento drástico de la complejidad del mundo en que vivimos. Por una parte la tecnología digital ha ayudado a la transformación de los usuarios de consumidores a productores y por tanto el volumen y diversidad de "artefactos" creados aumenta (estos artefactos fueron inicialmente contenidos, pero cada vez más abarcan también objetos físicos de todo tipo así como formas de organización). Por otra parte la globalización aumenta la diversidad de contextos sociales y culturales y la facilidad de acceso al conocimiento, lo que incrementa aún más la diversidad de los artefactos producidos.
2. Simplicidad en la experiencia de usuario
En paralelo a este aumento de la complejidad parece existir una tendencia hacia la simplificación en el diseño, una respuesta aparentemente obvia para que los usuarios sean capaces de gestionar sus relaciones en un entorno tan complejo con una oferta muy elevada de información, conocimiento y estímulos. Por otra parte, en buena parte de los productos que incorporan tecnología, su sofisticación y digitalización hacen que las posibilidades de que el usuario acceda a su "interior" (por ejemplo para modificarla o repararla) se reduzcan.
Así las interfaces se hacen más simples y se reduce aparentemente la posibilidad de manipulación de los productos con los que nos relacionamos en el día a día. Pensemos por ejemplo en los interfaces de los teléfonos móviles táctiles; la imposibilidad de cambiar la batería de un iPhone; las interfaces desde las que servicios de redes sociales, como Facebook o Twitter, permiten a sus usuarios gestionar sus propios contenidos y relaciones; o las dificultades que experimenta cualquier conductor si desea revisar personalmente el motor de su automóvil.
3. Complejidad significativa
En realidad la aparente simplicidad de interfaces y de la relación entre usuario y artefacto esconde patrones de uso mucho más complejos y diversos que en el pasado. De este modo lo que aún seguimos denominando "teléfono móvil" se ha convertido en un dispositivo que da acceso a servicios digitales de todo tipo basados en aplicaciones. En el pasado todos los teléfonos (independientemente de la marca y modelo) eran en esencia similares (se usaban para hacer llamadas o enviar SMS), mientras que los actuales son en cierto modo todos diferentes a cualquier otro como resultado de la personalización a partir de una base de cientos de miles de aplicaciones disponibles (y de nuevo en gran medida de la marca y modelo).
Del mismo modo, aunque un automóvil funciona más que nunca como una "caja negra" en cuanto a su mecánica, las opciones de personalización de la experiencia de usuario son mayores que nunca (navegadores, música, climatización, etc). Sin embrago en el caso de los automóviles han intentado durante un tiempo (y lo siguen haciendo en algunos casos) la integración vertical de tecnología mediante sistemas propietarios (un navegador que funciona solo en una marca y que se debe actualizar en un taller especializado, por ejemplo). Pero este modelo va cayendo por su elevado coste y sus limitaciones de modo que cada vez más las marcas ofrecen automóviles concebidos como plataformas abiertas para que el usuario pueda personalizarlas conectando e integrando sus propios dispositivos.
Por último, en el caso de las redes sociales, a pesar de (o gracias a) la simplificación de las interfaces, la complejidad de posibles usos de los servicios es muy elevada (pensemos en la gestión de la privacidad en Facebook o en las tipologías de usuarios de twiiter que van desde grandes medios de comunicación, o celebrities que lo usan como canales de comunicación o pequeños grupos de usuarios que comparten información o activistas que se coordinan utilizándolo como una plataforma en tiempo real).
Por tanto, ¿se aumenta o reduce la complejidad que se le ofrece al usuario a través del diseño? En realidad suceden ambos procesos a la vez. Por una parte el diseño elimina la complejidad "no deseada" por el usuario y de este modo se mantiene la interacción simple. Sin embargo al tiempo, en ciertos elementos del diseño, se proporciona tanta complejidad como sea posible asociada con interfaces simples que hacen viables su gestión por los propios usuarios. Podríamos definir esta complejidad deseada como "complejidad significativa", aquella destinada a permitir la personalización del artefacto, y en especial de la experiencia, por el usuario de modo que se apropie de la tecnología para realizar un uso diferenciado. Finalmente, el usuario, a través de esta personalización extrema, se convierte en un creador que co-diseña en gran medida el producto y la experiencia (podríamos decir que ningún móvil está completo hasta que no se han instalado aplicaciones). Esta transformación del papel del usuario es consecuente con su evolución hacia un rol básico de productor que la tecnología digital ha facilitado.
4. La deriva de producto a servicio y, finalmente, a comunidad
En esta transformación de los objetivos del diseño (de productos, de interfaces y de experiencias) y del papel del usuario se genera una transformación de la propia naturaleza de "lo diseñado". Así, los productos se convierten en servicios, como lo muestran los teléfonos móviles transformados en interfaces de servicios de aplicaciones. Del mismo modo podemos plantear la hipótesis de que los servicios se transforman gradualmente en comunidades, en las que tiene más importancia la relación entre sus miembros (lo que les es común: sus objetivos, reglas de gobierno, espacios de interacción) que la propuesta de valor inicial del servicio que fue el origen. Así, los servicios redes sociales se convierten en el origen de múltiples comunidades de usuarios que se apropian y personalizan la tecnología y los servicios originales.
En esta transición producto - servicio - comunidad podemos observar un incremento de la simplicidad de los interfaces que acompaña a un aumento de la complejidad significativa que se le ofrece al usuario. Por supuesto, en esta transformación la propuesta de valor cambia radicalmente y, por tanto, los modelos de negocio (en el caso de diseños comerciales) o las estrategias de sostenibilidad (en el caso de diseños no comerciales) deben evolucionar de forma paralela adaptándose a los "nuevos usuarios" que ellos mismos han contribuido a crear.
Este sábado 18 de febrero se celebra en Medialab-Prado el Barcamp Ciudad y Procomún, como una de las primeras acciones relacionadas con el Grupo Ciudad y Procomún del Laboratorio del Procomún. Tal como se planteó en la primera reunión, el grupo organiza su actividad en dos ámbitos complementarios que son las propias reuniones dedicadas al debate y la reflexión y una serie de acciones dedicadas a "hacer". De acuerdo con la cultura de prototipado sobre la que funcionan las comunidades que colaboran en Medialab-Prado, el hacer es el inicio de un proceso que nos llevará a debatir y discutir cuestiones relacionadas con la gobernanza urbana a partir de la experiencia. Un tercer elemento que está surgiendo de las conversaciones es la observación de experiencias ya en marcha sobre el procomún urbano mediante visitas y diálogos con las personas implicadas en esos proyectos.
Desde mi punto de vista, el barcamp (definición) podría ser (el propio grupo se inventa y prototipa con su desarrollo) la pieza básica (o "el brazo armado") del grupo Ciudad y Procomún, el espacio donde se comparten ideas de proyectos, se conceptualizan y se forman equipos de personas interesados. Estos equipos podrán después continuar el desarrollo de los proyectos en otros formatos que ya son habituales en Medialab, posiblemente con talleres específicos. En este sentido, esta sesión no es más que elinicio de un proceso continuo de generación de proyectos y equipos.
Esta es la información básica sobre el barcamp Ciudad y Procomún (más información en el sitio y la wiki del Barcamp):
Jornada dedicada a la exposición de iniciativas relacionadas con el procomún y la ciudad en formato Barcamp. Sesión abierta a cualquier persona interesada. Inscríbete para presentar tus proyectos, ideas y demostraciones prácticas. [streaming en directo]
Introducción
El barcamp es un formato de evento en el que los participantes se inscriben sobre un tablero al comenzar el día para presentar sus proyectos, discusiones y demostraciones prácticas. El objetivo del Barcamp es aglutinar y conectar a aquellos colectivos e individuos con propuestas afines a las del grupo de Ciudad y procomún del Laboratorio del procomún.
Las presentaciones deben tener una duración de entre 15-30 minutos y se realizarán en simultáneo tantas como sean posibles.
Temáticas de interés
- Acciones urbanas: acciones que sirven para dinamizar el espacio público, generando nuevos puntos de encuentro entre los citudadanos o poniendo de manifiesto aspectos invisibilizados. Puede servir para presentar también acciones efímeras.
- Mapping de la ciudad: como linea distinta de la propia creación de los datos, centrándose en la catalogación espacial fundamentalmente. Ejemplos, mapeo de barreras arquitectónicas para personas con movilidad reducida.
- Distopías de la ciudad: Presentación de proyectos que ponen de manifiesto aspectos de las ciudades dañinos. Como ejemplo, Sentient City Survival Kit, o como protegerse frente a la ciudad superintrusiva.
- Realidad aumentada: nuevas formas de interacción sobre el espacio público utilizando metadatos sobre la espacio físico.
- Participatory Sensing: creación de conjuntos de datos por parte de los ciudadanos, de forma colaborativa. Pueden tomar la forma de aplicaciones para móviles, redes de sensores abiertas (al estilo de la línea Data Citizen Driven City de los Viernes Openlab), sensores montados sobre vehículos, etc.
- Medición de la energía: cómo gestionar de forma más eficiente nuestro consumo, analizando las implicaciones sobre el medio ambiente y posibilitando la mejora de los procesos implicados.
[La imagen es de Sara Alvarellos]
Hoy y mañana se celebran en la Cidade da Cultura en Santiago de Compostela el Encontro Internacional de Economía e Cultura (programa en pdf y streaming). El viernes 17 de 12 a 12 h moderaré una mesa sobre "Novos contextos para a creatividade e a innovación: fórmulas de cooperación para favorecer o desenvolvemento creativo e empresarial" en la que participarán Miren Arantzazu Jiménez Sánchez e Igor Arrien Garmendia de CIB Bilbao, Rafael de Ramón de Utopic_Us y Ana María Llopis de Ideas4All. Este es el texto que he preparado como introducción al debate de la mesa:
Después de años de sublimar la creatividad, de buscar definiciones grandilocuentes sobre lo que es innovación y de apostar por las grandes infraestructuras materiales como vía para el desarrollo ha llegado al parecer el momento del sentido común, de reconocer la realidad y de apostar por nuevos modelos, más sostenibles, para producir y poder vivir de y con la cultura.
La creatividad es una parte relevante de la innovación pero la innovación es más que la creatividad. Fomentar únicamente la creatividad es en cierto modo un forma sutil de infantilización de los profesionales que se hacen dependientes de elementos externos que traducen esa creatividad en innovación. Además ambos procesos, lejos de operar dentro del ensimismamiento del genio individual, son resultado de procesos colectivos. Por una parte innovamos “a hombros de gigantes” copiando y remezclando ideas y obras de nuestros antecesores. Por otra, nuestros procesos creativos se enriquecen si los desarrollamos de forma abierta y colaborativamente, y los resultados son más diversos y disruptivos si colaboramos con los que son diferentes a nosotros. En ocasiones nos referimos a esto con la etiqueta de interdisciplinariedad, pero que quizás sea un concepto demasiado conservador. Más bien lo que necesitamos es ser transdiscplinares o adisciplinares: no importa tanto el origen como lo que aportas y tus motivaciones; son esenciales la empatía (entender las razones y lenguajes del que es distinto disciplinar o socialmente) y la capacidad de diálogo para conformar equipos de personas diferentes que alcancen resultados relevantes. Y en un entorno complejo es imposible pensar sin hacer, vivimos y en una cultura del prototipado, de la experimentación continua en la que hacer y pensar van de la mano.
La dimensión colectiva es ya esencial y sus consecuencias son claras y radicales. Necesitamos condiciones (infraestructuras, organizaciones, reglas) que potencien la colaboración. Las transformaciones tecnológicas recientes y la cultura digital que ha emergido no han hecho más que reforzar estas tendencias, en ocasiones de un modo imparable. Así, es difícil defender desde un punto de vista ético ciertas posiciones extremas respecto a los derechos de autor y la propiedad intelectual cuando la creación es siempre colectiva (y en este sentido el modelo del copyright inflexible no es más que un extremo de un amplio abanico de opciones). Pero además la digitalización hace inviables ciertas protecciones (y los modelos de negocio que soportan) y abre nuevas posibilidades, creativas y de remuneración, basadas en el uso flexible de los derechos.
Al tiempo Internet se ha convertido en una infraestructura básica para la cultura que soporta y da eficiencia a los proyectos colaborativos y hace viable (realizable y sostenible económicamente) lo que antes se consideraba utópico. Ya no necesitamos grandes medios (en manos de unos pocos) para producir cultura y ya podemos ofrecer servicios y productos culturales que se adapten a la diversidad de las multitudes y no productos estandarizados dirigidos a una masa uniforme (y por tanto estúpida al estar desprovista de diversidad). Y la multitud nos puede responder ya sin intemediarios, e incluso empieza a financiar proyectos de forma distribuida de modo que sus decisiones se traducen directamente en los proyectos que desarrollan los creadores y productores culturales.
Y por último, aunque quizás sea el elemento más relevante y transformador en un futuro inmediato, la crisis que vivimos ha borrado del mapa muchos de los soportes que parecían inmortales y nos fuerza a experimentar nuevos modelos organizativos. Las grandes empresas o las instituciones públicas ya no son fuente segura de proyectos y financiación y ya no podemos vivir en la comodidad de una dependencia casi total de estos agentes. La caída de estas certidumbres está obligando a los profesionales a organizarse de nuevos modos y buscar nuevos públicos y nuevas relaciones con ellos. Las redes y comunidades son formas de soporte intelectual, emocional y profesional. Las empresas e instituciones se transforman en plataformas y las comunidades de productores trabajan sobre, con y para esas plataformas. Si en el pasado se externalizó la producción de bienes y los productores se convirtieron en commodities genéricas seleccionadas por su precio, en esta nueva externalización los productores se valoran por su talento y su capacidad organizativa para desarrollar proyectos innovadores y, por tanto, ya no son prescindibles. Y estos nuevos productores crean espacios físicos e intelectuales nuevos que les permiten funcionar de forma colectiva sin necesidad de las restricciones de las grandes organizaciones convencionales.
Dentro del grupo de trabajo "Ciudad y Procomún" del Laboratorio del Procomún de Medialab-Prado, y tras la primera reunión de debate, se inician las acciones urbanas con el taller "Un carril bici en Madrid es posible":
El taller Un carril bici en Madrid es posible, coordinado por la Asociación Geomun2.0, propone el diseño colaborativo de un carril bici basado en cartografía y aplicaciones libres para proponer una alternativa en Madrid que favorezca la movilidad urbana. Se compone de cuatro sesiones los días 10, 13, 18 y 20 de febrero de 2012.
Este taller, además de abordar la cuestión de la movilidad y la calidad ambiental de la ciudad, representa de un modo sencillo y claro la vocación del grupo de trabajo: conectar a colectivos diversos con intereses complementarios y trabajar desde "el hacer" mediante prototipos que permitan el debate y la introducción de cambios en el espacio público y su gobernanza. En este caso el objetivo es conectar a las personas interesadas en el uso de la bicicleta y aquellos que se dedican a hacer mapas para, entre todos, co-diseñar una propuesta de carril bici para la ciudad de Madrid partiendo de una cartografía colaborativa.
Sobre este taller han entrevistado a Cayetana Martínez de Geomun2 en El Mundo y en Madrid2noticias ("Queremos construir un carril bici entre todos y a partir del software libre"):
este taller ... pretende ayudar a construir proyectos en que colaboren grupos de ciudadanos para la ciudad y que lo hagan sin lideres, con las ideas de todos y entre todos. Es un poco la idea misma del software libre: una herramienta muy potente a disposición de los usuarios. Por eso se trata de un proyecto de participación y de ciudadanía, porque intenta dotar a los ciudadanos de herramientas que ofrecen un grande poder de participación en la ciudad, donde es siempre difícil aportar algo. El objetivo no es que digamos: "El carril bici va a pasar por aquí"; sino que preguntemos: "¿por donde crees que podría pasar?"
Dentro del Laboratorio del Procomún de Medialab-Prado (Madrid) comenzamos en 2012 el grupo de trabajo Ciudad y procomún que coordino. El próximo miércoles 1 de febrero tendremos la primera reunión abierta (como serán todas las actividades) [streaming en directo] con la participación de Antonio Lafuente, (director de la línea de trabajo del Laboratorio del procomún, texto en pdf), Joan Subirats (director del Instituto Universitario de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Autónoma de Barcelona; texto en pdf), y Beatriz García (Observatorio Metropolitano que presentará La Carta de los Comunes. Para el cuidado y disfrute de lo que de todos es editado por Traficantes de Sueños; libro en pdf). El objetivo principal de esta reunión es establecer un debate abierto con todos los participantes que sirva de inicio al diseño de las acciones a desarrollar dentro de este nuevo "espacio" de trabajo y reflexión.
Este es el texto que he preparado como presnetación del grupo y como reflexión inicial sobre la ciudad y el procomún.
Presentación y objetivos del grupo
El Laboratorio del Procomún de Medialab-Prado inicia en 2012 un nuevo grupo que trabajará sobre "Ciudad y Procomún". Este grupo, como otros en Medialab, es abierto y aspira a integrar a las numerosas personas y grupos que trabajan activamente en sus ámbitos de interés de modo que Medialab apoye sus acciones y reflexiones y contribuya a la colaboración y amplificación del debate y la comunicación de estas experiencias. El objetivo de este grupo es desarrollar un programa continuo de trabajo que sirva de espacio de encuentro tanto a las acciones de otros programas de Medialab-Prado (como Visualizaro Interactivos?) donde se realizan actividades relacionadas con la ciudad, como a los numerosos colectivos que en Madrid y otros lugares trabajan de forma activa sobre el espacio público, la tecnología y la participación ciudadana. Un objetivo complementario es impulsar proyectos nuevos que complementen a los ya en marcha y que se construyan a partir de la interacción de las diferentes disciplinas y sensibilidades de los participantes en el grupo.
Pretendemos crear un espacio de encuentro para desarrollar proyectos y pensar alrededor de la confluencia de ciudad, tecnología y gobernanza. Hemos identificado inicialmente, y solo como inicio del diseño del propio grupo, tres grandes ámbitos de actividad: infraestructuras (mapas, sensores, infro-estructuras …); ámbitos de la vida urbana (alimentación, movilidad, espacio público, energía …); y teoría (participación, gobernanza, narrativas, espacio público).
El grupo se inicia como respuesta crítica y constructiva a la emergencia del modelo de smart cities (ciudades inteligentes) para explorar y reflexionar sobre los impactos de los cambios sociales y tecnológicos en los espacios urbanos, con la vocación de entender los procesos de empoderamiento ciudadano y las transformaciones que deben operar en la gobernanza de las cuidades contemporáneas para hacerlas más inclusivas, vitales, humanas y sostenibles.
Sobre la ciudad y el procomún
Los desarrollos tecnológicos de las últimas décadas, y en particular a tecnología digital, han posibilitado la irrupción de un modelo urbano conocido como smart cities en las que el despliegue de sensores de todo tipo, controlados por las administraciones públicas y grandes proveedores de servicios, permitiría monitorizar en tiempo real la vida urbana (clima, tráfico, flujos de personas, contaminación...), lo que posibilitaría una gestión mejor adaptada a las necesidades de la ciudadanía. Pero este concepto de ciudades inteligentes lleva implícito el modelo convencional (jerárquico y burocrático) de gestión urbana basada en la planificación en manos de expertos y políticos. Uno de los riesgos de este modelo es que amplíe la capacidad de control de la ciudadanía y disminuya el potencial de participación ciudadana al incrementar la aparente complejidad y el automatismo en la toma de decisiones.
En estos momentos el problema del urbanismo no es la tecnología sino el modelo de ciudad, de gestión urbana y de gobernanza que se plantea. En este sentido, las smart citiesincorporan de algún modo el argumento de que la complejidad de las ciudades y de su gestión hace imprescindible la existencia de una planificación centralizada que controle todos los procesos. En realidad este argumento busca mantener e incluso fortalecer el status quo de políticos, gestores y proveedores de servicios e infraestructuras. Sin embargo, esta línea argumental olvida que la planificación centralizada también presenta limitaciones evidentes y ha fracasado en muchos ámbitos generando disfunciones en la vida urbana (desde burbujas inmobiliarias a la congestión por predominio del automóvil particular en el transporte pasando por la eliminación de la diversidad por la zonificación de usos).
En contraposición a esta visión de los cambios provocados por la tecnología, nos encontramos que al mismo tiempo la tecnología digital se ha hibridado de forma íntima con nuestros comportamientos configurando un tipo de ensamblajes que podemos definir como tecnologías sociales. Estas podríamos definirlas como todo tipo de tecnologías (infraestructuras, hardware, software, servicios web) susceptibles de ser utilizadas para el empoderamiento y coordinación ciudadano, y especialmente para el desarrollo autónomo de proyectos colaborativos. Estas tecnologías son diseñadas de un modo abierto para maximizar las probabilidades de apropiación ciudadana que permita su reconfiguración y remezcla con usos diferentes a los ideados inicialmente por sus creadores. Por tanto una tecnología se convierte en social cuando existen comunidades de usuarios que las incorporan a sus prácticas cotidianas y les dan usos innovadores. Las tecnologías sociales son los vehículos que están haciendo posible una nueva forma de urbanismo que podríamos denominar emergente o P2P. Esta aproximación representa una forma alternativa de construir la ciudad, de abajo arriba y utilizando el conocimiento y la acción ciudadana en diálogo y colaboración con los expertos y gestores.
El enfoque emergente o P2P al urbanismo ha demostrado en los últimos años su capacidad de acción, desarrollo de proyectos autónomos y negociación con el poder por parte de la ciudadanía. Entre los referentes que demuestran la viabilidad y capacidad transformadora de este enfoque nos encontramos con proyectos y acciones en el ámbito de la tecnología e información: el movimiento de datos abiertos y el desarrollo de aplicaciones cívicas; el despliegue de redes de sensores distribuidos y la creación de plataformas de gestión de sensores y bases de datos (como Pachube); desarrollos tecnológicos de sensores para abaratar su coste y ampliar su espectro de variables registradas (con todas las posibilidades que abre el hardware abierto como Arduino); el desarrollo de infraestructuras ciudadanas (como la red wifi de guifi.net); y de info-estructuras ciudadanas (desde wikipedia hasta FixMyStreet u OpenStreetMap). En el ámbito de la participación ciudadana nos encontramos con un número creciente de colectivos practicando urbanismo local (comunidades donde se reúnen profesionales, amateurs y usuarios) con el objetivo de recuperar o crear espacios públicos y dotarlos de actividad. En este sentido la propia ciudad de Madrid ha vivido en los últimos años la emergencia de numerosos colectivos de este tipo lo que hace aún más interesante un grupo como "Ciudad y procomún" dentro de un espacio como Medialab donde son activas diversas comunidades que exploran uso innovadores de la tecnología y donde el laboratorio del Procomún reflexiona desde la acción sobre la revitalización de nuevos modelos de gobernanza.
Dentro de la Conferencia Internacional de Software Libre 2012 (OSWC) que se celebra en Granada he participado en un grupo de trabajo para debatir sobre el presente y futuro del software libre en España. En mi opinión el software libre ha sido uno de los elementos clave de la transformación radical que se ha producido en las últimas décadas y que podríamos denominar de muchas formas: cultura abierta, cultura libre, cultura digital, sociedad red … Sin embargo la "victoria del software libre" (con una cuota de mercado muy elevada en ciertos sectores e infraestructuras y como agente de cambio social y cultural) conlleva también la necesidad de la revisión de sus posicionamientos. En sus inicios el movimiento de software libre era una isla en un entorno totalmente diferente y por tanto su desarrollo dependía fundamentalmente de factores endógenos. Hoy en día, por el contrario, este movimiento y el propio software es parte de un complejo ecosistema y su continuidad y crecimiento dependen mucho más de factores exógenos, de sus relaciones con los otros componentes del ecosistema con los que necesariamente tiene que trabajar (tanto en términos humanos como de código). Por tanto esto obliga a dejar de pensar en sentido restringido sobre software libre y pensar y actuar más sobre cultura abierta, de forma que el software libre encuentre el ecosistema adecuado para su desarrollo. Desde mi punto de vista, lo relevante no es en si mismo el software libre sino la cultura abierta, pero lo interesante de este momento es que los intereses de unos y otros coinciden en gran medida. En este sentido creo que es indispensable pensar en las relaciones entre las plataformas digitales emergentes y la cultura abierta.
Existen tres plataformas digitales (infraestructuras en las que se ofrecen servicios) que están emergiendo como los espacios principales de producción de conocimiento e interacción digital: las redes sociales, los servicios en "la nube" (cloud computing) y las plataformas móviles. Buena parte del software que utilicemos en el futuro (y ya en el presente) debe trabajar en o sobre esas plataformas. Por tanto, las reglas de juego en que se base ese software y las prácticas de sus usuarios ("el código es ley") dependen y dependerán cada vez más de las condiciones que marquen esas plataformas.
En el pasado, en el periodo anterior a la emergencia de estas nuevas plataformas, la mayor parte del software trabajaba sobre una plataforma abierta (la propia Internet original) y existían pocas restricciones (ni tecnológicas ni regulatorias) al desarrollo de una diversidad de prácticas y, por tanto, de innovaciones. Esta plataforma funcionaba, y quizás aún funciona, como un procomún: un espacio híbrido donde negocian e interaccionan mercados, gobiernos y comunidades de usuarios.
Las plataformas emergentes, a diferencia de esa Internet original, están controladas por corporaciones y en muchos casos tienden al oligopolio (ya sea Facebook o Twitter en las redes sociales; Amazon en servicios en la nube; o Android o iOS de Apple en plataformas móviles). Desde mi punto de vista el problema no es que existan estas alternativas comerciales, ni tan siquiera que sean dominantes. El problema es que no existan alternativas abiertas y que la movilidad de los usuarios esté seriamente limitada. Si se dan estas dos condiciones, las comunidades de usuarios tendrán libertad para cambiar de plataforma de una forma rápida manteniendo todo su capital simbólico (conocimiento) y relacional. Esta misma posibilidad puede actuar de freno para que las plataformas corporativas no intenten llevar al extremo sus posiciones dominantes.
En este ámbito es donde la política y los gobiernos tienen un papel esencial definiendo las reglas de juego, en particular en lo que respecta a la movilidad de los usuarios. El desarrollo de alternativas a las plataformas precisa de condiciones que favorezcan la innovación y la capacidad de experimentación de usuarios y comunidades y el mantenimiento de la neutralidad de la red. La movilidad precisa de que se respeten una serie de reglas básicas como la interoperabilidad, los estándares, unos derechos sobre nuestra identidad digital y nuestros datos y contenidos.

Existe un gran interés en los países occidentales, y en especial en EEUU, por las razones del éxito del modelo educativo finlandés, especialmente después de los buenos resultados de sus estudiantes en la prueba PISA (Program for International Student Assessment) de la OCDE que evalua las competencias en lectura, matemáticas y ciencia de jóvenes de 15 años de todo el mundo (los resultados de 2009, como los de años anteriores, colocan a Finlandia en las primeras posiciones mientras EEUU o España aparecen en puestos intermedios). Este interés está convirtiendo a Finlandia, sus escuelas y sus instituciones en lugares de peregrinación para todos aquellos interesados en la transformación de los sistemas educativos.
El problema con que se encuentran los que buscan en Finlandia soluciones es que su sistema se basa en elementos estratégicos totalmente contrarios a los que se han utilizado en las políticas de reforma educativa de la mayor parte de países occidentales, lo que suele provocar perplejidad y cierta incapacidad para aprender de esta experiencia. Así, en Finlandia la competencia (entre estudiantes y entre centros), la evaluación y la búsqueda de la excelencia (o la calidad) han sido, de algún modo, desterradas de su sistema educativo. Por otra parte no se concentran en las competencias consideradas básicas y "fuertes" (como matemáticas y lengua) y dedican mucho tiempo a actividades de aprendizaje activo individual y en equipo basadas en "hacer".
Por otra parte, en Finlandia se cuida especialmente la educación no universitaria, y en particular los primeros años de vida escolar. Los profesores cuentan con una elevada reputación social, excelentes condiciones laborales y una gran responsabilidad (lo que provoca un elevado grado de involucración y un alto esfuerzo en su propia formación). Por último el sistema es público en su práctica totalidad, de modo que dicho de otro modo no se ha externalizado la gestión de un ámbito que se considera clave en el desarrollo socio-económico.
Pasi Sahlberg, director del Center for International Mobility del Ministerio de Educación finlandés ha publicado en 2011 (Teachers College Press) el libro Finnish Lessons: What Can the World Learn from Educational Change in Finland?, donde documenta y analiza en profundidad estos aspectos de la educación de su país. Tanto este autor como otros aclaran que el caso finlandés no puede entenderse como una receta cerrada a seguir y cada país debe diseñar sus políticas a partir de sus propias condiciones (por ejemplo, la educación pública finlandesa es consencuencia de su historia política).
A continuación recojo algunos extractos de tres artículos recientes publicados en EEUU sobre el sistema educativo finlandés; los dos primeros se centran en una reciente visita de Sahlberg a EEUU para discutir las posibilidades de transformación del sistema norteamericano a partir de la experiencia finlandesa.
1. What Americans Keep Ignoring About Finland's School Success - The Atlantic
... Compared with the stereotype of the East Asian model -- long hours of exhaustive cramming and rote memorization -- Finland's success is especially intriguing because Finnish schools assign less homework and engage children in more creative play.
... Only a small number of independent schools exist in Finland, and even they are all publicly financed. None is allowed to charge tuition fees. There are no private universities, either. This means that practically every person in Finland attends public school, whether for pre-K or a Ph.D.
... Americans are consistently obsessed with certain questions: How can you keep track of students' performance if you don't test them constantly? How can you improve teaching if you have no accountability for bad teachers or merit pay for good teachers? How do you foster competition and engage the private sector? How do you provide school choice?
The answers Finland provides seem to run counter to just about everything America's school reformers are trying to do.
For starters, Finland has no standardized tests. The only exception is what's called the National Matriculation Exam, which everyone takes at the end of a voluntary upper-secondary school, roughly the equivalent of American high school.
Instead, the public school system's teachers are trained to assess children in classrooms using independent tests they create themselves. All children receive a report card at the end of each semester, but these reports are based on individualized grading by each teacher. Periodically, the Ministry of Education tracks national progress by testing a few sample groups across a range of different schools.
As for accountability of teachers and administrators, Sahlberg shrugs. "There's no word for accountability in Finnish," he later told an audience at the Teachers College of Columbia University. "Accountability is something that is left when responsibility has been subtracted."
For Sahlberg what matters is that in Finland all teachers and administrators are given prestige, decent pay, and a lot of responsibility. A master's degree is required to enter the profession, and teacher training programs are among the most selective professional schools in the country. If a teacher is bad, it is the principal's responsibility to notice and deal with it.
Since the 1980s, the main driver of Finnish education policy has been the idea that every child should have exactly the same opportunity to learn, regardless of family background, income, or geographic location. Education has been seen first and foremost not as a way to produce star performers, but as an instrument to even out social inequality.
In the Finnish view, as Sahlberg describes it, this means that schools should be healthy, safe environments for children. This starts with the basics. Finland offers all pupils free school meals, easy access to health care, psychological counseling, and individualized student guidance.
2. From Finland, an Intriguing School-Reform Model - The New York Times
“The first six years of education are not about academic success,” he said. “We don’t measure children at all. It’s about being ready to learn and finding your passion.”
… It was not meant to claim that Finland’s way was the best way, he said, and he was quick to caution against countries’ trying to import ideas à la carte and then expecting results.
“Don’t try to apply anything,” he told the Dwight teachers. “It won’t work because education is a very complex system.”
Besides high-quality teachers, Dr. Sahlberg pointed to Finland’s Lutheran leanings, almost religious belief in equality of opportunity, and a decision in 1957 to require subtitles on foreign television as key ingredients to the success story.
He emphasized that Finland’s success is one of basic education, from age 7 until 16, at which point 95 percent of the country goes on to vocational or academic high schools. “The primary aim of education is to serve as an equalizing instrument for society,” he said.
Dr. Sahlberg said another reason the system had succeeded was that “only dead fish follow the stream” — a Finnish expression.
Finland is going against the tide of the “global education reform movement,” which is based on core subjects, competition, standardization, test-based accountability, control.
“Education policies here are always written to be ‘the best’ or ‘the top this or that,’ ” he said. “We’re not like that. We want to be better than the Swedes. That’s enough for us.”
3. The Children Must Play - The New Republic
... In comparison to the United States and many other industrialized nations, the Finns have implemented a radically different model of educational reform—based on a balanced curriculum and professionalization, not testing. Not only do Finnish educational authorities provide students with far more recess than their U.S. counterparts—75 minutes a day in Finnish elementary schools versus an average of 27 minutes in the U.S.—but they also mandate lots of arts and crafts, more learning by doing, rigorous standards for teacher certification, higher teacher pay, and attractive working conditions …
The Finnish approach to pedagogy is also distinct. In grades seven through nine, for instance, classes in science—the subject in which Finnish students have done especially well on PISA—are capped at 16 so students may do labs each lesson. And students in grades one through nine spend from four to eleven periods each week taking classes in art, music, cooking, carpentry, metalwork, and textiles. These classes provide natural venues for learning math and science, nurture critical cooperative skills, and implicitly cultivate respect for people who make their living working with their hands.
… But perhaps most striking on the list of what makes Finland’s school system unique is that the country has deliberately rejected the prevailing standardization movement. While nations around the world introduced heavy standardized testing regimes in the 1990s, the Finnish National Board of Education concluded that such tests would consume too much instructional time, cost too much to construct, proctor, and grade, and generate undue stress. The Finnish answer to standardized tests has been to give exams to small but statistically significant samples of students and to trust teachers—so much so that the National Board of Education closed its inspectorate in 1991. Teachers in Finland design their own courses, using a national curriculum as a guide, not a blueprint, and spend about 80 percent as much time leading classes as their U.S. counterparts do, so that they have sufficient opportunity to plan lessons and collaborate with colleagues. The only point at which all Finnish students take standardized exams is as high school seniors if they wish to go to university.
Se acaba de publicar el número 6 de Bostezo. Revista de Arte y Pensamiento con un dossier dedicado a Psicogeografía y Derivados, donde aparece un artículo que he preparado con Karla Brunet titulado ¿Es posible la deriva en la época de la geografía digital?. Este es el texto completo del artículo que también está disponible
en la web de la revista.
La geografía ha sido siempre una disciplina conflictiva, parte ciencia y técnica cartográfica, parte instrumento político. En la segunda mitad del siglo XX la geografía como representación de la subjetividad del territorio se relacionó con el mundo del arte y los movimientos alternativos de activismo político. Paradójicamente, el desarrollo y popularización de la tecnología digital han hecho comunes muchas de esas prácticas pero posiblemente con implicaciones políticas radicalmente contrarias.
La psicogeografía propuesta en los años cincuenta por el movimiento situacionista era una forma de explorar la ciudad, de hacer que las personas abandonasen sus caminos predilectos y sintieran el paisaje urbano desde otros puntos de vista. En este sentido, proponía perderse por la ciudad en relación a los otros y también a uno mismo, y de este modo encontrarse con nuevas situaciones, paisajes y vivencias sintiendo diferentes emociones al recrear un recorrido por lugares conocidos. La geografía del espacio urbano creada como forma de expresión artística ha quedado reflejada en diversas obras como, por ejemplo, en el Psychogeographic Map Of Venice (1957), de Ralph Rumney, donde el artista mezcla el collage de fotos, textos que crean una narrativa del lugar, un cuaderno de bitácora de la experiencia de la deriva con una estética similar a la de la fotonovela.
Hoy en día, los proyectos de cartografía artística trabajan de la misma forma que sus precursores del situacionismo pero utilizan herramientas más precisas. Lo que antes se realizaba con un cuaderno de notas y bolígrafo, ahora es realizado con grabadoras digitales, cámaras de fotos y video, dispositivos GPS, móviles o sensores fisiológicos. Los mapas contemporáneos intentan describir la experiencia de la deriva de una forma tan precisa que quizás están perdiendo el propio sentido del la deriva, al convertirse en un proceso cartesiano y controlado.
Diversos proyectos artísticos intentan hoy en día recuperar la noción de experimentar y sentir el lugar con la utilización de los medios digitales tanto para la captura del material subjetivo durante el recorrido como para la presentación de los resultados de estas experiencias, comúnmente mediante mapas online. Estos mapas varían desde representaciones de las subjetividades como los mapas emocionales de Christian Nold, a mapas más políticos y sociales como Map Kibera o más lúdicos como Ecocaching. Aunque presentan enfoques distintos, el objetivo de estos proyectos es similar a la idea de explorar la ciudad de los situacionistas.
En paralelo al surgimiento de estas prácticas artísticas, el desarrollo de las ciudades occidentales y sus necesidades de gestión dan lugar en la segunda mitad del siglo XX a las décadas doradas de la planificación urbanística, como una disciplina jerarquizada en manos de políticos, gestores y técnicos. La participación ciudadana en el diseño y la toma de decisiones es cada vez menor y circunscrita a cuestiones más irrelevantes. Esta época sacraliza la zonificación de usos en las ciudades, el desarrollo de los suburbios y los centros comerciales. Como consecuencia aumentan de forma drástica las necesidades de movilidad. El automóvil, primero en Estados Unidos pero después en Europa, se configura como la solución principal para los desplazamientos y la ciudad se piensa para facilitar la movilidad de los coches y sus conductores. Como resultado, los espacios públicos se convierten en meras rutas de tránsito.
El vaciado de los centros urbanos alcanza su máxima disfuncionalidad en los ochenta y noventa del siglo XX, lo que genera voces críticas que reivindican la participación ciudadana en la gestión urbana, una forma de urbanismo ‘de abajo arriba’. En la década del 2000, la explosión de la tecnología digital se convierte en un apoyo inesperado a la reivindicación de los espacios públicos. Inicialmente, la revisión crítica del espacio urbano a través de la tecnología surge como una forma de experimentación artística con prácticas de locative media con dispositivos móviles y GPS. El arte sale de Internet y de los espacios de exhibición y llega a la calle, al espacio público. Las posibilidades de coordinación que posibilitan los móviles y la mensajería SMS da lugar a los flash lobs, inicialmente a medio camino entre el juego y el arte para convertirse en cierto momento en una forma de protesta política.
En los últimos años, los móviles se han convertido en dispositivos de gran capacidad de cómputo dotados de GPS y mapas digitales que llevan camino de convertirse en herramientas cotidianas en la vida de la gente. En estos momentos, otro viejo tema de la investigación tecnológica y artística, como es la realidad aumentada, se está convirtiendo en una realidad comercial posibilitando la hibridación del espacio físico y digital de forma que es común obtener información digital contextualizada a la localización geográfica del usuario. Por tanto, en estos momentos vivimos en un espacio público ‘aumentado’ en el que las realidades física y digital se combinan. Nuestro uso de las calles ya no puede entenderse sin la influencia de la información digital que consumimos y producimos casi en tiempo real.
En este sentido, la psicogeografía nació como una forma de perderse en el espacio urbano con respecto a uno mismo y/o con respecto a los otros, una exploración de la ciudad desprovista de objetivos a priori. El mapa, en lugar de ser un instrumento de navegación, se convertía en un cuaderno de viaje. La disponibilidad de cartografía digital en dispositivos móviles hace hoy en día casi imposible la práctica de ‘perderse en la ciudad’, pero puede permitir nuevas formas de coordinación colectiva en tiempo real, procesos de autonomía en cierto modo similares a los generados por la deriva clásica.
Como contraposición a este ‘no perderse’, proporcionado por las tecnologías de geolocalización que nos acompañan en el día a día, surgen proyectos artísticos que con una gran carga de ironía pretenden que, de algún modo, nos sigamos perdiendo. Es el caso de la aplicación Serendipitor creada por Mark Shepard, en la que el usuario elige los puntos de inicio y destino y deja que la aplicación le proporcione rutas más o menos complejas para el recorrido. Es diferente a la deriva situacionista, dado que ahora seguimos una ruta por GPS para perdernos, podremos tomar fotos del camino y las publicamos en tiempo real en Internet compartiéndolas en nuestras redes sociales. O sea, nuestro perderse contemporáneo también se hizo cartesiano. ¿Podemos considerarlo una nueva ciberpsicogeografía o ya se alejó tanto de las ideas situacionistas que será mejor buscar otras nomenclaturas?
Referencias
BRUNO, G. Atlas of emotion : journeys in art, architecture, and film. New York: Verso, 2002.
DEBORD, G. Introduction to a Critique of Urban Geography. v. 2008: Les Lèvres Nues #6, Nothingness.org, 1955.
DEBORD, G. Theory of the Dérive. v. 2008: Bureau of Public Secrets, 1958.
GOLDSMITH, S. & ELIZABETH, L. (eds.). What We See: Advancing the Observations of Jane Jacobs. Oakland, California: New Village Press, 2010.
PUTNAM, R.D. Bowling Alone: The Collapse and Revival of American Community. New York: Simon & Schuster, 2000
El Observatorio Panamericano de Paisaje, Territorio y Arquitectura acaba de anunciar la apertura de la convocatoria del concurso OPPTA 2011-2012: Intervenciones para la Emergencia que se desarrolla entre Diciembre 2011 y Mayo 2012 (información actualizada aquí). Formo parte del jurado en el que también participan Giancarlo Mazzanti (Colombia), Derek Dellekamp (Mexico), Kazuo Iwamura (Japan), Raquel Barrionuevo (Peru) y Roberto Segre (Brazil).
El Concurso OPPTA 2011-2012 es una convocatoria internacional de ideas, lanzada de forma simultánea en 5 emplazamientos y bajo una temática común, para proponer soluciones a nivel técnico, territorial, infraestructural o arquitectónico.
En esta primera edición, el tema tratado es Intervenciones para la Emergencia, situando el escenario de la convocatoria en el continente Americano, afectado por sucesivas catástrofes, fenómenos naturales o antrópicos, acontecidos en los últimos dos años y aún pendientes de resolución.
Emplazamientos a concurso y estrategias:
- Petrópolis. Estado de Río de Janeiro. Brasil (Cómo repoblar un tejido informal y un entorno de protección ambiental en mutua amenaza).
- Puerto Saavedra. Región Araucanía. Chile (Cómo reciclar un territorio amenazado por el riesgo de catástrofes naturales)
- San Cristóbal. Departamento de Bolívar. Colombia (Cómo gestionar el desarrollo integral de la habitabilidad en un territorio afectado por inundaciones ligadas al cambio climático)
- Chimalhuacán. Estado de México. México (Cómo re-estructurar u tejido urbano resultado de procesos acelerados de urbanización irregular)
- Cercado de Lima. Lima. Perú (Cómo regenerar un asentamiento no planificado amenazado por riesgos antrópicos)
El resultado del mismo, constituirá a su vez, un archivo documental para minimizar riesgos futuros y acelerar la capacidad de reacción en protocolos y planes de actuación, prevención y emergencia.
El concurso se estructura en dos etapas (reglamento):
- Concurso de Ideas. Concurso internacional abierto con participación de jurado en 5 emplazamientos a lo largo del continente americano. Se premiarán tres proyectos por emplazamiento.
- Debates Activos. Presentación de las propuestas premiadas por parte de los autores y sus equipos, en la que se les propone participar, entre otras, en dos actividades: la presentación pública de su concurso y la reunión en las Mesas de Proyectos, con agentes relacionados al posible desarrollo, gestión y financiación de las propuestas seleccionadas.
















