• Shortcuts : 'n' next unread feed - 'p' previous unread feed • Styles : 1 2

» Publishers, Monetize your RSS feeds with FeedShow:  More infos  (Show/Hide Ads)


Date: Monday, 21 Sep 2009 21:27

Hoy sólo dejo una recomendación:



http://www.richardgregory.org/index.htm



Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Date: Sunday, 11 Jan 2009 21:37


Hay mucho por hacer, sigamos entonces.
Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Date: Thursday, 11 Dec 2008 23:23

He empezado a leer un libro titulado: "INFLUENCIA. Ciencia y Práctica. Cuáles son los factores determinantes para que una persona diga sí a otra persona". No penséis de más, me lo ha ofrecido una profesora de la universidad como complemento a un artículo que tenemos pendiente. El autor de la obra es Cialdini y, aunque todavía no he avanzado demasiado en su lectura, ya he descubierto algunas cosas interesantes.

Por ejemplo: hoy quería hablar del efecto perceptivo de Contraste. Cialdini comenta que según este principio, que guarda relación con nuestra forma de apreciar la diferencia entre dos objetos que se nos presentan uno a continuación del otro, tenderemos a acentuar las diferencias entre el segundo y el primero de los objetos presentados.

Según este autor, es este efecto el responsable de hacer que si estamos hablando con una chica atractiva en una fiesta y se nos acerca otra poco atractiva, esta última nos parezca aun menos atractiva de lo que realmente es.

Se han desarrollado algunos estudios sobre este tema en las Universidades de Arizona y Montana. Dichos estudios han concluido que quizá nos sintamos menos satisfechos con el parecido físico de nuestras parejas por el constante bombardeo de los medios de comunicación con llamativos modelos irreales. Yo añadiría, menos satisfechos con nuestro propio aspecto físico debido a la constante comparación entre los dos mundos (anorexias, vigorexias, bulimias, etc.).

En uno de los estudios, alumnos varones de la universidad debían valorar la fotografía de una chica desconcida mientras veían un capítulo de la serie televisiva los "Ángeles de Charlie", al mismo tiempo otro grupo de estudiantes masculinos valoraron a la misma chica mientras observaban otro programa en la tele. El primer grupo consideró sustancialmente menos atractiva a la chica de la fotografía que el segundo de los grupos y al parecer el motivo era la belleza de las protagonistas de la serie.

Un experimento sencillo refleja a la perfección este hecho: nos sentamos ante tres cubos de agua, uno contiene agua fría, el otro caliente y un tercero agua a temperatura ambiente. Introducimos una mano en el cubo de agua fría, otra en el de agua caliente y, a continuación, las dos en el cubo de agua con temperatura ambiente. El resultado es una sensación térmica diferente para cada una de las manos. Esto viene a ilustrar que una misma cosa puede resultar muy diferente según la naturaleza del acontecimiento que la preceda.

Dice el autor del capítulo, en esta línea, ¿cuál creeis que es la estrategia del vendedor para ganar más dinero de un mismo cliente? Pues enseñar primero los productos más caros, puede parecer contradictorio (reconoce) pero, un jersey de 50€ puede paracer bastante caro o simplemente "algo más de dinero" si ya nos hemos gastado 215€ en un traje de gala. Creo que muchos podemos vernos reflejados en esa situación o tal vez, en aquella otra en la que habiendo cerrado el precio total de un coche nuevo, el vendedor nos ofrece una serie de pequeños extras cuidadosamente dosificados en pequeñas y admisibles cantidades de dinero. La suma total del valor del vehículo será, sin duda, prohibitiva, pero la cara de tontos cuando hagamos las cuentas en casa, seguro que, como dice el anuncio de aquella tarjeta, no tiene precio.
Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Date: Thursday, 11 Dec 2008 23:23

Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Date: Sunday, 04 Feb 2007 20:29



JC me ha dado el empujón definitivo para que escribir hoy en mi blog pase a ocupar el número uno de mis prioridades.

Como comenté (hace ya bastante tiempo), el post anterior estuvo motivado por una discusión que surgió en clase cuando hablábamos de la Terapia de Aceptación y Compromiso. Este nuevo enfoque era desconocido para la mayoría de quienes nos encontrábamos allí, su aplicación a los trastornos psicológicos todavía no está demasiado extendida en nuestro país.

No cabe duda acerca de la calidad de los profesionales que operan en clínica apoyándose en terapias cognitivas. Las aportaciones del psicoanálisis posibilitaron el avance de la disciplina psicológica como ciencia, a pesar de aquello que esgrimen los detractores de Freud sobre su falta de “cientificidad” a la hora de aplicar sus terapias y redactar sus teorías. En realidad lo que Freud hacía se denominó más tarde "estudios de caso"; algunos dirán: “¡nada que ver!”. Puedo asegurar que gran parte de la literatura que existe hoy apoyando un tipo de terapia u otro con base en este tipo de diseño añorarían, si sus autores contasen con el don de la auto-exigencia y capacidad crítica, la vida profesional que Sigmund Freud desarrolló.

Sea como fuere, la psicología cuenta, para bien o para mal, con multitud de acercamientos teóricos contrapuestos en busca de la comprensión y manejo de la conducta humana. En realidad yo todavía no acabo de ver esa diferencia tan enorme que separa a cada corriente teórica, más bien observo pequeñas variantes que no hacen sino focalizar sus esfuerzos en distintos aspectos aislados del Ser Humano. Aunar esos “esfuerzos” seguro que está más cerca del objetivo que una sola de sus ramas.

Ya hemos debatido en este blog la visión que tiene la población (generalizando) sobre la psicología como disciplina y los psicólogos como consejeros que van a escucharte (o fingir que lo hacen) a cambio de tu dinero. Dicho así, cualquiera puede ser psicólogo. De hecho, desgraciadamente en la actualidad hay pocas personas que no tengan esa “intuición” a partir de la que puedes ir sacando los consejos o las palabras que mejor se adapten a lo que el otro quiere escuchar. En este sentido creo que las terapias de orientación conductista dan una imagen diametralmente opuesta a esta creencia. Una terapia basada en los principios del conductismo augura un cambio en el comportamiento en el sentido deseado, pero atención, sólo si es guiada por un terapeuta experimentando en el uso de tales principios básicos. Que nadie me malinterprete, he leído, he comprobado, he estado presente, en situaciones en las que la mejor solución para un paciente pasaba por aplicar terapia cognitiva o cognitivo-conductual. Sin embargo (y aquí es donde creo correr el riesgo de ser malinterpretada), creo que llevar una sesión bajo los dictámenes de un tratamiento conductual requiere mayor cualificación que dirigir una sesión basándonos exclusivamente en terapias cognitivas. Quiero decir con esto que a mi vecino le resultaría más complicado desarrollar la Terapia de Aceptación y Compromiso (por ejemplo), que intentar convencer a otra persona de lo “equivocado de sus pensamientos”.

En este punto, me acerco a la Terapia de Aceptación y Compromiso con curiosidad y ésta se ve acrecentada cuando, debido a la presentación de esta terapia, se levanta un debate en clase.


Los seguidores de esta terapia sugieren su aplicación en todos aquellos trastornos psicológicos que lleven asociado un fuerte componente de “Evitación Experiencial”, esto es, aquellas patologías en las que la persona concentra sus esfuerzos en eludir ciertos pensamientos o sensaciones (como ocurre en la ansiedad generalizada, las fobias, el trastorno obsesivo-compulsivo y el trastorno por estrés postraumático).


Muy resumidamente puede decirse que el objetivo de la terapia es doble. Por un lado se pretende que el cliente acepte aquellos aspectos de su experiencia que ha estado intentando modificar sin éxito (la ansiedad, las obsesiones, la tristeza, etc.) Por el otro, se intenta que ello no paralice la vida de la persona, de tal forma que el cliente pueda dirigirse hacia aquellas metas que le son personalmente valiosas (relaciones sociales, laborales, etc.) aun teniendo ansiedad, obsesiones o con cualquier otra experiencia hasta entonces bloqueante. Como puede verse, frente a los enfoques cognitivos-conductuales clásicos, la Terapia de Aceptación y Compromiso supone un cambio del foco terapéutico. La intervención no va ya dirigida a eliminar o reducir los síntomas, sino que pretende conseguir un distanciamiento de la persona respecto de ellos o, lo que es lo mismo, una forma distinta de autoconocimiento. (Freixa i Baque, 2003).

El párrafo anterior encierra las claves del debate suscitado; nos referimos a la importancia concedida desde este enfoque a los valores de la persona. En este contexto, si, como comentasteis muchos de vosotros, los valores de una persona se concentran en conseguir alimentos quizá las posibilidades de que esta necesidad se vea relegada a un último plano frente al temor de salir a la calle, hablar en público o preocuparse obsesivamente por el estado de salud de su pareja, sean menores, en una sociedad en la que ese valor prima sobre cualquier otro.

En nuestra sociedad son otros los valores que se refuerzan, entre ellos el "pánico al sufrimiento", evitar el dolor a toda costa (tanto físico como psíquico) se está convirtiendo en una trampa mortal para muchos de nosotros, llegando a superponer la necesidad de “sentirse bien” sobre cualquier otra cosa. “Si no te gusta la nariz que tienes y eso te hace menos feliz, opérate”, pero vamos más allá, “Si sientes que vas a morir porque acabas de perder a tu hijo en un accidente de tráfico, entonces tómate algo que te calme o consulta a un especialista que mengüe tu dolor.” Enunciados como los anteriores van creando en la persona una conciencia de “enfermedad” o “anormalidad” por sentir y pensar cosas que no “debo” sentir ni pensar. En todos los trastornos mencionados arriba la lucha contra esos pensamientos y sentimientos pasa a convertirse en el único fin de la persona que los sufre y desde ese momento su vida empieza a paralizarse.

Una lástima creer en esos “falsos mitos”, en los “mantras” de los que Luis Muiño nos lleva hablando desde hace algunas semanas. Derribarlos es complicado, pero cerrar los ojos ante ellos es condenarnos. Lástima que nuestros políticos tengan sus mentes ocupadas en asuntos más trascendentales como sacar el vino de la lista de alimentos saludables para que los jóvenes lo consuman en menor medida (desde luego todo joven bebe vino por estar incluido dentro de esta lista), al igual que el tabaco y otras drogas que desde que sabemos que no son “saludables” prácticamente han desaparecido del mapa… En fin “más circo y más pan” y nosotros a dormir tranquilos, que la felicidad es lo más importante y no merece la pena criar ojeras por asuntos que no tienen solución.


Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Date: Wednesday, 29 Nov 2006 22:53


Tengo muchas ganas de retomar el blog, y hacerlo como es debido. Hay varios temas en el tintero y cuando me quede más tiempo libre (confío que llegará el momento) espero poder compartirlos.

Mientras tanto dejo un pequeño sondeo que ha surgido en una clase de Análisis del Comportamiento.

¿Qué opináis respecto a la siguiente cuestión?

* ¿Los habitantes de países pobres son más felices que los de países ricos?
* ¿Los habitantes de países pobres son menos felices que los de países ricos?
* No hay diferencias.

Y el porqué.

Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Date: Sunday, 01 Oct 2006 20:10
La primera persona sordociega matriculada en una Universidad española

¿De verdad la vida es más compleja de lo que parece?
Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Date: Sunday, 27 Aug 2006 00:31
Cumpliendo el recado de Quizá, intentaré responder las siguientes preguntas:

¿Cuánto tiempo llevas blogueando? Según los archivos de mi blog, como "escritora" desde Octubre de 2004, como lectora pocos meses antes.
¿Cómo te enteraste de la existencia de los Blogs y empezaste a bloguear? Fue mi compañera de piso quien me inició en el mundo bloguero, después empecé a pasarme con bastante asiduidad por el Habitat del Unicornio, el blog de Luis Muiño, era impresionante. Aprendí mucho con él y pensé que quizá podría escribir sobre lo que más me gustaba y seguir aprendiendo y creciendo con otras personas dispuestas a acompañarme. Desde Octubre me engachasteis, también Gatopardo tuvo mucho que ver en esto. Aprovecho para mandarle un abrazo.
Dime cinco Blogs que sigas a diario o con mucha frecuencia. Sigo a todos mis enlaces, pero es cierto que a algunos con más frecuencia que a otros. Algunos de mis enlaces llevan varios meses sin actualizar de modo que a ellos los visito con menos frecuencia. A otros cuantos os necesito, así que suelo leeros a diario aunque me mantenga en un discreto segundo plano.
¿Eres lector anónimo de algún Blog? Pasemos a la siguiente, ejem. Es mejor no entrar en detalles.
¿Algunos autores que te despierten especial simpatía? Pues sí, la mayoría de las personas que visito despiertan mi simpatía. Kaft, Hell, Gato, Libertino, Aficionados, Mariana, Info... Especialmente ellos porque con ellos empezó esta aventura y son, en gran medida, quienes la mantienen.
¿Qué blogs consideras de mayor calidad? Difícil pregunta, hay muchos autores que trabajan muchísimo sus blogs. No sé a qué criterio tengo que ceñirme para valorar la calidad de los blogs que leo, pero he aprendido mucho de Luis Muiño, de Gatopardo, de ExOriente, A los que buscan y Atlantis.
¿Con qué cinco blogueros te irías de borrachera? Aquí, respondo como Quizá: ¿Sólo 5?. ReinaMora, Quizá, Lolita, Maruja (por supuesto, aunque temo no tener tanto aguante como ellas), A pesar, Info, Mariana (me encantaría tener ocasión de conocerla), Hell, Hidde, Kaft, El libertino (aunque este último tiene mucho peligro ;)).
¿Con qué tres blogueros pasarías una noche de locura sexual? Con alguno, pero dejemos el condicional.
¿Te has enamorado alguna vez de un bloguero? Sí, pero antes de blogero fue "enamorado".
¿Has conocido a alguno más allá del teclado? Conocí a ReinaMora, conozco a Barbara, a qvark, a Ale, y seguro que alguien más se me escapa.
¿Estás satisfecho con tu blog?Según el día, pero sí, en líneas generales no se aparta demasiado de lo que pretendía en un principio. Pero siempre se admiten sugerencias y reconozco que a veces me paso escribiendo y que mis lectores me tienen mucha paciencia.

Le reenvío el encarguito a:
Bárbara, Qvark y Info
Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Motivos   New window
Date: Sunday, 20 Aug 2006 18:41

A lo que he llamado motivo Víctor Frankl lo llama sentido. La primera vez que leí algunos capítulos de su obra, hace ahora tres años, recuerdo cómo me impactó leer acerca de los estragos que puede llegar a causar la pérdida de la fe.

Por supuesto, no hablamos de religión; afortunadamente cada uno de nosotros hemos depositado nuestras esperanzas en algo o en alguien y, aunque esos valores puedan cambiar a lo largo de nuestra experiencia, nos conviene perseguirlos una vez que los hayamos identificado.

Encontrar un sentido a la vida no siempre es fácil, Frankl nos lo puede corroborar desde su experiencia como prisionero en Auschwitz. Para él, en aquel momento, fue su obra, un trabajo inconcluso que, de ser acabado, le conferiría la gloria de la inmortalidad.

Muchos de vosotros, quienes me seguís desde mis comienzos, ya habréis adivinado mis “tendencias” acerca de las distintas religiones. Así, no os sorprenderá que cuando leo a este psiquiatra austriaco plantear la posibilidad de encontrar sentido a la vida a través del sufrimiento adopte una primera actitud de reserva. Ese es el axioma del judaísmo, el islamismo, el cristianismo y otras doctrinas religiosas: Hemos venido a este mundo a sufrir, todo el sufrimiento de esta vida será reemplazado en aquella con gloria eterna.

Sin embargo, V. Frankl es bastante objetivo si lo contemplamos desde la ventaja que nos da el conocer algunos datos de su vida. Hablando de cómo el sufrimiento puede conferirle sentido a nuestra vida, escribe:

“(...) Y el tercer cauce para encontrarle un sentido a la vida es a través del sufrimiento.

Cuando uno se enfrenta con un destino ineludible, inapelable e irrevocable (una enfermedad incurable, un cáncer terminal...), entonces la vida ofrece la oportunidad de realizar el valor supremo de cumplir el sentido más profundo: aceptar el sufrimiento. El valor no reside en el sufrimiento en sí, sino en la actitud frente al sufrimiento, en nuestra actitud para soportar ese sufrimiento.

Citaré un ejemplo muy claro: un doctor en medicina general me consultó sobre la fuerte depresión que padecía. Era incapaz de sobreponerse al dolor del fallecimiento de su esposa, con quien compartió un matrimonio excepcionalmente feliz. Su esposa había muerto dos años atrás. ¿Cómo podía ayudarle? ¿Qué decirle? Me abstuve de comentarle nada y, en vez de ello, le pregunté: ¿Qué habría sucedido, doctor, si usted hubiera muerto primero y su esposa lo hubiese sobrevivido? Bueno – dijo – para ella habría sido terrible, ¡sufriría muchísimo! >> Ante lo cual repliqué: Lo ve, doctor, usted le ha ahorrado a ella todo ese sufrimiento; pero para conseguirlo ha tenido que llorar su muerte y sobrevivirla.

No dijo nada, me tomó la mano y, quedamente, abandonó mi consulta”

Algo más adelante explica: “(...) Pero permítaseme dejar bien sentado que el sufrimiento no es en absoluto necesario para otorgarle un sentido a la vida. El sentido es posible sin el sufrimiento o a pesar del sufrimiento. Para que el sufrimiento confiera un sentido ha de ser un sufrimiento inevitable, absolutamente necesario. El sufrimiento evitable debe combatirse con los remedios oportunos, el no hacerlo así sería síntoma de masoquismo, no de heroísmo”

Frankl ha llamado logoterapia a la terapia que se apoya en el <<logos>>, en el sentido, o la meta.

Nunca antes había oído hablar de esta terapia y de todo el conjunto de teorías que engloba. Es una lástima que en cinco años de carrera se repitan asignaturas con nombres distintos y luego, claro está, no quede tiempo para conocer otras perspectivas que, si bien no son mayoritarias, sí que resultan interesantes y, por supuesto, útiles, ya que en psicología no existe una “varita mágica” que solucione todos los problemas y debemos nutrirnos de lo mejor de cada paradigma.

En estas líneas Frankl nos da su visión sobre el por qué de la afluencia de tantos casos de depresiones en la actualidad. Muestra cómo es posible aplicar esas teorías al tratamiento de fobias y otros trastornos de ansiedad. La verdad es que a priori no resaltan demasiadas barbaridades entre estos planteamientos.

Os transcribo otro párrafo para reflexionar sobre todo lo anterior. Hasta hace poco yo misma me he encontrado perdida, sin un sentido, sin saber hacia dónde dirigir mis esfuerzos. Puedo dar fe de la paz que genera verlo claro: Todo lo que ya he recorrido me ha traído hasta aquí. Ha habido momentos difíciles, a veces he sufrido, pero sobre todo he disfrutado, y sigo haciéndolo ahora, con mis ilusiones marcando el camino, otorgándole valor a mi pasado. No sé que me deparará el mañana, pero ahora tengo la actitud para afrontarlo.

“(...) La logoterapia, consciente de la esencial transitoriedad de la existencia humana, no es pesimista sino activista. Podríamos explicarlo de la siguiente forma: el pesimista se parece a un hombre que día a día arranca la correspondiente hoja del almanaque y observa, con miedo y tristeza, como se reduce según transcurre el tiempo. La persona activa igualmente arranca las hojas día a día, pero toma la precaución de archivarla junto a las otras y de anotar unas cuantas notas al dorso. De esta manera recoge y refleja, con orgullo y goce, el arsenal de valores atesorados en esas notas, unas notas escritas a lo largo de una vida vivida intensamente. ¿Qué le importa comprobar que va envejeciendo? ¿Tiene alguna razón para envidiar a los jóvenes, o para sentir nostalgia por la lozanía perdida? ¿Por qué ha de envidiar a la gente joven? ¿Por el esplendoroso horizonte de sus posibilidades, por el futuro que les espera? No, gracias – se dirá -; en vez de posibilidades por hacer yo cuento con las realidades de mi pasado: mis trabajos, los amores sentidos y regalados y los sufrimientos asumidos valientemente. De esos sufrimientos es de lo que me siento más orgulloso, aunque quizá no susciten envidia.

¿Y vosotros? ¿Qué podría esperar la vida de cada uno de vosotros? Me gustaría saber qué veríais si, como sugiere V. Frankl, hicierais el ejercicio de situaros imaginariamente en el lecho de vuestra muerte recapitulando sobre vuestra vida. Seguro que encontráis las razones, los motivos, para despedir el mundo con una sonrisa de satisfacción.

Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Date: Sunday, 20 Aug 2006 18:28

El prisionero que perdía la fe en el futuro – en su futuro – estaba condenado. Con la quiebra de la confianza en el futuro faltaban, asimismo, las fuerzas del asidero espiritual; el prisionero se abandonaba y decaía, se convertía en sujeto de aniquilamiento físico y mental. Normalmente esto se producía de repente, en forma de crisis, no tanto por nosotros mismos, entonces ya no tendría especial importancia, cuanto por nuestros amigos. Solía comenzar cuando el prisionero se negaba a vestirse y a lavarse, o a salir fuera del barracón a la hora de formar. Ni las súplicas, ni los golpes, ni las amenazas surtían efecto alguno. Se limitaba a quedarse en su lugar, sin apenas moverse. Si la crisis desemboca en enfermedad, entonces rehusaba ser conducido a la enfermería o aceptar cualquier tipo de ayuda. Sencillamente se daba por vencido. Permanecía allí, tendido sobre sus propios excrementos, sin importarle nada.

Una vez fui testigo del estrecho nexo entre la pérdida de la fe en el futuro y este peligroso darse por vencido. F., el jefe de mi barracón, compositor y libretista famoso, me confió un día:

“Me gustaría contarte algo, doctor. He tenido un extraño sueño. Una voz me invitaba a desear cualquier cosa, bastaba con preguntar lo que quería conocer y mis preguntas serían satisfechas de inmediato. ¿Sabe qué pegunté? Cuándo terminaría la guerra para mí. Ya sabe lo que quiero decir, doctor, ¡para mí! Conocer cuándo seríamos liberados los de este campo y cuando terminarían nuestros sufrimientos.”

“¿Y cuándo tuvo usted ese sueño?”, le pregunté.

“En febrero de 1945”, contestó. Por entonces estábamos a principios de marzo.

“¿Qué respondió la voz en su sueño?”

En vos baja, casi furtivamente, me susurró:

“El treinta de marzo.”

Cuando F. me contó aquel sueño todavía se encontraba rebosante de esperanza y convencido de la certeza y veracidad del oráculo de la voz. Sin embargo, a medida que se acercaba el día prometido, las noticias que recibíamos sobre la guerra menguaban las esperanzas de ser liberados en la fecha indicada. El veintinueve de marzo, de repente, F. cayó enfermo con una fiebre muy alta. El treinta de marzo, el día en que según su profecía, terminaría la guerra y el sufrimiento para él, empezó a delirar y perdió la conciencia. El treinta y uno de marzo falleció. Según todas las apariencias murió de tifus...

Los que conocen la estrecha relación entre el estado de ánimo de una persona – su valor y su esperanza, o su falta de ambos – y el estado de su sistema inmunológico comprenderán cómo la pérdida repentina de la esperanza y el valor pueden desencadenar un desenlace mortal. La causa última de la muerte de mi amigo fue la honda decepción que le produjo no ser liberado el día señalado. De pronto se debilitó la resistencia de su organismo y sus defensas disminuyeron, dejándole a merced de la infección tifoidea latente. Su esperanza en el futuro y su voluntad de vivir se paralizaron, y su cuerpo sucumbió víctima de la enfermedad. Después de todo, la voz de sus sueños se hizo realidad.

La observación de este caso, y sus consecuencias psicológicas, concuerda con un hecho que el médico del campo me hizo notar: la tasa de mortandad semanal durante las Navidades de 1944 y el Año Nuevo de 1945 superó en mucho las estadísticas habituales del campo. En su opinión, la explicación de este aumento de mortalidad no había que buscarla en el empeoramiento de las condiciones de trabajo, ni en una disminución de la ración alimenticia, ni en un cambio climatológico, ni en el brote de nuevas epidemias. A su entender, se trataba sencillamente de la ingenua esperanza que abrigaron la mayoría de los presos de ser liberados por las fiestas navideñas. Según se acercaba esa fecha, y al no recibir ninguna noticia alentadora, los prisioneros perdieron su valor y les venció el desaliento. Muchos de ellos murieron al debilitarse su capacidad de resistencia.

Ya advertimos en páginas anteriores que cualquier intento por restablecer la fortaleza de los reclusos, bajo las dramáticas condiciones de un campo de concentración, debe comenzar por acertar en proponerle una meta futura, un objeto concreto que de sentido a su vida. Las palabras de Nietzsche “El que tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo” podría convertirse en el lema que orientara y alentase los esfuerzos psicohigiénicos y psicoterapéuticos con los prisioneros. Siempre que se presentaba la menor oportunidad, era preciso infundirles un porqué - un objetivo, una meta – a sus vidas, con el fin de endurecerles para soportar el terrible cómo de su existencia. ¡Pobre del que no percibiera algún sentido en su vida, ninguna meta o intencionalidad y, por tanto, ninguna finalidad para vivirla: ese estaba perdido! La respuesta típica de ese hombre frente a cualquier razonamiento que pretendiera animarle, era: “ya no espero nada de la vida”. ¿Existe algún argumento ante estas palabras?

(Viktor Frankl El Hombre en Busca de Sentido)

Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Date: Sunday, 20 Aug 2006 18:22

Esperamos en un cobertizo que parecía ser la antesala de la cámara de desinfección. Aparecieron los hombres de la SS y extendieron sobre el suelo unas mantas para que depositáramos todos nuestros objetos de valor, relojes y joyas. Para regocijo de los reclusos veteranos, ayudantes de los guardias, aún quedaban entre nosotros algunos ingenuos que preguntaban si podían conservar el anillo de boda, una medalla o algún amuleto de oro. Todavía no nos entraba en la cabeza que nos quitarían todo, absolutamente todo. (...) Nos introdujeron a empujones en la antesala de los baños. Allí nos esperaba un hombre de la SS. Aguardó a que nos acomodáramos todos. A continuación dijo: “Os doy dos minutos, dos minutos cronometrados por mi reloj. En estos dos minutos debéis desnudaros por completo y dejar vuestras ropas en el suelo. No podéis llevaros nada con vosotros, salvo los zapatos, el cinturón, las gafas y, en todo caso, el braguero. Empiezo a contar: ¡ya!”.

Con una increíble rapidez la gente se despojó de sus ropas. A medida que el tiempo avanzaba, se intensificaba el nerviosismo y los prisioneros tiraban torpemente de su ropa interior, de sus cinturones o de los cordones de sus zapatos. Entonces oímos los restallidos del látigo por primera vez; también escuchamos los chasquidos de las largas correas de cuero sobre los cuerpos desnudos. Después nos introdujeron destempladamente en otra habitación para afeitarnos: no se contentaron con afeitarnos la cabeza, dejaron nuestros cuerpos sin un solo pelo. A continuación caminamos hacia las duchas... De nuevo nos alinearon. Casi sin reparar en nuestra irreconocible imagen, miramos angustiados hacia el techo y, con gran alivio, comprobamos que de las duchas salía agua, agua de verdad...



(Viktor Frankl: El hombre en busca de sentido)
Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Date: Sunday, 20 Aug 2006 18:21

(...) "¿No podeís daros más prisa, cerdos?" En unos minutos reaunadamos el trabajo en la zanja justo donde lo habíamos dejado el día anterior. El suelo helado crujía bajo la acción de las piquetas, y saltaban chispas. Los hombres permanecían en silencio, como con el cerebro entumecido o anestesiado.

Mi mente todavía se aferraba a la imagen de mi mujer. De pronto me asaltó una inquetud: no sabía si aún vivía. Sin embargo, ahora estaba convencido de una cosa, algo que había aprendido demasiado bien: el amor trasciende la persona física del ser amado y encuentra su sentido más profundo en el ser espiritual del otro, en su yo íntimo. Que esté o no presente esa persona, que continúe viva o no, de algún modo pierde su importancia. Ignoraba si mi mujer vivía y carecía de medios para averiguarlo (a lo largo de mi cautiverio jamás tuvimos contacto postal con el exterior); aunque en ese momento esa cuestión tan vital dejó de importarme. No sentía ninguna necesidad de comprobarlo: nada podía afectar a la fuerza de mi amor, de mis pensamientos o a la mirada amorosa de su figura espiritualizada. Si por aquel entonces hubiera conocido la muerte de mi mujer, creo que aun así me habría entregado - insensible a la realidad - a la contemplación de su imagen y mentalmente habría conversado con ella con la misma viveza y satisfacción. <> (Cantar de los Cantares 8,6).

(...) Cualquier tentativa de buscar arte en el campo adquiría, en general matices grotescos. La posible leve sensación artística, pienso yo, surgía del fantasmagórico contraste entre lo chusco del espectáculo y la desolación de la vida en el campo, que le servía de telón de fondo. Nunca olvidaré que en mi segunda noche en Auschwitz la música me despertó de un sueño profundo. El vigilante del barracón celebraba una especie de fiestecilla en su habitación, próxima a nuestra puerta. Unas voces achispadas tarareaban canciones conocidas. De pronto se hizo el silencio y en medio de la noche un violín tocó un tango triste y desesperado, una melodía desconocida y quizá por eso más atractiva. Mientras el violín parecía "llorar" el tango, una parte de mí también lloraba: aquel día alguien cumplía veinticuatro años. Ese alguien dormitaba en algún lugar de Auschwitz, tal vez a unos cientos o unos miles de metros de mí; aunque esos pocos metros dibujaban una barrera infranqueable. Ese alguien era mi mujer.


(Viktor Frankl: El Hombre en Busca de Sentido.)
Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Date: Friday, 14 Jul 2006 01:18

¡Ha sucedido! Así, tal y como todos vaticinabais, cuando menos lo esperaba esos instintos vinieron a buscarme. Ocurrió esta tarde y desde entonces, por primera vez en mucho tiempo, me siento completamente serena.

Salí temprano a pasear por el centro exprimiendo la primera tarde libre de los dos últimos meses. A las nueve de la noche comprendí que no me quedaba mucho más por hacer en un sitio rodeado de tiendas, así que tomé el autobús número 1 de regreso a casa y me relajé observando mi alrededor. En esas andaba, contemplando el parque del Triunfo y pensando en las maravillosas fotos que podría tomar de este lugar aprovechando los últimos minutos de sol, cuando el bus se detuvo en su parada y alguien gritó: “esperen viene un mayor, no puede andar más rápido”. Al cabo de unos minutos, que para mí fueron apenas un instante, “el mayor” había subido al autobús y tomado asiento de espaldas al conductor, no sin antes armar un pequeño revuelo, totalmente involuntario, entre los demás pasajeros que le ofrecían sus lugares muy amablemente.

Todo esto hizo detenerme en este anciano más de lo habitual pero, aún así, no le presté verdadera atención hasta que no lo oí hablar. Entonces lo vi claro, su marcha al andar, la vista dañada y su verborrea indescifrable apuntaban a un trastorno más concreto, algo que me resultaba extremadamente familiar tras mi paso por el Hospital. Sin darme cuenta me había perdido en el recuerdo imaginando el tipo de evaluación que seguiría con esa persona, cómo iniciaría la conversación, qué cosas podría testar en ella, de repente sonreí, pasó un instante en blanco y, por fin, tras mucho buscarlo, llegó hasta mí la solución.

Quiero concentrar mis esfuerzos en esto, voy a intentarlo con la Clínica, me encantaría acabar desempeñando un papel parecido al que ocupaba en el Hospital, sé que eso me haría extremadamente feliz. Qué claro lo tengo ahora.

He pensado en mil opciones distintas, tengo varias vías abiertas actualmente, cada una representa una buena oportunidad de crecimiento y cada una toma caminos muy distintos. Pero ahora lo que quiero, y puede parecer de Perogrullo pero teniendo claro esto puedo sacar 25 horas al día, voy a esforzarme al cien por cien, sé que va a ser difícil, sé que puedo equivocarme y que como bien decís muchos, especialmente como dijo A pesar de mí, equivocarse es natural, “no pasa nada, te das cuenta y rectificas, sacas la pata y has aprendido algo nuevo”.


Gracias A pesar, Charles, Lorei, Qvark, Quizá, Info, Maruja y, como no, Ale, ahora todo me parece mucho más sencillo, pero en los momentos de más duda, es cuando más falta hacéis, no os imagináis lo que significa para mí que hayáis estado ahí.
Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Date: Monday, 10 Jul 2006 20:31

Es curioso, días antes de abandonar el instituto me despedí de unas de las mejores profesoras que he tenido nunca y tendré. En aquella ocasión ella me dijo: “Nerea, eres una de las mejores alumnas que he tenido, y probablemente pasen alguno años antes de volver a encontrar otra alumna como tú, pero no te olvides que también hay tiempo para divertirse, tienes que tratar de pensar menos y vivir más, no seas tan racional.” En aquella ocasión aguanté el tipo a duras penas, porque el halago venía de alguien muy especial para mí. Hoy, seis años más tarde, he vuelto a revivir aquella escena.

Este año está siendo uno de los más duros que recuerdo, cualquiera lo diría sabiendo que acabé la carrera 6 meses antes que el resto de mis compañeros, con unas prácticas de empresa bastante atractivas y con la mente y los esfuerzos centrados en preparar el examen P.I.R para aprobar con nota en Enero del 2007. Hasta ahí todo genial. Al principio las decisiones eran más sencillas, se trataba de ponerte a estudiar tres temas o dos, de estudiar fuerte desde marzo o empezar a leer el material hasta julio, tomarme un día de descanso o una semana... Poco a poco las opciones empezaron a tornarse más atractivas y cada decisión comenzaba a suponer una pérdida importante. No se trata de contaros todos lo caminos que se han ido abriendo y cerrando desde entonces, baste decir con que han sido bastantes, demasiados para alguien sin experiencia que por primera vez en su vida no tiene claro lo que quiere. Me encuentro desconcertada, perdida y agotada.

Hoy termino otra faceta, hoy aumento la distancia con mi guiada vida de estudiante, tan segura, tan fácil. Hoy todos me piden que me aclare, aunque nadie me exige una respuesta, quiero contentar a todos, pero sobre todo hoy quiero contentarme a mí. Me exijo ponerme a la cabeza de la lista de opiniones a tener en cuenta, cruzándome de frente con el problema, ese bloqueo que no me permite pensar con claridad, ya han pasado seis meses, siempre he trabajado mejor bajo presión, claro que desde hace medio año no me reconozco, no sé qué otras sorpresas me tengo preparada.

En medio de todo este desconcierto, la voz del, posiblemente, mejor profesor que he tenido en la carrera, olvidad el “posiblemente”, él me decía: “Nere, es difícil dar consejos, pero quizás en este momento lo mejor sea que te dejes llevar por tus instintos, muchas veces lo mejor es guiarse por lo que te dice tu corazón, pensar en lo que quieres, en los pasos para lograrlo y lanzarte sin más.” Está claro, debo seguir a mis instintos, pero antes debo aprender a identificarlos, hace tanto tiempo que no los escucho que dudo que sigan ahí, hay algo mucho más potente que me impide prestarles atención, una vocecilla que creo que el miedo está agravando cada día un poco más.

Esta vez me ha costado mucho más mantener el tipo, por mi cansancio, porque me lo dice una persona a la que admiro, una de las pocas personas que conozco tan racionales o más que yo, porque sé que es sincero y porque ha suscitado toda esta mezcla de ideas que, si bien no han resuelto el problema, no os podéis imaginar cómo han aliviado esa presión que por momentos habría resultado insoportable.
Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Date: Wednesday, 14 Jun 2006 10:36
Cuando me planteé la opción de escribir un blog decidí que versaría sobre psicología y desde la primera publicación siempre he intentado encajar contenidos relacionados con esta disciplina.

Esta vez haré una excepción, nunca me han envíado un meme, siempre hay una primera vez, y en esta ocasión ha sido A pesar de mí quien me ha pasado el testigo. El tema del meme: recomendar tres obras literiarias, auditivas o visuales, como dice A pesar de mí, es bastante difícil elegir solo tres, pero allá van.

Os diré tres obras que de una u otra forma han marcado mi modo de entender esta locura a la que algunos llaman vida:

Como obra literaria hoy me quedo con el Título: "En la noche no hay caminos" (Juan José Mira)

En formato auditivo no puedo borrar de entre mis recuerdos infantiles el disco titulado "Un largo abrazo de agua" (Quintín Cabrera)


Obras visuales..., al igual que me sucede con las literarias me resulta complicado decantarme por una, soy muy aficionada al arte en cualquiera de sus manifestaciones, pero voy a citar a Courbet. Nos quedaremos con "El taller del Pintor", pero cualquiera de sus obras suponen un fiel reflejo de la peculiar personalidad de este autor.


El taller del pintor


Espero que continúen esta cadena: Lorei, Kaftrado, Aruberuto y Search (mi amigo buscardor).

Todos los demás quedáis advertidos: le estoy cogiendo el gustillo a esto de los memes...
Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Date: Friday, 05 May 2006 21:27
El síndrome de Tay-Sachs afecta a 1 de cada 3.500 / 4.000 nacimientos (según datos del SIERE). Se trata de una enfermedad degenerativa del sistema nervioso causada por la falta de una enzima encargada de disolver las grasas en las células cerebrales.

Los niños afectados por esta patología se desarrollan con normalidad hasta los 8 meses aproximadamente, al llegar a esta edad se vuelven extremadamente inactivos, quedándose ciegos alrededor de los 12 meses. La mayoría muere al alcanzar los 6 años de edad. Este trastorno todavía no tiene tratamiento.

En el año 2003, por ejemplo, se jugaron en España algo más de 8.000 millones de euros en loterias y apuestas del estado. A esta cantidad habría que sumar el dinero invertido por el estado para tal fin. La probabilidad de que te toque el premio mayor en la loteria nacional de los jueves es de 1 entre 600.000

Sin embargo, la mayoria de los españoles (por no decir todos) habrán oído hablar en más de una ocasión de este juego de azar, en cambio, menos de la mitad conocerá la existencia de una enfermedad llamada Tay-Sachs. Por afectar a pocas personas (se considera una enfermedad rara) está justificada la falta de financiación para su investigación, pero contrastemos datos:

Probabilidad padecer el trastorno 1 entre 3.500
Probabilidad convertirnos en millonarios gracias a la loteria nacional 1 entre 600.000

¿Cómo justifican esta vergüenza?
Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Date: Tuesday, 28 Feb 2006 23:11

Por casualidad ayer oí que muy cerca de mi casa alguien había atropellado a un ciclista y se había dado a la fuga. La fuente que me confirmó la noticia más tarde no pudo garantizarme las consecuencias que dicho accidente tuvieron para el ciclista, pero todo parece apuntar a que el atropello resultó mortal.

En el hospital veo a un paciente que despierta gran interés en quienes nos acercamos a él. Le tenemos un cariño especial y es que él es sobre todo así, especial. Le llamaremos T, un hombre muy correcto que cada día nos saluda al llegar y al salir de la consulta con un formal apretón de manos. Una persona encantadora que nos hace reír con sus chistes y ocurrencias, pero que también nos enternece con sus intentos y frustraciones. Él sabe que está, cognitivamente hablando, más limitado que antes y, por tanto, hay tareas que ahora se le resisten y es tan exigente consigo mismo que repite en casa aquello con lo que ha tenido mayor dificultad durante la visita, de forma que el siguiente día que lo vemos muestra una sonrisa picarona en la cara que espera que le pidamos que se enfrente de nuevo a la tarea para mostrarnos que ahora sí que es capaz de hacerlo. Se esfuerza tanto en mejorar que en 6 meses ha conseguido aquello que otros no logran nunca.

Justo después del accidente no paraba de hablar, su lenguaje verborreico y su nerviosismo impedían aprovechar las primeras visitas a la consulta, así hasta que conseguimos que permaneciera sentado y que obedeciera a la orden de: “T, cállese un momento, por favor”. Luego comenzamos a trabajar la escritura, primero copia, después dictados, y por último escritura espontánea. De una letra ininteligible y con grandes dificultades de ejecución, ahora tiene una de las caligrafías más bonitas que he observado. Sigue presentando algunas dificultades en abstracción, le cuesta hablar de aspectos globales de un objeto o situación, se centra en los detalles más concretos; así si le pides que defina un coche perfectamente podría decirte: “¡Sí hombre!, mi hija tiene uno verde precioso y no veas lo bien que va”. Nosotros insistimos, “T, tienes que definirlo de forma más general, por ejemplo, decirnos para qué se utiliza, cómo funciona, por dónde se mueve, etc”. T responde: “Bueno pues se utiliza básicamente para desplazar a las personas, y básicamente se utiliza para eso, vamos creo yo”. “Muy bien, pues defínenos ahora un león”. “Jajajajaja, ¿un león? Pues hay un chiste muy bueno de un león que dice...”

Nada, vuelve a hacerlo, en este punto tiene su asignatura pendiente. Ayer cuando lo despedía sentí una extraña tristeza, me invadieron unas ganas enormes de salir a buscarlo y decirle que se animara, que es un hombre de una gran fortaleza (aunque él diga que “débil de corazón”), que no se rinda, que es admirable su constancia, sus ganas, su empeño. Quería felicitarle por todo esto, pero ya se había marchado. Reservé esa sensación de presión en mi pecho para un momento más adecuado y proseguí con mi día, pero pronto la presión se transformó en algo mucho más doloroso cuando M me dijo que a T lo atropelló una moto que se dio a la fuga. Hoy, un año después de aquello seguimos sin saber quién conducía aquella moto. Si T hubiese tenido la oportunidad de saberlo, hubiese encontrado a la única persona capaz de responderle por qué.

T despierta en nosotros un raro instinto de protección, duele imaginarlo en medio de la calle abandonado, despidiéndose de una parte tan importante de sí mismo. Aquella parte que, por fortuna, a él le permite continuar con su vida sin pensar un solo día en su verdugo. Quizás éste último piense más en T de lo que quisiera.
Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Date: Monday, 13 Feb 2006 17:43
La enfermedad de Parkinson (EP) es una enfermedad prácticamente conocida por todos. Para la mayoría de nosotros la palabra Parkinson está inexorablemente unida a temblor, al que otros, más “entendidos”, añaden rigidez, lentitud de movimientos, inclinación y rostro inexpresivo.

Se considera propia de la tercera edad, una alteración que suele aparecer en torno a los 60 años, sin embargo puede presentar también un inicio temprano (anterior a los 45 años).

Hasta ahora seguro que no he desvelado nada que no conocierais, pues bien, debo decir desde ya que seguiré sin hacerlo porque de eso precisamente trata el escrito de hoy. De lanzar hipótesis sin esperar respuesta, porque al parecer, en este momento, no existe solución para este interrogante, al menos no existe la solución, aquélla que no tiene excepciones y complace a todos.

¿Y cuál es ese gran misterio que subyace a esta familiar enfermedad?

En realidad el mismo misterio que comparten la mayoría de las patologías que tratamos los psicólogos, su causa.

Si buscamos en un manual especializado aparecerán en los primeros párrafos dedicados al trastorno esas dos palabras compartidas por tantas alteraciones psicológicas: etiología multifactorial, a continuación se nos desarrollarían brevemente cada una de las posibles causas hipotetizadas como responsables del origen de la enfermedad, por ejemplo: las genéticas, la hipótesis de un origen infeccioso (descartada para algunos), el envejecimiento cerebral normal, los traumatismos y, los agentes tóxicos internos o los externos.

Tal y como está el panorama, sería una locura comprometerse con una sola de las alternativas presentadas arriba, sin embargo, la última opción ha despertado mi interés de manera singular. Desde que vi este verano aquel documental titulado “El enigma del Parkinson”, en el que se planteaba esta hipótesis y se aportaban datos en su defensa, me puse a investigar sobre el tema de los agentes tóxicos ambientales y el Parkinson y hallé, a veces, cosas contradictorias (como que el tabaco parece proteger contra la enfermedad, mientras que otras plantas y semillas pudieran estar implicadas en el inicio del trastorno).

También que la tasa de prevalencia de la EP parece ser mayor en ambientes rurales; que la mejor forma de inducir un estado de “parkinsonismo” en el laboratorio es utilizando sustancias tóxicas; que de todo un equipo de televisión que rodaba en Vancouver, entre quienes se encontraba el actor Michael, J. Fox, 4 miembros desarrollaron esta enfermedad; y lo que parece haber dirigido de nuevo el interés de los investigadores hacia esta hipótesis ambiental planteada en 1.966 por O. Sacks, el hallazgo de un estado muy similar al acontecido durante el padecimiento de la enfermedad en personas que habían estado consumiendo heroína sintética, concretamente la sustancia más potente parecía ser la MTPT (una toxina neurtóxica que destruye las células de la sustancia negra, y que una vez fuera de nuestro organismo continua la degeneración celular).

Una de las fugaces protagonistas del documental era una mujer que por la razón señalada antes entró en un estado de “letargo” que le incapacitaba incluso para hablar. Lo más sorprendente fue observar su antes y su después de la intervención, el transplante de células sanas en el lugar de las dañadas, que restablecieron la función normal de ese área cerebral afectada. De esta forma la paciente pudo abandonar la silla de ruedas en la que había permanecido durante años, recuperar su tono muscular y erguirse, e incluso volver a hablar.

Con ella y otros muchos pacientes “ex - consumidores de cocaína sintética”, este tipo de tratamiento se ha mostrado radicalmente eficaz, sin embargo, no todo es optimismo, pues la duda ahora es si la misma intervención resultaría igual de bondadosa para “otras formas de Parkinson”.

Muchas voces dentro de la psicología y fuera de ella critican ese interés por “localizar” y “determinar” todo lo concerniente a un trastorno, argumentando que nuestro deber es curar, no investigar. Sin embargo, los que ya me conocéis sabéis que huyo de planteamientos reduccionistas, principalmente porque creo que adoptar este tipo de postura me impediría conversar con todo aquel que dijera lo contrario, (con lo que mermarían mis oportunidades para seguir creciendo), por tanto, me intereso por los orígenes del Parkinson porque creo que dada la variedad de potenciales factores etiológicos, cada “forma” de enfermedad (aunque siempre hablemos de la misma), podría necesitar un abordaje diferente; como cualquier persona que comparte una misma situación con otras miles en el mundo y, sin embargo, su problema sigue siendo único.



Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Neglect   New window
Date: Friday, 13 Jan 2006 12:35

Ayer la vi por primera vez, vino a visitarme en su silla de ruedas. Alguien la arrastraba para colocarla justo en frente de mi mesa. Nada más entrar en la habitación dirigió su mirada hacia mí, de una forma que me hizo sentir especialmente incómoda, era una mirada fija, severa, pero no penetrante, acompañada de un gesto de desaprobación, y sin embargo, era una mirada vacía, que andaría perdida por la sala de no haberme interpuesto, casualmente, en su trayectoria. A primera vista era una mujer joven, de unos 40 años, que hablaba de forma pausada pero comprensible. En esta ocasión su visita respondía a un problema personal, derivado de su estancia en el hospital pero ajeno a su enfermedad. Por cierto, me preguntaba cuál sería, ¿qué déficit neurológico podría tener esta mujer (la llamaremos H) para recibir los servicios de la psicóloga del hospital?

He de reconocer que tardé un rato en darme cuenta, hasta ahora he visto a varios pacientes y todos presentan problemas de lenguaje (por fallos en la articulación o en la comprensión), o bien muestran afecciones en su memoria o en otros procesos controlados por el ejecutivo central que son “fácilmente” detectables tras los primeros 5 minutos de conversación. Pero H no daba indicios de ninguna de estas cosas, tal vez una persistencia excesiva, una reiteración y obsesión sobre la misma idea hasta el colmo del hastío, comportamientos que me hacían pensar en un posible daño sobre el lóbulo frontal; todo sería más fácil si pudiese leer su informe, y si en él los médicos detallaran este tipo de “micro-afecciones” que no aparecen en los resultados de sus pruebas, y por ello, merecen, la mayoría de las veces, su indiferencia.

Algún miembro de su familia nos comentó que H, solía ser una mujer muy callada antes del accidente, sin embargo, ahora hablar se había convertido en su distracción favorita, y para practicarla no le importaban las características de su interlocutor ni lo que éste tuviera que decir. Seguía recabando información sobre ella, la que me permitía aquella situación tan extraña de visitar a un paciente por motivos ajenos a su “enfermedad”. La clave fue un gesto, una actividad que pasaría desapercibida en cualquier momento, pero tan llamativa como la que más: H bebió agua y a continuación quiso buscar el tapón de su botella que acababa de dejar sobre la mesa, para su extrañeza, ahora el tapón había desaparecido. En realidad los objetos no desaparecen por arte de magia y H no tiene poderes de los mal llamados “paranormales”, el tapón seguía estando exactamente en el mismo lugar que lo dejó, a la derecha de su brazo derecho. Ella recordaba que lo había puesto allí hacía sólo un par de segundos, por eso volvió su cabeza hacia aquel lugar, pero en vano, no lo veía porque ahora el tapón quedaba en aquel territorio al que su lesión había declarado hostil por pertenecer al hemicampo visual izquierdo. Así que preguntó: “¿Tienes tú el tapón?”. En seguida respondí: “lo tienes ahí, H, a la izquierda de la botella”. Entonces lo vio.

Su síndrome es conocido con el nombre de Heminegligencia espacial, y se define como el fallo para antender a un estímulo en el espacio extracorporal, y toca, además, el conjunto de actividades del paciente como el vestirse la lectura, la escritura, etc. Es un trastorno de la atención normalmente provocado por lesiones en el hemisferio derecho. Es, como muchas, una alteración muy particular, pues los órganos y vías sensoriales están intactos y sin embargo la persona parece no ver (oír, o sentir) aquellos estímulos que pertenezcen al lado contralateral a la lesión. Es el ejemplo que seguramente ya habréis oído en más de una ocasión, cuando le pones un plato de comida a un paciente con Neglect y se come sólo la mitad del plato, dejando la otra mitad intacta y protestando porque sigue teniendo hambre; o cuando un paciente se peina o se maquilla frente al espejo y lo hace sólo en la mitad de su cuerpo. A menudo en la consulta basta una prueba sencilla para detectar esta desatención, consiste en pedirle al paciente que realice un dibujo siguiendo la copia de un modelo que le ponemos delante, lo que ocurrirá si efectivamente el paciente ignora los estímulos visuales de su hemicampo izquierdo, os lo podéis imaginar: su dibujo quedaría mutilado.
Copia de un dibujo realizado por un paciente con heminegligencia espacial.


El caso de H, impresiona aun más. Ya es asombroso ver a una persona que si gira su cabeza inducida por una instrucción tuya ve algo que antes era incapaz de percibir, pero además, H se sienta en su silla inclinada sobre la parte izquierda de su cuerpo, como si también a ella la ignorase, su negligencia le lleva a girar la cabeza hacia la izquierda dejándola caer sobre su hombro del mismo lado del cuerpo. Es como si no percibiese que esa otra mitad de su ser también existe, como si no notase que está ahí y que se le está “cayendo”. Esa es la sensación que da, como si su cuerpo se escorara sobre el ala izquierda y las noticias nunca llegaran hasta el capitán, (algunos simplifican esto con el nombre de heminegligencia personal o hemisomatoagnosia, pero no entraremos ahora en el tema).

Afortunadamente H ha mejorado enormemente, cuando se le recuerda que antes iba mucho más inclinada, corrige su postura, cuando se le dice que ignora todo lo que está a su izquierda barre la habitación en esa dirección. Logramos que cada día se haga un poco más consciente de su particularidad, pero ella sigue pensando que somos unos pesados, y cuando recibe a sus visitas les explica cuál es su problema: “la psicóloga dice que no veo lo que hay a mi izquierda”.
Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Date: Sunday, 18 Dec 2005 23:41
En noviembre recibí una invitación desde EnPsique para participar en su blog como invitado con motivo de su primer aniversario. Con mucho gusto acepté publicar en su blog, y el resultado ya puede ojearse. Os recomiendo leer otros interesantes artículos como el de "la sexualidad en EnPsique: una restrospectiva", o el artículo de Kaftrado (asiduo visitante de esta casa), titulado "Yo versus Superyo" (los dos publicamos sobre lo mismo pero con una orientación diferente, podemos asegurar que no hubo acuerdo).
Post breve, más bien un "redireccionable", dirigido a los fieles visitantes de este blog; las personas con más paciencia dentro de este universo de bitácoras.
Author: "Nere (nerelagos@gmail.com)"
Send by mail Print  Save  Delicious 
Next page
» You can also retrieve older items : Read
» © All content and copyrights belong to their respective authors.«
» © FeedShow - Online RSS Feeds Reader