Date: Thu, 23 May 2013 04:31:54 +0200
Quote:
- VUELVE LA AMANTE
Carne y Pescado.
Text:
- A mí me pasan cosas sexualmente extrañas. Lo digo en serio.<br/><br/>Con el padre de Marquitos he tenido unos cuantos encuentros, a cada cual más rocambolesco. El tío es sexualmente rarito de cojones. Fuera de la cama, es un tipo de lo más normal, interesante, un puntito egocéntrico y dos puntitos infantil (a pesar de su ya casi avanzada edad), pero cuando me lleva a la habitación y me despelota, se transforma en un hombre (¿?) de extraordinarias apetencias.<br/><br/>Y no es que una no esté abierta a cualquier tipo de experiencias, pero vamos, que entre lo inesperado y la desconfianza, una se para a pensar si es del todo normal.<br/><br/>Lo de la desconfianza viene a colación del hecho de que en realidad le conozco poco o nada. O más precisamente, debido a ese egocentrismo mencionado, como sólo habla de él en nuestros encuentros, dudo que sepa algo de mí. Por poner un ejemplo idiota, tras más de seis meses de cenas, citas, y polvetes, hace dos días se le ocurrió preguntarme qué edad tenía. En fin.<br/><br/>El caso es que entre unas cosas y otras a mí se me enfrío bastante el interés y llevaba algunas semanas de excusa en excusa a sus requerimientos de volvernos a encontrar.<br/><br/>Finalmente cedí. Salimos a cenar, nos tomamos unas copas, me contó mil cosas de él y escuchó una de mí y después de una noche en realidad divertida, me dijo que quería pasar la noche contigo y yo que soy más fácil que un tío virgen de 22 años frente a una proposición de sexo sin compromiso, pues le dije que vale, pero a condición de que no utilizara sus técnicas tántricas, que a mí eso de que me tengan dos horas y media venga a follar me viene ya muy grande.<br/><br/>Total, que cuando estábamos en el tema y el tío la verdad es que es muy bueno en absolutamente todo (folla de escándalo, toca mejor y come como los ángeles, si es que los ángeles hubieran de comerse un coñito ansioso) y me lo estaba pasando muy bien cuando de pronto me para en seco y me pregunta que si tengo algún juguetito para acompañarnos.<br/><br/>Y yo pensando ya estamos con las cosas raras pero bueno, que tengo, sí, así que le saco a mi amiguito silencioso pero vibrador y cuando creo que me va a follar mientras me estimula con él me pide que se lo meta a él. <br/><br/>Y a partir de allí se monta una fantasía que ni un guionista de porno en plena inspiración y me dice que me imagine que es una polla que se la está metiendo a él mientras él me la mete a mí.<br/><br/>Yo entre que no me hacía a la escena porque el padre de Marquitos mide metro noventa y cinco y ya estábamos apretaditos los dos en mi cama de metro cincuenta, - ¡cómo para meter allí a otro tiarrón, vamos! - y que hasta ahora y tras muchos polvos a mis espaldas, jamás la fantasía en pleno ídem había sido la de que al hombre que me estaba beneficiando se lo estuviera beneficiando al tiempo otra tranca, me quedé como descompuesta.<br/><br/>Le seguí el rollo lo que pude y traté de pensar que sólo se trataba de un momento de pasión extraño, pero vamos, que él venga a decirme y mira cómo me la mete joder, qué mal rollo me estaba entrando.<br/><br/>Cuando se fue de casa traté de separar esa imagen de él, de verle todo hombre, todo tío, todo varón, todo viril, pero se me ha quedado un cuerpo de me he tirado a un bisexual muy raro.<br/><br/>Y claro, con estas, hoy me llama y me dice ¿te apetece salir esta noche?. Pues mira, no. Pase que me pidan un trío con una rubita sexy, pase que me pidan un trío para ver como otro hombre se aprovecha de mis curvas, pero para fantasear con imágenes gays mejor no salgo esta noche.<br/>
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