Date: Sat, 25 May 2013 09:01:27 +0200
Quote:
- Pájaro en mano
Crack
http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/12/11/crack/
Text:
Todas las rupturas son difíciles.
Primero romper con mamá, darnos cuenta de que ya somos mujeres adultas y podemos tomar nuestras propias decisiones.
Después romper con la gente que nos hace mal pero a la que estamos acostumbrados o con un trabajo que sólo nos trae problemas, para enfrentarnos a una nueva búsqueda.
Y romper con una carrera universitaria que nos tiene a mal traer hace años, nos harta y nos llena de desidia.
O romper con vicios como las gomitas o los pancitos saborizados y entregarnos a las lechugas y los jugos en polvo sin azúcar.
Y ni hablar de una relación amorosa que nos ahoga, nos apaga, pierde sabor y se convierte sólo en un puñado de actividades sistemáticas que encaramos bajo el axioma “es porque nos amamos”, que junta polvo en un estante de la cocina hasta que decimos basta.
Todas las rupturas implican cambios, y todos los cambios dan miedo, nos generan ansiedad e incertidumbre.
Pero aún así le ponemos el pecho a las balas, y después de mucho meditar, luego de noches de vigilia para pensar con desesperación qué es lo que debemos hacer y qué es lo mejor para nosotros, finalmente nos decidimos.
Y rompemos.
Bueno, las cosas no iban bien. No me sentía cómoda hablando con él de mis problemas. La comunicación no fluía. Éramos dos extraños sólo unidos por cuestiones pragmáticas. A mí me quedaba cómodo y a él le convenía económicamente. No más que eso.
Ya no tenía ganas de verlo, ni de hablar con él. Estaba cansada de sentir que le estaba abriendo mi alma a una pared, que a él no le importaba nada de lo que me pasara y que sólo buscaba pasar el rato.
No tenía sentido seguir. Le dije que había aprendido mucho a su lado pero que él ya no estaba en mi futuro. Que ya había sido suficiente y que nada había cambiado desde que empezamos a vernos, y yo ya no tenía más tiempo para darle.
Él me dijo que no me precipitara, que no tomara decisiones en un estado tan emocional, que no entendía mi actitud, que siempre me voy de todos lados, que no sabe de qué me estoy escapando, que reflexione.
Pero yo no lo escuché. La decisión estaba tomada y la ruptura no tenía vuelta atrás.
Ayer corté con mi terapeuta.
Via FeedShow.com