Date: Thu, 23 May 2013 02:55:05 +0200
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- Fase Extra
Lords of Football, el farolillo rojo
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Es posible que me esté dejando llevar por una vena romántica demasiado idealista, pero estaréis conmigo en que el fútbol, al menos en España, está sufriendo una involución muy importante. Los equipos nacionales prefieren endeudarse y vender proyectos megalómanos antes de crear una estructura sólida con una cantera visible, los jugadores son más mediáticos por lo que dicen fuera del campo que por lo que hacen dentro de él y las posturas de los aficionados se radicalizan hasta el punto de convertir el deporte rey en una suerte de guerra fría. Tampoco podemos hablar bien de la prensa, quizá uno de los culpables de que hayamos llegado a esta situación, porque el periodismo de bufanda se ha apoderado de todo el sector, y tengo que retroceder mucho en el tiempo hasta encontrar un verdadero artículo que, de forma sesuda e imparcial, sea capaz de transmitir la realidad de un equipo y/o jugador en concreto. Mourinho, el actual entrenador del Real Madrid, podría ser el ejemplo perfecto de esta regresión ya que refleja con fidelidad los mayores males del fútbol moderno: declaraciones polémicas, manejo escrupuloso de las emociones del aficionado y una total falta de personalidad como estratega. Así las cosas, el único lugar en el que se puede disfrutar de la pureza de este deporte es en las pantallas de nuestras consolas y ordenadores, en donde el árbitro no se equivoca, los jugadores se esfuerzan por igual y el resultado del partido solo depende del fútbol mismo.
Es obvio que FIFA yo Pro Evolution Soccer son los altavoces perfectos para mostrarle al mundo las bondades de esta disciplina, sin embargo no cubren el amplio espectro de la competición moderna. Es por eso que el estudio italiano Geniaware se ha propuesto convertirse en la experiencia definitiva sin tener por ello que competir directamente con los dos monstruos de Electronic Arts y Konami. Lords of Football es su primer juego, que sorprende tanto por su ambición como por su originalidad, y con él pretenden mostrarnos la “cara B” del fútbol, esa que comienza cuando finaliza el partido y que tanta importancia tiene hoy día. Estamos hablando de la personalidad de los futbolistas y de su capacidad para echar por tierra una vida llena de facilidades.
Como si de un Sims se tratara, en este juego las relaciones personales, los egos y el estado anímico se alzan por encima de los goles y los campeonatos, a pesar de que éstos serán nuestros verdaderos objetivos. Cada futbolista de la plantilla tendrá una personalidad única y siempre cargada de defectos y/o vicios, y es que uno puede ser un juerguista de cuidado, otro especialmente receptivo a los alagos y un tercero adicto al sexo. En menudo berenjenal nos vamos a meter, pensaréis, pero todavía hay más. En los entrenamientos anteriores al partido tendremos unas completas instalaciones para mejorar las cualidades de nuestro equipo, aunque éstas no siempre se ajustarán a nuestras demandas. En unas ocasiones nos faltará espacio en el gimnasio y en otras no tendremos el material necesario para mejorar las debilidades de los deportistas, que estarán disponibles un vez que completemos ciertos objetivos. Sin duda un rompecabezas de difícil solución en el que tendremos que balancear los recursos, vamos, lo que viene siendo habitual en los juegos de gestión deportiva. Un gran problema lo encontramos en los menús y el acceso a la información relevante. A la hora de administrar los recursos de nuestra ciudad deportiva todo resulta sencillo y rápido, como si estuviéramos frente a un mod de The Movies, sin embargo pronto nos enfangaremos intentando gestionar los entrenamientos de forma individual. Hasta ahora no he sido capaz de encontrar un método fluido para asignarle tareas a cada jugador sin tener que consultar con detenimiento sus fichas, recurriendo en ocasiones a crear grupos de trabajo sin haber personalizado correctamente sus ejercicios, y el hecho de que no se usen nombres reales complica aún más la situación.
Cuando llega la noche se abre la segunda fase del videojuego: el tiempo libre. Comparado con lo anterior esto resulta casi un pasatiempo, teniendo que estar atentos a las peticiones de ocio de cada persona, a su personalidad y, por supuesto, a sus posibles adicciones. Durante las primeras horas de partida tendremos pocas opciones disponibles, por lo que no nos llevará mucho tiempo administrar este apartado. Los iconos que aparecerán en sus cabezas y el color de éstos nos facilitarán la tarea más que en los entrenamientos, quizá la única complicación sea conocer el mapa con precisión y saber qué clase de entretenimiento nos ofrece cada edificio, algo que solo requiere unos pocos minutos. Una vez hecho esto, toca saltar al campo y rezar para que nadie haya creado una dependencia del alcohol o las fiestas.
Ya en el día de partido nuestras únicas preocupaciones serán las propias de un videojuego deportivo, esto es, elegir la formación, seleccionar a los titulares y “jugar” o simular el encuentro. Lamentablemente los problemas también son los mismos que aparecen en esta clase de gestores deportivos. A pesar de que se nos permite parar el tiempo y darle una orden concreta al futbolista, lo normal es que éstos se comporten de manera caótica, sin que sus estadísticas se noten demasiado. Es cierto que podemos controlar el nivel de presión defensiva, los contraataques, los pases largos y demás aspectos del juego, pero siempre tendremos la sensación de que todo transcurre al margen nuestro.
Está claro que Lords of Football tiene sus fallos y sus aciertos. Por un lado, es lo suficientemente original como para llamarnos la atención desde el primer momento y, por otro, sufriremos sus menús poco eficaces, sin embargo aún así no deja de ser un título interesante sobre el papel. El verdadero problema de esta obra radica en que, aunque nos acostumbremos a su interfaz y le perdonemos ciertos errores de diseño, no termina de engancharnos. Las jornadas transcurrirán una detrás de otra, los entrenamientos se sucederán y las fiestas no cesarán, pero seguiremos sin cogerle el punto. Quizá hubiera sido necesario replantearse el concepto de Lords of Football de una forma más divertida, incluyendo más retos o haciendo más complicada la vida de los jugadores, algo en que Los Sims puede dar ejemplo sobradamente. Como idea es aprovechable y, si Geniaware logra buenos números con esta obra, no sería descabellado repetir IP mejorando sus punto débiles, pero deberían ponerse las pilas para no volver a fallar. Oportunidades como ésta no se dan todos los días.
Via FeedShow.com




